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ROCKIN' CARBALLO FESTIVAL 699

HORARIOS ROCKIN CARBALLO FESTIVAL 2017

Carballo (A Coruña), volverá a convertirse en la capital gallega del Rock. Tras el paso de bandas como The Trashmen, Chesterfield Kings, Roy Loney, Barrence Whitfield, Los Straitjackets, Sex Museum, Los Coronas o Dr. Explosión, se confirma una nueva edición para el sábado 1 de julio en Carballo (A Coruña)

Este año la oferta musical se amplía a dos escenarios desde las 13:00h en las inmediaciones de la plaza del ayuntamiento con sesión vermú a cargo de Paul Collins, Psycofonia y chico azul.

El escenario habitual, el situado con carpa en Rego da Balsa, comenzará a las 19:30h con los conciertos de Bento Veloso & Los Doce Trinches, Familia Caamagno, Bala, Atom Rhumba y Lagartija Nick.

Como siempre, la entrada para los conciertos es gratuita.

HORARIOS

Zona plaza Concello:

13:00h. Paul Collins

17:00h. Psychofonia

18:00h. Chico Azul

Carpa escenario Rego da Balsa:

19:30h. Vento Beloso

20:20h. Familia Caamagno

21:30h. Bala

22:35h. Lagartija Nick

00:00h. Atom Rhumba

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¡POCO MÁS DE DOS SEMANAS PARA EL SURFORAMA!

El próximo 18 de mayo se pondrá en marcha, en Espai La Rambleta de Valencia, la 14º edición del Surforama R’n’R Fest, un festival único en su especie y que año tras año intenta recopilar a los mejores y más míticos artistas del género a nivel mundial.

Estos son los artistas que podrás encontrarte este año:

Man or Astro-Man? (EEUU); La legendaria banda de Surf espacial. Llegaron del espacio exterior y aterrizaron en Alabama hace 25 años con su fusión de ciencia ficción y r’n’r instrumental. Celebran su 25º aniversario con esta única fecha en Europa.

The Hi Risers- with Kaiser George (EEUU/Escocia); Esto es “Transatlantic Dynamite”. El trío de Rochester vuelve a encontrarse con el cantante de The Kaisers escoceses para recordar el explosivo álbum que grabaron hace 10 años. Única fecha de reunión en el mundo.

Los Coronas (ES) “Back to the reverb!” Solo por una noche nuestros padrinos del surf  volverán a interpretar sus primeros discos y su material más surfer.

Wau y Los Arrrghs!!! (Concierto de despedida); última oportunidad para ver en directo a la mejor banda de garage del siglo XXI.

MFC Chicken playing The Wailers (UK/Tacoma); The Wailers fueron la banda pionera del Pacific Northwest (The Sonics, The Kingsmen…). Y los Pollos son “la banda” para un gran tributo.

Link Protrudi & The Jaymen (EEUU); El líder de The Fuzztones, el legendario Rudi Protrudi, con su trío de surf de los 80 al estilo Link Wray.

The Blind Shake (EEUU); Fiesta Surf Punk extraterrestre en el patio trasero de casa. Trío primitive futurista de Minneapolis. Te volarán la cabeza.

The New Piccadillys (Escocia); ¡¡Hazlo al estilo beat!! Con miembros de The Kaisers, The Thanes o Five Aces, se lo llevan todo al sonido Mersey.

Les Grys Grys (FR); A día de hoy, estos chavales franceses son la banda más salvaje del planeta en material de Rhythm n’ Blues Punk.

The Imperial Surfers (Madrid, Spain); ¡El regreso de los reyes del Hunka! La mejor banda instro-frat de Europa. Let’s twist!!

The Fuzillis (UK); Alocadísima banda instrumental alimentada por las compilaciones Jungle Exotica o Las Vegas Grind. Baila o muere. Ungawa!!

El Twanguero (Valencia, Spain); Surf, rockabilly, western swing, sonido pachuco… Diego García, El Twanguero, es un maestro de las seis cuerdas.

Los Twangs & Esther (Zaragoza, Spain); 14 años dedicados al Frat-Surf RnR. Los Twangs nos visitan acompañados por la cantante Esther.

Rolando Bruno y su Orquesta Midi (Argentina); Rolando Bruno (de Los Peyotes) se trae su cumbia psicodélica peruana a Playa Surforama.

* & los sorprendentes DJ’s Constan Chao, David Nebot, Diego R.J., Eloy R&B, Fonsoul, Juan de Pablos, Kaiser George, Moonwolf, Spencer Evoy, Sr. Varo, Tip Top Daddy y Turista Bang.

* Espectáculos presentados por el M.C. Fran Creyente!!

* Flea Market, Midday Cocktail Paella Party, Cinema, Go-Go’s, Exhibitions, Surprises and Tons of Fun!!!

Más información, entradas, alojamiento, horarios… www.festivalsurforama.es

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CONOCE LAS PRIMERAS CONFIRMACIONES DEL SURFORAMA 2017

El Surforama R’n’R fest que celebrará su 14ª edición se celebrará los días 19 y 20 de mayo en Valencia (Espai La Rambleta) ha empezado a desvelar los nombres de los artistas que formarán parte de su cartel. De momento ya sabemos que The Hi-Riseres & Kaiser George, Los Coronas, MFC Chicken playing The Fabulous Wailers, Link Protrudi & The Jaymen y The Blind Shake estarán en uno de los festivales con más solera y más importantes del género.

The Hi-Riseres & Kaiser George (EEUU/Escocia); Esto es “Dinamita Transatlántica”. Así se llamó el disco que grabaron juntos hace 10 años el espectacular trío de Rochester y el carismático líder de los escoceses The Kaisers. ¿Te lo perdiste en su momento? Pues volverá a ocurrir. Única fecha confirmada en el planeta.

Los Coronas (España); A este concierto lo hemos llamado “Back to the reverb”. Y es que los padrinos del Surf ibérico volverán al sonido de sus raíces para un concierto único repasando sus primeros discos y sus hits más salitrosos.

MFC Chicken playing The Fabulous Wailers (Inglaterra, pasando por Tacoma); The Wailers fueron la primera y más influyente banda de la agitada escena de los 60 del Pacific Northwest. Este año falleció Buck Ormsby, su último miembro original vivo. ¿Y que mejor banda para rendirles un merecido homenaje que sus herederos natos? Los pollos más bailongos del corral, los imbatibles MFC Chicken.

Link Protrudi & The Jaymen (EEUU); El líder de The Fuzztones, el legendario Rudi Protrudi, nos visita con su trío de Surf, la banda que fundó a mediados de los 80 bendecida por Link Wray.

The Blind Shake (EEUU); Son como una fiesta Surf Punk extraterrestre en el patio trasero de casa. El estilo primitivo futurista de este trío de Minneapolis te volará la cabeza. Garantizado.

Consigue tus abonos aquí: https://movingtickets.com/entradas-surforama-xiv-edicion-en-valencia/

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EL FESTIVAL GIGANTE ANUNCIA HOY SUS PRIMEROS ARTISTAS PARA LA EDICIÓN 2017

Hoy salen a la luz los primeros artistas confirmados para el Festival Gigante 2017, que se celebrará los días 1 y 2 de Septiembre en las pistas de atletismo Fuente de la Niña de Guadalajara.

Iván Ferreiro presentará su nuevo álbum “Casa”, con el que está cosechando excelentes críticas entre prensa y público. Otros que presentarán nuevo disco serán Nada Surf que harán lo propio con “You Know Who You Are”. Los de Brooklyn (Nueva York) llegarán a España cargados de todos sus hits y ese sonido que les caracteriza.

También presentan nuevo trabajo: Depedro que estará con toda la banda presentando “El Pasajero” ó Julián Maeso que nos traerá su excelente “Somewhere somehow”, editado también en 2016, completan estas primeras confirmaciones Los Coronas, que sacarán disco en 2017.

ENTREVISTA A IVÁN FERREIRO

Los primeros 1000 abonos se agotaron en tiempo récord, y desde hoy salen a la venta otros al precio de 20€.

Dale al play si quieres ver un vídeo resumen de la edición de 2016

Los Planetas Festival Cultura Inquieta

LOS PLANETAS, CONFIRMACIÓN SORPRESA DE ÚLTIMA HORA PARA LA JORNADA CHARCO DEL CULTURA INQUIETA

Los Planetas, que han triunfado este fin de semana pasado en su paso por el FIB 2015, se suman a un programa del festival Cultura Inquieta que recoge también la nueva ola de la música latinoamericana con nombres como El mató a un policía motorizado o Gepe. También actuará en esta tarde-noche de nueve horas de música el español Joe Crepúsculo, quien acaba de publicar su nuevo disco “Nuevos Misterios”.

Esto es como jugar al póker y tener un as en la manga. Cultura Inquieta se guardaba una gran sorpresa para poner ahora sobre la mesa. Los Planetas, la mítica banda del indie nacional, se incorpora a la jornada Charco del Festival Cultura Inquieta, un programa de nueve horas de música que tendrá lugar el 24 de julio en la plaza de toros de Getafe dentro de la sexta edición de esta cita inquieta que comenzó el día 9 y que comienza ahora su última semana. El grupo granadino de más de 20 años de pop a sus espaldas compartirá escenario con Nacho Vegas, considerado uno de los mejores compositores de los últimos años, y destacados artistas latinos. La entrada para este día, un festival en sí mismo, se puede adquirir ahora por 25 euros (venta anticipada) y 28 en taquilla.

Es una de las bandas más importantes que ha dado el nuevo pop nacional y muchos son los grupos que han encontrado en Los Planetas un ejemplo de inspiración. Con J y Florent al frente, los de Granada han caminado, desde aquel mítico primer álbum de título “Súper 8”, hasta “Una Ópera Egipcia”, por un sendero de rock, psicodelia y raíces flamencas. Ahora la banda presenta un nuevo EP, “Dobles Fatigas”, 4 temas en menos de 20 minutos que orbitan alrededor de Los Planetas y que es un EP pero alimenta como un álbum. En el Festival Charco de Cultura Inquieta es la única presentación en Madrid.

MÚSICA LATINOAMERICANA

La banda insignia de la escena indie española y el cantautor asturiano Nacho Vegas ponen el sello de calidad a la presencia española en este primer festival 100% iberoamericano alternativo que se celebra en el marco de la sexta edición del Cultura Inquieta. Junto a ellos, el cartel del 24 de julio se completa con las actuaciones anunciadas de El Mató a un Policía Motorizado (Argentina), Gepe (Chile), Camila Moreno (Chile), Little Jesus (México), Joe Crepúsculo (España), que presenta su nuevo disco “Nuevos Misterios”, Pedrina y Río (Colombia) y Guacamayo (Colombia). La apertura de puertas será a las 17.00 horas.

RECTA FINAL

El Festival Cultura Inquieta comenzó el pasado 9 de julio y por su escenario han pasado en estos días nombres como Ara Malikian, La Pegatina, Osibisa, Mártires del Compás o Los Coronas. Ahora entra en su recta final y hasta el día 26 actuarán, entre otros, Siniestro Total (23 de julio), Freedonia y Los Mambo Jambo (25 de julio) o Marcus Miller, quien será el encargado de clausurar el festival en esta edición. En esta última semana se seguirán desarrollando talleres gratuitos para niños y mayores desde la apertura de puertas y continúa la exposición “All Access” del fotógrafo Juan Pérez-Fajardo, con imágenes de Santana, Amaral o Bunbury.

Toda la información del Festival Cultura Inquieta en: http://bythefest.com/festivales/cultura-inquieta/

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2MANYDJS Y LOS CORONAS CIERRAN EL CARTEL DE METROPOLI 2015

El Metropoli Gijón que se celebrará del 6 de junio al 5 de julio en el Recinto Ferial Luis Adaro, completa su programación con la incorporación de 2Manydjs y Los Coronas.

Todo comenzará de la mano del cómico y periodista Dani Mateo la noche del viernes 26 en una gran gala inaugural en la que no estará solo ya que le acompañarán varios grupos musicales. En el festival tendrán cabida todos los estilos musicales desde el rock al sonido electrónico, pasando por el indie o el rap alternativo. Todos los conciertos comenzarán a las 23 horas.

Además de sobre el “Escenario Pepsi” un sinfín de conciertos se celebrarán en el resto de carpas repartidas por todo el recinto de Metropoli. Grupos como “Mbolas”, “Blues & Decker” o “KF Jack” también actuarán durante todo el festival.

Por otro lado Cinzano presentará los “Vermuts musicales”. Los fines de semana, a partir de las 13 horas, Metropoli se vestirá de fiesta para disfrutar de la música de la mano de los mejores dj’s y grupos musicales.

 Foto de portada: ROB Walbers

PROGRAMACIÓN:

Viernes 26: Gala Inaugural presentada por Dani Mateo.

Sábado 27: “The Bon Scott Band”

Domingo 28: Noche Sol Música: “We are standard” y “Dorian”

Lunes 29: “Vinila Von-Bismark”

Martes 30: “Rosendo”

Miércoles 1: “Calle 13”

Jueves 2: “2 Many Dj’s”

Viernes 3: “Molotov Jukebox”

Sábado 4: “Los Coronas”

Domingo 5: Gran final del concurso de bandas

Toda la información del Metropoli Gijón en: http://bythefest.com/festivales/metropoli-gijon/

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ASÍ TE CONTAMOS EL LOW FESTIVAL 2014

VIERNES

Alrededor de veintitrés mil personas, según cifras oficiales de la organización, se reunieron en la Ciudad Deportiva Guillermo Amor de Benidorm para asistir a la primera jornada del Low Festival, que este año perdió el apellido Cost para afianzarse de manera definitiva entre las principales citas estivales del país. Como viene siendo habitual, la abundancia de espacios esponsorizados es lo primero que llama la atención del visitante, asaltado por los cuatro costados por marcas y promociones de todo tipo a lo largo y ancho de un recinto cómodo y practicable en el que, eso sí, resulta imposible encontrar un rincón en el que no suene música: Carpas, disc jockeys, escenarios grandes, medianos, pequeños… La saturación acústica es una de las características que definen el Low.

 

 

The Milkyway Express y Delaire abrieron el escenario Matusalem a primera hora de la tarde. Dos bandas emergentes con mucho camino por delante que actuaron ante poco público y mostraron más carencias que virtudes, especialmente en el caso de los segundos, demasiado cautivos de unas influencias muy evidentes (de Foo Fighters a The Knack) y con un vocalista demasiado engolado.

 

 

En el escenario Budweiser también rompía el hielo un grupo novel, aunque en este caso con mejores argumentos. Lyann apuntan interesantes maneras en sus largos desarrollos instrumentales, colindantes con la psicodelia o el post-rock. Ganarían puntos si personalizaran su propuesta cantando en castellano, algo que sí hacen Modelo de Respuesta Polar, banda más veterana y con sólida carrera discográfica que, sin embargo, pagó las consecuencias de tocar en el escenario Wiko. Mientras Borja Mompó trataba de compartir con el público esa intensa vida interior que traslada a sus canciones, se escuchaba a Triángulo de Amor Bizarro en el escenario principal, la prueba de sonido del autobús del Red Bull Tour y la música de baile de la carpa Jägermeister. Demasiados impedimentos para conectar con esa densidad emocional que el grupo pretende transmitir y que siempre deja en el aire la duda de si es real o impostada.

 

 

Si se les oía en la otra punta del recinto es evidente que Triángulo de Amor Bizarro ofrecieron otro de sus demoledores conciertos en el Low. Los gallegos empiezan a pedir a gritos mejores horarios (casi siempre les toca actuar de día), pero como ya apuntamos a su paso por el FIB, también corren el riesgo de saturar al personal (este año están en casi todos los festivales del país). Una situación, por cierto, similar a la de León Benavente, que están aprovechando el momento dulce que atraviesan. Solo pudimos ver el principio de su show, pero la sensación es la de siempre: Cuatro músicos que parecen llevar toda la vida juntos y que se entienden a la perfección, armados con un repertorio en el que abundan los himnos. El público ya tararea casi todas sus canciones, un triunfo que también tiene su parte peligrosa, aunque da la sensación de que los componentes del grupo, como veteranos que son, están sabiendo digerirlo.

 

 

La razón por la que abandonamos a León Benavente a su suerte es que en el escenario Budweiser había una cita ineludible con la primera banda internacional del día: The Hives. Los suecos son conscientes de que musicalmente no han inventado la rueda (lo suyo es garage rock de toda la vida), así que echan el resto en todo lo relacionado con el envoltorio de sus canciones. Y vaya si les funciona la fórmula. El llamativo telón de fondo (un personaje gigante que mueve los hilos de los músicos como si fueran marionetas), la iluminación (únicamente a base de blancos), los trajes a juego, la sintonía de salida (el tema de John Williams para la película “Tiburón”) y hasta los roadies (vestidos de ninja) conforman una puesta en escena infalible, que además cuenta con un maestro de ceremonias inigualable, el vocalista Howlin’ Pelle Almqvist, un animal de escenario que se defendió en un castellano bastante correcto. Abrieron con “Come on!” y ya todo fue cuesta abajo, aunque inicialmente al sonido le faltó fuerza. Pero a medida que avanzaba el concierto y se iban sucediendo temas como “Main offender”, “I want more” (más que inspirada en la versión de “I love rock and roll” popularizada por Joan Jett) o “Tick Tick Boom”, se hizo evidente que ya había triunfador de la jornada. El bis, que cerraron con la celebrada “Hate to say I told you so” no hizo más que ratificarlo.

 

 

De vuelta al escenario Matusalem, el dúo Blood Red Shoes no se amilanó, pero demostró menos recursos para defender su rock primario basado en potentes riffs de guitarra. Como si fueran el reverso de The White Stripes (ingleses, el hombre a la batería y la mujer a la guitarra), proclamaron su admiración por The Hives y captaron la atención con temas como “Red river” o “The perfect mess”, en el que Laura-Mary Carter se soltó del todo a nivel vocal, pero entre que no captaron la atención de demasiado público y que su propuesta sonora es algo lineal, acabaron por ofrecer menos de lo que prometía el arranque de su concierto, que no obstante valió la pena.

 

 

Al directo de Vetusta Morla no se le pueden hacer reproches. Un grupo de sus dimensiones debe ofrecer un espectáculo de primer orden, y los madrileños se apoyan en un diseño de luces y una puesta en escena intachables, desde el telón que se viene abajo a la media hora de concierto a los visuales que ilustran las canciones. El problema es que si no se conecta con sus canciones, todo ese envoltorio no es suficiente. En sus discos se puede apreciar con detalle su interés por las texturas y las capas de sonido, pero en directo son una banda de rock bastante convencional, y esos matices (que suelen ser los que propician las comparaciones con Radiohead) se pierden en el marasmo de decibelios que proyecta el grupo. Algo parecido pasa con Pucho, su vocalista, de una profesionalidad fuera de duda, pero poco convincente cuando se adentra por vericuetos existenciales.

 

 

Con Sidonie surgen menos dudas. Es cierto que se han ganado a pulso el éxito de que disfrutan, pero sus conciertos son de una insustancialidad abrumadora. Y no se trata de que en su repertorio casi no queden ya vestigio de psicodelia o que el giro electrónico de su último disco apenas tenga traducción tangible al directo. Es una cuestión de actitud: Pasarse el concierto jaleando al personal con el sempiterno “¡Vamonos!” acaba asociando su show a una verbena de fiesta mayor, y cuando encima anuncian la primera versión de la noche y se marcan el “Video killed the radio star” (The Buggles), la sensación se hace aún más evidente. No nos quedamos a averiguar cuáles eran las siguientes, porque en otro escenario comenzaban Holy Ghost!

 

 

Y la verdad es que, teniendo en cuenta lo avanzado de la hora, los neoyorquinos supieron dar a la (escasa) audiencia lo que necesitaba: dance oriented rock de primer nivel, apoyado en elementos orgánicos (batería, guitarras) y sintéticos (teclados, samples), con puntual protagonismo para un kit de percusión que en ocasiones acercaba la rítmica a los Talking Heads, aunque en general sonaran bastante más cerca de Lipps Inc. (y no es una recriminación). No son LCD Soundsystem (aunque trabajaron con los capos del sello DFA), pero temas como “Dumb disco ideas” resultaron perfectos para despedir la jornada moviendo las caderas, que era de lo que se trataba.

 

 

SÁBADO

En ocasiones se dice que un grupo puede paralizar un festival. Normalmente, en sentido figurado, como metáfora de su capacidad para focalizar la atención del público durante su actuación. Massive Attack lo hicieron el sábado en el Low. Y en sentido literal, ya que obligaron a detener la actividad musical del festival mientras ofrecían su concierto, con objeto de eliminar molestas interferencias sonoras procedentes de otros puntos del recinto, y hasta el punto de interrumpir la actuación de Corizonas, que se estaba desarrollando en otro de los escenarios. No fue una decisión caprichosa. Los de Bristol ofrecieron un espectáculo total, que eclipsó todo lo visto hasta el momento en la Ciudad Deportiva Guillermo Amor de Benidorm.

 

 

Abrieron con “Battlebox”, cantada por Martina Topley-Bird, y las pantallas comenzaron a escupir datos sobre los beneficios que algunos medicamentos proporcionan a las industrias farmacéuticas. Robert del Naja, Grant Marshall y los músicos que les acompañaban (incluyendo dos baterías) avisaban desde el principio: Se trataba de un concierto, pero también de una declaración de principios de innegable contenido político y profundo trasfondo humanista. Las grandes corporaciones multinacionales, la sociedad tecnológica o la confusión mediática fueron algunos de los blancos sobre los que dispararon certeros dardos visuales y sonoros, con el legendario cantante jamaicano Horace Andy brillando en “Girl I Love You” y “Angel”.

 

 

El show está concebido a partir de una sobredosis de estímulos que el espectador recibe al mismo tiempo que disfruta de un repertorio en el que no faltan los clásicos trip-hop que hicieron del grupo un referente mundial en los noventa, como “Teardrop” (de nuevo con Martina Topley-Bird), “Future Proof” o “Risingson”. El apabullante sonido se refuerza con unas proyecciones basadas mayoritariamente en la palabra, y que hacen especial hincapié en la idea de que en el origen de todo conflicto bélico anidan motivaciones económicas. Una batería de rótulos convenientemente traducidos al castellano hacía referencia a las posturas de Gran Bretaña y Estados Unidos en la guerra de Irak, pero también incluyeron, como hicieron la semana pasada en el Longitude Festival (Dublín), una mención en defensa del pueblo palestino durante la interpretación de “Unfinished Sympathy”, ya en el tramo final, que provocó el aplauso del público. El final perfecto para un concierto memorable.

 

 

La otra actuación estelar de la jornada fue la de The Horrors, que pese a comenzar a tocar cuando aún no se había puesto el sol (un error de programación, dadas las características de su puesta en escena), demostraron que son una de las realidades más sólidas de la escena británica contemporánea. “Chasing Shadows” les sirvió para poner la directa y mantener un nivel que no decayó en todo su pase. Faris Badwan sabe aprovechar su tesitura vocal para evocar a David Bowie o Richard Butler (The Psychedelic Furs), y la banda le sigue a ciegas en su empresa de revisitar con personalidad el sonido de los ochenta, introduciendo en la fórmula elementos de shoegazing y psicodelia. Canciones incontestables como “Who Can Say” o “So Now You Know” fueron apuntalando un concierto in crescendo, al tiempo que anochecía y los juegos de luces y el humo contribuían a redondear un show que terminó con una soberbia “I See You”. Impecables.

 

 

El día había comenzado con “Buenos Aires”, el tema que utilizaron para inaugurar su concierto Xoel López y su banda. El otrora amante de las esencias pop anglosajonas (Deluxe) ha dado un giro a su carrera para adentrarse en sonidos relacionados con el folclore latinoamericano, y escuchando sus canciones es inevitable pensar en las declaraciones de Triángulo de Amor Bizarro sobre algunos artistas del panorama indie español. Composiciones pulcras, sin aristas, perfectamente ejecutadas, entre las que Xoel también incluyó rescates del pasado, como “El amor valiente”, y que el público joven tarareó con ganas, probablemente sin sospechar que no andan lejos de las que sus padres escuchaban cuando tenían su edad.

 

 

Poco después, los londinense Yuck demostraron su amor por el indie rock de los noventa (Dinosaur Jr., Sonic Youth) tal como hicieron en su reciente gira española por salas. Sus canciones son ejercicios de estilo tan depurados que ni la marcha de su líder, Manuel Schupak, parece haberles afectado demasiado. Puro revivalismo, inofensivo y de agradable escucha, que dibujó algunas sonrisas cómplices entre el respetable cuando la banda acometió una versión de “Age of Consent”. Al menos, cuando se trata de tocar un tema ajeno, no resultan tan previsibles como cuando interpretan los suyos.

 

 

Hasta que les cortaron el sonido por orden de Massive Attack, Corizonas habían ofrecido uno de sus conciertos habituales: Rock vaquero con unos cimientos tan sólidos como reconocibles a cargo de Los Coronas y Arizona Baby en feliz entente. Sorprende el éxito de la propuesta, más allá de la convicción con que la ponen en práctica, especialmente porque parece difícil que sus entusiastas seguidores vayan a indagar en las raíces americanas de su sonido. La trompeta da un toque fronterizo a algunos de los temas de un repertorio que no pudieron finalizar, aunque tras el corte de fluido se mantuvieron sobre las tablas para tocar un tema más sin amplificación. Se resarcirían de sobra más tarde, en la carpa Gibson, ante un público tan numeroso como entregado.

 

 

El repaso de la jornada en el Low Festival se completa con Editors. “The Weight of Your Love”, su flojo disco de 2013, no hacía presagiar nada bueno, y para confirmarlo empezaron con “Sugar”, una de esas canciones que resume su idiosincrasia a la perfección: Aspiraciones de trascendencia, épica pasada de rosca, lirismo de manual, falsa densidad emocional… La posterior recuperación de temas como “An End Has a Start” tampoco sirvió para que alzaran el vuelo, pese a los esfuerzos del vocalista Tom Smith. Cada giro melódico y cada redoble resultan tan previsibles en sus composiciones que el margen para lo inesperado es mínimo, y el concierto se convierte en un trámite en el que tanto la banda como la audiencia cumplen con lo pactado, pero en el que las emociones brillan por su ausencia.

 

 

La última cita de la noche fue con Karen Marie Ørsted, más conocida como Mø. Su mezcla de electrónica y pop se beneficia de haber estado expuesta a las artes de Diplo (“XXX 88”), sobre todo por lo que respecta a su componente rítmico, pero las canciones de la hiperactiva vocalista (no para quieta en todo el concierto) carecen de la fuerza necesaria para arrastrar a la gente, que asistió a su pase con cierta indiferencia, como si hubiera acudido a verla por curiosidad (o porque en ese momento no había nada más en los demás escenarios) y no le acabaran de convencer del todo los gritos de la danesa, en cuyo favor hay que decir no escatimó esfuerzos a la hora de intentar empatizar con el público.

 

DOMINGO

Tras el sold out registrado el sábado, el Low Festival afrontó una última jornada en la que el reclamo internacional de peso se reducía casi exclusivamente a la presencia de Kaiser Chiefs. Expertos en la materia, los británicos asumieron galones como cabezas de cartel y salieron al escenario a darlo todo, aunque el sonido no les acompañó hasta pasada media hora de concierto. No importó demasiado. La banda de Leeds se lleva el britpop de borrachera y después lo mete en un estadio de fútbol en pleno derby, o lo que es lo mismo: Funciona a base de canciones con aroma hooliganesco, fáciles de corear y repletas de “na-na-na-nas” y “ooooo-u-oooos”. Un repertorio, huelga decirlo, ideal en el contexto de un festival. De hecho, después de salir al escenario al son de “War”, la canción de Edwin Starr (apropiado guiño al título de su nuevo álbum), no tardaron nada en tocar “Na Na Na Na Naa”, un hit de 2005, para levantar al personal.

 

 

El vocalista Ricky Wilson se echó a la espalda al grupo en temas como “Ruffians on Parade” o “Coming Home” (que presentó recordando una visita a Benidorm cuando era un crío), y en su afán por empatizar con el público llegó incluso a escenificar una celebrada aunque innecesaria broma taurina. No obstante, más allá de sus proclamas y sus carreras por el escenario, el combustible que sirvió a la banda para completar un show notable fueron canciones infalibles como “Ruby” y “I predict a Riot”, tocadas una detrás de otra en un tramo final que desató la locura. El cierre, con “The Angry Mob”, demostró que también tienen cierta conciencia social, aunque es bastante posible que la intención crítica de la letra quede diluida por el festivo tono general de una actuación que se completaría, ya en el bis, con “Oh My God”.

 

 

Kaiser Chiefs actuaron en el escenario principal embutidos entre dos bandas españolas que gozan de un éxito tan rotundo como inexplicable. Por un lado, Izal. Parece un misterio digno de Iker Jiménez comprender cómo es posible que un grupo tan simple haya obtenido una repercusión masiva de gran calibre. No es que el timbre de voz de Mikel Izal (¿o era Pau Donés?) recuerde al de Pucho, sino que incluso utiliza el mismo tipo de inflexiones a la hora de cantar. La banda no le va a la zaga, conformando una especie de versión “Tú si que vales” de Vetusta Morla que hay que ver para creer. Una propuesta caduca, basada en fórmulas gastadas (esa insistencia en los ritmos sincopados), pródiga en poses manidas y socorridos solos de guitarra, y coronada con unas letras que se dirían llegadas de una realidad paralela. Canciones como “Palos de ciego” (un medio tiempo que va creciendo hasta convertirse en un vulgar rock de manual) ejemplifican los escasos recursos de una formación que de algún modo representa el cambio de parámetros que se ha operado en la radio española (responsable de su éxito) en los últimos tiempos.

 

 

El grupo que ocupó el escenario principal tras Kaiser Chiefs fue Love of Lesbian. Y se repitió el fenómeno paranormal: Decenas de miles de jóvenes parecían hechizados por un espectáculo que, desde su inicio, resultó más digno de un circo que de un concierto pop. Santi Balmes ejerce de jefe de pista y se regodea en los sonrojantes juegos de palabras (supuestamente ingeniosos) de unas letras que en ocasiones roban el protagonismo a la música, mucho más tosca y rudimentaria en directo de lo que sugieren sus discos. Además de interpretar sus hits de costumbre, aprovecharon para tocar “Mal español”, uno de los temas nuevos aparecidos en el reciente “Nouvelle cuisine caníbal”, con el que se apuntan a la ola de canciones críticas recientes de la escena musical mainstream estatal. No aporta grandes novedades (el habitual “todos los políticos son iguales”), pero fue curioso que Balmes lo presentara dedicándoselo a la gente que está harta del establishment político, sobre todo teniendo en cuenta que Love of Lesbian son parte del establishment cultural del país. Digresiones aparte, la cosa se saldó con la fanfarria de rigor, el esperado karaoke masivo y la sensación permanente de que nos estábamos perdiendo algo (aunque no sabemos qué) al mantenernos ajenos a la euforia colectiva que se desató en el campo de fútbol.

 

 

Hay, por supuesto, otra España musical. Y se le pudo echar un ojo a otras horas y en otros escenarios. Abriendo la jornada, por ejemplo, estuvieron Pony Bravo, que pusieron rápidamente las cartas sobre la mesa: “Noche de setas” y “El político neoliberal” (una manera de hacer comentario político diferente a la de Love of Lesbian) fueron suficientes para darse cuenta de que los sevillanos son otra cosa. Solo a una banda con la idiosincrasia típica del sur se le ocurriría batir en el mismo recipiente funk, jazz, kraut, salsa y post-punk y salir victoriosa del envite. Iconoclastas, divertidos, irónicos e irreverentes, demostraron una personalidad arrolladora (aunque no den demasiado juego en escena, pese a los cambios de instrumentos).

 

 

Poco después, Pablo Maronda destiló canciones pop de muchos quilates, también a pleno sol. Lo suyo comienza a ser un secreto a voces, gracias, entre otras cosas, a que su guitarrista es Marc Greenwood, que también ejerce de bajista en La Habitación Roja, una banda a punto de cumplir veinte años que ha sabido mantener su personalidad pese a los vaivenes de las modas y que se puede permitir ofrecer un concierto de alto nivel en el que la mitad del repertorio pertenece a su último disco. El excelente sonido y un brillante trabajo en las voces marcaron la actuación de los valencianos, que pertenecen a una clase media capaz de mantener la posición en la escena sin hacer concesiones. Una pelea nada fácil, en la que llevan también unos cuantos años los granadinos Niños Mutantes. Menos certeros en su pertrecho de canciones, pero igual de perseverantes, se marcaron una actuación bastante digna, en la que no faltó alguna frivolidad (esa cita al “Neverending story” de Limahl).

 

 

En el apartado internacional, el Low Festival ofrecía el domingo opciones de perfil medio y bajo entre las que había de todo. Resultó curioso, por ejemplo, reencontrarse con Los Campesinos! ¿Alguien recuerda cuándo parecía que su indie-pop ingenuo y efervescente podía hacer de ellos algo grande? Nosotros tampoco. Ha llovido bastante desde entonces, y también se han sucedido cambios en la banda galesa, que no obstante no han afectado a su sonido. Actualmente son un grupo corriente, del montón, que defiende con ganas un repertorio que tiene más conexiones con el pasado que con el futuro.

 

 

En la misma línea, aunque de formación más reciente, pudimos echar un vistazo a los londinenses Cheatahs. Más sonido de los noventa (recordemos que Yuck también estaban en el cartel) con alguna conexión shoegazing, ramalazos de Seattle y vocación dream-rock. No despertaron el interés de mucha gente, y obligan a replantearse si aquel “Gimme Indie Rock” que gritó Sebadoh en 1991 no habrá hecho más daño de lo previsto. Sin embargo, no todo está perdido. Un paseo por el pequeño escenario Wiko sirvió para descubrir uno de esos pequeños tesoros que a veces esconden los festivales: El australiano Steve Smyth, que ya ha girado por salas españolas en años anteriores, se marcó un magnífico concierto en el que demostró que por sus venas corre la sangre de Tom Waits y la de Jeff Buckley. Un songwriter de casta que más de uno descubrió gracias a su presencia en Benidorm.

 

 

Tras el golpe de timón del año pasado, el Low se ha consolidado definitivamente entre los grandes festivales de verano en España. La combinación de grandes cabezas de cartel internacionales y reclamos masivos nacionales ha demostrado ser una fórmula rentable, más allá del balance artístico que se pueda hacer de unos y otros. El reto ahora es equilibrar la programación y mantener los mismos objetivos de cara a un 2015 en el que, después de Portishead y Massive Attack, el festival bien se podría plantear completar el triunvirato clásico del trip-hop con la presencia de Tricky. Sería una buena excusa para volver a la costa alicantina.

Fotos: Liberto Peiró

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CRÓNICA LOW FESTIVAL: SÁBADO

En ocasiones se dice que un grupo puede paralizar un festival. Normalmente, en sentido figurado, como metáfora de su capacidad para focalizar la atención del público durante su actuación. Massive Attack lo hicieron el sábado en el Low. Y en sentido literal, ya que obligaron a detener la actividad musical del festival mientras ofrecían su concierto, con objeto de eliminar molestas interferencias sonoras procedentes de otros puntos del recinto, y hasta el punto de interrumpir la actuación de Corizonas, que se estaba desarrollando en otro de los escenarios. No fue una decisión caprichosa. Los de Bristol ofrecieron un espectáculo total, que eclipsó todo lo visto hasta el momento en la Ciudad Deportiva Guillermo Amor de Benidorm.

 

Martina Topley-Bird (Massive Attack)

 

Abrieron con “Battlebox”, cantada por Martina Topley-Bird, y las pantallas comenzaron a escupir datos sobre los beneficios que algunos medicamentos proporcionan a las industrias farmacéuticas. Robert del Naja, Grant Marshall y los músicos que les acompañaban (incluyendo dos baterías) avisaban desde el principio: Se trataba de un concierto, pero también de una declaración de principios de innegable contenido político y profundo trasfondo humanista. Las grandes corporaciones multinacionales, la sociedad tecnológica o la confusión mediática fueron algunos de los blancos sobre los que dispararon certeros dardos visuales y sonoros, con el legendario cantante jamaicano Horace Andy brillando en “Girl I Love You” y “Angel”.

 

Grant Marshall (Massive Attack)

 

El show está concebido a partir de una sobredosis de estímulos que el espectador recibe al mismo tiempo que disfruta de un repertorio en el que no faltan los clásicos trip-hop que hicieron del grupo un referente mundial en los noventa, como “Teardrop” (de nuevo con Martina Topley-Bird), “Future Proof” o “Risingson”. El apabullante sonido se refuerza con unas proyecciones basadas mayoritariamente en la palabra, y que hacen especial hincapié en la idea de que en el origen de todo conflicto bélico anidan motivaciones económicas. Una batería de rótulos convenientemente traducidos al castellano hacía referencia a las posturas de Gran Bretaña y Estados Unidos en la guerra de Irak, pero también incluyeron, como hicieron la semana pasada en el Longitude Festival (Dublín), una mención en defensa del pueblo palestino durante la interpretación de “Unfinished Sympathy”, ya en el tramo final, que provocó el aplauso del público. El final perfecto para un concierto memorable.

 

The Horrors

 

La otra actuación estelar de la jornada fue la de The Horrors, que pese a comenzar a tocar cuando aún no se había puesto el sol (un error de programación, dadas las características de su puesta en escena), demostraron que son una de las realidades más sólidas de la escena británica contemporánea. “Chasing Shadows” les sirvió para poner la directa y mantener un nivel que no decayó en todo su pase. Faris Badwan sabe aprovechar su tesitura vocal para evocar a David Bowie o Richard Butler (The Psychedelic Furs), y la banda le sigue a ciegas en su empresa de revisitar con personalidad el sonido de los ochenta, introduciendo en la fórmula elementos de shoegazing y psicodelia. Canciones incontestables como “Who Can Say” o “So Now You Know” fueron apuntalando un concierto in crescendo, al tiempo que anochecía y los juegos de luces y el humo contribuían a redondear un show que terminó con una soberbia “I See You”. Impecables.

 

Xoel López

 

El día había comenzado con “Buenos Aires”, el tema que utilizaron para inaugurar su concierto Xoel López y su banda. El otrora amante de las esencias pop anglosajonas (Deluxe) ha dado un giro a su carrera para adentrarse en sonidos relacionados con el folclore latinoamericano, y escuchando sus canciones es inevitable pensar en las declaraciones de Triángulo de Amor Bizarro sobre algunos artistas del panorama indie español. Composiciones pulcras, sin aristas, perfectamente ejecutadas, entre las que Xoel también incluyó rescates del pasado, como “El amor valiente”, y que el público joven tarareó con ganas, probablemente sin sospechar que no andan lejos de las que sus padres escuchaban cuando tenían su edad.

 

Yuck

 

Poco después, los londinense Yuck demostraron su amor por el indie rock de los noventa (Dinosaur Jr., Sonic Youth) tal como hicieron en su reciente gira española por salas. Sus canciones son ejercicios de estilo tan depurados que ni la marcha de su líder, Manuel Schupak, parece haberles afectado demasiado. Puro revivalismo, inofensivo y de agradable escucha, que dibujó algunas sonrisas cómplices entre el respetable cuando la banda acometió una versión de “Age of Consent”. Al menos, cuando se trata de tocar un tema ajeno, no resultan tan previsibles como cuando interpretan los suyos.

 

Corizonas

 

Hasta que les cortaron el sonido por orden de Massive Attack, Corizonas habían ofrecido uno de sus conciertos habituales: Rock vaquero con unos cimientos tan sólidos como reconocibles a cargo de Los Coronas y Arizona Baby en feliz entente. Sorprende el éxito de la propuesta, más allá de la convicción con que la ponen en práctica, especialmente porque parece difícil que sus entusiastas seguidores vayan a indagar en las raíces americanas de su sonido. La trompeta da un toque fronterizo a algunos de los temas de un repertorio que no pudieron finalizar, aunque tras el corte de fluido se mantuvieron sobre las tablas para tocar un tema más sin amplificación. Se resarcirían de sobra más tarde, en la carpa Gibson, ante un público tan numeroso como entregado.

 

Editors

 

El repaso de la jornada en el Low Festival se completa con Editors. “The Weight of Your Love”, su flojo disco de 2013, no hacía presagiar nada bueno, y para confirmarlo empezaron con “Sugar”, una de esas canciones que resume su idiosincrasia a la perfección: Aspiraciones de trascendencia, épica pasada de rosca, lirismo de manual, falsa densidad emocional… La posterior recuperación de temas como “An End Has a Start” tampoco sirvió para que alzaran el vuelo, pese a los esfuerzos del vocalista Tom Smith. Cada giro melódico y cada redoble resultan tan previsibles en sus composiciones que el margen para lo inesperado es mínimo, y el concierto se convierte en un trámite en el que tanto la banda como la audiencia cumplen con lo pactado, pero en el que las emociones brillan por su ausencia.

 

 

La última cita de la noche fue con Karen Marie Ørsted, más conocida como Mø. Su mezcla de electrónica y pop se beneficia de haber estado expuesta a las artes de Diplo (“XXX 88”), sobre todo por lo que respecta a su componente rítmico, pero las canciones de la hiperactiva vocalista (no para quieta en todo el concierto) carecen de la fuerza necesaria para arrastrar a la gente, que asistió a su pase con cierta indiferencia, como si hubiera acudido a verla por curiosidad (o porque en ese momento no había nada más en los demás escenarios) y no le acabaran de convencer del todo los gritos de la danesa, en cuyo favor hay que decir no escatimó esfuerzos a la hora de intentar empatizar con el público.

Fotos: Liberto Peiró

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ASÍ TE CONTAMOS EL DÍA DE LA MÚSICA 2014

Este año el único protagonista del ya tradicional Día de la Música que se celebra en el Matadero de Madrid fue el sello Subterfuge, que para celebrar su 25 aniversario preparó, a modo de colosal fiesta de cumpleaños, The Big Stereoparty.

En las dos jornadas que conformaron este festival/homenaje pasaron tanto grupos que formaron parte del pasado del mítico sello madrileño como bandas que ocupan el presente de Subterfuge. Pues si bien la casa comandada por Carlos Galán y Gema del Valle es una de las pioneras del indie nacional –de cuando esta etiqueta era símbolo de orgullo y autenticidad- en la actualidad también cuentan con un buen número de buenos grupos.

 

VIERNES

La configuración del evento es en esta edición diferente a la de años anteriores: Los conciertos son en un único escenario ubicado en el centro de la Plaza de Matadero y, por este motivo y dada la abundancia de participantes, las actuaciones tienen una duración máxima de media hora.

Los primeros invitados en llegar al cumpleaños fueron los castellonenses Los Reactivos, con la misión de recuperar para la ocasión el repertorio de Los Vegetales, aquel grupo punk rock de los hermanos Canut que dejó su huella en Subterfuge en 1993. Interpretaron de forma energética temas como “Estela plateada”, “Zona negativa” o “Mi novia es una zombie”, que Alaska y Dinarama trasformarían en su día en un hit propio.

La historia del indie nacional dice que Cola Jet Set nacieron en el Festival Contempopranea la misma noche que decidían poner fin a su carrera Los Fresones Rebeldes, y como ellos, continuaron formando parte de la historia del sello. Los catalanes, que en 2009 cambiaron Subterfuge por Elefant, salieron al escenario uniformados como marineritos, para tocar algunas de las canciones de pop naif que les caracterizan, como “Cosas que nunca se olvidan”, “Hay Amor” o”Quiéreme”. Tras ellos tomaron el escenario los donostiarras Purr, que no conocieron el éxito en su momento a pesar de que sus guitarras hirientes eran muy acordes a su época. Después de quince años inactivos, volvieron a dejarlo patente con algunos de sus temas propios y versiones como “Jesus etc.” (Wilco) o “Perfect Day” (Lou Reed), con la comenzaron su concierto.

La primera banda en activo en tocar en The Big Stereoparty fueron McEnroe, que con “Mundaka”, “Tormentas”, “La cara Noroeste”, “Mi Vietnam” y “Los Valientes” desplegaron toda su carga emocional. Continuaron Neuman, otros que forman parte del presente y el futuro de Subterfuge, y que a pesar de haber publicado recientemente su nuevo álbum “If”, decidieron comenzar con dos de las canciones que formaron parte del brillante EP que compartieron con Ken Stringfellow, “By Fear/Hi Love” y “Hell”, antes de atacar sus nuevos temas.

Anni B Sweet ofreció el concierto más amable de la jornada. La dulzura de su voz y su patente timidez desprenden muy buenas vibraciones, lo que hace disfrutar relajadamente y con una sonrisa de canciones como “Motorway” o “The Closer”. Anni también participó el año pasado en el Día de la Música, y al igual que entonces, también invitó a Noni Meyers a subir al escenario. En esta ocasión, Noni se hizo cargo del bajo para acompañar a la malagueña en el estreno de un nuevo tema y para interpretar junto a ella “At Home”. El concierto terminó con “Take On Me” (A-Ha) que fue la canción con que se dio a conocer. Otra mujer tomó el relevo sobre el escenario, puesto que la sensual voz y la potente personalidad de Leonor Watling son una de las señas de identidad de Marlango. Con sólo media docena de bandas ya se había hecho patente el eclecticismo del catálogo.

Después de quizá una excesiva relajación, aparecieron sobre el escenario Ellos, vestidos de blanco inmaculado. Después de un tiempo manejándose como dúo, Guille Mostaza y Santi Capote trajeron una banda completa para arroparles. Este hecho y un set list con sus mejores y más bailables hits permitieron que fueran unos de los triunfadores de la jornada. El público tenía ganas de divertirse y bailar, y vaya si lo hicieron con “En tu Lista”, “Zona VIP”, “Diferentes” o “Lo dejas o lo tomas”.

Aunque Jaime García Soriano continúa muy activo, tanto como parte de la banda de Amaral como con su proyecto Señor Nadie, Sexy Sadie ya son un pedazo de historia del indie nacional. Se reinventaron en varias ocasiones durante su dilatada carrera, y aunque nunca llegaron al éxito masivo sí que dejaron una gran legión de fans, como pudimos ver en su gira de reunión de 2011 o esta misma noche, con un público entregado a grandes canciones como “Nonsense”, “Always drunk”, “A scratch in my skin”, “Mr. Nobody” o “In the Water”.

La programación de un DJ set a las once de la noche y de solamente media hora quizá no fuera la idea más brillante, porque aunque Alaska y Nacho Canut DJs pincharan grandes canciones –la mayoría remixes de temas propios como “Electricistas” o “No sé qué me das”, aderezados con pinceladas de su entono, como el “Boogie Movie” de McNamara– resultó un experimento extraño y frío, tanto como el semblante de los dos protagonistas tras la mesa de mezclas.

Sin lugar a dudas, Dover eran los protagonistas de la noche. No solo hicieron historia en Subterfuge con el éxito masivo de “Devil came to me”, sino que a nivel nacional supusieron toda una revolución, haciendo que en emisoras comerciales sonara sin parar un estilo musical que anteriormente estaba destinado a minorías, algo como lo que pasó, salvando las distancias, con Nirvana y su “Nevermind”. Dejando de lado los experimentos y modernidades que han sido su seña de identidad en disco durante los últimos años, retomaron la fiereza de las guitarras para interpretar las canciones que les catapultaron al estrellato. El público lo agradeció, puesto que “Serenade”, “Devil came to me” y “Loli Jackson” fueron el punto álgido de toda la jornada.

Tras la apoteosis de Dover, Corizonas reconocían que se sentían honrados de compartir escenario con bandas veteranas que admiraban desde muy jóvenes y se unieron, como todos los grupos anteriormente, a la felicitación a Subterfuge por el festival y por el 25 aniversario. La banda formada por integrantes de Arizona Baby y Los Coronas lleva un par de años separada, que no disuelta, pero al juntarse de nuevo sobre el escenario demuestran que les es fácil encontrar ese feeling que nos transporta tan fácilmente al oeste americano con canciones como “Hey hey hey (the news today)”, “The falcon sleeps tonight”, “Run to the River”, “I wanna believe” y “Piangi con me” (versión en italiano de The Rokes, que más tarde popularizarían tanto The Grass Roots como Lords of the New Church) con la que finalizaron.

La noche acabó bailando, primero con la reunión de Cycle y su potente pop electrónico, y después con el músico, Dj y productor Carlos Jean –que volveremos a ver el sábado junto a Najwa Nimri en Najwajean– revisitando “Planet Jean”, el disco de dance que editó en su etapa con Subterfuge.

 

SÁBADO

La segunda jornada del Día de la Música en forma de The Big Stereoparty partía con las mismas premisas que la anterior: muchos conciertos cortos, destacables reencuentros con los escenarios y espíritu eminentemente festivo.

Las dos primeras bandas en pasar por Matadero fueron dos formaciones muy jóvenes: La La Love You y Pantones, que son la cantera de Subterfuge y que en un cuarto de hora cada uno dejaron muestra del punk pop que practican. Melodías aceleradas y letras juveniles con pocas pretensiones, sin más. The Bright tomaron un relevo mucho más serio, interpretando, sobre todo, canciones de su reciente disco “Estados”, en el que han abandonado el inglés. La voz de Myriam y el folk rock de la banda demostraron ser algo más profundos que la mayoría de artistas femeninas apuntadas a la moda del folk ligero de bonito timbre y bella presencia que lleva un tiempo en auge.

En otro salto imperceptible estaba Bravo Fisher! sobre las tablas, y es que si algo hay que destacar durante todo el fin de semana es que, a pesar de la multitud de relevos de bandas sobre el escenario, el equipo de producción ha funcionado a la perfección, los intervalos entre grupos han sido sumamente cortos y los horarios se han respetado escrupulosamente, lo que es muy de agradecer. El joven vallisoletano es una de las más firmes promesas del dance pop y su música es muy melodiosa y agradable. Desde “Miradas” hasta “39″, sus canciones son emotivas, pero dulces y positivas, un concepto totalmente opuesto al trip hop de Najwajean, muchísimo más denso y oscuro. A pesar de que como dijo Najwa Nimri en uno de sus primeras canciones, su primer disco “No Blood” nunca había sido llevado al directo, el resultado obtenido fue más que satisfactorio: quizá esperábamos que temas “Dead For You”, “Take a Break” o “Mind Your Head” estuvieran fuera de lugar, pero sonaron contundentes y actuales. Eso sí, no ocurrió lo mismo con la balada “Crime”, auténticamente soporífera.

En plena vorágine de eclecticismo musical llegaba el turno de Dr. Explosión, incansables abanderados del garage rock nacional más descarado e irreverente. “Yo no soy un anormal”, “Not so cool”, “Out of fun”, “Hoy una vez más”, “Rompí la televisión” y las versiones de “Drácula Ye-Yé” y “Blue Monday” fue el arsenal desplegado por los asturianos para hacer saltar y bailar al público. Jorge no paró de brincar como de costumbre, e incluso llego a bajar con su guitarra entre el público. Como esperábamos, este fue el concierto más animado y divertido del día, una diversión “seria” totalmente opuesta al esperpento de L-KAN. Lo suyo es un espectáculo circense para adultos sobre bases y ritmos pregrabados aderezados con letras infantiles, porque se puede tener vocación naíf como Los Fresones Rebeldes, siguiente grupo en subir al escenario, pero L-KAN cruzan esa línea hasta llegar a un punto sin posibilidad de retorno. La música de los Fresones tampoco tiene demasiadas pretensiones, pero el aire retro de sus melodías y la frescura de algunas de sus letras los hacen apetecibles. Su concierto fue el que recogió mayor número de fans exclusivos de la banda, los cuales no pararon de bailar desde que comenzaron con “Medio Drogados” hasta que acabaron con su super hit “Al Amanecer” y una versión de “Teenage Kicks” que podían haberse ahorrado.

Se rumoreaba que el concierto de Pauline en la Playa se iba a convertir en una especie de recuperación delas canciones de Undershakers, pero nada más lejos de la realidad, una descafeinada “Sola”–a juego con el resto de temas que interpretaron– fue el único rastro de su anterior grupo.

Arizona Baby volvieron al escenario un día después –el día anterior subieron formando parte de Corizonas junto a Los Coronas– y aunque el tenerlos tan a mano –en contraposición a las reuniones de grupos para esta ocasión– deslució su actuación, es reseñable el alma que le ponen a su música y el carisma de su líder Javier Vielba, El Meister, que acabó su monólogo final de agradecimiento con un: “Exigid que la gente se enrolle y no sea gilipollas”.

Una de las reuniones más esperadas de todo el día de la música era la de Australian Blonde –aunque de los miembros originales solo queda Fran Fernández– y no defraudaron en absoluto. Hicieron todo un despliegue de melodías noventeras que fueron aderezadas por un pletórico Paco Loco, que inmerso en un interminable frenesí llego a chocar contra el telón de fondo y caer al suelo. “Cool Dive”, “Carnaval” o “Sebastopol” fueron canciones muy coreadas, pero con “Chup Chup” se vino todo abajo.

Después llegaron dos bandas con protagonista femenina: Vinila Von Bismark y Silvia Superstar de Killer Barbies. La primera exprimió al máximo la sensualidad del burlesque y la segunda aprovecho la oportunidad de descargar su arsenal de punk de serie B, quizá pensado que quién le iba a decir que después de tanto tiempo iba a tener la oportunidad de volver a interpretarlo ante tanta gente.

Si el plato fuerte de la jornada anterior fue Dover, en esta ocasión lo era la reunión de Mercromina, posiblemente la joya más valiosa del catálogo de Subterfuge y uno de los nombres más importantes de la historia del indie nacional. Comenzaron con “Lo que dicta el corazón” y nada más unirse las guitarras a la voz de Joaquín Pascual demostraron que están un escalón por encima del resto de bandas del festival. Compactos, brillantes y engrasados como si estuvieran en activo, repartieron una elevada dosis de electricidad en una cadena de canciones míticas hasta enfilar la recta final con “Evolution”, “Cacharros de Cocina” y “En un Mundo tan Pequeño”, para la cual se hicieron acompañar por Irantzu Valencia de La Buena Vida. Solamente por este concierto ya valía la pena haber pagado la entrada delos dos días. Después de esto, la relevancia del concierto de Najwa –encargada de clausurar el festival a base de electrónica e histrionismo– quedó totalmente en entredicho.

Una vez terminado este peculiar Día de la Música solamente queda felicitar a Subterfuge por celebrar el 25 aniversario al pie del cañón.

Textos: David Blutaski

Fotos: Óscar L. Tejeda

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CRÓNICA DÍA DE LA MÚSICA 2014: VIERNES

Este año el único protagonista del ya tradicional Día de la Música que se celebra en el Matadero de Madrid es el sello Subterfuge, que para celebrar su 25 aniversario ha preparado, a modo de colosal fiesta de cumpleaños, The Big Stereoparty.

Por las dos jornadas que forman este festival/homenaje pasarán tanto grupos que formaron parte del pasado del mítico sello madrileño como bandas que ocupan el presente de Subterfuge. Pues si bien la casa comandada por Carlos Galán y Gema del Valle es una de las pioneras del indie nacional –de cuando esta etiqueta era símbolo de orgullo y autenticidad- en la actualidad también cuentan con un buen número de buenos grupos.

La configuración del evento es en esta edición diferente a la de años anteriores: Los conciertos son en un único escenario ubicado en el centro de la Plaza de Matadero y, por este motivo y dada la abundancia de participantes, las actuaciones tienen una duración máxima de media hora.

Buena afluencia de público a primera hora

Los primeros invitados en llegar al cumpleaños fueron los castellonenses Los Reactivos, con la misión de recuperar para la ocasión el repertorio de Los Vegetales, aquel grupo punk rock de los hermanos Canut que dejó su huella en Subterfuge en 1993. Interpretaron de forma energética temas como “Estela plateada”, “Zona negativa” o “Mi novia es una zombie”, que Alaska y Dinarama trasformarían en su día en un hit propio.

La historia del indie nacional dice que Cola Jet Set nacieron en el Festival Contempopranea la misma noche que decidían poner fin a su carrera Los Fresones Rebeldes, y como ellos, continuaron formando parte de la historia del sello. Los catalanes, que en 2009 cambiaron Subterfuge por Elefant, salieron al escenario uniformados como marineritos, para tocar algunas de las canciones de pop naif que les caracterizan, como “Cosas que nunca se olvidan”, “Hay Amor” o”Quiéreme”. Tras ellos tomaron el escenario los donostiarras Purr, que no conocieron el éxito en su momento a pesar de que sus guitarras hirientes eran muy acordes a su época. Después de quince años inactivos, volvieron a dejarlo patente con algunos de sus temas propios y versiones como “Jesus etc.” (Wilco) o “Perfect Day” (Lou Reed), con la comenzaron su concierto.

Cola Jet Set

La primera banda en activo en tocar en The Big Stereoparty fueron McEnroe, que con “Mundaka”, “Tormentas”, “La cara Noroeste”, “Mi Vietnam” y “Los Valientes” desplegaron toda su carga emocional. Continuaron Neuman, otros que forman parte del presente y el futuro de Subterfuge, y que a pesar de haber publicado recientemente su nuevo álbum “If”, decidieron comenzar con dos de las canciones que formaron parte del brillante EP que compartieron con Ken Stringfellow, “By Fear/Hi Love” y “Hell”, antes de atacar sus nuevos temas.

Anni B Sweet ofreció el concierto más amable de la jornada. La dulzura de su voz y su patente timidez desprenden muy buenas vibraciones, lo que hace disfrutar relajadamente y con una sonrisa de canciones como “Motorway” o “The Closer”. Anni también participó el año pasado en el Día de la Música, y al igual que entonces, también invitó a Noni Meyers a subir al escenario. En esta ocasión, Noni se hizo cargo del bajo para acompañar a la malagueña en el estreno de un nuevo tema y para interpretar junto a ella “At Home”. El concierto terminó con “Take On Me” (A-Ha) que fue la canción con que se dio a conocer. Otra mujer tomó el relevo sobre el escenario, puesto que la sensual voz y la potente personalidad de Leonor Watling son una de las señas de identidad de Marlango. Con sólo media docena de bandas ya se había hecho patente el eclecticismo del catálogo.

Leonor Watling (Marlango)

Después de quizá una excesiva relajación, aparecieron sobre el escenario Ellos, vestidos de blanco inmaculado. Después de un tiempo manejándose como dúo, Guille Mostaza y Santi Capote trajeron una banda completa para arroparles. Este hecho y un set list con sus mejores y más bailables hits permitieron que fueran unos de los triunfadores de la jornada. El público tenía ganas de divertirse y bailar, y vaya si lo hicieron con “En tu Lista”, “Zona VIP”, “Diferentes” o “Lo dejas o lo tomas”.

Aunque Jaime García Soriano continúa muy activo, tanto como parte de la banda de Amaral como con su proyecto Señor Nadie, Sexy Sadie ya son un pedazo de historia del indie nacional. Se reinventaron en varias ocasiones durante su dilatada carrera, y aunque nunca llegaron al éxito masivo sí que dejaron una gran legión de fans, como pudimos ver en su gira de reunión de 2011 o esta misma noche, con un público entregado a grandes canciones como “Nonsense”, “Always drunk”, “A scratch in my skin”, “Mr. Nobody” o “In the Water”.

Alaska & Nacho, tras los platos

La programación de un DJ set a las once de la noche y de solamente media hora quizá no fuera la idea más brillante, porque aunque Alaska y Nacho Canut DJs pincharan grandes canciones –la mayoría remixes de temas propios como “Electricistas” o “No sé qué me das”, aderezados con pinceladas de su entono, como el “Boogie Movie” de McNamara– resultó un experimento extraño y frío, tanto como el semblante de los dos protagonistas tras la mesa de mezclas.

Sin lugar a dudas, Dover eran los protagonistas de la noche. No solo hicieron historia en Subterfuge con el éxito masivo de “Devil came to me”, sino que a nivel nacional supusieron toda una revolución, haciendo que en emisoras comerciales sonara sin parar un estilo musical que anteriormente estaba destinado a minorías, algo como lo que pasó, salvando las distancias, con Nirvana y su “Nevermind”. Dejando de lado los experimentos y modernidades que han sido su seña de identidad en disco durante los últimos años, retomaron la fiereza de las guitarras para interpretar las canciones que les catapultaron al estrellato. El público lo agradeció, puesto que “Serenade”, “Devil came to me” y “Loli Jackson” fueron el punto álgido de toda la jornada.

El regreso de Cycle

Tras la apoteosis de Dover, Corizonas reconocían que se sentían honrados de compartir escenario con bandas veteranas que admiraban desde muy jóvenes y se unieron, como todos los grupos anteriormente, a la felicitación a Subterfuge por el festival y por el 25 aniversario. La banda formada por integrantes de Arizona Baby y Los Coronas lleva un par de años separada, que no disuelta, pero al juntarse de nuevo sobre el escenario demuestran que les es fácil encontrar ese feeling que nos transporta tan fácilmente al oeste americano con canciones como “Hey hey hey (the news today)”, “The falcon sleeps tonight”, “Run to the River”, “I wanna believe” y “Piangi con me” (versión en italiano de The Rokes, que más tarde popularizarían tanto The Grass Roots como Lords of the New Church) con la que finalizaron.

La noche acabó bailando, primero con la reunión de Cycle y su potente pop electrónico, y después con el músico, Dj y productor Carlos Jean –que volveremos a ver el sábado junto a Najwa Nimri en Najwajean– revisitando “Planet Jean”, el disco de dance que editó en su etapa con Subterfuge.

 

Texto: David Blutaski

 Fotos: Óscar L. Tejeda