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SOS 4.8 FESTIVAL: INFOGRAFÍA

Pocos son los días que nos separan de lo que será la octava edición de uno de los festivales más importantes del panorama español. Llega la octava edición del SOS 4.8 al Recinto Ferial La Fica (Murcia). El festival, además de un imponente cartel musical (que repasamos en nuestro manual de uso), cuenta con otras disciplinas artísticas con ARTE y diversas charlas con VOCES.

En Bythefest y, como viene siendo habitual en las grandes citas, hemos preparado una completa infografía para que veas con mayor facilidad lo que ofrece el festival.

No olvides que Bythefest estará el viernes y sábado ofreciéndote en directo toda la información a píe de pista de lo que vaya pasando en el recinto. Puedes seguirnos en Twitter e Instagram con el Hashtag #VíveloconBTF. Además, tanto el sábado como el domingo, podrás leer la más completa crónica de lo acontecido en las dos jornadas del festival!!

Compra tus entradas al mejor precio en Bythefest: http://bythefest.com/venta-de-entradas/

Toda la información del SOS 4.8 en: http://bythefest.com/festivales/sos-4-8/

 

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SOS 4.8: PRIMEROS ABONOS A LA VENTA

Ya están a la venta los primeros abonos para la octava edición del festival SOS 4.8 de Murcia que se celebrará los días 1 y 2 de mayo de 2015.

La nueva edición llega con el mismo espíritu innovador y auténtico del primer día, pero con la relevancia del evento cultural internacional en el que se ha convertido, habiendo crecido progresivamente tanto en el número de asistentes, como en el número de propuestas incorporadas a las tres áreas que le definen: Música, Arte y Voces.

Las entradas ya están a la venta, en oferta especial para los 1.000 seguidores más fieles del festival, con diferentes opciones:

1. Abonos VIP (da acceso a la zona vip). Precio: 59,99€

2. Abono completo (que permite entrar y salir del recinto a cualquier hora). Precio: 33,99€

3. Abono ahorro (que únicamente permite entrar en un horario acotado y no permite salir y entrar del recinto). Precio: 29,99€.

Las entradas se pondrán a la venta el jueves 2 de octubre a las 12h en la web del Festival

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LEMON POP: MANUAL DE USO

Desde hace diecinueve temporadas, cada inicio de septiembre llega fiel a su cita uno de los festivales de pop independiente más veteranos de nuestro país: el murciano Lemon Pop. Lidiando siempre con presupuestos ajustados, en la presente edición el festival que marca el final del verano y el inicio del nuevo curso renace de sus cenizas presentando uno de sus mejores programas de los últimos años. Aunque hay actividades pre y conciertos post, el festival se desarrollará esencialmente el viernes día 5, en el auditorio abierto del Parque de Fofó, en la capital murciana. En byTHEFEST te ofrecemos un repaso completo del cartel.

 

The Spook School

 

Las brigadas internacionales
El apartado internacional lo abrirá The Spook School, banda de jovenzuelos escoceses que vienen del mundo de la interpretación -de la comedia, en realidad-, que juegan con las voces chico-chica, tienen varios singles y un álbum (‘Dress up’, 2013) publicados en el sello Fortuna Pop! y cuyas canciones han sido definidas como “un cruce entre Buzzcocks y Shop Assistants”. No acabo de ver la influencia de los primeros -aquí no hay desprecio sino buen rollo-, pero sí la de la vertiente más entusiasta y amateur del sonido C86. Sus canciones giran en torno a la identidad sexual y el movimiento queer -de hecho uno de sus componentes, Nye Todd, se define como transgénero-, aunque no parecen tomárselo muy en serio, a juzgar por afirmaciones como ésta: “Nos gusta hacer el tonto y meter mucho ruido”. De divertirse se trata, pues.

 

Habituales de los escenarios españoles, con The Pains of Being Pure at Heart ocurre lo que suele suceder con las bandas que ofrecen ejercicios de estilo, aunque estén tan bien ejecutados como en el caso de la banda liderada por Kip Berman, en realidad el único que continúa de la formación original: que es casi imposible mantener el nivel de calidad y, menos aún, el de sorpresa. Es lo que ha ocurrido con los de Brooklyn, que sorprendieron con un magnífico primer álbum homónimo en clave noise-pop shoegaze que los convirtió en una de las bandas del año. El listón y las influencias (Ride, My Bloody Valentine, The Pastels) se mantuvieron en el segundo (‘Belong’, 2011), pero la excelencia descendió un tanto en su última entrega, ‘Days of abandon’ (2014). En cualquier caso, se trata de una banda con magníficas canciones de dulces melodías sobre fondo rugoso, un repertorio todavía apetecible.

 

 

¿Recuerdan aquello de que Romario era un futbolista de dibujos animados? Bien, pues Helen Love es un grupo de cómic. Desde Swansea, Gales, y liderado por la amorosa Helen, esta ya veterana banda de chicas ha dedicado su carrera a idolatrar la iconografía de la cultura pop desde una óptica abiertamente juvenil, con Joey Ramone como Dios absoluto y Debbie Harry como su María Magdalena de cuero. Su sonido de baja fidelidad y actitud do-it-yourself se mueve de modo amateur entre el tecnopop, la urgencia del punk menos enojado y la dulzura del pop bubblegum. Míticos ya son sus dos volúmenes titulados ‘Radio Hits’. Ahora graban para el sello madrileño Elefant -el festival le dedicará una retrospectiva por sus 25 años-, para el que han entregado recientemente el álbum ‘Day-Glo dreams’ (20013) y el reciente EP ‘Pogo pogo’ (2014). Un vistazo a los títulos de algunas de sus canciones lo aclara todo: ‘Punk boy’, ‘Joey Ramone’, ‘Debbie loves Joey’, ‘Julie’s got a new 7 inch single’ o la definitiva ‘Rockaway Beach for me, Heartbreak Hotel for you’. A ver qué tal lo defienden en directo.

 

 

La decimonovena edición del Lemon Pop cerrará su velada principal con el directo de los finlandeses French Films. Han pasado por otros festivales nacionales este mismo verano dejando constancia de un directo convincente y lo cierto es que sus dos álbumes -’Imaginary future’ (2011) y ‘White orchid’ (2013)- muestran un ramillete de canciones sobradas de clase dentro de su pop oscuro y psicodélico, melódicamente notable, que remite ligeramente a The Jesus and Mary Chain, al lado menos denso de The Cure o al primer disco -ojo, solo al primero- de Primal Scream. Voces reverberadas y camisas de flores para dar la bienvenida anticipada al otoño.

El bloque murciano
Unas de las características del Lemon Pop ha sido siempre la de ofrecer una amplia muestra de la saludable cantera indie murciana, que en esta edición ocupa hasta el 50% del programa (cuatro de ocho). Así, la velada la abrirá la siempre escurridiza y recomendable Lidia Damunt. Convertida a finales de los noventa en poco menos que un icono de credibilidad underground al frente de Hello Cuca, nuestra Tormina del Mar Menor debutó en solitario en 2008 con ‘En la Isla de las Bufandas’, un sorprendente disco de country individualista e indómito. Tres álbumes después, y tras pasar por sellos como Subterfuge y Austrohúngaro, Lidia reside ahora en Malmoe, Suecia, desde donde dirige su propio sello (Tormina Records) y donde ha retomado sus orígenes surf y riot grrrl con la female band Arre! Arre!

 

Lidia Damunt

 

Entre 1998 y 2003, Vacaciones fue uno de los grupos más emblemáticos -y mediáticos, llegaron a ser portada de Tentaciones- de aquella hornada de pop amateur conocida como pop naíf, pop colajet o, para sus no pocos detractores, tontipop. Su canción ‘Poppy girl’ fue un emblema de la escena. Tras entregar varios EPs y un álbum (‘Sonreír’) la banda liderada por José Alberto Beltrán, Rafa Skam y la cantante Ruth pasó a mejor vida, aunque suele reunirse de manera esporádica para ofrecer conciertos puntuales.

 

Vacaciones (Foto: Francis Tsang)

 

Si Vacaciones representa el pasado, Nunatak se presenta con la vitola de ser uno de los grupos más pujantes del indie murciano. La multitudinaria formación cartagenera de folk-pop positivo, aireado y hasta ecologista -sus canciones inciden a menudo en la naturaleza e incluso regalan bombas de semillas anti Monsanto en sus directos- tiene registrados un EP y un álbum (‘Nunatak y las luces del bosque’), publicado este mismo año. Un tanto en la onda de los primeros Hola a Todo el Mundo, sin electrónica.

 

 

Los enigmáticos Murciano Total completan el lote. Entre el directo y la sesión, entre Murcia y Jaén, con canciones de extraña temática murciana (‘El gigante de Sangonera’, ‘El príncipe oscuro de Fortuna’) y colaboraciones de componentes de Perro, Klaus & Kinski, El Estudiante Larry o Los Planetas, la electrónica sostiene las oscuras melodías del verdadero capo del asunto: el ex Automatics y líder de Universal Circus Jose Lozano.

 

 

Otras actividades
Al principio señalaba que el Lemon Pop presentará también actividades pre y post. Las primeras se limitan a una mesa redonda con Jesús Ordovás y Adolfo Airbag, además de la citada exposición sobre el sello Elefant Records. Las segundas, a los conciertos de pago -la velada principal es de acceso gratuito- del sábado 6 en el Club 12 & Medio, a cargo de Joe Crepúsculo, The Purple Elephants y El Nuevo Acelerador. Y al de Vetusta Morla el jueves 11, acaso apropiado al coincidir con la publicación de su libro-disco-documental, a propósito de su concierto de hace dos años junto a la Orquesta Sinfónica Región de Murcia para recaudar fondos para la rehabilitación del conservatorio de Lorca, cerrado tras el fatídico seísmo de 2011. Un conservatorio que se reabrirá justo un día antes de su concierto.

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B-Side Festival: Horarios

Ya están disponibles los horarios del décimo aniversario del B-Side Festival (Molina de Segura, Murcia). El festival, que contará con las actuaciones de Fangoria, DorianLove Of Lesbian o León Benavente, se celebrará los días 12 y 13 de septiembre en el estadio Sanchez Cánovas.

Programación por días:

Viernes 12 de septiembre:

22:15. Fangoria

00:00. Miss Caffeina

Sábado 13 de septiembre:

21:00. León Benavente

22:00. Black English

23:25. Love Of Lesbian

01:05. Dorian

02:25. Elyelladjs

03:25.2ManyDjs

 

En la web del festival se pueden ver los horarios e información relacionada con el PreBside, AfterBside y Bside Acústico, así como el resto de actividades paralelas.

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ASÍ TE CONTAMOS EL SOS 4.8

VIERNES

Permítanme el símil futbolístico -inexacto, además, porque solo entre los dos escenarios principales ya hubo dieciséis conciertos-, pero la primera jornada de la séptima edición del SOS 4.8 puede resumirse con el tópico balompédico: The Strypes y diez más. El jovencísimo cuarteto irlandés ofreció un directo extraordinario, tan arrollador y electrizante que amenazó con fundir los plomos de toda la ciudad de Murcia. Lo suyo es el conocido rhythm’n’blues blanqueado y acelerado, deudor del pub-rock londinense de la segunda mitad de los setenta y muy especialmente de los primeros Dr. Feelgood, tanto los del Wilko Johnson como los de Gypie Mayo. Pero cuando uno es capaz de agarrar el espíritu del rock and roll y vomitarlo con la actitud adecuada -descarada, orgullosa, insolente-, pocas músicas resultan tan estimulantes.
Ross Farrelly, Evan Walsh, Pete O’Hanlon y el magnífico guitarrista Josh McClorey se zamparon el escenario, y al público, desde la salida con un ‘What a shame’ que no amenazó sino que directamente desató la tormenta. Interpretaron casi al completo su único álbum ‘Snapshot’, su nuevo EP, ‘Four track mind’, y además se marcaron tremendas versiones de Leiber/Stoller (‘I’m a hog for you, baby’) y Slim Harpo (‘Got love if you want it’, con el bajista O’Hanlon reconvertido en poseso armonicista). La recta final resultó demoledora, con ‘Hometown girls’, ‘Blue collar Jane’ y con McClorey arrojando su guitarra contra el suelo con tanta rabia como lo haría un homeless contra la luna del banco que le acaba de desahuciar. Qué placer toparse con un grupo con semejante garra. Dinamita.

El escenario principal del SOS 4.8

A continuación, The Kooks ratificó lo conocido. A saber, que se trata de un buen grupo de segunda fila que funciona bien en festivales pero que no merece caracteres grandes en un cartel. Su mayor problema, además de su inexistente evolución, fue tocar después de The Strypes: comparación inevitable, pérdida segura. La banda de Brighton encabezada por Luke Pritchard presentó un directo solvente, sus canciones no carecen de buenas melodías ni de cierta pegada, pero al lado de los imberbes irlandeses casi parecían un grupo de pop suave. Gustaron en general, no obstante.
A las 18.30 los murcianos Karenin fueron los encargados de romper el silencio y lo hicieron con buen tono. Su propuesta entronca con el folk-rock confesional y literario de Bill Callahan y su directo mejora con el mayor riesgo instrumental de las composiciones que debieran conformar su tercer largo. Belako fue otro de los destacados de la jornada, con un directo convincente que aporta dimensión a su noise rock oscuro y punzante. La Habitación Roja abrió el escenario principal, aún con luz diurna y con un número de espectadores interesante aunque no masivo. Los valencianos nunca fallan, su solvencia está más que demostrada, como probaron una vez más. Otra cosa es que alcancen grandes cotas, pese a notables canciones como ‘Ayer’ o la más reciente ‘De cine’.
A LHR le acabó restando algo de público Varry Brava, y es que los murcianos tienen uno de los directos más resultones del panorama. Su propuesta colorista, desenfadada y hasta frívola conecta con la nueva ola por el lado más enamorado de la moda juvenil, su estética haría envidiar a Tino Casal y canciones como ‘Miedo’, ‘No gires’ o la novísima ‘Oh, oui oui’ son tan irresistiblemente bailables que acaban convirtiendo en muelle el cemento. Izal en cambio lo que convierte en muelle es el corazón de los más jóvenes, con su ukelele pop que en realidad es canción de autor con base ritmica. Los menores coreaban, mientras los mayores aprovechaban para el avituallamiento.

The Strypes

Tampoco es que los ingleses Dry The River sean la alegría de la huerta, pero sí una muy buena formación de folk-rock un tanto épico y coronado por unas espléndidas armonías vocales. ‘New ceremony’ o ‘No rest’ son dos buenos ejemplos, aunque valdría citar casi la totalidad del repertorio de la banda encabezada por Peter Liddle. Smile cumplió con su folk-pop bien ejecutado y con el buen rollo de su líder John  Franks, mientra que los argentinos Él Mató a un Policía Motorizado ofrecieron un interesante directo poco comunicativo con el público. Pese a sus melodías peculiares, no puedo evitar que me recuerden considerablemente a los primeros Planetas.
Lo que ocurre con Rinôçérôse es que también me recuerdan a alguien, pero no es sino a ellos mismos hace quince años. Si esto es bueno o malo dependerá de la valoración que cada cual otorgue al concepto evolución. Quizá sí haya una ligera diferencia: si antes se definían como house con guitarras, ahora podían hacerlo como house con guitarras de adorno. O con guitarras tan sintetizadas que no parecen guitarras. Tenía mejores cosas que hacer y no les di la suficiente chance tal vez.

Prodigy

O eso pensaba, porque The Prodigy volvió a parecerme un grupo vulgar hasta el extremo. Sus bombos tienen plomo y es verdad que temas como ‘Firestarter’, ‘Breathe’, ‘Voodoo people’ o ‘Smack my bitch up’ son altamente eficaces en directo, pero no es ya su actitud supermacarra, que bueno, bien, sino esa citada vulgaridad extrema que se extiende incluso a sus luces, que no son pobres, sino simplemente cutres. Como todo en su propuesta.
Me largué un rato a ver a Za! y la cabeza casi me estalla entre tanta progresión. Horario inapropiado el de madrugada para un grupo tan experimental, supongo. Mención merece el nuevo escenario Events Food, pequeño y escorado pero que mostró proyectos tan interesantes e inusuales como los de Fuckin’ Bollocks y Siesta! El día fuerte será el de mañana -Pet Shop Boys, Phoenix, estreno internacional del disco de Damon Albarn-, pero que me quiten lo strypeado.

 

SÁBADO

Finalizó la séptima edición del Estrella de Levante SOS 4.8 y lo hizo en loor de multitudes, aumentando su aforo hasta las casi cuarenta mil almas en la segunda jornada de un festival que tiene en su (razonable) comodidad uno de sus puntos fuertes. En el plano musical, también el de cierre resultó su día más feliz, con tres ángulos definitivos: la presentación internacional del recién publicado primer disco de Damon Albarn, el multitudinario concierto de Phoenix y el espectáculo audiovisual de Pet Shop Boys. León Benavente ofreció la más destacada actuación nacional. El apartado de arte y voces -dedicado al movimiento fan- tuvo en la conferencia de Greil Marcus su momento de mayor interés.

El público, a tope

Tras la breve actuación de Barbott, grupo ganador del concurso TalentoSOS, Neuman presentó un directo solvente y con buen sonido. La banda murciana liderada por Paco Román ofreció su habitual juego de contrastes sonoros, pasando de la calma a una tormenta que en esta ocasión fue predominante. También Triángulo de Amor Bizarro maneja estos dos presupuestos, si bien de un modo más contundente y airado. Suya fue la primera actuación en el escenario principal, algo desangelada y todavía con menos espectadores de los esperados, seguramente por los rigores de una primera jornada de muy extensa duración. A gran parte del público le costó salir de boxes, pero el de los gallegos no dejó de ser un buen directo.
Pony Bravo también mantuvo un buen nivel en su concierto. Les costó enganchar al principio, pero gracias a la envolvente ‘Cheney’ agarraron la manija. Es una magnífica canción de corte hipnótico, bajo repetitivo y texto demoledor: “cowboy de mierda que todo lo puede” es lo más suave que llaman al exvicepresidente de EE UU. A partir de ahí todo marchó ya sobre ruedas en un concierto que tuvo su momento álgido con ‘El político neoliberal’ y finalizó por derroteros bailables con ‘La rave de Dios’ e ‘Ibitza’. Mientras, en la zona de arte, Greil Marcus narraba sus experiencias en el fatídico concierto de los Rolling Stones en Altamont 1969, aquél que acabó con la vida de Meredith Hunter y del movimiento hippie. Resultaba extraño escuchar, mientras el público disfrutaba fuera, cómo Jan Wenner, editor de la revista Rolling Stone, le explicó que tenía que cubrir lo que ocurrió con todos los detalles de una experiencia que supuso un cambio definitivo en su manera de entender el rock y la vida.

Damond Albarn

La vuelta al presente llegó marcada por el estreno internacional de ‘Everyday robots’, el recién editado primer álbum a título propio de Damon Albarn. Estaba por ver cómo acogería el público de un festival una propuesta de tono cálido y corte confesional. Pulgar hacia arriba, si bien es cierto que algunos fueron desfilando según avanzaba el concierto hacia el escenario donde León Benavente confirmaba su condición de gran grupo nacional. Albarn rompió las hostilidades con ‘Lonely press play’ y desde ese mismo momento quedó clara la enorme calidad de su trabajo. Elegante hasta el extremo -salvo en algunos arrebatos en los que le daba por lanzar agua al público entre canciones-, con la voz en un estado óptimo y desgranando con intensidad sus letanías de tempo medio entre el pop y el trip-hop. La guitarra de Seye, los teclados de Mike Smith, la batería de caja muy comprimida de Pauli the PSM pero sobre todo el bajo obeso de Jeff Wootton, generando una suerte de círculo del que resultaba inútil intentar escapar, flanquearon a un gran Albarn, debidamente trajeado a la inglesa.
El exlíder de Blur alternó piezas de su disco de estreno -’Hollow ponds’, ‘Photographs (You are taking now)’, ‘Heavy seas of love’, ésta en una recta final en la que estuvo acompañado por un coro negro de cinco piezas- con otras de Gorillaz -’Tomorrow comes today’, ‘Kids with guns’-, de The Good, The Bad & The Queen -’Kingdom of doom’- y hasta del repertorio menos evidente de los propios Blur -’All your life’, ‘Out of time’ y la despedida con ‘Tender’-. La grandeza de Damon Albarn se hace incuestionable desde la salida y además parece atravesar un momento guapo. Ya habría tiempo para bailar.

León Benavente

Por ejemplo, con los momentos finales, que fue los que tuve oportunidad de ver, de León Benavente: ‘Ánimo valiente’ y ese ‘Ser brigada’ ya convertido en himno del rock español menos condescendiente. Están en la cresta: sus canciones son muy buenas y en directo pocos pueden toserles. También resultó convincente el excelentemente decorado concierto de Phoenix. Su pop envolvente ha creado estilo, o al menos ellos han sabido llevarlo hasta un público masivo, y hay poco peros que se puedan poner a un directo bien argumentado, con un Thomas Mars dominador de la escena y un repertorio abierto y curiosamente también cerrado con ‘Entertainment’, y que osciló entre sus dos últimos álbumes. ‘Lisztomania’, ‘Trying to be cool’, su último single ‘Clorophorm’ y ‘Rome’ fueron algunos de los mejores momentos de un concierto de tono alto también por sonido y por la respuesta del público.
Pasó una larga media hora, perfecta para comprobar la buena conexión de Miss Caffeina con el público más joven y para tomar un tentempié, hasta que las pantallas anunciaron el show de Pet Shop Boys. Su espectáculo, más que concierto, es tan dramático y aparatoso como cabía esperar, pese a que de inicio los decibelios bajaron considerablemente con respecto al directo previo de Phoenix. Una vez ajustado, el resto consiste en dejarse llevar, lo que inevitablemente acaba queriendo decir bailando. A ver qué si no con una relación en la que suenan ‘Integral’, ‘Suburbia’, ‘West End girl’, ‘It’s a sin’, ‘Domino dancing’ y ‘Go West’.

La impertérrita actitud de Chris Lowe y la adorablemente edulcorada voz de Neil Tennant y sus continuos cambios de vestuario, a cual más estrafalario -perdón, artístico-, hacen el resto en un show con abundancia de láseres, que convirtió el recinto en una gigante pista de baile.

Todavía quedó tiempo para escuchar a Gold Panda manipulando sus propios registros y para comprobar que Fangoria siempre funciona. Abrieron con ‘No sé qué me das’ -había que empezar fuerte tras Pet Shop Boys-, retomaron canciones de Dinarama y cuando cedieron la escena durante unos minutos a Nancys Rubias pudimos comprobar que Mario Vaquerizo es capaz de lograr ese improbable que es desafinar incluso en playback. Vaya fenómeno.

 

Textos: Jam Albarracín

Fotos: Diego Garnés

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CRÓNICA SOS 4.8: SÁBADO

Finalizó la séptima edición del Estrella de Levante SOS 4.8 y lo hizo en loor de multitudes, aumentando su aforo hasta las casi cuarenta mil almas en la segunda jornada de un festival que tiene en su (razonable) comodidad uno de sus puntos fuertes. En el plano musical, también el de cierre resultó su día más feliz, con tres ángulos definitivos: la presentación internacional del recién publicado primer disco de Damon Albarn, el multitudinario concierto de Phoenix y el espectáculo audiovisual de Pet Shop Boys. León Benavente ofreció la más destacada actuación nacional. El apartado de arte y voces -dedicado al movimiento fan- tuvo en la conferencia de Greil Marcus su momento de mayor interés.

El escenario principal del SOS 4.8

Tras la breve actuación de Barbott, grupo ganador del concurso TalentoSOS, Neuman presentó un directo solvente y con buen sonido. La banda murciana liderada por Paco Román ofreció su habitual juego de contrastes sonoros, pasando de la calma a una tormenta que en esta ocasión fue predominante. También Triángulo de Amor Bizarro maneja estos dos presupuestos, si bien de un modo más contundente y airado. Suya fue la primera actuación en el escenario principal, algo desangelada y todavía con menos espectadores de los esperados, seguramente por los rigores de una primera jornada de muy extensa duración. A gran parte del público le costó salir de boxes, pero el de los gallegos no dejó de ser un buen directo.
Pony Bravo también mantuvo un buen nivel en su concierto. Les costó enganchar al principio, pero gracias a la envolvente ‘Cheney’ agarraron la manija. Es una magnífica canción de corte hipnótico, bajo repetitivo y texto demoledor: “cowboy de mierda que todo lo puede” es lo más suave que llaman al exvicepresidente de EE UU. A partir de ahí todo marchó ya sobre ruedas en un concierto que tuvo su momento álgido con ‘El político neoliberal’ y finalizó por derroteros bailables con ‘La rave de Dios’ e ‘Ibitza’. Mientras, en la zona de arte, Greil Marcus narraba sus experiencias en el fatídico concierto de los Rolling Stones en Altamont 1969, aquél que acabó con la vida de Meredith Hunter y del movimiento hippie. Resultaba extraño escuchar, mientras el público disfrutaba fuera, cómo Jan Wenner, editor de la revista Rolling Stone, le explicó que tenía que cubrir lo que ocurrió con todos los detalles de una experiencia que supuso un cambio definitivo en su manera de entender el rock y la vida.

Damon Albarn en acción

La vuelta al presente llegó marcada por el estreno internacional de ‘Everyday robots’, el recién editado primer álbum a título propio de Damon Albarn. Estaba por ver cómo acogería el público de un festival una propuesta de tono cálido y corte confesional. Pulgar hacia arriba, si bien es cierto que algunos fueron desfilando según avanzaba el concierto hacia el escenario donde León Benavente confirmaba su condición de gran grupo nacional. Albarn rompió las hostilidades con ‘Lonely press play’ y desde ese mismo momento quedó clara la enorme calidad de su trabajo. Elegante hasta el extremo -salvo en algunos arrebatos en los que le daba por lanzar agua al público entre canciones-, con la voz en un estado óptimo y desgranando con intensidad sus letanías de tempo medio entre el pop y el trip-hop. La guitarra de Seye, los teclados de Mike Smith, la batería de caja muy comprimida de Pauli the PSM pero sobre todo el bajo obeso de Jeff Wootton, generando una suerte de círculo del que resultaba inútil intentar escapar, flanquearon a un gran Albarn, debidamente trajeado a la inglesa.
El exlíder de Blur alternó piezas de su disco de estreno -’Hollow ponds’, ‘Photographs (You are taking now)’, ‘Heavy seas of love’, ésta en una recta final en la que estuvo acompañado por un coro negro de cinco piezas- con otras de Gorillaz -’Tomorrow comes today’, ‘Kids with guns’-, de The Good, The Bad & The Queen -’Kingdom of doom’- y hasta del repertorio menos evidente de los propios Blur -’All your life’, ‘Out of time’ y la despedida con ‘Tender’-. La grandeza de Damon Albarn se hace incuestionable desde la salida y además parece atravesar un momento guapo. Ya habría tiempo para bailar.

Phoenix

Por ejemplo, con los momentos finales, que fue los que tuve oportunidad de ver, de León Benavente: ‘Ánimo valiente’ y ese ‘Ser brigada’ ya convertido en himno del rock español menos condescendiente. Están en la cresta: sus canciones son muy buenas y en directo pocos pueden toserles. También resultó convincente el excelentemente decorado concierto de Phoenix. Su pop envolvente ha creado estilo, o al menos ellos han sabido llevarlo hasta un público masivo, y hay poco peros que se puedan poner a un directo bien argumentado, con un Thomas Mars dominador de la escena y un repertorio abierto y curiosamente también cerrado con ‘Entertainment’, y que osciló entre sus dos últimos álbumes. ‘Lisztomania’, ‘Trying to be cool’, su último single ‘Clorophorm’ y ‘Rome’ fueron algunos de los mejores momentos de un concierto de tono alto también por sonido y por la respuesta del público.
Pasó una larga media hora, perfecta para comprobar la buena conexión de Miss Caffeina con el público más joven y para tomar un tentempié, hasta que las pantallas anunciaron el show de Pet Shop Boys. Su espectáculo, más que concierto, es tan dramático y aparatoso como cabía esperar, pese a que de inicio los decibelios bajaron considerablemente con respecto al directo previo de Phoenix. Una vez ajustado, el resto consiste en dejarse llevar, lo que inevitablemente acaba queriendo decir bailando. A ver qué si no con una relación en la que suenan ‘Integral’, ‘Suburbia’, ‘West End girl’, ‘It’s a sin’, ‘Domino dancing’ y ‘Go West’.

Pet Shop Boys

La impertérrita actitud de Chris Lowe y la adorablemente edulcorada voz de Neil Tennant y sus continuos cambios de vestuario, a cual más estrafalario -perdón, artístico-, hacen el resto en un show con abundancia de láseres, que convirtió el recinto en una gigante pista de baile.

Todavía quedó tiempo para escuchar a Gold Panda manipulando sus propios registros y para comprobar que Fangoria siempre funciona. Abrieron con ‘No sé qué me das’ -había que empezar fuerte tras Pet Shop Boys-, retomaron canciones de Dinarama y cuando cedieron la escena durante unos minutos a Nancys Rubias pudimos comprobar que Mario Vaquerizo es capaz de lograr ese improbable que es desafinar incluso en playback. Vaya fenómeno.  

Texto: Jam Albarracín

Fotos: Diego Garnés

 

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CRÓNICA SOS 4.8: VIERNES

Buena disposición

Permítanme el símil futbolístico -inexacto, además, porque solo entre los dos escenarios principales ya hubo dieciséis conciertos-, pero la primera jornada de la séptima edición del SOS 4.8 puede resumirse con el tópico balompédico: The Strypes y diez más. El jovencísimo cuarteto irlandés ofreció un directo extraordinario, tan arrollador y electrizante que amenazó con fundir los plomos de toda la ciudad de Murcia. Lo suyo es el conocido rhythm’n’blues blanqueado y acelerado, deudor del pub-rock londinense de la segunda mitad de los setenta y muy especialmente de los primeros Dr. Feelgood, tanto los del Wilko Johnson como los de Gypie Mayo. Pero cuando uno es capaz de agarrar el espíritu del rock and roll y vomitarlo con la actitud adecuada -descarada, orgullosa, insolente-, pocas músicas resultan tan estimulantes.
Ross Farrelly, Evan Walsh, Pete O’Hanlon y el magnífico guitarrista Josh McClorey se zamparon el escenario, y al público, desde la salida con un ‘What a shame’ que no amenazó sino que directamente desató la tormenta. Interpretaron casi al completo su único álbum ‘Snapshot’, su nuevo EP, ‘Four track mind’, y además se marcaron tremendas versiones de Leiber/Stoller (‘I’m a hog for you, baby’) y Slim Harpo (‘Got love if you want it’, con el bajista O’Hanlon reconvertido en poseso armonicista). La recta final resultó demoledora, con ‘Hometown girls’, ‘Blue collar Jane’ y con McClorey arrojando su guitarra contra el suelo con tanta rabia como lo haría un homeless contra la luna del banco que le acaba de desahuciar. Qué placer toparse con un grupo con semejante garra. Dinamita.

Él Mató a un Policía Motorizado

A continuación, The Kooks ratificó lo conocido. A saber, que se trata de un buen grupo de segunda fila que funciona bien en festivales pero que no merece caracteres grandes en un cartel. Su mayor problema, además de su inexistente evolución, fue tocar después de The Strypes: comparación inevitable, pérdida segura. La banda de Brighton encabezada por Luke Pritchard presentó un directo solvente, sus canciones no carecen de buenas melodías ni de cierta pegada, pero al lado de los imberbes irlandeses casi parecían un grupo de pop suave. Gustaron en general, no obstante.
A las 18.30 los murcianos Karenin fueron los encargados de romper el silencio y lo hicieron con buen tono. Su propuesta entronca con el folk-rock confesional y literario de Bill Callahan y su directo mejora con el mayor riesgo instrumental de las composiciones que debieran conformar su tercer largo. Belako fue otro de los destacados de la jornada, con un directo convincente que aporta dimensión a su noise rock oscuro y punzante. La Habitación Roja abrió el escenario principal, aún con luz diurna y con un número de espectadores interesante aunque no masivo. Los valencianos nunca fallan, su solvencia está más que demostrada, como probaron una vez más. Otra cosa es que alcancen grandes cotas, pese a notables canciones como ‘Ayer’ o la más reciente ‘De cine’.
A LHR le acabó restando algo de público Varry Brava, y es que los murcianos tienen uno de los directos más resultones del panorama. Su propuesta colorista, desenfadada y hasta frívola conecta con la nueva ola por el lado más enamorado de la moda juvenil, su estética haría envidiar a Tino Casal y canciones como ‘Miedo’, ‘No gires’ o la novísima ‘Oh, oui oui’ son tan irresistiblemente bailables que acaban convirtiendo en muelle el cemento. Izal en cambio lo que convierte en muelle es el corazón de los más jóvenes, con su ukelele pop que en realidad es canción de autor con base ritmica. Los menores coreaban, mientras los mayores aprovechaban para el avituallamiento.

Dry The River

Tampoco es que los ingleses Dry The River sean la alegría de la huerta, pero sí una muy buena formación de folk-rock un tanto épico y coronado por unas espléndidas armonías vocales. ‘New ceremony’ o ‘No rest’ son dos buenos ejemplos, aunque valdría citar casi la totalidad del repertorio de la banda encabezada por Peter Liddle. Smile cumplió con su folk-pop bien ejecutado y con el buen rollo de su líder John  Franks, mientra que los argentinos Él Mató a un Policía Motorizado ofrecieron un interesante directo poco comunicativo con el público. Pese a sus melodías peculiares, no puedo evitar que me recuerden considerablemente a los primeros Planetas.
Lo que ocurre con Rinôçérôse es que también me recuerdan a alguien, pero no es sino a ellos mismos hace quince años. Si esto es bueno o malo dependerá de la valoración que cada cual otorgue al concepto evolución. Quizá sí haya una ligera diferencia: si antes se definían como house con guitarras, ahora podían hacerlo como house con guitarras de adorno. O con guitarras tan sintetizadas que no parecen guitarras. Tenía mejores cosas que hacer y no les di la suficiente chance tal vez.

Prodigy

O eso pensaba, porque The Prodigy volvió a parecerme un grupo vulgar hasta el extremo. Sus bombos tienen plomo y es verdad que temas como ‘Firestarter’, ‘Breathe’, ‘Voodoo people’ o ‘Smack my bitch up’ son altamente eficaces en directo, pero no es ya su actitud supermacarra, que bueno, bien, sino esa citada vulgaridad extrema que se extiende incluso a sus luces, que no son pobres, sino simplemente cutres. Como todo en su propuesta.
Me largué un rato a ver a Za! y la cabeza casi me estalla entre tanta progresión. Horario inapropiado el de madrugada para un grupo tan experimental, supongo. Mención merece el nuevo escenario Events Food, pequeño y escorado pero que mostró proyectos tan interesantes e inusuales como los de Fuckin’ Bollocks y Siesta! El día fuerte será el de mañana -Pet Shop Boys, Phoenix, estreno internacional del disco de Damon Albarn-, pero que me quiten lo strypeado.  

Texto: Jam Albarracín

Fotos: Diego Garnés

Phoenix

SOS 4.8: MANUAL DE USO

Mañana comienza la séptima edición del Estrella Levante SOS 4.8, un festival que en menos de una década ha logrado situar a Murcia en la primera división de la liga musical estatal. La ciudad siempre se ha caracterizado por prestar atención a las nuevas tendencias, como demuestran el ciclo Microsonidos o el veterano Lemon Pop, pero es indudable que el SOS 4.8 le ha otorgado una nueva dimensión. En byTHEFEST hemos estado estudiando el cartel para seleccionar algunas de la muchas propuestas de interés que ofrece.

 

VIERNES

La primera cita ineludible en el escenario Estrella Levante será con The Strypes, unos jovenzuelos irlandeses con incuestionable buen gusto, ya que practican un sonido cercano al pub rock de Dr. Feelgood o Eddie & The Hot Rods. “Snapshot”, su álbum debut, apareció el año pasado, y es una bocanada de aire fresco que les ha granjeado elogios por parte de Paul Weller, Noel Gallagher o Miles Kane. Al tanto con ellos.

Con The Kooks, en cambio, no parece que haya lugar a la sorpresa. Surgidos en plena eclosión de la efímera escena nu rave, que abogaba por el baile al tiempo que asumía preceptos sonoros alternativos, presentarán en Murcia las canciones de su nuevo disco, titulado “Listen”, que tienen previsto editar el próximo mes de septiembre. Buena ocasión para familiarizarse con ellas y, de paso, comprobar si mantienen la forma.

En cuanto a The Prodigy, vivieron sus momentos de mayor esplendor a finales del siglo pasado, cuando su explosiva combinación de tempestuosa rítmica electrónica con actitud punk puso patas arribas las pistas de baile y los festivales. Los tiempos (y las modas) han cambiado mucho desde entonces (¿alguien se acuerda de los Chemical Brothers o de Propellerheads?), pero no es arriesgado aventurar que el recinto del SOS vibrará con hits como “Poison”, “Smack my bitch up”, “Firestarter” o “Voodoo People”.

En lo que respecta al escenario Jäggermeister, peaje obligado con Él Mató a un Policía Motorizado, la banda indie argentina que ha logrado hacerse un hueco en la escena española gracias a las recomendaciones de Jota (Los Planetas) y sus canciones de corte canónico, y con Is Tropical, trío indietrónico londinense con vocación raver que desde la aparición de su single “The Greeks” no ha parado de girar por todo el planeta (hasta en Mongolia han actuado) poniendo a bailar a todo bicho viviente.

Y no hay que olvidarse del escenario Food Events, que no presenta nombres internacionales de relumbrón, pero apuesta por las bandas emergentes españolas, todas ellas más que recomendables: Terrier, Fuckin’ Bollocks, Trajano o Siesta! son nombres a retener por todos aquellos que piensan que la independencia estatal necesita un relevo generacional, y que hay vida más allá de esas grandes figuras en las que todos estamos pensando.

 

SÁBADO

Si eres de los que madrugan, el Red Bull Bus Tour animará la mañana de la segunda jornada con conciertos de León Benavente, Fira Fem y Nunatak. Un aperitivo de cara a lo que se avecina en el día grande del SOS, cargado de estímulos de primera magnitud.

Y es que el escenario Estrella Levante se abre con el ritmo trepidante de los gallegos Triángulo de Amor Bizarro, una apisonadora rock en toda regla. No obstante, el sábado cuenta con tres cabezas de cartel de alto nivel: El primero es Damon Albarn. El vocalista de Blur ha demostrado por activa y por pasiva que es un tipo inquieto, incapaz de quedarse parado y adicto a los riesgos. Los asumió con grupos como Gorillaz o The Good, The Bad & The Queen, pero también grabando con músicos de Mali o dejando atrás una exitosa carrera como líder del britpop para investigar en ritmos y sonoridades de otras latitudes, en un viaje apasionante y poco habitual en los músicos anglosajones, demasiado tendentes a mirarse el obligo. Si su presencia es de por sí un aliciente, que llegue al festival con su primer disco oficial en solitario bajo el brazo la convierte en indispensable. El estreno en directo de “Everyday Robots” marcará, sin duda, uno de los puntos álgidos del SOS 2014.

Pero no será el único. Porque si de hits hablábamos con The Prodigy, ¿qué podemos decir de Pet Shop Boys? El dúo lleva treinta años en la cima de la escena pop, un privilegio al alcance de muy pocos, y sus pegadizas melodías sintéticas se han convertido en la banda sonora vital para varias generaciones de melómanos. Triunfo garantizado.

Como lo será también el de los franceses Phoenix (en la foto superior), que completan el trío de ases de la jornada. Les costó un poco arrancar, porque sus tres primeros discos tuvieron un impacto creciente, aunque no masivo, pero a partir del tercero, el celebrado “Wolfgang Amadeus Phoenix” (2009), se desató la locura. No solo se convirtieron en un fenómeno de masas, sino que crearon tendencia internacional (no hay más escuchar a los españoles Polock). “Bankrupt!”, editado hace un año, les ha permitido mantener su posición, y en espacios abiertos son una apuesta segura.

La guinda del día, Fangoria aparte, la pondrá Erol Alkan, un Dj y productor de origen turco-chipriota que ha trabajado con MGMT, Daft Punk, Bloc Party, Franz Ferdinand o Hot Chip, por citar solo algunos de los nombres que aparecen en un curriculum de vértigo. Lo dará todo para cerrar la noche.

Mientras tanto, en el escenario Jäggermeister también estarán pasando cosas. Y no precisamente de poco interés. Dos bandas se encargarán de dejar el pabellón español alto. Por una parte, los delirantes Pony Bravo, capaces de combinar krautrock y aires latinos en un mismo disco y salir triunfantes de la empresa. Por otra, León Benavente, que con un solo álbum se han situado en la rampa de salida hacia el estrellato, gracias a los himnos que contiene. Se nota que son perros viejos y tienen sobrada experiencia en eso de subirse al escenario.

Completando el programa, el debut en España de East India Youth, una de las revelaciones más llamativas de la temporada, la versatilidad electrónica de Gold Panda y las propuestas de la Red Bull Academy: Yadi y Branko.

 

NO SOLO MÚSICA

Desde su creación, el SOS 4.8 ha prestado atención a disciplinas muy diversas. De hecho, aunque se centra mayoritariamente en la música, se define como “festival internacional de acción artística sostenible”, y su sección Voces se ha convertido en un notorio foro de pensamiento, un espacio abierto de debate que le diferencia de otros festivales y en el que este año destacamos cuatro nombres propios.

Comenzamos con el escritor catalán Kiko Amat, que ha sabido crearse una figura pública más allá de sus novelas y ofrecerá el espectáculo “¡Pelea!”, que él mismo califica como “spoken word pugilístico”. También estará en Murcia, participando en la mesa redonda “Mascaradas y publicidades”, la ensayista Marisol Salanova, teórica de las postpornografía.

Otra mesa redonda, la titulada “Femme Riots, Fans Asesinos y Queers de la Copla”, contará con la presencia de Servando Rocha, analista de la cultura contemporánea que acaba de publicar el interesante “Nada es verdad, todo está permitido”, en el que parte del breve encuentro entre William Burroughs y Kurt Cobain para establecer una serie de conexiones culturales que emparentan el libro con los trabajos de su influencia principal, el norteamericano Greil Marcus, que también estará en el SOS. Un auténtico lujo, ya que se trata de uno de los más importantes teóricos de la cultura popular, y ofrecerá una interesante conferencia cuyo contenido ya avanzó en la entrevista que le hizo Rafa Cervera para byTHEFEST.

Se avecina, por tanto, un fin de semana intenso, que podrás seguir desde nuestro twitter y nuestro Facebook, así como mediante las crónicas diarias que ofreceremos en la web. ¡Que lo disfrutes!

 

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