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MONKEY WEEK 2017 JUNIO

NACE MONKEY WEEKEND, LA VERSIÓN DEL MONKEY WEEK QUE SE CELEBRARÁ EN PUERTO DE SANTAMARÍA EN JUNIO

Desde el primer momento en que Monkey Week anunció su traslado en 2016 de El Puerto de Santa María a Sevilla por imperativos de crecimiento y necesidades logísticas, su Organización también anunció la idea de crear un evento bajo la misma cabecera del festival en la localidad gaditana. Tras la presentación oficial celebrada el pasado viernes en la sede de la Diputación de Cádiz junto a autoridades e instituciones colaboradoras, Monkey Weekend -como se ha bautizado el evento- es toda una realidad.

Así se anunció el pasado viernes 17 de marzo en un acto en el que se contó con la presencia de David de la Encina, Alcalde del Excmo. Ayto. de El Puerto de Santa María, la Delegada de Gobierno y Organización, Cultura y Patrimonio Histórico de la ciudad Eugenia Lara, y el Diputado Provincial responsable del Área de Desarrollo Económico y Servicios a la Ciudadanía, Jaime Armario. Los asistentes al acto disfrutaron también de la breve pero intensa actuación de Bronquio, proyecto musical del jovencísimo productor gaditano Santiago Gonzalo y que también participará en esta primera edición de Monkey Weekend.

Sin su carácter de feria profesional –pues sin duda era ésa su parte más limitada en El Puerto de Santa María- y en fechas diferentes –los días 16 y 17 de junio- este nuevo Monkey Weekend mantiene aun así varias de las señas de identidad que han hecho de su hermano mayor, Monkey Week, todo un referente a nivel nacional e internacional.

Por un lado, su sana intención por erigirse como festival urbano, en pleno centro de la ciudad que lo acoge, y convirtiendo en espacios escénicos no solo salas de conciertos y bares de la misma, sino también recintos menos habituales. En esta primera edición de Monkey Weekend contará con programación en salas y bares ya conocidos por los habituales a las siete ediciones de Monkey Week que tuvieron lugar en El Puerto de Santa María: repiten pues como anfitriones Martina, El Cielo de la Cayetana, La Cristalera, Sala Milwaukee, Guateque (antes conocido como El Niño Perdío) y Discoteca La Niña (anteriormente Sala Súper 8) . También vuelve uno de los rincones con más encanto, la terraza del Bar Santa María. Y cómo no: la Plaza Alfonso X El Sabio, ubicación una vez más del Escenario Principal, gratuito y de mayor aforo.

Pero también hay nuevas sorpresas: la primera de las noches de Monkey Weekend comenzará en el interior del Castillo de San Marcos, esa iglesia fortaleza edificada sobre los cimientos de una mezquita del siglo X y que, hasta ahora, era testigo mudo de los conciertos en la Plaza.

A esta localización sorprendente se unen otras dos. Primero, el Hospital de la Divina Providencia, más conocido por los locales como el Hospitalito, un edificio del siglo XVIII que hoy acoge el Museo Arqueológico Municipal y cuyo atractivo patio abrirá sus puertas a dos conciertos el sábado 17 de junio a mediodía. Segundo, un garage en plena calle peatonal, en una de las vías más concurridas del centro de la ciudad, la calle Jesús de los Milagros, rodeado de bares de moda como Bugalú.

A estos espacios con programación del festival conviene sumar, por supuestísimo, todos aquellos otros que, durante siete ediciones de Monkey Week, conquistaron a tantos y tantos visitantes. El Puerto de Santa María cuenta con reclamos y atractivos suficientes a nivel turístico, hostelero y gastronómico para hacer de este nuevo Monkey Weekend otra gratísima experiencia.

El otro aspecto que conecta a este Monkey Weekend con su hermano mayor no es otro que su apuesta decisiva por el talento emergente de la escena musical. Como ya se compromete cada octubre Monkey Week desde 2009, Monkey Weekend promete desde su primera edición ofrecer siempre en junio una instantánea quizás más fugaz pero no por ello menos necesaria de los nuevos valores de la música independiente. Con especial hincapié, cómo no, en los jóvenes artistas nacionales. Nuestro aquí, nuestro ahora. Así, en esta primera edición 39 nombres se suman a su programación, en una muestra tan ecléctica como desprejuiciada de lo que se cuece, se devora y se saborea en la música independiente de nuestro país.

A continuación, el cartel completo de Monkey Weekend:

All La Glory, Aullido Atómico, Bejo, Betunizer, Branquias Johnson, Bronquio, Caballito, Cabezafuego, Cuello, Early Beers, Faux, Fiera, Galleta Piluda, Industrias 94, Kaixo, King Cayman, La Big Rabia, Las Odio, Leicomers, Little Cobras, Lois, Lorena Álvarez, Los Jaguares de la Bahía, Núria Graham, Ohmycat, One Path, Pedro Ladroga, Perla DJ, Perlita, Quentin Gas & Los Zíngaros, Ramona, Ramos Dual, Rosalía & Refree, Segunda Persona, Smokers Die Young, Space Surimi, The Milkyway Express, The Weekend Turtles y Za!

Un cartel distinto para un festival diferente, Monkey Weekend, en pleno corazón de El Puerto de Santa María y en unas fechas de lo más estival, viernes 16 y sábado 17 de junio.

La Organización quiere agradecer profundamente la colaboración del Excmo. Ayuntamiento de El Puerto de Santa María, Diputación de Cádiz, Instituto Andaluz de la Juventud y AIE – Sociedad de Artistas Intérpretes o Ejecutantes de España, así como de Grupo Caballero, Contrabando, Jägermeister y su división musical Jägermusic, y Estrella Galicia.

Las entradas de Monkey Weekend se encuentran disponibles a partir de 18 euros (+ gastos de gestión)

 

wam primeras confirmaciones

WHITE LIES, LORI MEYERS, FANGORIA Y SHURA ENTRE LAS PRIMERAS CONFIRMACIONES DEL WAM ESTRELLA DE LEVANTE

Apenas unos días tras su presentación oficial, llegan las primeras confirmaciones a WAM Estrella de Levante. Se trata de nombres locales, nacionales e internacionales que suponen una clara apuesta de la organización de cara a conformar una cita musical diversa y de calidad. Este anuncio viene acompañado también de los primeros detalles en torno a la programación infantil y cultural del festival murciano, que pone a la venta hoy mismo un cupo limitado de abonos a 20€. Están disponibles en wammurcia.es.

Somos Música

Más de una treintena de nombres componen el grueso de la programación musical de WAM Estrella de Levante anunciada hoy, con clara presencia femenina. A ellos se sumarán muy pronto nuevos artistas nacionales e internacionales, hasta superar la cincuentena de nombres que pisarán Murcia del 2 al 7 de mayo en salas como REM, Musik, Garaje Beat Club o el recinto La Fica.

White Lies, The Sounds y Shura son las primeras apuestas internacionales. Los ingleses White Lies publicaron el pasado año “Friends”, quizá su disco más enérgico y vibrante desde su debut en 2009. Un sonido que se mueve entre el post-punk y el indie-rock que acaba de finalizar su gira americana entre sold outs. Los suecos The Sounds giran también sobre el rock bailable ochentero, y no es casualidad por tanto que su frontwoman, Maja Ivarsson, se mire en el espejo de la gran Debbie Harry a la hora de darlo todo sobre el escenario.  Shura, por su parte, es el proyecto de la inglesa Alexandra Lilah Denton, que con su primer LP, “Nothing’s Real”, se convertía el pasado año en uno de los mejores debuts en el campo del synthpop femenino.

Los londinenses Fat White Family, por su parte, son una de las bandas de rock experimental más aclamadas por la crítica, tras dos LPs (el más reciente de ellos, “Songs For Our Mothers”, publicado en 2016) en los que demuestran descaro, transgresión y calidad a partes iguales. Future Thieves llegan desde Nashville, Texas con un indie-rock hipercalórico que recuerda a los mejores Kings Of Leon, y serán otra apuesta de futuro internacional.

En el plano nacional, destacan los nombres de Fangoria, Lori Meyers, Sidonie o Los Enemigos. Ninguno de ellos necesita presentación a estas alturas. Son, pura y llanamente, cuatro de las mejores bandas españolas del último cuarto de siglo. Alaska y Nacho Canut, Noni, Josele Santiago, Marc Ros… Algunos de los nombres más importantes de la creación musical española contemporánea estarán en la primera edición de WAM Estrella de Levante.

Pero el nuevo festival murciano, con miras al panorama nacional e internacional, no descuida la escena local. Una docena de nombres ejercerán de anfitriones de la Región, en una muestra del gran momento musical que vive Murcia. Referentes como Second o Perro darán la alternativa y la visibilidad que merecen a proyectos como Jump To The Moon, Crudo Pimento, Alien Tango, Kuve, Ayoho, Aire Canadá, Claim, Clara Plath, Poolshake o Garaje Florida.

Todos ellos estarán flanqueados por decenas de artistas de calidad más que contrastada: desde el pop mayúsculo de Niños Mutantes a la electrónica juguetona de Hidrogenesse y Perlita, pasando por la americana de L.A. o el inclasificable Pablo Und Destruktion. Y homenajes históricos: Cápsula interpretará el Ziggy Stardust de David Bowie, y Ana Curra –todo un mito del underground nacional- presentará “El Acto”, con ese legado de Parálisis Permanente que ha quedado grabado a fuego en la memoria de varias generaciones de músicos españoles.

Aquí el listado completo de bandas confirmadas hoy para WAM Estrella de Levante:

WHITE LIES, THE SOUNDS, LORI MEYERS, FANGORIA, SHURA, SIDONIE, LOS ENEMIGOS, FAT WHITE FAMILY, SECOND, NIÑOS MUTANTES, PERRO, L.A., ANA CURRA PRESENTA EL ACTO, BELAKO, DELOREAN, VARRY BRAVA, THE EXCITEMENTS, LOS MAMBO JAMBO, ANNI B SWEET, HIDROGENESSE, FUTURE THIEVES, CRUDO PIMENTO, PABLO UND DESTRUKTION, PERLITA, ALIEN TANGO, CAPSULA (DREAMING OF ZIGGY STARDUST), KUVE, VERA GREEN, AYOHO, MERIDIAN RESPONSE ,LÍGULA, JUMP TO THE MOON, AIRE CANADÁ, CLAIM, CLARA PLATH, POOLSHAKE y GARAJE FLORIDA

Somos Cine

Del 2 al 7 de mayo se proyectarán hasta doce documentales musicales en la Filmoteca de la Región de Murcia. “Autosuficientes” -el aclamado film que recoge la historia de Parálisis Permanente y de Eduardo Benavente-, “Lo que hicimos fue secreto” –mejor documental nacional de 2016 en su investigación sobre los orígenes del punk en España- o “Bird on a wire” –el mítico documental que sigue a Leonard Cohen en su gira europea de 1972-.

Aquí el listado completo de documentales:

- Autosuficientes

- Bird on a wire

- Fonko

- They Will have to Kill us First

- Mali Blues

- We Like it Like That

- I Am Thor

- Orion: the man who would be King

- Punk Attitude

- Lo que hicimos fue secreto

 

Somos Cultura

Entre los primeros espacios culturales confirmados para acoger parte de la programación expositiva y de danza de la primera edición de WAM Estrella de Levante están centros de referencia públicos y privados como Centro Párraga, el Auditorio Víctor Villegas o Loft113. Muy pronto se desvelará su programación al completo.

 

Family WAM

Family WAM es la etiqueta bajo la que se celebrarán hasta seis conciertos enfocados al público infantil en la Plaza Santo Domingo de la ciudad los días 6 y 7 de mayo. Creaciones únicas de bandas como Perlita, Nunatak o Crudo Pimento que servirán para acercar la música a toda la familia.

 

Aquí la programación infantil completa:

- Concierto para niños, Crudo Pimento

- Las Aventuras de Sam, Dr. Sapo

- Cruzando las Galaxias, Los Marañones

- Kid Perlita y los Cangrejo Boys, Perlita

- El Bosque de las Canciones, de Nunatak y Hayat’s Chocolate Factory

- Los niños de la Isla, Bosco

Esto es sólo un avance de todo lo que se podrá vivir en Murcia del 2 al 7 de mayo. WAM Estrella de Levante llega para convertirse en el festival de ocio y cultura urbano definitivo, con una programación de calidad y para todos los públicos que promete situar a la Región de Murcia a la vanguardia de la cultura en España.

Los abonos de dos días están a la venta por 20€ en wammurcia.es, mientras que los VIP se encuentran a 45€. La oferta está disponible solo hasta el lunes a mediodía o hasta agotar cupo.

 

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CRÓNICA DEL DELESTE FESTIVAL 2016

Texto: David Blutaski

VIERNES

Inserten ustedes mismos aquí cualquier aforismo relativo a que las opiniones extremas suelen tender a la imprecisión, cuando no a la falsedad, que el tono gris domina el mundo, etc. etc. y me habrán ayudado a hacer una entradilla bastante adecuada para la crónica del Deleste Festival que este fin de semana se ha celebrado en Valencia. Bueno, este fin de semana se ha celebrado el grueso del festival, porque a última hora la organización se sacó de la manga una fiesta de presentación escindiendo del cartel a tres bandas que en principio pensábamos que veríamos en la programación de estos días – Novedades Carminha, The Saltitos y Gran Quivira-. Algunas de las personas con las que pude conversar, me expresaron su malestar por no haber podido ver a Novedades Carminha ya que, desde que se anunciaron las fechas del festival, habían marcado el 4 y el 5 de noviembre en rojo y veían injusto que se sacase del cartel a una de las bandas interesantes, cuando normalmente para las fiestas de presentación lo que se hace es sumar bandas, no restar al resto del evento.

En todo caso, el primer concierto de este Deleste corrió a cargo Holy Paul, banda local que esta temporada se ha colado en muchos de los festivales de la Comunidad Valenciana gracias a Sona la Dipu, y que actuaban en el festival en virtud de actuales ganadores del concurso de bandas de Vinilo Valencia. Holy Paul son un trío de rock brioso, muy acorde al nuevo indie rock anglosajón de comienzos de milenio, pero el público era escaso y abrumaba la cantidad de fotógrafos y personas grabando vídeo comparado con el número de espectadores.

Uno de los alicientes de la jornada era ver en el Auditorio a Gener presentar su magnífico nuevo trabajo “Oh! Germanes”, sin lugar a dudas uno de los mejores discos surgidos de la escena valenciana de este año. La banda parece haber conseguido un encaje perfecto, un sonido en que los músicos se complementan pero que en ningún momento se pisan, alcanzando una musicalidad arrebatadora. Rock, pinceladas funky y una suave lisergia que sirve de excipiente para un más que efectivo medicamento. Lo mismo pasa con las voces, es raro el tema en el que no se escuchen coros de al menos tres voces, algo complejo si no se tiene seguridad y tablas. Pese a que el sonido no fue todo lo cristalino que cabría esperar del Auditorio de La Rambleta, el suyo fue uno de los mejores conciertos de la jornada. Lástima que tuvieran que saltar abruptamente a su versión en valenciano de “Girls just wanna have fun” de Cyndi Lauper para cerrar su set, dejándose fuera algún tema para cumplir su horario a rajatabla – fue extraño que no pudieran dejarles tocar cinco minutos más aunque se solaparan con el concierto de la otra sala, cuando el anterior concierto había empezado media hora tarde –.

Gener / Foto: VikPamNox

La multicultural californiana afincada en Barcelona Maïa Vidal ha visitado Valencia en dos ocasiones recientes – She’s The Fest de 2015 y este veranos en el Palo Alto Market -, ambas con los temas de su último trabajo “You’re the Waves”. En formato dúo mostraron unas canciones de suave indie pop electrónico que sin llegar a incitar al baile, sí que hubieran sido más adecuadas como antesala a Delorean. Una cosa es el los carteles sean eclécticos y otra cosa es que el discurrir de los diferentes estilos vaya a salto de mata.

El papel de cabeza de cartel de la jornada correspondía claramente a Xoel López, ofreciendo un “concierto especial en acústico” en el Auditorio, algo que sin embargo nos hace cuanto menos plantearnos diferentes preguntas: ¿No sería más atractivo escuchar las canciones de su último disco “Paramales” con banda y recreando la completa musicalidad de este trabajo? ¿Es realmente justo considerar como cabeza de cartel de la jornada de un festival un acústico de Xoel López? Nosotros, aunque encantados por la sobrada capacidad del gallego en este formato –algo que ya vimos a media tarde en el Sonorama de 2015- creemos que por muchas tablas, buenas canciones y el solvente espectáculo que ofreció ante nosotros, se trató de una exhibición en un formato menor. Durante una hora, Xoel repasó lo mejor de sus dos discos en solitario, incluida una versión de “De vino y espejos” del último disco de Deluxe, consumando la traslación de su música a parajes latinoamericanos. Usando como herramientas una guitarra, un platillo y un bombo de pie, una armónica, haciéndose sus propios coros e hilvanando las canciones a través de comentarios, Xoel López cumplió las expectativas de sus numerosos fans, aunque pasada la media hora también hubo quien abandonó su asiento mientras le asaltaba un  bostezo.

Xoel López / Foto: VikPamNox

Le tocaba el turno a Geografies, otra de las bandas locales de esta edición y que fundamentan su proyecto en interpretar indie rock en valenciano con un evidente componente emocional. Tras este grupo, que reúne a músicos conocidos por haber pertenecido a otras bandas de la escena, subió al tablao el cuarteto danés Magnolia Shoals, practicantes de un alt-rock que ahora está  bastante de moda y que tiene como máximo exponente a The National, aunque también es más que evidente su conexión con los U2 previos a “The Joshua Tree”. Oscuros, elegantes y melancólicos acaban de pasar por el Monkey Week y van a aprovechan estos días para presentar su debut “Tenant” también en Madrid y Barcelona. Tienen alguna canción destacable, como  “BLVD”, pero no lograron enganchar a una audiencia que en mayor número disfrutaba de la terraza de La Rambleta que de la mayoría de conciertos de la jornada.

Tras unas cuantas horas con las pulsaciones al relentí, los también valencianos Aullido Atómico eran los encargados de darnos una descarga revitalizante. Venían de dar mucha guerra la semana anterior en el Funtatic Dracula Carnival y se les veía con ganas, aunque no sonaron todo lo bien que era de esperar. Saltaron, bailaron, se desgañitaron y pusieron toda la carne en el asador, pero un sonido evidentemente plano deslució sus tabernarias canciones.

Aullido Atómico / Foto: VikPamNox

Tras el rock, llegó la electrónica encarnada en Delorean, eterna esperanza blanca desde que aparecieran con su primer trabajo “Silhouettes”. Si bien su nuevo trabajo “Muzik” es notable, es obvio que la proyección de esta banda, que parecía que iba a comerse el mundo nada más nacer, que sigue gozando de un cartel estupendo y es reclamada para poner a bailar a un buen puñado de festivales indies, no ha cumplido las expectativas previstas. Este fue el concierto más concurrido, un buen cierre, la gente tenía ganas de bailar y en la terraza ya hacía fresquito.

Tras los donostiarras, esperábamos que se montara una cabina de DJ para que el inquieto Gerardo Cartón se trasformara en su alter ego pinchadiscos El Chico Biónico, y que igual que el año pasado cerrara la noche con una sesión ecléctica marca de la casa.  Sin embargo, vimos extrañados como Gerardo estuvo lanzando las canciones de su sesión desde un lateral de la mesa de sonido, sonando como ambiente mientras los técnicos retiraban los trastos de Delorean. Algunos preguntaban perplejos si eso era El Chico Biónico o si iba a salir después al escenario.

SÁBADO

Durante las mañanas de los sábados, el protagonismo se cede a los niños con el Deleste Kids. Si el año pasado contó con La Habitación Roja ofreciendo un concierto de versiones de lo mejor del pop de las últimas décadas y con Ramírez, este año, y bajo el auspicio de Sona La Dipu, tenía como protagonistas al espectáculo infantil de Dani Miquel y a otra de las jóvenes bandas de rock en valenciano, Tardor. Esta mañana festiva, en anteriores ediciones de carácter gratuito, ha pasado este año a ser de pago con una entrada de tres euros que se destinarán a fines solidarios.

El regreso de Polar abrió la jornada vespertina en el Auditorio. El cuarteto valenciano fue uno de los máximos representantes del “indie culto” de la ciudad de Valencia de las pasadas décadas, y aunque tampoco fueron nunca una banda multitudinaria, siempre gozaron de un magnífico cartel y un gran respeto por todo el país. Actuaron en grandes eventos, tuvieron críticas destacadas y giraron junto a importantes artistas internacionales, pero hace seis años decidieron dar carpetazo al proyecto. En esta ocasión,  en principio de forma puntual, y acompañados por las proyecciones de Pau Martínez, rescataron un repertorio de temas de inmensa tensión emocional y exquisita factura, combinando aridez con dulzura, sus marcas personales.

Polar / Foto: VikPamNox

El inclasificable Bigott fue el encargado de darle continuidad al evento. Más comedido que de costumbre, reunió al calor de su melancólico pop y su solvente banda a un considerable número de personas, dejando patente que este sábado iba a estar más concurrido. Tan concurrido que algunos de los presentes se quedaron sin poder entrar a ver a Quique González y Los Detectives, a priori el mayor reclamo de este año –es difícil entender que una persona compre la entrada para un festival y se tenga que quedar sin sitio para ver al artista principal-.

Aunque solamente fuera por acumulación de músicos – el escenario parecía la última escena de The Last Waltz -, era difícil que no ofrecieran un buen espectáculo. Más cercano a Ryan Adams que a otros héroes del alt-country más serio, repartió folk rock, country de tendencia comercial, e incluso pinceladas de soul rock en canciones no exentas de cierta pornografía emocional –solamente como constatación, no como algo bueno o malo-. Los que no pudieron entrar al auditorio, al menos tuvieron la oportunidad de ver en el otro escenario a Johnny B Zero, solvente complemento sorpresa de esta jornada.

Quique González / Foto: VikPamNox

Lo extraño de los horarios de este sábado, es que la parte principal de la noche estaba reservada para que actuaran cuatro bandas emergentes de forma consecutiva, magnífico para ellos, pero algo que no deja de ser sorprendente. Los primeros fueron Perlita que, desde el trampolín que supuso su aparición en el Monkey Week de hace dos años, han conseguido colarse en festivales tan importantes como el FIB, Low Festival o Ebrovisión y ofrecer su desenfadado directo repleto de ritmos disco, de funk y de vocoders.

El mayor aliciente del concierto de Los Vinagres, es que era la primera vez que actuaban en Valencia y que estos prácticamente imberbes canarios son una de las apuestas de futuro del nuevo garage nacional – sin apenas material fueron fichados por Sony-. No hacen nada nuevo, pero en este tipo de eventos siempre encajan a la perfección bandas de perfil adrenalínico e incendiario. Nosotros ya les habíamos visto provocar pogos en el pequeño escenario Mondosonoro del Mad Cool Festival, y aunque en el Deleste no se produjo una reacción tan salvaje, sí que dejaron muy buena impresión.

Los Vinagres / Foto: VikPamNox

Resultaba curioso que se hubiera colgado el sold out y que un rato antes en Quique González pareciera que acababa de rugir la Marabunta, porque no se veía reflejado en la cantidad de público en estos últimos conciertos en el escenario Jagërmeister. Una pena para el que se perdiera la salvajada de concierto de El Lobo en Tu Puerta. Estos andaluces, capaces de aullar como Howlin’ Wolf y rapear como los Beastie Boys sobre una base de hardcore atronadora, dieron un recital de actitud y garra y para muchos fueron el descubrimiento de esta edición. Olde Gods fueron los encargados de cerrar el festival – aunque había una Post Party en discoteca La3 con Dan Shake y The Basement Soundsystem – con ritmos bailables de elegante house soul y electro funk.

El Lobo en tu Puerta / Foto: VikPamNox

Este año el Deleste Festival ha tenido un cartel más humilde que en ediciones anteriores, quizá buscando la sostenibilidad de un evento que por aforo tiene el crecimiento prácticamente descartado. Un par de nombres de reclamo, bandas emergentes y el apoyo en la escena local son la realidad que pueden asumir para poder hacer viable el evento. Parece que han logrado consolidarse como proyecto – otro nuevo sold out- y que en Valencia tenemos un festival pequeño en recinto cerrado para tiempo.

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DELESTE KIDS, DANI MIQUEL Y TARDOR PONDRÁN LA MÚSICA EN UNA MAÑANA CON FINES SOLIDARIOS

Desde que naciera el festival, el Deleste Kids ha sido siempre una de las piezas clave del Deleste. No en vano, suele ser un éxito de público. En esta quinta edición, de nuevo la organización vuelve a apostar por una jornada matutina -la del sábado 5 de noviembre- en la que el público familiar será el protagonista. Dani Miquel y Tardor serán los encargados de poner la música en directo en una cita que esta vez tendrá un fin solidario. Para entrar únicamente habrá que abonar un donativo de 3 €, que irán íntegramente destinados a la Asociación “Síndrome de Microdeleción 5q14.3-MEF2C”, una enfermedad de la que solo se conocen 60 casos en el mundo y dos España. Guillem, un niño valenciano, es uno de los afectados; un caso de superación y vitalidad del que el Deleste no quiere ser ajeno.

En la mañana del sábado se actividades para los más pequeños y  una variada y, diseñada para la ocasión, oferta gastronómica de la mano de Muí, la nueva oferta culinaria de Rambleta. Todo ello girará en torno a la música, el pilar básico del festival, en un intento más de que grandes y pequeños puedan disfrutar juntos de conciertos en directos. La entrada se limitará hasta completar el aforo, como ha ocurrido en años anterores.

Una de las atracciones de la jornada es el cuenta-cuentos musical, Dani Miquel. El ‘cantacançons’ es uno de los referentes actuales de la música infantil valenciana: recupera canciones tradicionales y las adapta con estilos de rock, ska o samba. Dani Miquel será el encargado de abrir el encuentro matinal y volverá a crear un espacio mágico donde la música en directo está aderezada con recursos didácticos y repletos de humor.

A continuación, los valencianos Tardor harán gala de su luminoso y compacto directo. Sin duda una de las formaciones más destacadas de la emergente escena valenciana. La joven formación llega rodada a la cita tras muchos efectivos directos y ha dado un paso adelante con la publicación de su tercer álbum, “L’eufòria”.

Como ya ocurriera en la pasada edición, las chicas de Guateques que yo te pinché dispararán deliciosas canciones de pop y rock atemporal con su habitual desparpajo y simpatía.

Quique González & Los Dectectives, Xoel López, Delorean, Bigott, Polar, Dan Shake, Maïa Vidal, Magnolia Shoals, Dani Miquel, Gener, Olde Gods, Geografies, The Basement Sound System, Tardor, Perlita, El Lobo En Tu Puerta, Los Vinagres, Aullido Atomico, Holy Paul y Los Átomos completan el cartel de la quinta edición del encuentro musical y otoñal de la ciudad de Valencia.

El Deleste alcanza esta quinta edición totalmente asentado como cita cultural de referencia en Valencia y sigue en crecimiento con la inestimable ayuda de sus sponsors. En el Deleste Kids destacan activamente las colaboraciones con Sona La Dipu, Arroz Dacsa y Zummo.

Más info http://www.asociacionmef2c.com/

DELESTE KIDS

Sábado 5 de noviembre

Apertura de puertas: 11:00 horas.

Dani Miquel: 11:30 horas / Tardor: 12:30 horas

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DELESTE 2016 COMPLETA SU CARTEL

El Deleste destapa todas las cartas sonoras. Xoel López, Novedades Carminha, Polar, Dan Shake, Maïa Vidal, Magnolia Shoals, Dani Miquel, Gener, Olde Gods, Geografies, Gran Quivira, The Basement Sound System, Tardor, The Saltitos y Los Átomos completan el cartel de la quinta edición del encuentro musical y otoñal de la ciudad de Valencia. Espai Rambleta volverá a acoger, los días 4 y 5 de noviembre, un festival cuyos valores diferenciadores son la cercanía, la calidad y lo limitado de su aforo. Las nuevas incorporaciones se unen a una lista de 24 grupos entre los que ya campaban Quique González & Los Dectectives, Delorean, Bigott, Amber Arcades, Perlita, El Lobo en tu Puerta, Los Vinagres, Aullido Atómico y Holy Paul.

Xoel López es uno de los platos fuertes de esta quinta edición. Todo un referente del pop en castellano, el gallego llevará a cabo una actuación especial que pretende ser un viaje por todo su extenso cancionero; una preciosa e irrepetible postal en formato reducido en el auditorio de Espai Rambleta. Sus paisanos de Novedades Carminha también se unen a la fiesta. Los vigueses son la máxima referencia del garage-pop cantado en castellano. Divertidos y arrolladoresla banda gallega más fresca y gamberra del rock independiente que, no en vano, acaba de sorprender a propios y extraños con el lanzamiento de su último vídeo cargado de contenido erótico.

La apuesta internacional de la cita se refuerza con la presencia de los daneses Magnolia Shoals y la norteamericana Maïa Vidal. Los primeros, debutarán sobre los escenarios en España con un emocionante y poderoso directo que recuerda a los mejores The National. Por su parte, Maïa Vidal volverá a engatusar al público valenciano con sus alegres e inclasificables melodías pop. Junto con el ya anunciado nombre de la banda británica Amber Arcades, el Deleste vuelve a poner de manifiesto su inquietud prescriptiva y la intención de sorprender al público yendo más allá de obvio.

En la línea de lo apuntado, el Deleste 2016 volverá a apostar por la electrónica. El londinense Dan Shake (inédito en España) encabeza una selección de música avanzada a la que también se suman Olde Gods y el colectivo valenciano The Basement Sound System.

Inexorable es también la presencia de alguna de las bandas valencianas que más tienen que decir en directo en este momento. La vuelta a los escenarios (tras 6 años) de Polar es, sin duda, una de las sorpresas más gratas. Los valencianos desplegarán toda su magia en un concierto único y exclusivo en el que repasarán canciones de toda su amplia trayectoria. Gener (que estrenarán su nuevo disco recién grabado a las órdenes de Paco Loco en el festival), Dani MiquelGeografiesGran QuiviraTardor o The Saltitos son la prueba de ello.

El cuidado sonido, la comodidad del público, el riesgo artístico, el no solapamiento de actuaciones y la posibilidad de mezclarse con los artistas, vuelven a ser cualidades que hacen del Deleste un encuentro único al que todavía le quedan por desvelar algunas sorpresas. Un encuentro que sigue en crecimiento y que para esta edición cuenta con el patrocinio de Cervezas Alhambra y Jägermeister. Sona La Dipu, El Ministerio de Educación y Cultura, Movistar y Arroz Dacsa también colaboran en el evento.

Abonos 2 días 40€ en www.delestefestival.com

ASÍ TE CONTAMOS EL DELESTE 2015

ebrovision foto david perez cejuela 940

CRÓNICA DEL EBROVISIÓN 2016

Habría que ser un cretino nihilista para no aceptar las fundadas argumentaciones que explican por qué los festivales de interior como el Ebrovisión, asentados y de formato medio, promueven una serie de valores y connotaciones culturales y sociales – incluso sentimentales – diferentes que otros que han nacido únicamente al amparo del sol, la playa, una oportunidad de inversión, el apoyo de alguna marca o mecenas y con un sentido mucho más frívolo –pero totalmente lícito – de la diversión. Tal vez se trate solamente de explotar lo que cada uno tiene. Además, no es casual que muchos de estos festivales estén promovidos por asociaciones culturales sin ánimo de lucro – el Ebrovisión está organizado por la Asociación Cultural Rafael Izquierdo -, y aunque en algunos casos el amateurismo es evidente –sobre todo cuando son festivales primerizos- lo suplen con esfuerzo, voluntad, pasión y un único objetivo: que la gente disfrute y esté orgullosa de su trabajo; algo nada baladí cuando se compara con que el objetivo sea únicamente ganar dinero.

Jueves

Nuestra primera incursión en la decimosexta edición del Ebrovisión fue en la Fábrica de Tornillos, espacio protagonista de los conciertos del jueves, una jornada corta pero que servía de perfecto aperitivo para todo lo que vendría por delante. Los primeros en subir al escenario fueron Shinova, una banda vizcaína que aunque ya lleva curtiéndose desde 2009, es ahora con su fichaje por Warner para su inminente nuevo disco, “Volver”, cuando están realmente optando a ocupar un puesto significativo en el ranking indie rockero nacional. Si se les escucha en directo, queda más que evidente que la estela de bandas como Izal, marcadas claramente por la épica, es el rebufo que intentan tomar. Vienen de un rock más contundente y anglosajón que las bandas indies nacionales que ahora triunfan, pero a base de lima han logrado emparentar bien con los mismos seguidores y a poco que su nuevo trabajo funcione, van a estar bastante bien colocados para optar a ese trono de hojalata que parece que siempre está buscando nuevos relevos.

Shinova / David Pérez- Cejuela

Es prácticamente imposible que Rural Zombies no te atrapen a base de ritmo, porque el ritmo es la base de lo que hacen, lo que les da fuerza y te hace bailar. Rock tecnificado, post punk danzable, frescura pero contundencia, unas características que se pueden aplicar al último disco de Foals, pero también al suyo. Nos hicieron brincar como posesos y eso es de agradecer.

Tras Rural Zombies tocaba bajar pulsaciones con Tachenko, unos currantes del pop y auténticos clásicos en el indie de nuestro país. Tienen una forma de componer melodías que ya es marca de la casa y desprenden un positivismo muy necesario cuando estamos rodeados de tanta épica melodramática, que hace que haya conciertos que más bien parecen arengas antes de acometer la Batalla del Abismo de Helm. A veces nos olvidamos de que el pop puede tener ese efecto balsámico, y despreocuparnos y relajarnos con bonitas canciones.

Tachenko / Foto: David Pérez Cejuela

Para cerrar la noche en la Fábrica de Tornillos, subieron a las tablas Perro para demostrar que tienen uno de los directos más contundentes que se pueda ver en España y que los fallos de sonido que deslucieron su concierto en el Sonorama fueron solamente un accidente. Su nuevo disco “Estudias, Navajas” es igual de divertido, pero mucho más potente y directo que su magnífico debut “Tiene bakalao, tiene melodía”, por lo que ahora sus conciertos te hacen mover la cadera, pero también llevar ininterrumpidamente el ritmo con la cabeza – el típico headbanging-. El cachondeo se redondeó y fue completo cuando para terminar el concierto con “Marlotina” hubo una invasión del escenario de algunos organizadores y DJs que pasaban justo por allí y tenían ganas de cantar y bailar un rato sobre el escenario. Tras los murcianos, la juerga se desplazó a la Sala Orosco – como pasaría cada noche – dónde Pemenanf y Maadraassoo hicieron gastar las ganas de fiesta de los más valiente.

Perro / Foto: David Pérez-Cejuela

Viernes

El viernes ya nos tenía reservadas diversas actividades por el día: en la Fábrica de Tornillos, al mediodía, actuaba la multitudinaria banda mirandesa La Regadera que daba color a la espectacular nave de techo curvado a base de reggae y ska; por la tarde, justo antes de acudir al Multifuncional de Bayas, la última incorporación al festival, Amatria, actuaba en la Fábrica de Tornillos. Además de todo esto, durante el día, en diversos puntos de Miranda de Ebro, empresarios de ocio locales programaban sesiones aprovechando los diferentes DJs que actuaban en el cartel del festival, haciendo que el pueblo fuera un hervidero musical por casi cada esquina.

Ya en el recinto, al llegar, el foco de atención se dividió en dos puntos principales: el Escenario La Salve en formato terraza sobre contenedor, en el que tendrían lugar los dos primeros conciertos –Yellow Big Machine y Las Ruinas-, y el Escenario Estereoclub, en el que ininterrumpidamente – desde la apertura hasta el cierre-, pincharían un numeroso y variopinto conjunto de DJs.

Desgraciadamente no llegamos para ver a la banda de Bilbao –marcaremos a fuego la siguiente ocasión-, pero sí que disfrutamos de Las Ruinas anocheciendo en Miranda, descargando su particular heavy pop con esos guitarrazos melódicos, sus personales y kitsch letras y su cada vez más amplio repertorio; porque siguen a disco al año y en cada uno de ellos hay hits que se suman a una ya interesante lista – de “Siesta Mayor” podrían ser ejemplo “Gabriel y Vencerás” y “Fruta de Temporada”-.

El Escenario Principal quedó inaugurado por Fuel Fandango, una hora extraña para ellos, pero todo sea por la preservar la garganta de Nita, que parece totalmente recuperada. Creo que está claro que esta banda, una de las más internacionales que tenemos, gana mucho en directo. Su crossover racial y bailable, musical y visualmente adictivos, con una frontwoman tan intensa como Nita son perfectos para un festival y su fiabilidad es incuestionable. Lo mismo que Quique González, pero en otro estilo totalmente diferente. En este nuevo disco y gira con Los Detectives, Quique González vuelve a dejar muestra de sabor puramente americano, de gran banda, de sonido pulcro y sobrio aunque sin riesgo, y quizá ese fue el lastre más que la virtud. Fuel Fandango nos dejaron sudorosos y quizá Quique González nos hizo enfriarnos.

La recta final llegaba como el brío de una locomotora a toda velocidad con Belako. Su nuevo disco “Hamen” no ha hecho más que recopilar las mejores virtudes de lo que habían hecho anteriormente. En directo todavía crecen un plus sus melodías post punk –ya sea desde los sintetizadores, como de las guitarras-, que aunque no tienen el riesgo de las bandas que pusieron en marcha el género, son indudablemente atractivas, bailables y excitantes.

Aunque Chk Chk Chk tuvieron su mejor momento hace una década, cuando el panorama del indie bailable lo protagonizaban bandas como LCD Soundsystem, The Rapture, Radio 4, CSS o Klaxons, que hacían de la fusión desacomplejada su bandera, el directo de estos tipos es una fiesta de principio a fin. Dance punk funk, o como quieran llamarlo, que derrocha tanta adrenalina como un partido de bádminton de Carolina Marín.

Si con Belako la locomorora estaba en plena acelaración, con Chk Chk Chk perdió los frenos, y Grises solo tuvieron que aprovechar su inercia para llegar al final del viaje intentando no descarrilar. Ritmos africanos, synth pop bailable, electrónica de suavidad precisa y actitud, esas son las armas de sus tres discos y las que utilizaron para cerrar una noche estupenda.

Como cada noche, después de terminar en el recinto, el sarao continuó en la Sala Orosco. Esta noche del viernes se pudo bailar al ritmo de las prescripciones de Patrullero, Edu Anmu y Optigan1.

Sábado

Tercera y última jornada del Ebrovisión 2016, aunque ahora una vez acabado parece que haya durado toda una semana, ya que a partir de la noche del jueves se convierte en un evento sin respiro; de mañana, tarde y noche.

Ebrovisión cuida bastante el aspecto de integrarse en la vida social de los habitantes de Miranda; durante el día se pudo llevar a los pequeños al  Ebropeque, que este año tenía a  L Kan como protagonistas; acudir al mediodía a la Fábrica de Tornillos para los conciertos de dos bandas excitantes e interesantes como son Juventud Juché o Novedades Carminha; o quedarse a comer en la Plaza España para disfrutar de la concurrida y variada Muestra Gastronómica, mientras desde el Escenario Gometero, ubicado en el templete del centro de esta plaza del Casco Antiguo, Brummel y Blutaski Dj lanzaban canciones mientras la gente se metía entre pecho y espalda pinchos, paellas y otras viandas. Con la boca llena, casi al mismo tiempo, en otra plaza contigua comenzaron los conciertos de la tarde con Franco, L Kan e Hidrogenesse.

De estos conciertos, así como los primeros de la noche en el Escenario La Salve – Dekot y Green Class- , solo pudimos ver un poco como Carlos Ballesteros y Genís Segarra se bastan ellos solos para demostrar que son uno de los grupos más originales de los últimos años, con unas canciones que aunque kitsch tienen una lírica gloriosa y un sonido sintético de un estilazo irreprochable. La “excusa” para perdernos los otros conciertos, fue que el que escribe estas palabras es el mismo Blutaski DJ que puso música tanto en el templete de la Plaza España por la tarde, como a las 21:00 en el Escenario Estereoclub. Aun así esperamos ver pronto a este puñado de bandas emergentes, las cuales desgraciadamente todavía no hemos podido reseñar en byTHEFEST y a L Kan nos los reservamos para el Truenorayo Fest.

Green Class / Escenario La Salve

También nos perdimos a Perlita que, con su incontrolable desparpajo, pusieron en marcha el Escenario Principal. Como es una pena no comentar nada de varias bandas por no haberlas podido ver, podemos utilizar la mecánica cuántica para hacer al menos un comentario sobre Perlita. Remodelando las teorías que el cachondo de Shrödinger formuló con su gato –realmente fue un experimento teórico y no se maltrató ningún animal-, al ser totalmente un misterio lo que ocurrió en el recinto interior durante su actuación, podemos decir que hicieron un buen y un mal concierto; una paradoja, pero que nos da la posibilidad de la coexistencia y superposición de ambas posibilidades. Aunque siendo mucho más coherentes, dedicamos un rato a buscar a algunas personas de confianza que acudieron a verles y preguntar que les había parecido, coincidiendo finalmente su juicio con similares impresiones a las vividas por nosotros en el FIB: su fusión desenfadada y su divertida incitación al baile hizo que sumaran fans a su causa.

Tanto el cántabro Ángel Stanich, como los burgaleses La M.O.D.A., son dos artistas que tienen multitud de fans en la zona, son programados en la mayoría de festivales de Castilla, La Rioja o Pais Vasco y conectan muy bien con la forma en que en estos sitios se disfruta del rock&roll. Aunque el rock ácido de herencia setentera de Stanich y el folk rock de La Maravillosa Orquesta del Alcohol son tremendamente eficientes sobre el escenario, quizá necesiten de un poco más de riesgo para tiempos venideros, las aristas de su trabajo se liman cuanto más se les escucha, o quizá ese es el problema, que les vemos demasiado a menudo.

La banda internacional de la jornada eran otros rescatados de tiempos mejores, Tahiti 80. Tampoco se le puede pedir a los festivales humildes que traigan a grandes figuras foráneas, así que es agradable que se esfuercen en ser menos previsibles que la media, aunque quizá este año hayan estado menos acertados en la elección que otros años, dónde han estado excelsos. Aunque los franceses Tahiti 80 llevan en activo publicando trabajos de forma constante desde 1999, fue a principio de siglo con “Walpaper for the Soul” cuando tuvieron su mejor momento, o incluso con su debut “Puzzle” que acaba de ser reeditado. Fue aquella época en la que parecía que con ellos, Air o Phoenix, los franceses tenían el monopolio del pop elegante y moderno, pero aquella fórmula ya está un poco vista y la falta de sangre de nuestros vecinos la hace demasiado anestésica.

El Espacio Multifuncional a reventar / Foto David Pérez-Cejuela

Y llego el momento de Izal, cabezas de cartel de cualquier festival indie que se precie. Realmente, su actuación fue el momento en el que se hizo patente el sold out de este año en Ebrovisión. Su poder de convocatoria es evidente y sus shows son eficaces hasta el paroxismo –podrían salir al escenario con los ojos vendados y repetir fórmulas sin ningún miedo-, lo que tampoco tiene que ir acompañado de otro tipo de consideraciones referidas a su música. Sus formulaciones épicas o sus melodramáticas letras tienen atrapada prácticamente a la totalidad de la generación indie nacional, al menos toda aquella que se resiste a meter los pies en el barro del underground. No solamente triunfan como la coca-cola allá dónde van, si no que han empezado a surgir bandas que les toman como referencia y… lo siento, pero decir que España necesita más grupos jóvenes que se parezcan a Izal o Vetusta Morla, es como decir que Castellón necesita otro aeropuerto.

Tras el torbellino emocional de Izal, WAS fueron los encargados de zurcir los corazones de los numerosos presentes y ponerles a bailar hasta que los seguridades del festival nos mandaron a todos a casa. Los cada vez más bailables WAS –si eso era posible- han dado con la fórmula, ojalá no la abandonen.

Los más valientes bajaron al centro de Miranda a despedir la fiesta en la Sala Orosco con unos de djs de escándalo, como son Ochoymedio Djs, Dani Less y Estereoclub.

Una de las fórmulas clave de mantener la diversión durante todo el festival, sin necesidad de acudir a un cartel repleto de artistas que seguramente excederían el cálculo presupuestario, han sido estas fiestas y disponer dentro del recinto multifuncional de una carpa dedicada solamente al baile, programada por los hermanos Estereobrothers del Estereoclub, y por la que han pasado durante estos días Fan Fan Djs, Casual Groupies, Teleclub Djs, Maadraassoo, Estereobrothers, Panoramis, Sweet Drinkz, Klein DJ Set, Blutaski DJ, Panoramis, Bilboloopers Djs, Terrible DJ, Teleclub Djs y Dark DJ. La otra fórmula, la más importante, es la pasión con la que se implican todos los que organizan el festival, además de todos los que vienen de fuera y participan en él, porque realmente hemos podido comprobar que Ebrovisión es #unfestivalqueenamora.

ENTREVISTA A FUEL FANDANGO

ENTREVISTA A LA M.O.D.A.

ENTRE VISTA A LAS RUINAS

ENTREVISTA A PERRO

ebrovision 2

EBROVISIÓN 2016: MANUAL DE USO

Nadie puede negar que los festivales de música están de moda, pero además de todos los eventos que nacen últimamente al calor de esta nueva vorágine, de los macrofestivales low cost y de aquellos festejos que aparecen y desaparecen al amparo de una marca, existen otros que se han ganado a pulso la denominación de clásico y que se sustentan por el esfuerzo e ilusión de un puñado de valientes. Este es el caso del Ebrovisión de Miranda de Ebro, que este año cumple su decimosexta edición y que lleva desde 2001 siendo organizado, sin ánimo de lucro pero con mucha pasión, por la Asociación Cultural Rafael Izquierdo.

Aunque sigue siendo continuamente mitificado aquel indie nacional de los 90, la verdad es que nunca llegó a ser un género popular, de grandes ventas, de grandes audiencias, y aquellos eventos que aparecieron por el amor al género de unos cuantos amigos eran prácticamente suicidas. Si a esto le unimos que Miranda de Ebro es un precioso y acogedor pueblo, pero que se encuentra en el corazón de las tierras del CID – sin ese reclamo de playas soleadas y chiringuitos a pie de arena –, que solamente tiene 35.000 habitantes y que en aquella época la palabra “indie” solamente formaba parte del vocabulario de unos pocos, pues el mérito de aquellos jóvenes burgaleses era todavía doble.

¿Cómo han llegado hasta ahora? ¿Cómo no solo han sobrevivido si no que poco a poco han crecido? Pues con trabajo, cariño y esfuerzo. Los primeros años el presupuesto era muy modesto, y aunque lograron hacer buenos carteles, las cuentas no salían a pesar de que en el primer año contaron con La Habitación Roja, Sidonie o Los Piratas; de que en la segunda edición ya se lanzaron a por bandas internacionales como los nórdicos Diamond Dogs o The Flamin Sideburns; o que en la tercera decidieron ampliar el festival a dos jornadas. Pero los burgaleses son muy tozudos y cuando creen en lo que hacen son inagotables.

Desde entonces, han pasado por Ebrovisión bandas internacionales como The Raveonettes, The Posies, Ocean Colour Scene, Bronco Bullfrog, The Charlatans, Teenage Fanclub o The New Pornographers, entre otras muchas, además de lo más destacado del indie nacional de cada temporada. En Miranda, siempre se han programado nombres escogidos con mucho mimo, en muchas ocasiones de entre aquellos de los que ellos mismos se han considerado fans, y que encajaban con la filosofía de un festival de querencia indie rock, que goza con el power pop, que no olvida el gusto por el indie y por el baile de su público, y del que todavía se puede admirar el aroma clásico de los orígenes mod de una organización cuyo nombre tiene origen y rinde homenaje a un querido dinamizador de la escena local.

Como ocurre en otros conocidos festivales de interior, el Ebrovisión explota con acierto lo mejor que tiene: el disfrute del pueblo por el día, disponiendo eventos en diferentes puntos y juntando en armonía al numeroso público que acude de fuera – se calcula que este año se llegará al sold out con 18.000 asistentes, entre las diferentes jornadas- con los acogedores lugareños. Cuando hablas de alguien de la organización de su festival, notas que lo hacen con orgullo, repitiendo la palabra “familia” a cada momento, y sabiendo que el mayor patrimonio que tienen es el cariño y el reconocimiento de la gente, porque como hemos comentado anteriormente, este festival se celebra desde sus inicios sin ánimo de lucro.

Esta edición, Ebrovisión repite algunas de las premisas de los últimos años. Por ejemplo algunos nombres internacionales como los norteamericanos !!! (Chk Chk Chk), que aunque con su último trabajo “As If” (2015) no han llegado a las altísimas cotas de aquel loco artefacto que era “Myth Takes” (2007), siguen siendo una divertida y esquizofrénica banda con uno de los directos más excitantes que te puedes encontrar. También estarán en Ebrovisión los franceses Tahiti 80, uno de los máximos exponentes y referentes del indie pop europeo de este principio de siglo, que están de gira para rememorar los quince años de su debut “Puzzle” – por supuesto reeditado para la ocasión- y que además traerán las canciones de su nuevo EP “…And the Rest Is Just Crocodile Tears”.

Entre los nombres importantes del indie nacional, el festival contará con los omnipresentes Izal; la elegancia del country rock de esencia puramente americana de Quique González; la concurrida banda burgalesa La M.O.D.A. , que ha paseado su particular folk rock por la mayoría de festivales nacionales en los dos últimos años; el rock ácido del melenudo cántabro Ángel Stanich; la espectacular fusión sonora de Fuel Fandango; el mejor post punk actualizado de la mano de Belako; el maravilloso mundo de Hidrogenesse; y otras dos bandas vascas que cerrarán los conciertos de cada noche a ritmo del mejor indie bailable, como son WAS y Grises.

Además de estas bandas, muchas de las cuales ya hemos visto en otros festivales y que suelen ser habituales en este tipo de eventos, vosotros ya sabéis de que pie cojeamos y lo que nos encantan otro tipo de propuestas, algo más alternativas, underground o emergentes. Entre este tipo de artistas también estarán en Miranda de Ebro bandas como los excitantes Las Ruinas y su personalísimo y divertido heavy pop; Novedades Carminha con su disco más sabroso y sexy, en el que han sumado muchísimos elementos de valor exquisito a aquella amalgama de garage pop de sus anteriores trabajos; unos Juventud Juché llenos de aristas y garra; Perlita con su divertido y excéntrico crossover que describimos en el FIB como “diversión funk, sintetizadores 80’s de un kitsch totalmente provocado, psicodelia sintética y galáctica”; o los veteranos L Kan, que regresan a la actualidad con su electro pop naif.

Además, también serán parte del Ebrovisión 2016 otra joven banda de post punk que canta en inglés como Dekot, el indie dance rock de Franco; la fusión de rock, garage, post-hardcore y soul de los frenéticos Yellow Big Machine– estas tres bandas llegadas del País Vasco- ; el brit pop con actitud de los madrileños Green Class, y el colectivo de colectivo reggae-ska y funk La Regadera, representantes de la escena mirandesa.

Pero todo esto es solo lo que se podrá ver en las las jornadas centrales del festival, porque en la jornada inaugural del jueves, en La Lata de Tornillos se podrá disfrutar de cuatro conciertos diferentes y de contrastado nivel, como son los de Shinova, Rural Zombies, Tachenko y Perro. Sin lugar a dudas, suficiente razón para adelantar un día el desembarco en Miranda de Ebro.

Como hemos comentado al principio del artículo, este festival no solo vive de bandas y conciertos, se nutre de compartir diferentes actividades y experiencias con todos los asistentes y lugareños, por lo que también se podrá participar de una muestra gastronómica, del Ebropeque, exposiciones, mercadillo, conciertos gratuitos distribuidos por toda la ciudad y sesiones de djs que acabarán de completar el Ebrovisión 2016. Entre estos últimos, la nutrida nómina de animadores musicales de este año contará con Maadraassoo, Estereobrothers, Ochoymedio Djs, Dani Less, Estereoclub, Pemenanf, Patrullero, Edu Anmu, Fan Fan Djs, Casual Groupies, Teleclub Djs, Panoramis, Sweet Drinkz, Klein Dj Set, Blutaski Dj, Bilbollopers Djs, Terrible Dj o Dark Dj.

Si lees esto hoy jueves 25 de agosto, quizá te dé tiempo a asistir a la Fiesta de Bienvenida que se va a dar en La Fábrica de Tornillos de Miranda de Ebro con la actuación de Marky Ramones Blitzkrieg, en el que el mítico batería de The Ramones, junto a ilustres acompañantes como Ken Stringfellow de The Posies o Captain Poon de Glueficer, interpretará los éxitos de la mítica banda punk.

Ebrovisión #unfestivalqueenamora

ENTREVISTA A PERRO

ENTREVISTA A LA M.O.D.A.

ENTREVISTA A LAS RUINAS

ebrovision portada

YA TENEMOS HORARIOS PARA EL EBROVISIÓN 2016

El Festival Ebrovisión 2016, que se celebrará en Miranda de Ebro del 1 al 3 de septiembre, ya tiene horarios!

Aquí tienes los horarios de los diferentes escenarios y todos los artistas que actuarán en el Ebrovisión 2016.

Recuerda que en Ebrovisión de este año actuarán artistas como Izal!!! (Chk Chk Chl), Quique González & Los Detectives, Fuel Fandango, Tahiti 80, La M.O.D.A., WAS, Belako, Ángel Stanich, Novedades Carminha, Perro, Hidrogenesse, Tachenko, L Kan, Grises, Rural Zombies, Juventud Juché, Yellow Big Machine, Franco DekotShinovaPerlitaLas RuinasLa RegaderaEdu Anmu y Blutaski DJ

portada

ASÍ TE CONTAMOS EL SONORAMA RIBERA 2016

JUEVES

Un festival que cumple diecinueve años y sigue creciendo poco a poco, se ríe en la cara de la tan cacareada “burbuja festivalera”, y es que el Sonorama Ribera tiene que denominarse clásico y no moda. Esta edición 2016 decidimos empezarla por la mañana, en la Plaza del Trigo, en el meollo, en lo que marca diferencias. Marca diferencias porque aunque el cartel del festival ofrece una abrumadora oferta de bandas, realmente a la mayoría de ellas puedes verlas en otros eventos, y es la oferta de actividades diurnas, el disfrute del pueblo, es lo que hace de este festival una experiencia incomparable.

El escenario en la Plaza del Trigo tuvo como primeros invitados a los valencianos Polock, algo realmente sorprendente porque la primera hora del primer día no debería ser el sitio natural para una banda de reconocida valía, con dos trabajos excelsos y de las pocas nacionales con proyección internacional. Pero lo bueno es que estos conciertos en el centro de Aranda se han puesto tan de moda que aquello estaba abarrotado nada más empezar. A pesar de que las virtudes que hemos expuesto de Polock las creemos a pies juntillas, sí que es cierto que es un grupo desaprovechado, que no ha acabado de explotar, que ha espaciado mucho sus trabajos y que no parece haberse vendido correctamente; esperamos que eso cambie, están a tiempo. Sin necesidad de trucos efectistas más allá de un popurrí de todas sus canciones editadas, resolvieron su concierto con una solvencia abrumadora; ya sabemos que pueden sonar frescos como Phoenix o que “Everlasting” podría ser incluso single para Julian Casablancas, referencias a agradecer en un indie invadido por la épica y la impostura.

Polocl / Foto: Kike Oquillas

Tras Polock, con la plaza a reventar y con Protección Civil refrescando al personal con una manguera, le tocó el turno a The Purple Elephants. Estos murcianos practican una suerte de blues rock con marcadas influencias de los años 70 – al menos son evidentes tanto The Doors, como Led Zeppelin-, algo curioso en el indie actual. Dedicaron su concierto a animar al público, tanto con las canciones de su debut “Danza Funeral”, una versión en la que se enfundaron en las mallas de Alaska, confetis y globos. Todo esto funcionó y fue lo apropiado para una actuación en este marco concreto, pero necesitan claramente encontrar una personalidad propia en sus canciones y no sonar tanto a sus referencias.

El cartel de la mañana lo cerraban Siloé, otra de las bandas aspirantes al trono del indie. Un trono que, al ritmo que impone a los que lo ocupan, necesita relevos cada tres o cuatro años. En este grupo que ha publicado su debut en Mushrrom Pillow encontramos un sonido muy Vetusta Morla y una lírica abrumadora con mucha, mucha vida interior, ¿demasiada? Puede ser. Tras los tres conciertos programados en el cartel ya nadie se marcha de la Plaza del Trigo, porque todo el mundo sabe que habrá una sorpresa – un poco sinsentido ¿no?-, y la sorpresa fue Miss Caffeina. Si estos tipos ya dominan los escenarios por las tardes-noches, imaginen al mediodía ante un público ávido, receptivo y extasiado. Con los jóvenes danzando con brío, dejamos el centro de Aranda en pos de una paletilla de cordero y unas copas de vino de la tierra.

Miss Caffeina / Foto Kike Oquillas

La jornada vespertina la empezamos con los últimos compases de La Frontera, que fueron los encargados de inaugurar el Escenario Castilla y León. Nos dio tiempo a hacer el karaoke de “Judas el Miserable” y de “El Límite” y de que tuviéramos la sensación de que si esta banda de tan largo recorrido ha quedado para abrir festivales indies, es mejor que Javier Andreu y los suyos recojan los bártulos y enfilen un digno retiro antes de convertirse en un inmerecido esperpento.

Que en una misma edición, incluso en una misma jornada, podamos ver en el Sonorama Ribera a algún clásico del rock nacional, bandas festivaleras de indie comercial y artistas tan reivindicativos, experimentales y arriesgados como Niño de Elche, habla muy bien de la falta de complejos del festival arandino. En versión corta de minutaje pudimos ver una vez más como “Voces del Extremo”, el disco que ha catapultado a boca de todos a Francisco Contreras “Niño de Elche” dejaba con la boca abierta a los que se acercaron con curiosidad y a los que no conocían en absoluto de que se trataba lo que allí se les ofrecía. La irreverencia reivindicativa, la clase de control vocal, la excéntrica pero calculada forma de interpretar del joven maestro y la envoltura sonora de sus Pony Bravo acompañantes, tienen un poder de enganche tremendo.

Niño de Elche / Foto Rodrigo Mena Ruiz

Manel ya les hemos visto en muchos festivales este año, puede que su año, y ya a nadie le extraña que paseen sus canciones en catalán en el corazón de Castilla –joder, no debería ser tan raro, pero hubo un tiempo en que lo era-. Ese sonido sintético y fresco del nuevo disco es lo que ha posibilitado esa apertura a nuevos públicos y nuevas plazas, algo que agradecemos y alabamos, porque de no haberlo hecho estaban abocados a ser alimento de un nicho demasiado marcado y pequeño. A mí, me pareció fabuloso y muy curioso ver cantar y bailar “Jo competeixo” y “Sabotatge” en Aranda de Duero.

En el siguiente turno empezamos por ver el rock&roll de ascendencia alt country de Quique González & Los Detectives - nuestra versión patria de Ryan Adams – y acabamos por escuchar el pop genuinamente personal del zaragozano Ricardo Vicente. El primero derrochaba banda e instrumentación, vistiendo las canciones de un sabor añejo a bourbon tomado con paciencia, mientras que el segundo te susurraba con delicadeza unas canciones que fluyen musicalmente y te fascinan con una lírica exquisita; pop señores, se llama pop. En la entrevista que le hice a Ricardo Vicente cuando nos presentó “Hotel Florida”, quedó claro que este nuevo trabajo había dado en nuestra diana emocional, ayer su recital mereció una medalla de oro en tiro con arco.

Ángel Stanich ya le vimos junto a su banda en el pasado Festival de les Arts, nos gustó bastante y ayer repitió fórmula, quizá esa fue la pega, lleva exprimiendo las mismas canciones mucho tiempo y el juego del Dylan eléctrico y del Neil Young rocoso tienen un límite, que quizá deba ponerle ya.

Tras el melenudo cántabro, tocó el turno de quitarle la naftalina al Dúo Dinámico. Las voces que han criticado la inclusión en el cartel de Manolo y Ramón han sido todavía más furibundas que las de 2014 con Raphael. Personalmente, creo que la programación de una banda en concreto en un cartel con docenas y docenas, no debería marcar la crítica a un festival y que los complejos los tienen realmente los que alzan la voz. Seguramente, esta política de sacar momias del sarcófago sea una estrategia de marketing – magnífica-, o quizá sea puramente un ejercicio de revisión nostálgica de todo corazón de los organizadores del festival, vayan ustedes a saber, pero en todo caso yo me quedo con lo contentas que estaban unas abuelitas que venían de Valencia para ver a su dúo preferido –ya estaban en la valla con Niño de Elche-. El concierto: un grupo de músicos de postín – como Raphael hace un par de años-, clásicos en metralleta –hasta yo moví las caderas con “Lolita”, mi preferida- y sorpresa final con la aparición en el escenario de Eva Amaral y Alberto Miss Caffeina– ojalá nunca hubiera oído los gallos de los dinámicos cantando a capela “Días de Verano” para presentar a Eva-. A los que les parecía una aberración este concierto, no tenían más que ir al otro escenario a ver a Igloo o estar hora y cuarto haciendo cola para recargar la pulsera cashless, ¡Dios mío, qué colas!, y Santas Pascuas. Los que estuvieron en el concierto acabaron saltando y bailando con “Quisiera ser”, “Oh Carol”, “Somos Jóvenes” y “Resistiré”, pero de eso a lo de titulares como “Dúo Dinámico, los primeros indies españoles”…. ¡Anda, no me toquen los huevos!

El Dúo Dinámico / Foto: Diego Santamaría

Sacrificamos a L.A., una banda que ya hemos visto y reseñado en numerosas ocasiones, por volver al Escenario Burgos Origen y Destino – lo que era la antigua Carpa Future Stars-  a ver un poco del concierto de Tigres Leones. Los madrileños siguen puliendo un proyecto para nada grandilocuente y totalmente desacomplejado, en el que se pueden encontrar estructuras cercanas al indie nacional de los 90, gotas de garage fresco, guitarras limpias para melodías sucias y letras de una enjundia que merecen el rebobinar para disfrutar.

Posiblemente estén un poco hartos de que todos los colaboradores de la revista alabemos a 091 en los bastantes conciertos que ya les hemos pillado en su retorno (Azkena RockMundaka Festival o Low Festival), pero es que el cancionero de la banda sigue siendo un seguro y la solvencia y contundencia de estos tipos está fuera de toda duda. Esto de los retornos tiene cierta polémica, el tema de no pillar a las bandas en el momento en que sus canciones tenían su verdadero contexto temporal, el tema de las vueltas para hacer caja, etc. etc. Pero al menos nos queda que algunas de estas bandas dan verdaderos buenos conciertos, algo que a las actuales se les presupone pero que no siempre cumplen.

El nuevo trabajo de Triángulo de Amor Bizarro, ha supuesto un giro espectacular al sonido de un grupo que sin estar agotado sí que podía correr el peligro de caer en el estancamiento ruidista. Estas nuevas canciones son un complemento –realmente ahora centro-  de un repertorio avasallador, dotándole todavía de mayor atractivo y de herramientas para un juego al que siempre ganan. En el Sonorama Ribera llegaron, tocaron y vencieron; tienen sin lugar a dudas uno de los mejores directos nacionales, aunque sigue sorprendiendo que quienes ayer cantaban los himnos hipnóticos y nihilistas de los gallegos y movían la cabeza con sus guitarrazos hirientes, hoy lo vayan a gozar con Love of Lesbian; buscarle explicación daría para un ensayo titulado “misterios del indie español”.

Molotov / Foto: Rodrigo Mena Ruiz

Este año, los mexicanos Molotov han decidido darse un atracón de festivales españoles. Aquí se les tenía perdida la pista desde su debut “¿Dónde jugarán las niñas?” aunque en Latinoamérica siguen dando giras eternas y llenando estadios, aunque no han logrado repetir el pepinazo de aquel primer trabajo. También en Aranda, esos cuatro singles de los 90 y su versión de “Bohemian Rhapsody” fue lo que se coreó y el resto fue un asistir ojipláticos a los devenires de esta banda de fusión funky, metalera y hiphopera, como si fueran los hijos chicanos de un cruce de Red Hot Chili Peppers, Beastie Boys y Rage Against de Machine, pero de segunda, claro.

Fuel Fandango / Foto: Diego Santamaría

Fue una pena que Fuel Fandango tuvieran que suspender parte de su gira por culpa por enfermedad y perderse algunos festivales, porque son una banda ideal para este tipo de eventos. Una banda adulta, con sentido del espectáculo, con una particular mezcolanza arrebatadora y personal. Tocaron tarde, muy tarde, la gente aguantaba con una energía inusitada. Nosotros queríamos mover los pies pero solo los arrastrábamos y así llegamos a casa, arrastrándonos. Las jornadas del Sonorama son interminables, algo maravilloso pero que está lejos de ser saludable.

VIERNES

El Sonorama es mucho más duro que un ironman, porque mientras esos cuarentones en busca de la juventud perdida se hidratan con bebidas energéticas, aquí regamos el gaznate con cerveza o vino. Por esa razón, o por cualquier otra que les parezca bien, ayer llegamos al último concierto programado en la Plaza del Trigo y no antes. Kitai sí que son una banda para poner del revés esta plaza; las calles aledañas todavía retumban con su percusión y sus bajos. Emparentados a aquella fusión tan noventera del funk metal, pero bastante más dulcificados que aquellos referentes americanos, pusieron patas arriba un espacio que últimamente parecía destinado a épicas melancólicas. Tras la banda madrileña, esperábamos la “sorpresa” del día que no eran otros que Love of Lesbian. En principio parecía que iba a ser un concierto de versiones como los que ya habían protagonizado otros años Sidonie o La Habitación Roja, pero no, tras algunas “reinterpretaciones” como “Boys don’t cry” de The Cure –empezaron disfrazados con pelucones- o “Psycho Killer· de Talking Heads, los catalanes enfilaron sus propios temas, algo que nos pareció de un burdo efectismo de manual. Eso sí, la gente lo gozó como un Mundial y una Eurocopa juntos. Tras escapar del centro de Aranda sorteando plazas y callejuelas llenas de jóvenes danzando y Djs pinchando, pudimos llegar a nuestra zona personal de descanso para tomar fuerzas para la tarde-noche que se nos venía encima.

Love of Lesbian / Foto: Arcalle

A las siete de la tarde les tocó empezar a Nudozurdo, extraños convidados de piedra para primeras horas de estos eventos. Extraños, porque ni por la calidad –excelsa-, ni por el horario –a estos tipos les sienta genial la oscuridad-, parece que estén correctamente programados. Tensión, melancolía, ritmos absorbentes, letras decadentes… magníficos, pero no al sol. También al sol tuvimos que disfrutar de Disciplina Atlántico en el tercer escenario – fue una verdadera pena sacrificar a Carlos Sadness-, pero al menos los vallisoletanos tienen que pagar el precio de ser un grupo emergente. Estos tipos nos devuelven a la senda de los indies hijos de Sonic Youth –ya está bien de los imitadores de Radiohead- y a ritmo de tremebundos artefactos sónicos nos presentaron un puñado de temas con unas afiladísimas y apabullantes letras en castellano – “Parquesol” es un puto hit-.

Pronto llegó uno de los reclamos internacionales de esta edición del Sonorama, y es que Crispian Mills y sus Kula Shaker empezaron extrañamente a tocar de día. Muchos pueden pensar que esta banda está de reunión, pero no, tienen nuevo disco y se llama “K2.0” aunque realmente nos dé bastante igual. Para nosotros sigue siendo aquella banda que estrujaba la psicodelia amable en los 90 mientras otros tramaban como hacer del britpop una marca imperecedera. La verdad es que mantuvieron el nivel alto durante su actuación de manera eficiente, aunque solamente hicieron despertar a la gente con su famosísima versión del “Hush” de Deep Purple.

Kula Shaker: Foto: Diego Santamaría

Si podemos permitirnos el lujo de definir a Kula Shaker como intrascendentes, lo de los insulsos Delorentos es de echarse las manos a la cabeza. Los irlandeses vinieron hace unos años al FIB para sumarse al cupo de bandas de la Isla Esmeralda que cada año tiene que aparecer en el festival de Benicàssim, pero no nos esperábamos que desde aquella anecdótica ocasión tuviéramos que volver a verles tantas veces. Indie pop de intención luminosa, con increscendos de manual y melodías del mismo libro; me he estrujado los sesos, pero no me sale otra forma de definirlos.

Si Delorentos hicieron que el agua adormeciera en calma, The Hives le pegaron una patada al cubo que la transportada. La verdad es que estos suecos hacen garage de manual; una revisión de un género exprimido por diferentes generaciones del underground y del que poco jugo se puede sacar ya, pero en directo no tienen rival. La suerte de saltos y poses de Pelle Almqvist no tiene parangón y le convierten sin lugar a dudas en el frontman perfecto para dejar en evidencia a todos los compañeros de la noche. Hit, guitarrazo, hit, arenga en castellano, salto acrobático, hit, guitarrazo…

The Hives / Foto: Rodrigo Mena Ruiz

A cola de los suecos empezaron León Benavente. Su segundo disco parece la excusa perfecta para doblar la apuesta de un directo aplastante. Ritmos frenéticos, un Boba central todavía más protagonista y un arsenal de canciones que funcionan bien por separado pero que te avasallan puestas en fila, son las herramientas que usan para unos shows impactantes pero de una precisión quizá demasiado quirúrgica.

Con The Hives y León Benavente se nos habían puesto las pulsaciones al borde del colapso, pero para eso llegaron Love of Lesbian como terapia de choque. Si los catalanes ya rezumaban de amable melancolía con sus anteriores y exitosos discos en castellano, con “El Poeta Halley” no han dotado de más brío al proyecto. Puede que este último trabajo sea el mejor y más adulto disco de su nueva etapa, pero no suma nada positivo a un directo reclamado casi semanalmente en festivales de toda España y que ya es demasiado recurrente – otra de estas y hasta Rubens Barrichello en un kart les pasa por la derecha-.

El dilema siguiente fue si ver a Trajano! o a Belako, porque realmente son dos bandas que comparten muchas influencias y por lo tanto mucho público. Empezamos con la banda afincada en Madrid en el escenario pequeño y pudimos comprobar como intentan escapar de la etiqueta post punk y que su nuevo EP “Rubí” es una perfecta antesala para lo que debería ser un nuevo larga duración. Han tomado más riesgos, buscan personalidad propia e intentan ocupar un espacio sonoro que pocos habitan en nuestro país. Belako son quizá más obvios, su post punk con sintes es mucho más previsible, pero tienen un directo incontestable. Además, su nuevo álbum “Hamen” no es un disco de singles, pero es un trabajo que percute y engancha.

Elyella Djs / Foto: Diego Santamaría

Ya solamente nos quedaba pasar por el pop bailable de los ubicuos Miss Caffeina y la fusión inclasificable de los divertidísimos Perlita para terminar una noche que todo el mundo coincidía que había ido de más a menos – “De mucho más a mucho menos”-. Para mitigar esa extraña desazón, nos quedaba la multitudinaria sesión de Elyella Djs y la espectacular y ecléctica pinchada de Estereobrothers, con los que nos costó salir del recinto tanto como una mancha de vino de un polo piqué blanco.

SÁBADO

Cuando uno se plantea utilizar la última crónica de un festival para hacer una especie de valoración general, lo más fácil es caer en la tentación del buenrollismo generalizado o en el ombliguismo del arte y ensayo; yo intentaré ser escueto, o al menos ser comedido y explícito, aunque ahora que lo pienso, esto es como pedirle peras al olmo o eficacia y austeridad a un edificio de Calatrava.

Podríamos decir que la jornada del sábado la volvimos a comenzar en la Plaza del Trigo, pero sería totalmente falso; realmente fue en una calle aledaña, muy muy lejana, porque acercarse más nos resultó imposible y además lo consideramos poco saludable. Que el Sonorama haya convertido los mediodías en un clásico y que el disfrute diurno de este festival sea algo tan atractivo, es de agradecer, pero cuidado, ya saben ustedes que también se puede morir de éxito o incluso de previsibilidad. Bueno, los conciertos: que Amatria a primera hora, Modelo de Respuesta Polar en el entremés, y Shinova como extraña propuesta de plato principal, se encontraran en un enclave abarrotado y ávido de disfrute solo puede servir para sacar lo mejor de cada uno, y así parece ser que fue. Es difícil encontrar a un artista que haya tocado en estos conciertos que no te diga que esta no haya sido la experiencia más increíble de su vida. Pero como no solamente de Plaza del Trigo viven las mañanas del Sonorama, antes de sumergirnos en la marabunta que se forma en las horas centrales del día en la ya famosa Plaza, fuimos a disfrutar del pop naif y desinhibido de los murcianos Vacaciones delante de la preciosa iglesia de Santa María; no todo tiene que ser empujones, chorros de agua y camisetas manchadas de vino. Tras Rafa Skam y cía, volvimos al meollo para comprobar si la sorpresa de esta mañana era Ivan Ferreiro, como se rumoreaba, pero finalmente fueron Grises, algo que bendecimos y agradecimos bailando, que es lo estos jóvenes vascos nos propusieron y de buena gana aceptamos.

Grises / Foto: Diego Santamaría

Nuestra jornada vespertina comenzó con los últimos compases de unos Mucho cósmicos y juguetones como siempre –hoy prometo no extenderme en obviedades- y unos Maga en strikes back más que comes back. La banda de Martí Perarnau IV siempre da la sensación de querer hacernos el amor despacito a base de psicodelia –la del siglo XXI- y los sevillanos están de vuelta – su fuga ha sido corta- con las canciones de siempre; ya pueden hacer mil discos que no superarán jamás ese recurrente momento de “Agosto Esquimal”  + Diecinueve”. Tras Maga pasamos al escenario de enfrente para que Second descargaran más himnos que toda la fase previa de la Eurocopa. El devenir del resto de la noche podría haber sido un compendio de momentos reurrentes de no ser porque a Luis Brea y el Miedo se les ocurrió mostrarse mucho más contundentes que de costumbre, vistiendo un traje nuevo que parece sentarles muy bien; que Perro tuvieron más problemas técnicos/eléctricos que la silla de Stephen Hawkins si la tiras al Duero –aunque los solventaron con humor y ritmazo- y que es alucinante ver en lo que se han convertido unos desvestidos Mando Diao que un día fueron atractivos rockeros – musicalmente- y que ahora parecen acólitos de la Orden del Templo Solar –musicalmente-.

Mucho / Foto: Rodrigo Mena Ruiz

Podría darle toda la cera que quisiera a Izal que nada de lo que dijera serviría para que la bola dejara de girar a toda velocidad y haciendo strikes a cada tirada. Cuentan los festivales por baños de masas, la fórmula es de similar éxito al de la coca-cola, y aunque sean tan previsibles como el refresco de Atlanta, redundantes y grandilocuentes, el calor del público entregado desmonta cualquier disertación negativa posible. No soy sospechoso de rendirme a su épica melancólica y efectista, pero negar que su espectáculo es redondo y que dentro de su juego son maestros sería imperdonable hasta para mí.

Izal / Rodrigo Mena Ruiz

Lo siguiente que recuerdo es ver como la exquisita electrónica de Delorean la dejaba botando en el área pequeña y como David Kano y sus Cycle remataban a bocajarro con mucha menos sutileza. El guion fue mucho mejor que el del día anterior que fue de más a menos, esta vez fue de más a más (aunque en cuanto a cartel nos pareció la más floja de las jornadas).

Mientras les cuento esto me recuerdan que hoy sigue habiendo música en Aranda, que las plazas de la ciudad castellana van a acoger todavía a más bandas y Djs, que el vino puede resucitarme, que un cordero muerto da menos pena si te lo presentan en una cazuela, que agosto no es esquimal si no estival, que aunque la música ya no marque diferencias – en todos sitios parece que tocan los mismos- las formas y el cariño con las que se montan los festivales sí que lo hacen.

 

ebrovision portada 2016

EBROVISIÓN 2016: CARTEL POR DÍAS Y NUEVAS CONFIRMACIONES

El Festival Ebrovisión 2016, que se celebrará en Miranda de Ebro del 1 al 3 de septiembre, nos presenta su cartel por días y aprovecha para anunciar las confirmaciones de Perlita, Las Ruinas, La Regadera, Edu Anmu y Blutaski DJ, que se unen a los anteriormente confirmados Izal, !!! (Chk Chk Chl), Quique González & Los Detectives, Fuel Fandango, Tahiti 80, La M.O.D.A., WAS, Belako, Ángel Stanich, Novedades Carminha, Perro, Hidrogenesse, Tachenko, L Kan, Grises, Rural Zombies, Juventud Juché, Yellow Big Machine, Franco Dekot y Shinova.

Perlita han llegado para quedarse. Aunque vengan del sur, son un fuerte viento fresco en el panorama nacional y no dejan de sorprender a propios y extraños allí por donde actúan. Desparpajo, electrónica con estilo, funk, pop y un directo impactante, son sus señas de identidad. Llegarán con su primer trabajo bajo el brazo, pero sus músicos están ya curtidos en mil batallas ¡ojo con ellos, van a gustar y mucho!

Las Ruinas llegan de Barcelona con una propuesta más que sorprendente, heavy-pop la llaman ellos mismos. Están dispuestos a conquistar Miranda y nosotros estamos convencidos de que lo harán “Cerveza beer” y “Cubata de Fairy” son sus grandes hits. Ya está todo dicho.

Green Class son de Madrid aunque podríamos decir que vienen de Manchester y darían el pego. Son nuevos, pero podrían decir tranquilamente que llevan tocando desde los 90´. Lo suyo es britpop y actitud, clase y elegancia.

La Regadera son los elegidos este año para representar a los grupos de Miranda en Ebrovisión, acaban de editar su primer trabajo, aunque sus miembros vienen ya de otras formaciones mirandesas. Son un colectivo de grandes músicos que mezclan reggae-ska y funk con maestría, sobre el escenario lo dan todo y más. Hace poco telonearon al mismísimo Manu Chao. Calidad les sobra. Estamos muy orgullosos de tenerles con nosotros.

Ya está en marcha la 16ª edición de uno de los festivales más queridos por la crítica y el público de este país, el Festival Ebrovisión que se celebrará en Miranda de Ebro durante los días 1, 2 y 3 de septiembre.
Organizado ininterrumpidamente por la Asociación Amigos de Rafael Izquierdo desde el verano de 2001 y que a día de hoy, continúa creciendo en propuestas y en calidad. Nunca hay un Ebrovisión igual y eso lo pueden confirmar los más de 18.000 asistentes de la anterior edición.
Ebrovisión cumplirá sus 16 años remarcando e insistiendo nuevamente en esas cualidades que han enamorado a miles de “ebrovisivos” durante tantos años y que le han convertido en un festival diferente y referente (Comodidad, calidad, cercanía, pasión). Un festival imprescindible para terminar el verano de la mejor manera, Ebrovisión es “un festival que enamora”.

La muestra gastronómica, Ebropeque, exposiciones, mercadillo, conciertos gratuitos distribuidos por toda la ciudad, sesiones de dj´s en los lugares más insospechados y muchas más sorpresas, hacen que Miranda de Ebro se convierta durante tres días en un auténtica fiesta de la música y de la cultura, una ciudad entera volcada con su festival y un público entregado a la diversión hacen que cada año, cada edición sea mejor que la anterior.

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DOMINGO PORTADA FIB

ASÍ TE CONTAMOS EL FIB 2016

JUEVES

Por una serie de vicisitudes que no vienen al caso, cuando entré en el recinto festivalero John Grvy ya estaba a punto de terminar su corto set – media hora – en el Escenario Las Palmas, aun así nos dio tiempo para constatar que este chico parece haber embrutecido y personalizado el neosoul y r&b que le trajo a Benicàssim hace un par de ediciones. Bien por John Grvy.

Miramos el horario y los siguientes en tocar eran Perlita en el Escenario J&B South Beach. ¡Hostia! ¡Vaya cambio de nombres más radical tienen los escenarios de este año! Tras un par de minutos de desconcierto –soy un tipo al que le gustan menos los cambios que a Rain Man – me di cuenta de que ese escenario con nombre de carpa era el segundo escenario de siempre y que el FIB Club era ahora una carpa comisionada por Radio 3 en la zona de césped detrás de los puestos de comida. También fue un poco desconcertante que el escenario que suele estar cerrado los jueves –los jueves hay un poco menos de FIB- suele ser este al que me dirigía, el más alejado, y el de la entrada – el odioso bus de bebida energizante, pero que este año parece ser un escenario hecho y derecho- es el que estaba apagado. ¿Lo tienen claro? ¿No? Pues vuelvan a leerlo y dibújenlo en un papel.

Bueno, volvamos a la música: a Perlita les descubrimos en el anterior Monkey Week y desde entonces han pasado de ser unos auténticos desconocidos a colarse en un puñado de carteles importantes, y es que dan bastante juego. Diversión funk, sintetizadores 80’s de un kitsch totalmente provocado, psicodelia sintética y galáctica, un Pedro Perles eufórico en plan showman y vocoder, mucho vocoder. Perfectísimos para el cumpleaños de uno de los productores ejecutivos de Corrupción en Miami (no para un episodio, que ahí se ponían de lo más melancólico y coñazo).

El Guincho / Foto: Pau Bellido

Tras Perlita, en el escenario principal le tocaba el turno a El Guincho. Tenía ganas de ver en directo al canario con su tercer disco –“HiperAsia”-, un disco que me parece el más arriesgado de su carrera y en el que conjuga tantos elementos que es difícil de definir; por un lado está esa personal forma de entender y avanzar el pop que le caracteriza sumando todos los elementos multiculturales posibles –todo lo que está en la calle-, pero por otro también lo deconstruye y te lo lanza entrecortado de una forma que a veces te desorienta. El sonido ahora es igual de adictivo, pero menos vitalista y mucho más introspectivo, quizá más adecuado para otro lugar y a otra hora. A pesar de la trabajada –y en ocasiones racargada- producción, la puesta en escena fue austera, demasiado austera, lo que le restó poder empático y diluyó totalmente el atractivo. Actuó con banda – miembros de Extraperlo – pero a mí me dejó muy frío, y eso que iba con ganas.

Nuestra primera incursión en la Carpa FIBCLUB Radio 3 fue para ver a Teleman, uno de nuestros conciertos recomendados de esta edición del FIB. Los londinenses tienen un estilazo brutal, dominan el pop como solo en las islas pueden hacerlo y son capaces de rugir, de virar al kraut o de crear una melodía brillante como si fueran los mismos Belle & Sebastian. El concierto fue la típica sucesión de buenas canciones que te van acorralando hasta rematarte con temas destinados a ser himnos como “Düsseldorf” o “Glory Hallelujah”. Fue una lástima que no terminaran con alguna de ellas, porque la celebrada y bailada “Not in control” me parece de largo peor canción y por lo tanto peor broche.

Después de la delicadeza de estos jovenzuelos llegaron Soulwax en plan apisonadora. Algunos amigos me comentaron que lo ideal hubiera sido que hubieran programado a los hermanos Dawaele en su faceta de Djs, pero yo pensaba: “¿¿¿otra vez???”. Quizá el rock electrónico, el big beat y el house de trazo grueso de los belgas es demasiado monótono y pesado, pero nos hicieron los 90 muy agradables y solamente por eso hay que respetarles.

Skepta / Foto: Pau Bellido

Mucho más pesado me pareció el grime de Skepta, pero al menos su actuación fue breve. Este rapero inglés apareció enfadado con el mundo y seguramente se fue a su casa más enfadado todavía. Se quejó de los móviles, de la sociedad y del universo, pero no resolvió nada de ello, ni su concierto. Como terapia, bien, vale, acepto.

No me parecía que hubiera demasiada gente, pero luego caí en la cuenta de que era jueves, por lo tanto “estaba petado”. Hacía años que no se veía tanto color un jueves y parecía que el esfuerzo de programar a un cabeza de cartel de tirón como Major Lazer había dado sus frutos. Vamos a ver, no me entiendan mal, para mi Major Lazer es un bluf del tamaño del ego de Vladimir Putin, pero la gente lo goza. No tuvieron más que ponerse a vender motos que parecía que todo el mundo estaba con la billetera en la mano para comprar una. Diplo descargando sus hits enlatados, sus chicos en formato MC dándole cuerpo –una pena que faltaran sobre el escenario muchas de las grandes colaboraciones a la voz-, confetis, arengas y todo sin parar en modo ráfaga. Algo extenuante que solo se sustenta de esta forma, no le busquen más que no lo tiene. Hemos venido a bailar y lo hemos hecho ¿no?

Major Lazer / Foto: Pau Bellido

Todavía nos dio tiempo a llegar al final del concierto de Anni B Sweet y su suavidad y languidez casi nos mata. Propondría que alguien pusiera una cámara hiperbárica entre un concierto como el de Major Lazer y otro como el de Anni B Sweet, no puede ser saludable un salto tan radical. Tras la aclimatación todo bien, pero la impresión fue muy grande y eso que Anni ha virado hacia campos mucho más abiertos que el folk de sus comienzos y que ha enriquecido sus temas hasta llegar a un pop mucho más accesible.

Tras atemperar nuestros ánimos se nos hizo cuesta arriba volver a la algarabía que se preparaba; por un lado el maestro DJ Amable recetando pildorazos de indie mezclado con todo lo imaginable; por otro Marc Piñol, posiblemente el rey de la electrónica culta nacional; y por último el polifacético francés Mr Oizo, que no se ha bajado del caballo ganador desde “flat beat” y que es reclamado tanto por su música en festivales como este, como por bandas como Metronomy para poner imágenes a sus últimos singles. Lo testeamos todo, vimos que el guion seguía su curso de manera perfecta y nos fuimos al hotel ¡Todavía es jueves!

VIERNES

Hoy tendré que adelantar mi reloj de bolsillo, porque quería llegar pronto para ver a The Zephyr Bones – banda que me gusta mucho – y por poco me pierdo a Cosmen Adelaida – banda que me encanta -. Menos mal que llegué justo para ver cómo estos madrileños – con el aderezo del catalán Alex Marull –  domaban el ruido y me lo tiraban a los pies totalmente domesticado como unos auténticos maestros. Tienen grandes canciones, pero terminar los conciertos con el bombazo de “Becerro de oro”  debería estar prohibido, es como retar a Usain Bolt a una carrera y darle diez metros de ventaja.

Después de ver a esta buena banda en familia me fui al Escenario Las Palmas para ver un baño de masas, y es que no solo el fenómeno Hinds continúa creciendo, sino que todavía no sabemos dónde llegará. A estas chicas madrileñas ya las hemos visto tres o cuatro veces en esta revista y por tanto la excusa de “la frescura suple a la destreza” ya no nos sirve. Alguien decía a mi lado: “ya saben tocar bien, pero lo que tocan me sigue sin gustar”, bueno, tampoco es exactamente mi caso, su garage pop es entretenido, es muy casual y esas cosas, pero también es cierto de que su vacuidad es absoluta.

Hinds / Foto: Pau Bellido

Antes de que Hinds terminaran su set, nosotros ya estábamos apostados ante el Escenario Usura… perdón, Escenario Visa, para ver a The Soft Moon, una de las joyas ocultas del cartel de este año. Digo oculta porque en su momento álgido podías llegar a primera fila y volver a la barra sin tocar a nadie, algo inaudito ante la brutalidad que estábamos viendo. El espectáculo de estos californianos fue abrumador, post punk a millones de decibelios, darkwave desgarradora y un sonido totalmente apabullante que solamente quedó deslucido por la obsesión de Luis Vasquez de tocar un cubo de basura metálico a modo de timbal -¿WTF?-.

Tenía muchas ganas de ver a Aries, este proyecto unipersonal de Isabel Fernández me parece reconfortante y atractivo, pero su sonido en el Escenario FIBCLUB fue terrible y después de un par de canciones decidí marcharme, no quería que un problema técnico empañara la imagen que tengo de estas canciones y a bien seguro que habrá oportunidades mejores de disfrutar de ellas.

La siguiente parada en el tren del rock&roll era en el Southampton de Band of Skulls. Vamos a ver, estos chiscos me gustan, tienen singles de una efectividad indudable como “Himalayan” o “I know what I am”, pero hacen un stoner, blues rock, etc. etc. con demasiadas pocas aristas; de manual, de las primeras páginas del manual, de las de resumen. Su concierto fue mucho mejor que el que vi en el DCode de hace un par de temporadas, o en Les Arts de la anterior, pero solamente porque en aquellos había muy poco ambiente y en este el público inglés le dio bastante color.

Cuando salía del “Escenario te dejo dinero si me devuelves un poco más” una horda de ingleses casi me atropella y es que The Vaccines estaban a punto de empezar en el escenario principal. El FIB es un festival eminentemente británico y los movimientos migratorios hacia bandas de las islas son fácilmente predecibles –corriente camping/escenario principal sería como lo llamaría un oceanógrafo-. Desde que The Vaccines tocaran en la primera edición del DCode con un disco de inmediatez absoluta y dejes a unos Beach Boys pasados de speed ha pasado mucho y sobre todo muchas visitas a nuestros festivales. La verdad es que son carne de FIB -¿Cuántas veces han venido?- porque son capaces de empalmar singles durante una hora incluso dejando fuera buenas canciones. La efectividad del espectáculo solo depende de cómo encaren el repertorio, y esta vez tiraron por la calle de en medio, la de la contundencia, la de la fiesta asegurada.

The Vaccines / Foto: Pau Bellido

Otros que chutaron por en medio con potencia fueron Juventud Juché. Adolecieron del mismo sonido engolado de Aries, pero estos chicos pueden prescindir de sutilezas porque son más de derribar puertas a patadas que de tener la paciencia de encajar la llave. “Movimientos” debería ser la consagración de esta banda, están maduros y sobrepasan de largo a esas bandas de “nuevo garage” entre las que los ubican y con las que no tienen nada que ver.

En esta segunda noche del FIB 2016 las guitarras estaban a punto de abandonarnos para dejarnos en manos de un Jamie XX imperial; desde la sutileza del house aderezado de r&b hasta la contundencia drum&bass o el dubstep Jamie parecía que tenía las mangas llenas de ases. Bailar, bailar y bailar, el mundo se podía acabar que nos iba a pillar bailando. Echamos de menos a The XX, pero tampoco queremos perdernos esto. Calientes, calentísimos, nos pasamos por la carpa comisionada por Radio 3 para ver a Hidrogenesse, porque la banda más irreverente y original de nuestro país en muchos años merecía robarle algo de tiempo al británico. No vimos nada que no supiéramos, un espectáculo maravillosamente personal, de letras excéntricamente acertadas, y una carpa llena de gente coreando canciones mucho menos kitsch de lo que parecen.

Jamie XX / Foto: Adrian Morote

La jornada ya había sido realmente satisfactoria, pero nos quedaba un gran postre, nos quedaban The Chemical Brothers. Si hay alguien que enlace entre lo que han significado las más de dos décadas de FIB y lo que nos queda por delante son Rowlands y Simons. Nos han hecho bailar con hits tremendos – cayeron todos- pero siguen sacando discos donde suman perlas a un set list de escándalo. Si has conseguido que sus ritmos nada sutiles y sus melodías incandescentes no te atrapen, no mires las proyecciones de humanoides bailando tras ellos, porque entonces estás perdido.

Ni taxi ni hostias, media hora caminando hasta el hotel, había que transformar en energía cinética el espectáculo que nos acabábamos de zampar.

SÁBADO

Un “este muerto está muy vivo” o un mucho más español “no estaba muerto, estaba de parranda”, servirían perfectamente para ilustrar el FIB de este año, puede que el año del renacimiento. Precisamente ayer sábado se produjo una circunstancia que hacía mucho que no se veía en Benicássim y que en otra época era algo clásico: un lleno hasta la bandera. Nos comentaron que mucho antes de la hora de apertura había chavales con camisetas de Muse en las puertas del recinto haciendo cola para correr a conquistar las primeras filas del Escenario Las Palmas, nosotros les vimos nada más llegar para ver a Cápsula. Nuestra jornada musical comenzó en el escenario principal con los argentinos – pero vascos de adopción –  readaptando el “Ziggy Stardust” de Bowie. Readaptando que no imitando, porque si hay algo importante e imprescindible en este tipo de cosas, es que el músico se lleve el clásico a su terreno, porque no hay nada menos atractivo que una banda tributo y nada más excitante que las versiones con personalidad. Cápsula se llevaron a su rocoso terreno algunas de las mejores canciones que se han escrito nunca, e hicieron que el recuerdo del mito desaparecido fuera un cúmulo de sensaciones encontradas: lloramos con “Five Years” o “Starman”, y no pudimos dejar de bailar con “Sufragette City” o  “Rebel Rebel” en el extra bonus. Solamente por darle una lección de rock&roll a los chavales que esperaban a otra cosa y conseguir levantarles con esa tremenda garra, habría que darles un premio a un desatado y maravilloso Martín y por extensión a Cápsula. Hicieron bailar y corear a varios miles de personas que circunstancialmente ya estaban allí y no era para verles a ellos. ¡Bravo!

Cápsula / Foto: Pau Bellido

Tras recordar a “Ziggy” decidimos sacrificar a La Femme –aunque nos dijeron que fue un concierto tremendo- para ver la segunda parte del concierto de Ramírez Exposure en la carpa de Radio 3. El crecimiento de Víctor Ramírez y su banda es evidente y ya esperamos con curiosidad la continuidad del magnífico artefacto que es “Book of Youth”, un compendio de pop personal, delicado y algo naif, con grandes melodías que te atrapan con una facilidad pasmosa. Con una versión de Marc Johnson se despidió deseándonos un buen FIB, una buena tarde y una buena vida.

Tras comprobar que el melodramatismo pop de Walking Cars era totalmente insoportable, decidimos volver a la carpa para ver a Baywaves, y es que el producto nacional abunda en el cartel de esta edición del FIB. Su lisergia pop te traslada a los dos primeros discos de Tame Impala, aunque quizá con algo más de suavidad y ternura. Estos jóvenes tienen buen gusto para la psicodelia ligera y dulcificada y por lo tanto su escucha es agradable y reconfortante.

De camino a The Coral escuchamos que Zahara estaba haciendo una versión de “Te debo un baile” de Nueva Vulcano, pero las prisas por ir a ver uno de los conciertos importantes de la jornada nos hicieron obviar a la joven de Úbeda. Nada más empezar The Coral vimos que la cosa iba en serio, ya era hora de que alguien rodara el botón del volumen al 11 porque a muchos conciertos parecía que les faltaba ese punch necesario. Estos tipos suenan a clásicos, tienen tantos ingredientes que apabullan; tan pronto te pueden trasladar a los sonidos que dieron nacimiento al brit pop, como al rock más ácido de los 70. Los desarrollos instrumentales resultaban abrumadores y las canciones de su reciente “Distance In Between” se sumaron a la perfección a un repertorio lleno de temas imperecederos. Dieron un señor concierto.

The Coral / Foto: Pau Bellido

Aunque el concierto de The Coral nos pareció magnífico, hicimos una escapada para ver a Lois –las distancias en el FIB no lo son tanto-, porque teníamos muchas ganas de ver la evolución del proyecto de Lois Brea. La verdad es que la palabra perfecta es esa: evolución, porque ya se puede observar cómo van cuajando unas canciones valientes que, llámenme loco, me hacen pensar en David Byrne. New wave y “post muchas cosas recicladas” le sirven a Lois para dar rienda suelta a su creatividad y experimentación, solo por ello merece todo lo bueno que le venga.

El siguiente alto en el recorrido fue para ver a Echo & The Bunnymen, auténticos magos y referentes de los 80. Lejos de sonar puramente nostálgicos, tiraron de una contundencia digna de agradecer. Aunque tienen clásicos para dar tres conciertos, su reciente “Meteorites” (2014) – incluso “Fountain” (2009) – no desmerecen ese legado y por tanto sus conciertos no resultan en absoluto anacrónicos. Con un sonido potentísimo y con un Ian McCulloch con la voz íntegra – algo admirable tras comprobar que continua con la costumbre de trago y calada – , nos llevaron por un viaje oscuro pero evocador hasta estremecernos con “Killing Moon” y mandarnos a otra parte con “Lips like sugar”. A otra parte fue el final del concierto de The Shivas, y es que estos chicos de Portland tienen un enorme encanto. Enmarcados en ese garage pop sixtie tan de moda en la actualidad, con reminiscencias surferas y oceánicas –aunque Portland es más de secano que Toledo-, aciertan en las melodías y suenan menos lo fi que muchos compañeros de generación – el lo fi está bien, pero a veces se agradece alguna melodía cristalina – y se ganaron constar dentro del saco de los descubrimientos de esta edición.

Antes de acabar The Shivas ya parecía que el mundo se fuera a acabar, que las rebajar fueran a comenzar, que regalaran Iphones 6, o que Jesucristo estuviera transformando el agua en cerveza, y es que estaba a punto de comenzar Muse y la gente corría a ver el que para muchos era el único concierto del día. Perdonen el inciso, ¿saben ustedes que odio a Muse?. Bueno, la verdad es que ayer me mediqué bastante ante un posible fallo multiórganico producido por mi alergia al rock grandilocuente y ególatra, pero ese antídoto autorecetado dejó de hacer efecto a las pocas canciones y por mi salud tuve que marcharme. ¿Qué vi? Pues un señor que quiere ser al mismo tiempo Fredy Mercury y Monserrat Caballé, eso sin olvidar que quiere que su guitarra suene más alta que ninguna en el mundo, que seguramente después de fregar estruja los estropajos mientras hace una pose rockera y que si pudiera haría esculpir su rostro en el Monte Rushmore: señores, este es Matt Bellamy y el tipo gordo que le acompaña es su ego.

Muse / Foto: Pau Bellido

Me sentía sucio y la mejor manera de devolverme al camino del estilo y el buen gusto fue con The Kills. Les vi hace unas semanas en el Mad Cool y me encantaron, pero en este FIB me acabaron de enamorar. Mosshart y Hince, Hince y Mosshart, cada uno en su papel son arrebatadoramente sexys, y si a eso unimos la cadencia de unas canciones oscurecidas pero no ennegrecidas, tenemos ante nosotros un espectáculo cojonudo. No acabamos su set porque repitieron casi al dedillo su concierto de Madrid y porque Soledad Vélez y sus nuevas canciones merecían la escapada. La chilena no dejó que el sonido infernal de Muse se colara en su carpa y nos hizo volar con sus nuevas y sintéticas canciones. Es increíble como una trasformación tan profunda pueda mantener intacta la personalidad del artista, se le ve suelta y cómoda y eso se trasmite.

Antes de acabar la noche bailando el house de Disclusure como si el mundo fuera a acabarse, pasamos a ver a Bloc Party y comprobar que la banda de Kele Okereke se está diluyendo como lágrimas en la lluvia. Su punch lleva tiempo perdido, y aunque “Hymns” es menos sonrojante que los anteriores trabajos no queda nada de aquel vigoroso grupo de sus dos primeros trabajos.

DOMINGO

Tras tres jornadas extenuantes no había más remedio que recoger nuestra dignidad maltrecha y encarar la última del domingo con estoicismo, porque el FIB 2016 nos tenía preparado como fin de fiesta un menú variado y suculento.

Si el sábado el recinto del festival había estado a reventar, ayer se preveía un bajón de público monumental, como finalmente corroboramos. Jóvenes ingleses arrastrando el petate con la cara desencajada y quemada por el sol era el estereotipo de humano que nos encontrábamos en sentido contrario cuando nos acercábamos a la entrada desde el parking. Pero nosotros, con más corazón que cerebro, conseguimos llegar pronto para ver a Tijuana Panthers poner en marcha el Escenario VISA. A pesar de que la climatología moderada y suave del fin de semana había decidido abandonarnos por un sol justiciero, los pocos cientos que nos presentamos ante la banda de Long Beach disfrutamos al borde de la lipotimia de una lección de garage sixties y de surf pop de factura impecable y gusto exquisito. En una época en la que el desparpajo y el lo fi enmascaran muchas carencias, da gusto como otras bandas son efectivas sin efectos, solamente con una buena melodía bien llevada; “Redheaded Girl” o “Creature” no necesitan nada más.

Tijuana Panthers / Foto: Adrian Morote

Desde otra parte mucho más sucia del condado de Los Ángeles llegaron Fidlar. Se palpaban muchas ganas por ver a estos tipos que últimamente han despachado algunos de los más refrescantes artefactos de la escena punk californiana; si para Tijuana Panthers éramos unos pocos cientos, para Fidlar ya éramos unos pocos miles. Empezar con una versión íntegra y de factura perfecta del “Sabotage” de los Beastie Boys marcó las intenciones de una banda divertida, adrenalínica y guerrillera. Se encuentran cómodos tanto en el punk pop vitamínico como en el harcore melódico, pueden virar hacia el garage lo fi – “Max Can’t Surf” podría ser perfectamente de los Black Lips”-, o si quieren pueden parecerse a Rage Against the Machine – escuchen “Punks”-, tienen himnos para parar un carro y toda la chavalada allí presente se los sabía de cabo a rabo. Tras una espectacular sesión de mosh pit, en la que varios cientos se pusieron a correr en círculos antes de atacar un divertidísimo pogo, y después de que HELP STAFF 207 sacara de muy malas maneras a dos inofensivos chavales por el foso en uno de los actos más despreciables que he visto en mucho tiempo, Fidlar terminaron uno de los mejores conciertos de este FIB con la mayúscula “Cocaine”.

Fidlar / Foto: Pau Bellido

Tras Fidlar decidimos bajar pulsaciones con Jess Glynne, una artista que arrasa en UK y que tiene un hit como “Rather Me” que se saben todos los británicos presentes en Benicássim. Del rythm&blues al disco más ochentero pudimos reconocer en ella desde a Adele o Beyoncé hasta Whitney Houston. No creemos que pase a la posteridad, pero tampoco tiene la necesidad de crear una corriente filosófica, es pop.

Antes de ver a Mac DeMarco nos acercamos a ver un poco de Catfish & The Bottlemen, el enésimo hype del indie mainstream del Reino Unido. Triunfarán, lo aseguramos, pero su indie pop épico es del montón y no precisamente del montón bueno –además de que la voz de su cantante es irritante-. Recogen todos los ingredientes que funcionaron en bandas anteriores como The Kooks, Two Door Cinema Club, The Vaccines, Palma Violets o Circa Waves, los agitan y te los lanzan a la cara. Si esto es “the next big thing” que paren el coche o me bajo en marcha.

Mac DeMarco y su panda de freaks salieron al escenario muy relajados interpretando los temas más evocadores y tranquilos de su discografía, como “The Way You’d Love Her” o la maravillosa “Salad Days”, temas que el público se sabía al dedillo y que eran solo el preludio de la colección de divertidas excentricidades de Mac y sus amigos. Mientras caían temas ya clásicos de su repertorio como “Cooking Up Something Good”, “Ode to Vicery” o “Let Her Go”, empezó el show de bailes, bromas y de desvestirse –porque lo que llevaba el bajista era un vestido de señora-. También de saltar al público; ese mismo bajista celebró su último día en la banda con un stage diving, lo mismo que hizo DeMarco antes de cerrar el concierto con ”Still Togheter”. El canadiense tiene un carisma fuera de toda duda y dos puñados grandes de buenas canciones, pero aunque el concierto fue de menos a más nos dejó un poco fríos, fue mucho más soso que su último concierto en el Primavera Sound.

Antes de prepararnos para los grandes conciertos del Escenario Las Palmas, pasamos a rendir pleitesía a Chucho en la carpa de Radio 3. Como viene siendo habitual en este nuevo retorno, encara sus sets con la presentación de su nuevo disco y una vez avanzados en materia van soltando píldoras como “Perruzo” o “El Detonador EMX3”. Pero no importa, estas nuevas canciones también serán clásicos algún día. A la media hora exacta de Chucho salimos disparados para ver a Kendrick Lamar y solamente el retraso de casi diez minutos nos permitió llegar para verle salir al escenario. “HOW MUCH A DOLLAR COST?” en una enorme pantalla fija al fondo del escenario fue el único recurso que necesitó el rapero de Compton para vestir su set. Cuando tienes el don de este tío la crudeza de sus letras impacta más si va acompañada con la austeridad sobre el escenario. La banda que le acompañaba al final de las tablas fue dejando fluir sonidos jazzy, funky o góspel para que Lamar relatara con firmeza las vivencias y pensamientos que han hecho de “To Pimp A Butterfly” uno de los mejores discos de hip hop en muchísimos años. Dónde unos necesitan cien productores y mil samplers, Lamar solamente un sinte, una guitarra, un bajo y una batería; dónde otros necesitan diseñar su flow, el solo necesita no dejar de enlazar palabras. Aunque no soltó ninguna arenga social –la verdad es que sus letras ya tienen bastantes- era curioso ver como una audiencia compuesta mayoritariamente por jóvenes blancos ingleses se sabía todas las letras como si fueran auténticos Boyz N The Hood  –con “King Kunta” el karaoke fue impresionante-. En resumen: Kendrick Lamar “King of FIB 2016”.

Kendrick Lamar / Foto: Adrian Morote

Antes de prepararnos para ver a Massive Attack pasamos por el set de Dj Shadow como simple ejercicio de nostalgia, pero después del emocionante espectáculo de Lamar nos pareció que el repertorio de Shadow estaba siendo demasiado lúgubre y denso.

Lo más importante del concierto de Massive Attack era comprobar si su directo no había caído en la autoindulgencia de tanto single reciclado en reclamos publicitario y ni mucho menos fue así. Apoyados en lo que parecía una inmensa sala de máquinas –aunque hubiera una batería y un set clásico, entre las sombras parecía emerger la sala de máquinas de un barco-, fueron densos, contundentes y oscuros. Las cadencias de estos padres del trip hop hacían sudar nitroglicerina y la tensión musical era palpable y apabullante, tan apabullante y efectiva como su clásica sucesión de mensajes intercalados entre noticias locales; pudimos ver desde la de la presencia de Pedro Sánchez y Andrea Levy en el FIB, la mayoría de edad de Froilan, hasta recoger ideas impactantes sobre Turquía, el terrorismo o el Brexit, del que son firmes opositores. Cerraron con “Unfinished Sympathy” con la colaboración de Deborah Miller y a los pocos que habíamos aguantado nos mandaron a casa con las pulsaciones al ritmo de sus suaves sucesiones de bpms.

Massive Attack / Foto: Pau Bellido

La reconciliación del FIB con su público está casi certificada. Esta ha sido sin duda la edición más exitosa en muchos años y parece que han encontrado la clave para que el futuro del festival sea sostenible: cabezas de cartel de mucho tirón como Muse, Kendrik Lamar, Major Lazer o The Chemical Brothers, mucha electrónica, un puñado importante de artistas nacionales para reconciliarse con el público español y algunas píldoras fuera de todas esas líneas para darle consistencia al cartel. El año que viene más.

 

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FIB 2016: CRÓNICA JUEVES

Por una serie de vicisitudes que no vienen al caso, cuando entré en el recinto festivalero John Grvy ya estaba a punto de terminar su corto set – media hora – en el Escenario Las Palmas, aun así nos dio tiempo para constatar que este chico parece haber embrutecido y personalizado el neosoul y r&b que le trajo a Benicàssim hace un par de ediciones. Bien por John Grvy.

Miramos el horario y los siguientes en tocar eran Perlita en el Escenario J&B South Beach. ¡Hostia! ¡Vaya cambio de nombres más radical tienen los escenarios de este año! Tras un par de minutos de desconcierto –soy un tipo al que le gustan menos los cambios que a Rain Man – me di cuenta de que ese escenario con nombre de carpa era el segundo escenario de siempre y que el FIB Club era ahora una carpa comisionada por Radio 3 en la zona de césped detrás de los puestos de comida. También fue un poco desconcertante que el escenario que suele estar cerrado los jueves –los jueves hay un poco menos de FIB- suele ser este al que me dirigía, el más alejado, y el de la entrada – el odioso bus de bebida energizante, pero que este año parece ser un escenario hecho y derecho- es el que estaba apagado. ¿Lo tienen claro? ¿No? Pues vuelvan a leerlo y dibújenlo en un papel.

Bueno, volvamos a la música: a Perlita les descubrimos en el anterior Monkey Week y desde entonces han pasado de ser unos auténticos desconocidos a colarse en un puñado de carteles importantes, y es que dan bastante juego. Diversión funk, sintetizadores 80’s de un kitsch totalmente provocado, psicodelia sintética y galáctica, un Pedro Perles eufórico en plan showman y vocoder, mucho vocoder. Perfectísimos para el cumpleaños de uno de los productores ejecutivos de Corrupción en Miami (no para un episodio, que ahí se ponían de lo más melancólico y coñazo).

Tras Perlita, en el escenario principal le tocaba el turno a El Guincho. Tenía ganas de ver en directo al canario con su tercer disco –“HiperAsia”-, un disco que me parece el más arriesgado de su carrera y en el que conjuga tantos elementos que es difícil de definir; por un lado está esa personal forma de entender y avanzar el pop que le caracteriza sumando todos los elementos multiculturales posibles –todo lo que está en la calle-, pero por otro también lo deconstruye y te lo lanza entrecortado de una forma que a veces te desorienta. El sonido ahora es igual de adictivo, pero menos vitalista y mucho más introspectivo, quizá más adecuado para otro lugar y a otra hora. A pesar de la trabajada –y en ocasiones racargada- producción, la puesta en escena fue austera, demasiado austera, lo que le restó poder empático y diluyó totalmente el atractivo. Actuó con banda – miembros de Extraperlo – pero a mí me dejó muy frío, y eso que iba con ganas.

Nuestra primera incursión en la Carpa FIBCLUB Radio 3 fue para ver a Teleman, uno de nuestros conciertos recomendados de esta edición del FIB. Los londinenses tienen un estilazo brutal, dominan el pop como solo en las islas pueden hacerlo y son capaces de rugir, de virar al kraut o de crear una melodía brillante como si fueran los mismos Belle & Sebastian. El concierto fue la típica sucesión de buenas canciones que te van acorralando hasta rematarte con temas destinados a ser himnos como “Düsseldorf” o “Glory Hallelujah”. Fue una lástima que no terminaran con alguna de ellas, porque la celebrada y bailada “Not in control” me parece de largo peor canción y por lo tanto peor broche.

Después de la delicadeza de estos jovenzuelos llegaron Soulwax en plan apisonadora. Algunos amigos me comentaron que lo ideal hubiera sido que hubieran programado a los hermanos Dawaele en su faceta de Djs, pero yo pensaba: “¿¿¿otra vez???”. Quizá el rock electrónico, el big beat y el house de trazo grueso de los belgas es demasiado monótono y pesado, pero nos hicieron los 90 muy agradables y solamente por eso hay que respetarles.

Mucho más pesado me pareció el grime de Skepta, pero al menos su actuación fue breve. Este rapero inglés apareció enfadado con el mundo y seguramente se fue a su casa más enfadado todavía. Se quejó de los móviles, de la sociedad y del universo, pero no resolvió nada de ello, ni su concierto. Como terapia, bien, vale, acepto.

No me parecía que hubiera demasiada gente, pero luego caí en la cuenta de que era jueves, por lo tanto “estaba petado”. Hacía años que no se veía tanto color un jueves y parecía que el esfuerzo de programar a un cabeza de cartel de tirón como Major Lazer había dado sus frutos. Vamos a ver, no me entiendan mal, para mi Major Lazer es un bluf del tamaño del ego de Vladimir Putin, pero la gente lo goza. No tuvieron más que ponerse a vender motos que parecía que todo el mundo estaba con la billetera en la mano para comprar una. Diplo descargando sus hits enlatados, sus chicos en formato MC dándole cuerpo –una pena que faltaran sobre el escenario muchas de las grandes colaboraciones a la voz-, confetis, arengas y todo sin parar en modo ráfaga. Algo extenuante que solo se sustenta de esta forma, no le busquen más que no lo tiene. Hemos venido a bailar y lo hemos hecho ¿no?

Todavía nos dio tiempo a llegar al final del concierto de Anni B Sweet y su suavidad y languidez casi nos mata. Propondría que alguien pusiera una cámara hiperbárica entre un concierto como el de Major Lazer y otro como el de Anni B Sweet, no puede ser saludable un salto tan radical. Tras la aclimatación todo bien, pero la impresión fue muy grande y eso que Anni ha virado hacia campos mucho más abiertos que el folk de sus comienzos y que ha enriquecido sus temas hasta llegar a un pop mucho más accesible.

Tras atemperar nuestros ánimos se nos hizo cuesta arriba volver a la algarabía que se preparaba; por un lado el maestro DJ Amable recetando pildorazos de indie mezclado con todo lo imaginable; por otro Marc Piñol, posiblemente el rey de la electrónica culta nacional; y por último el polifacético francés Mr Oizo, que no se ha bajado del caballo ganador desde “flat beat” y que es reclamado tanto por su música en festivales como este, como por bandas como Metronomy para poner imágenes a sus últimos singles. Lo testeamos todo, vimos que el guion seguía su curso de manera perfecta y nos fuimos al hotel ¡Todavía es jueves!

Portada: Major Lazer / Foto: FIB