Entradas

billets 50 euro #5

EL PRIMAVERA (SOUND), LA SANGRE ALTERA

El 28 de enero, el Primavera Sound estrenaba “Line-up”, una deslumbrante película que anunciaba el cartel de la edición de este año. En las redes sociales se podían leer elogios y parabienes por parte de la crítica especializada. Cuatro días después, buena parte de esos periodistas ponían el grito en el cielo contra el festival. ¿El motivo? Dieciséis palabras publicadas en su web: “La acreditación de prensa para Primavera Sound 2014 en Barcelona tiene un precio de 50 €”.

Hace unos días, una nueva polémica salpicaba al certamen. Diego Manrique, en el encuentro que mantiene semanalmente con los lectores de El País, calificaba al Primavera de “prepotentes, injustos, insensibles y con antipatía hacia la prensa” por la medida tomada. Gabi Ruiz, director del Festival, no tardó en contestar vía twitter insinuando que el periodista cobraba bajo mano antes de que le echaran de Radio 3.

Las relaciones agitadas entre el Primavera Sound y los periodistas no son nuevas. Hace dos años el festival retiró (aunque posteriormente devolvió) la acreditación a Jordi Bianciotto por haber criticado, en un artículo, la escasa presencia de grupos locales en horario estelar. Bianciotto prefiere no pronunciarse sobre la decisión de cobrar por la acreditación. No es el único. Algunos medios han dado la callada como respuesta. También parte de los grupos programados. Los mismos organizadores liquidan la cuestión con un escueto “no tenemos información relevante que ofrecer al respecto”. Fuentes de la organización de otros festivales, como el Bilbao BBK Live o el SOS 4.8, no entran a valorar la decisión, pero sí coinciden en que ellos no van a adoptar esa medida.

Que el periodista tenga que abonar una cantidad para poder ejercer su trabajo puede resultar una novedad en los festivales de música. Pero en los de cine es moneda común. Y no sólo fuera de España. El Festival de San Sebastián, que cobra 40€, adoptó esa medida hace diez años, según indican “con el fin de cubrir parte de los gastos de gestión administrativa que conllevan las acreditaciones y mejorar servicios ofrecidos a la prensa”. Diez euros menos tienen que pagar aquellos que quieran cubrir la Seminci de Valladolid o el Festival de Gijón.

Los profesionales de la información musical tienen disparidad de opiniones al respecto. Los hay que hablan de descrédito, mientras otros se muestran más comprensivos. A David Saavedra (Rockdelux, Metrópoli de El Mundo) la medida no le ha sorprendido.“Esta decisión se empezó a comentar después de que el festival quisiese retirar la acreditación a Jordi Bianciotto, y de comentarios en twitter de su director recriminando a algunos periodistas que “no han pagado una entrada en su vida”, está claro que la intención de esta medida es desprestigiar, ejercer una especie de castigo”. Rafa Cervera (Rolling Stone, El País) califica la decisión de “poco afortunada” y recuerda que “escribir sobre música en este país siempre es duro”. Más tolerante es la postura de otros periodistas como Joan Cabot (Mondo Sonoro, Diari Ara, 40putes.com) que cree que “el Primavera Sound tiene derecho a gestionarse como le plazca y no me parece una medida descabellada si realmente supone una mejora de las condiciones de trabajo para los profesionales que van allí a currar”. Incluso los hay que no será la primera vez que pasan por caja.“Normalmente pedimos 1 ó 2 acreditaciones, pero el festival lo hemos llegado a cubrir 4 y 5 personas, debido a la gran cantidad de escenarios. Para nosotros no es ninguna novedad pagar una entrada o un abono”, como aclara, oportunamente, Sebas de la web Jenesaispop.

Pagar por trabajar nunca. Ese es el mantra que se repite entre los más críticos con la postura del festival. “Me parece una auténtica barbaridad. Es una falta de respeto a la profesionalidad en el periodismo y la comunicación. Es como lo de Rajoy y los televisores de plasma pero en clave indie”, apunta Jam Albarracín, colaborador del diario La Verdad. Saavedra lo ve como un paso más en el menoscabo que sufre la prensa por parte de la organización del Primavera Sound. “Llevo yendo al festival desde 2002 y mi impresión es que cada año intentan despojar de más “privilegios” a los periodistas. Hubo una época que la zona de prensa tenía visibilidad al escenario principal, luego se colocó en el otro lado para reservar esa zona para vips, luego se llevó a una tierra de nadie donde no se puede ver ningún concierto (bueno, sí, los del escenario más pequeño). Nunca ha habido (salvo en algunos casos, como el periodista que cubriese el concierto en cuestión para RDL) ninguna ventaja a la hora de acceder a los conciertos más restringidos del Auditori. Así que lo lógico era que el siguiente paso fuese éste”.

También hay periodistas que no ven relación alguna entre abonar una cantidad a cambio de la acreditación y el desmerecimiento que ello conlleva para su profesión. Para Jorge Ortega, codirector de la revista Ruta 66, “hay mucho intrusismo y esta medida puede delimitar los medios que realmente son prensa musical especializada interesada en esos artistas durante los doce meses del año”. Tampoco Luis J. Menéndez (Mondo Sonoro) asocia ambas circunstancias, porque considera que el Primavera Sound, al fin y al cabo, es una empresa privada que toma sus decisiones, “y yo personalmente puedo estar o no de acuerdo con ellas, pero no creo que eso tenga nada que ver con el prestigio del periodismo profesional, un sector que lo está pasando muy mal por muchos motivos, algunos de los que los propios periodistas somos culpables”.

 

En un tercer estrato se encontrarían los que defienden que la nueva norma es, incluso, positiva para los redactores. Jesús Llorente, del sello Acuarela (y con pasado periodístico) cree que “si pagas 50 euros te vas a sentir totalmente libre de opinar lo que quieras sobre el festival. Eres un cliente. Un comprador. Si te invitan a algo, te ves un poco cohibido a la hora de decir que el sonido de un determinado escenario es muy malo, o que éste o aquel grupo sobra o que la cerveza está mala. Bien, ya no. Desde luego no supone desprestigio para la profesión, ¿por qué iba a serlo?”.

Pero, ¿qué ha llevado al Festival a poner precio a la acreditación de prensa después de trece ediciones sin hacerlo? Según apuntan en su web, “esta novedad tiene como objeto favorecer las condiciones de trabajo y la experiencia global de los medios acreditados antes, durante y tras el evento”. Para los periodistas consultados no hay duda, cribar las numerosas peticiones que reciben y reducir el número de blogs y fanzines que entraban gratis. Rafa Skam (músico, pero también activista de la autoedición con El Planeta Amarillo) considera algo injusta esa postura. “No soy periodista ni profesional del sector, a pesar de que vaya al festival a hacer un trabajo de la misma índole y creo que deberían cuidar también al que desde un medio más pequeño y especializado, como es el mundo de los fanzines, llevamos apoyando la propuesta artística del festival desde los comienzos”.

No hay marcha atrás en la decisión del festival. La pelota está en el tejado de los medios de comunicación  y de los periodistas. Albarracín tiene claro que jamás pagará por trabajar. “Se pueden perder derechos, pero nunca la dignidad”. Desde el Ruta 66 accederán a abonar la cantidad requerida, tal y como asegura Ortega.“Si no hay una contraorden, así lo haremos. Tenemos y queremos cubrir el festival y 50 euros es una cantidad razonable”. Cabot se manifiesta en términos parecidos. “No creo que que te cobren 50 euros por la acreditación de uno de los mayores eventos culturales del país sea el peor de los problemas de la crítica cultural. Prefiero pagar o que mi medio pague los 50 euros y poder escribir con independencia y autonomía que pasarme seis meses lamiéndole el culo a un jefe de prensa a ver si me gano una acreditación”. 50 euros a los que no hay que olvidar sumar los gastos de desplazamiento para los que no vivan en Barcelona, más estancia y comidas. “La mitad de la redacción que acudirá vive en Barcelona, pero algunos viajamos desde Madrid, por lo cual entre AVE, alojamiento, etc, los 50 euros son lo de menos. Estamos hablando de un desembolso de cientos de euros para cubrir el festival”, aclara Sebas Jenesaispop.

El Primavera Sound se celebra del 28 al 31 de mayo y cuenta con cabezas de cartel como Arcade Fire, Queens of the Stone Age, The National, Pixies, Nine Inch Nails o Kendrick Lamar.

Rafa Rodríguez Gimeno

Han declinado, por distintas razones, participar en el artículo, no han podido por cuestión de tiempo o simplemente han guardado silencio: Santi Carrillo (Rockdelux), Tomás Fernando Flores (Radio 3), Beatriz G. Aranda (Rolling Stone), Nando Cruz (El Periódico de Catalunya), Diego A. Manrique (El País), Julio Ruiz (Radio 3), Jordi Bianciotto (El Periódico de Catalunya), Juan Manuel Freire (Rockdelux), Roberto Herreros (Mapa Sonoro), las webs Muzikalia y Playground, las promotoras Heart Of Gold, Houston Party y I’m an Artist; los sellos o managers de León Benavente, El Petit de Cal Eril, Jupiter Lion y Mishima y los festivales SXSW, Sonorama, FIB, Low Festival y Sónar.