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FIB 2017: CRÓNICA VIERNES

Texto: David Blutaski

Fotos:Pau Bellido Adrián Morote Photography Jota Martínez Fotografía NEREA COLL photography

Portada: Foals

Aquí tienen ustedes mi crónica de lo sucedido en el FIB 2017 la jornada de viernes; día de Venus, diosa romana del amor y la belleza, segundo día de conciertos, el que marca todavía el ecuador del festival y nos hace resoplar pensando en lo que nos queda todavía por sudar en Benicàssim.

Esta segunda jornada la empezamos con mucho menos caos que el día anterior; sin los atascos que colapsaban el acceso y sin colas para acceder al recinto, algo que es muy de agradecer, porque aunque el termómetro está siendo benévolo, la bandera que alerta el peligro de derretimiento sigue ondeando. Pie dentro y primer dilema: ¿The Sherlocks o The Wheels? Primera solución: un poco de los dos. Los primeros son una jovencísima banda de chavales de Sheffield que parece que lo tienen todo para ser el próximo grupo de éxito en las islas de entre de los enrolados en la liga del indie rock más genuinamente british. Tampoco es que esté arriesgando mucho en esta apreciación viendo la gran cantidad de público que había viéndoles y cómo coreaban el puñado de singles de adelanto de su inminente debut en largo. Musicalmente están en la onda de Pigeon Detectives, y comparten ADN con la vertiente más pop de bandas que pueden ir desde The Libertines a The Jam, ya saben.

The Sherlocks

En la Carpa Radio 3 estaban los mallorquines The Wheels, una magnífica banda de pop rock psicodélico que nada tiene que envidiar a bandas foráneas que se mueven en similares parámetros. Su nuevo trabajo, “The Year of The Monkey”, tiene gran personalidad y grandes melodías y por lo visto ayer, funciona de maravilla en directo. Su mala suerte es ser españoles, porque aquí es bastante complicado triunfar si te sales del ABC del nuevo indie mainstream.

Algo parecido, aunque su proyección internacional y su avasallador desparpajo les avalan, les pasa a Mourn. El pequeño parón producido por los problemas con su discográfica española a raíz de la publicación de su segundo disco, podía fácilmente haber frenado su progresión, pero a tenor de conciertos como el de ayer, ha ocurrido todo lo contrario. Tienen un directo visceral y arrollador, tocan con una maestría y una solvencia insultantes y “Ha, Ha, He” ha supuesto un avance en contundencia, partiendo de un debut que quizá tenía más potenciales hits, pero era mucho menos compacto. Al igual que nos pasó el día anterior con Belako, nos encanta ver a jóvenes bandas nacionales dando grandes conciertos en el escenario grande.

Mourn

En el Escenario VISA, segundo en importancia pero que realmente está recogiendo muchas de las propuestas más interesantes, tocaba el turno de Childhood. Esta banda de Nottingham, está a una semana de publicar su segundo disco, el que puede certificar la confirmación o el desvanecimiento de otra promesa británica. Para nosotros, según el concierto de ayer y escuchando las canciones de lo que será “Universal High”, apostamos por lo primero. Tienen una elegante manera de combinar sonidos clásicos y trasladarlos a la actualidad; pueden coger elementos del indie rock de las últimas décadas, el garage clásico más melódico y rebozarlo en una capa de soul de aroma setentero que les hace muy apetecibles. Sin lugar a dudas, para nosotros fue el descubrimiento de la jornada. En su momento –FIB 2013-, esto mismo nos pasó con unos Temples que llegaban a Benicàssim con un puñado de hit singles, pero sin todavía ningún largo bajo el brazo. Ahora, después de dos discos, el grupo de James Edward Bagshaw y el Thomas Edison Walmsley es una banda consolidada dentro de la escena del pop psicodélico. Su puesta en escena es impoluta, las canciones son tan dulces y pegadizas como el Eton mess, pero también pueden adolecer de falta de carisma y brío.

Temples

Joe Crepúsculo se ganó pasar a la historia del FIB con el sorprendente espectáculo que montó sobre el Autobús de Red Bull en 2015 –esas estrambóticas y a veces incomprensibles concesiones que a veces los festivales hacen a las marcas-, ahora, era el momento de reproducir aquello en un escenario de verdad. Joel contó para este show prácticamente con los mismos protagonistas, puesto que fueron incorporándose al escenario desde Luciana de Svper a los coros, su amigo coctelero preparando pisco sours sin descanso, el hiperactivo Tomasito no paró de dar palmas, sonreir y taconear hasta quedarse en calzoncillos y calcentines y un Nacho “El Alacrán” Vigalondo bailó hasta la alarma de infarto. Crepúsculo guardó la batería de hits para el final– salvo “Te voy a pinchar”, con la que abrieron –, pero desde el primer segundo dejó patente que no tenemos a nadie que domine el tecno pop como él. En la recta final, con “Pisciburguer”, “Maricas” o “A fuego”, el público extasiado transformó aquello en una orgiástica rave, y con el cierre con “Mi máquina de baile” se acabó por desatar por completo, incluyendo una invasión del escenario por personajes que iban desde Belén Chanes de L-Kan, hasta Camilo Lara de Instituto Mexicano del Sonido, pasando por un sorprendente Fernando Alfaro.

Lo estábamos pasando tan bien, que decidimos esperar hasta el final y perdernos el comienzo de Los Planetas, con tan mala suerte que nos perdimos “Islamabad”, de lejos lo más interesante de su reciente nuevo trabajo. Los Planetas son, sin lugar a dudas, la banda nacional más importante de las historia del FIB, y como en su última visita hace un par de años, volvieron a cumplir perfectamente con ese papel. Atrás quedaron caóticos y erráticos conciertos de antaño, Los Planetas actualmente son sinónimo de fiabilidad. Nos propusieron una combinación de hits inapelables como “Segundo Premio”, “Santos que yo te pinté”, “Un buen día” o “Pesadilla en el Parque de Atracciones” con temas nuevos como “Espíritu Olímpico” o “Zona autónoma permanente”, y si algo hay que comentar en negativo del concierto, fue la sorprendente falta de volumen y la escasa fuerza empática que desprenden habitualmente. Un ejemplo de todo esto fue un final de set extraño en el que desde sonido soltaron la música ambiente cuando era obvio que iban a volver rápidamente para un bis y que empezaran a tocar “Alegrías de un Incendio” todavía con el sonido apagado, algo que hizo que nos marcháramos con la extraña sensación de un final epiléptico.

Los Planetas

Foals ya habían pasado hace unos años por el FIB, y aunque ya eran una banda muy atractiva por aquel entonces, ni por asomo se podía prever que Yannis Philippakis y sus compañeros se convertireran en la apisonadora que son actualmente. Además de un show impactante, la banda de Oxford tiene un apabullante repertorio de hits bailables, cuyo mayor mérito es haber refrescado y contextualizado las claras influencias afro beat de las que beben –no es casualidad que el batería llevara una camiseta de Fela Kuti-, pero además también tienen hechuras –y con su último trabajo “What Went Down” también canciones- de gran banda de rock. Utilizar “conciertazo” para definir lo que hicieron, es simplista y un poco cutre, pero joder, es lo que vimos.

Acabando Foals salimos corriendo a la carpa Radio 3 para ver el final de Cápsula. Últimamente han estado paseando por festivales su reinterpretación del “Ziggy Stardust” de Bowie, pero no hay que olvidar que estos argentinos (vascos de adopción) son una bandaza de rock&roll, y ese es el formato que nos encontramos al llegar. La contundencia que tienen en directo es espectacular y saben combinar como nadie las buenas canciones con las piruetas escénicas que hacen enloquecer al público. Hacen rock, nada más, pero nada menos.

Cápsula / Adrian Morote Photography

Sudados como si estuviésemos en medio de un bosque lluvioso tropical, decidimos que curioseando el set de Deadmau5 finalizaríamos la velada, pero al poco de estar allí tuvimos la sensación de estar viviendo un esperpento. No somos grandes expertos en música electrónica, por lo que acudimos a compañeros que sí lo son para conocer su impresión. Con un simple “es una basura” corroboraron nuestra impresión y sellaron nuestro salvoconducto a la cama.

FIB 2017: CRÓNICA JUEVES

DOMINGO PORTADA FIB

FIB 2017: CARTEL CERRADO POR ESCENARIOS Y NUEVAS INCORPORACIONES

Nos complace presentar el cartel al completo por escenarios del FIB 2017, el mejor Festival del verano.

En el Escenario Las Palmas veremos a cabezas de cartel como The Weeknd, Red Hot Chili Peppers, Kasabian, Foals, Deadmau5, Los Planetas y más grandes nombres.

El Escenario Visa ofrece una ecléctica muestra que abarca, entre otros, a The Jesus And Mary Chain, Kaytranada, Love Of Lesbian, Courteeners, Mura Masa, Mala Rodríguez, etc.

El South Beach Dance Stage vuelve con lo mejor de la electrónica, house, techno, hip hop y demás tendencias bailables. Además volvemos a unirnos con Razzmatazz (Barcelona) y Ochoymedio (Madrid) para traer a las mejores nuevas bandas al RADIO 3 FIB CLUB.

ESCENARIO LAS PALMAS

Jueves 13: The Weeknd, Bonobo (Live), Stormzy, Ride, Belako, Sunflower Bean.

Viernes 14: Foals, Deadmau5, Los Planetas, Blossoms, Mourn, The Sherlocks.

Sábado 15: Red Hot Chili Peppers, Biffy Clyro, Liam Gallagher, Dinosaur Jr., The Strypes.

Domingo 16: Kasabian, Crystal Fighters, Years & Years, Dua Lipa, Declan Mckenna, Evripidis And His Tragedies.

ESCENARIO VISA

Jueves 13: The Jesus And Mary Chain, Courteeners, Kaleo, Mick Jenkins, Twin Peaks, Gener, Eme Dj.

Viernes 14: 2manydjs, La Casa Azul, Joe Crepúsculo, Temples, Childhood, Ella Rae.

+ Charlotte Church’s Late Night Pop Dungeon.

Sábado 15: Mura Masa, Peter Doherty, Surfin’ Bichos, Mala Rodríguez, Marika Hackman, Las Kellies, Arturo Paniagua.

Domingo 16: Love Of Lesbian, Kaytranada, Tiga, Slaves, The View, Ron Gallo, The Magic Mor.

SOUTH BEACH DANCE STAGE

Jueves 13: Honne, Sylvan Esso, Kölsch, Ibibio Sound Machine, Bejo & Dj Pimp, Troyboi.

Viernes 14: James Vincent Mcmorrow, Austra, Olof Dreijer (The Knife), Mykki Blanco, Theme Park, Jameszoo.

Sábado 15: Rüfüs, Las Bistecs, B.Traits, Tcts, Lao Ra.

Domingo 16: Pional, The Blaze, Bad Gyal, Peaking Lights, Sir Was.

RADIO 3 FIB CLUB

Jueves 13: Viva Suecia, Tórtel, Dream Wife, Gatomidi, Ten Bears, Ochoymedio Djs.

Viernes 14: Bigott, Cápsula, Blaenavon, Flowers, Alien Tango, The Wheels, Virginia Díaz, Ochoymedio Djs.

Sábado 15: Nudozurdo, Biznaga, Desperate Journalist, Como Vivir En El Campo, Conttra, Leicomers, Djohnston, Buenavista, Cascales.

Domingo 16: Havalina, Las Odio, Linda Guilala, Captains, One Path, El Trinidad, Amable, Gato, Aldo Linares

MÁS NOMBRES PARA UN GRAN CARTEL
El cartel de este año se cierra con una estupenda lista de nombres que va desde el carisma de Charlotte Church’s Late Night Pop Dungeon, Olof Dreijer (The Knife) E Ibibio Sound Machine, la energía de The Strypes, Nudozurdo, Cápsula O Havalina, el pop de Childhood, Blaenavon Y Las Kellies o la rítmica de Bad Gyal, Mick Jenkins, Las Bistecs O The Blaze

¡Entra en el cartel del FIB 2017 y descubre más artistas con los que lo pasarás en grande!

OCHOYMEDIO, RAZZMATAZZ Y EL FIB: JUNTOS OTRA VEZ

Festejamos que un año más colaboraremos con dos de los clubes más importantes de nuestro país: Ochoymedio (Madrid) Y Razzmatazz (Barcelona). por eso os invitamos a las dos fiestas que se han preparado para la ocasión:

17 De Junio: Ochoymedio, Con Un Invitado Especial.

1 De Julio: Razzmatazz, Con Amable Dj Y Gato.

¡Allí Nos Vemos!

ABONOS DE 4 DÍAS Y ENTRADAS DE 3, 2 Y 1 DÍA EN FIBERFIB.COM

Quedan pocos Abonos de 4 Días, con 8 de acampada gratuita (Campfest), al precio de 149€. ¡Date prisa!

También están disponibles las Entradas de 3, 2 y 1 día a través de fiberfib.com. Estas entradas no cuentan con zona de acampada.

Se pueden adquirir las Entradas de 3 Días, (jueves a sábado: 130€), (viernes a domingo: 130€) y las Entradas de 2 Días, (jueves y viernes: 90€), (viernes y sábado: 105€) y (sábado y domingo: 105€).

Asimismo están a la venta las Entradas de Día: Jueves (50€), Viernes (50€), Sábado (65€) y Domingo (50€).

Hay un cupo limitado de Entradas VIP para cada día del Festival (130€). ¡Adquiere la tuya y serás nuestro invitado de lujo!

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TOMAVISTAS 2017 DESVELA SUS HORARIOS

Comienza la cuenta atrás para disfrutar de una nueva edición de Tomavistas. El festival madrileño llenará la capital de la mejor música los días 19, 20 y 21 de mayo, y por fin ha desvelado los horarios completos de su cartel.

Las puertas del Parque Enrique Tierno Galván se abrirán al público el viernes a las 16:00h, y poco después el rock de Holy Bouncer se encargará de inaugurar el Escenario Corona, a las 16:30h. Tras ellos llegarán a este escenario principal Los Bengala, Los Nastys y The Big Moon, para posteriormente dejar paso al potente directo de Lori Meyers, al esperado dúo inglés Goldfrapp y al electrizante sonido dance de Hercules & Love Affair.
En esta jornada, los primeros en subirse a las tablas del Escenario Wegow serán los prometedores White Bats, a las 17:10h, seguidos de Quentin Gas & Los Zíngaros, Aquaserge, Schwarz, C. Tangana y Svper. 

El sábado 20 de mayo se podrá acceder al recinto a partir de las 15:00h, y tan solo media hora después el cuarteto barcelonés Her Little Donkey hará resonar su música sobre el Escenario Corona. Les tomarán el relevo Rural Zombies, Kokoshca, Los Punsetes y León Benavente. The Horrors, Temples y Suuns serán los platos fuertes de una jornada en la que desde las 16:10h pisarán el Escenario Wegow las bandas Cala Vento, Alien Tango, Las Odio, Mourn, Baywaves, Aries y Delorean.

La sesión del domingo será la más madrugadora. A las 12:00h Tomavistas abre sus puertas para que los festivaleros puedan acudir en familia acompañados de los peques de la casa. A partir de las 12:40h por el escenario principal desfilarán My Expansive Awareness, Cómo Vivir en el Campo, Atención Tsunami, Morgan, Enric Montefusco, The New Raemon & McEnroe, Airbag y L.A, mientras que los protagonistas del segundo escenario serán, desde las 13:20h, los grupos Pavvla, Triptides, Las Robertas, Jeremy Jay, Fuckaine, Egon Soda, y Polock.

Un inmejorable cartel que Tomavistas 2017 tiene preparado para el 19, 20 y 21 de mayo: tres días de música y gastronomía en una de las mayores zonas verdes de la capital.

LOS IMPERDIBLES DEL FESTIVAL TOMAVISTAS 2017

ENTRADAS Y ABONOS A LA VENTA EN 
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Tomavistas 2017 playmoss PORTADA

# PLAYMOSS – FESTIVAL TOMAVISTAS 2017

El próximo fin de semana se celebrará, en el Parque Tierno Galván de Madrid, la segunda edición del Festival Tomavistas, uno de nuestros festivales favoritos por su apoyo a las bandas indies emergentes y su caracter mucho más alternativo que muchos festivales que crean carteles cortados por el mismo patrón.

Este año, en la segunda edición del Festival Tomavistas, podrás ver a bandas como Temples, The Horrors, León Benavente, Goldfrapp, Lori Meyers, Hercules & Love Affair, L.A., The Big Moon, Los Nastys, Svper, Quentin Gas & Los Zíngaros, Schwarz, Holy Bouncer, Los Bengala, Kokoshca, Mourn, Aries, Baywaves, Alien Tango, Las Odio, Cala Vento, Cómo vivir en el campo, Las Robertas, Triptides, Fuckaine, Atención Tsunami o My Expansive Awareness, entre otros.

De momento, y a la espera del artículo de recomendaciones que publicaremos la semana que viene, te dejamos con una playlist con vídeos de los artistas programados.

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THE JESUS AND MARY CHAIN, BIFFY CLYRO Y YEARS & YEARS ENTRE LAS NUEVAS CONFIRMACIONES DEL FIB 2017

El FIB vuelve con otra estupenda tanda de nombres con Biffy Clyro, Years & Years, The Jesus and Mary Chain, Temples, La Casa Azul, y más artistas que estarán junto a brillantes cabezas de cartel, como los ya anunciados Red Hot Chili Peppers, The Weeknd, Kasabian, Los Planetas y Deadmau5, y muchos más grandes nombres en la mejor cita del verano del 13 al 16 de julio en Benicàssim.

¡Y aún quedan muchos más

UNA DE LAS MEJORES BANDAS DE HOY: BIFFY CLYRO

Tenemos el placer de anunciar que Biffy Clyro vuelve al FIB a petición de muchísimos fibers que, como nosotros, quieren verles en el escenario en un directo sin igual. Tras llenar sus conciertos a lo largo del planeta, el trío regresa al Festival con una fuerza y energía que hacen de “Ellipsis” su mejor trabajo hasta la fecha.

La banda escocesa se ha convertido en uno de los grupos más impactantes en directo alcanzando ya un estatus con mayúsculas dentro del rock actual. Ese es el motivo por el que Biffy Clyro estará en el FIB 2017, en esta única y exclusiva fecha en nuestro país, con un concierto impresionante repleto de canciones que nos harán vibrar al máximo.

RITMO Y ACTITUD CON YEARS & YEARS

Years & Years es una de las bandas más impactantes surgidas en el Reino Unido. “Communion”, su disco de debut, ha sido uno de los álbumes más aclamados de 2015, llegando a vender millón y medio de ejemplares y alcanzando las más altas posiciones en las listas de veinte países. En 2016, el trío obtuvo cuatro nominaciones a los Brit Awards llenando salas sin parar con su latente y refrescante pop electrónico.

Simultáneamente a todo este éxito su líder, Olly Alexander, se muestra como uno de los talentos más comprometidos de su generación. Como ejemplo quedó su alegato de defensa para el colectivo LGBT en el festival de Glastonbury o el controvertido video de su hit “Desire”, en el que se muestra la actitud, influencia y la excitante propuesta de Years & Years, a quienes por fin veremos en el FIB 2017.

ELECTRICIDAD = THE JESUS AND MARY CHAIN

Es un verdadero placer ver en nuestro cartel a una banda tan legendaria e influyente como The Jesus and Mary Chain. El grupo de los hermanos William y Jim Reid fue uno de los nombres que encabezaron la primera edición del Festival, y este año vuelve en un magnífico estado de forma con su nuevo disco “Damage and Joy”.

¿Quién no ha escuchado clásicos como “Just Like Honey”, “Head On”, “Reverence” o “Darklands”? El FIB 2017 será la ocasión perfecta para encontrarnos con esos hits y con sus nuevas y electrizantes canciones como “Amputation”, “All Things Pass” o “The Two Of Us” evidenciando por qué, aunque haya muchos que suenen como ellos, es necesario unirse a los eslabones de The Jesus And Mary Chain.

POP CON MAYÚSCULAS CON TEMPLES Y LA CASA AZUL

Temples regresan con fuerza con un disco como “Volcano” que ha conseguido casi un millón de escuchas en Spotify y Soundcloud, y que les traerá en un gran momento de su carrera. “(I Wanna Be Your) Mirror”, “Strange Or Be Forgotten”, “Oh The Saviour” o “In My Pocket”, sonarán junto a hits como “Shelter” o “Sun Structures” en un concierto que les volverá a hacer brillar su pop psicodélico en Benicàssim.

Guille Milkyway, el nombre detrás de La Casa Azul, es sin duda el artista efervescente que ha conseguido derribar las barreras del comercialismo, para llevar a todos los oídos el bubblegum, el sunshine-pop, el europop y todos esos estilos que merodean en torno a las melodías más hermosas y los arreglos perfectos. Por eso es que era necesario tenerle en el FIB 2017.

MÁS SORPRESAS PARA UN CARTEL MUY ESPECIAL!

Llega una buena dosis de electrónica y guitarras para la fiesta del verano: El canadiense Tiga convertirá al Festival en un gran club lleno de la mejor música de baile. Joe Crepúsculo contribuirá con su peculiar synthpop a hacer que la noche no se detenga, lo mismo que el dúo británico HONNE, que calentará la pista con sus beats y su invitación al ritmo  más sensual.

Y para cerrar este anuncio llegarán Dream Wife, con su pop refulgente, combativo y lleno de riffs que harán que la gran celebración del FIB 2017 siga siendo muy especial. ¡Y pronto daremos más nombres para esta edición!

ABONOS EN FIBERFIB.COM

Continúa la venta deAbonos de 4 Días, más 8 de acampada gratuita en Campfest, al precio de 149€ (+ gastos de gestión) en fiberfib.com.

Además, se pueden adquirir los Pases VIP, con ventajas para disfrutar a lo grande en el FIB.

¡PROYECTO DEMO 2017 ESTÁ EN MARCHA!

Junto a Radio 3 volvemos a poner en marcha nuestro concurso de maquetas. Las inscripciones están abiertas desde el pasado lunes 10 de abril hasta hoy, lunes 24 de abril.

¡Suerte a los participantes!

ASÍ TE CONTAMOS EL FIB 2016

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FESTIVAL TOMAVISTAS DESVELA SU CARTEL POR DÍAS

Tras cerrar su inigualable cartel la pasada semana con 10 últimas confirmaciones, Festival Tomavistas desvela por fin su distribución por días.

El viernes 19 de mayo se pasarán por los diferentes escenarios del Parque Enrique Tierno Galván Goldfrapp, Lori Meyers, Hercules & Love Affair, C. Tangana, The Big Moon, Los Nastys, Svper, Aquaserge, Quentin Gas & Los Zíngaros, Schwarz, Holy Bouncer, Los Bengala y White Bats.

En la segunda jornada de Tomavistas, sábado 20 de mayo, los protagonistas serán Temples, The Horrors, León Benavente, Suuns, Los Punsetes, Delorean, Kokoshca, Mourn, Aries, Baywaves, Alien Tango, Las Odio, Cala Vento, Rural Zombies y Her Little Donkey.

Y finalmente el domingo 21 de mayo pondrán el broche de oro a la edición de 2017 bandas como L.A., Enric Montefusco, The New Raemon & McEnroe, Airbag, Polock, Morgan, Jeremy Jay, Egon Soda, Cómo vivir en el campo, Las Robertas, Triptides, Fuckaine, Atención Tsunami, My Expansive AwarenessPavvla.

Las entradas de día ya están a la venta en la web de Tomavistas a un precio (hasta fin de existencias) de 40€ tanto para viernes como para sábado, y de 35€ en el caso del domingo, día para el que además se puede adquirir un pack familiar por 50€, para dos adultos más un máximo de dos niños. Los menores de hasta 10 años podrán asistir gratis al festival, y los que tengan entre 11 y 15 años podrán conseguir sus tickets por solo 5€.

Los abonos de tres días continúan a la venta por 65€ + gastos.

ENTRADAS Y ABONOS A LA VENTA EN 
http:// http://www.tomavistasfestival.com/entradas/

THE HORRORS

FESTIVAL TOMAVISTAS CIERRA SU CARTEL CON 10 ÚLTIMAS CONFIRMACIONES

Portada: The Horrors

Diez nuevos nombres se unen al cartel de Tomavistas 2017 en una última tanda de confirmaciones con la que el festival madrileño pone el broche final al extenso plantel de artistas para esta nueva edición.

De la parte internacional se confirma la presencia de The Horrors en proceso de grabación de su nuevo disco y dejando el directo para festivales especiales como el madrileño. También se suma al cartel la gran sorpresa del momento en Reino Unido: The Big Moon, la girl band del futuro que adapta a su tiempo los sonidos de los 90 de grupos como Elástica.

En el apartado nacional se incorporan tres grandes realidades alabadas por prensa y público en tres parámetros musicales muy distintos: el Soul-folk-blues de Morgan, el rock aguerrido y creativo de Mourn y el pop electrónico experimental de Aries. También estará Svper, que vuelve presentando su nuevo disco en exclusiva tras unos cuantos años de silencio; los incendiarios Los Bengala; otro guiño a la neo psicodelia con My Expansive Awareness; repiten los grandes Cómo Vivir en el Campo que ya estuvieron en la primera edición del festival; y presentan el gran y delicado proyecto de pop-folk que tan bien adorna la joven Pavvla.

Y sí, ya está cerrado el cartel de Tomavistas 2017, un cartel que sus organizadores defienden en su intención de hacer algo honesto, sugerente, abierto y en constante evolución y desarrollo. 43 bandas, de las cuales 10 son internacionales, 10 locales, y el resto de diversos lugares de nuestra geografía. 19 de ellas con importante presencia femenina en sus filas (casi el 50% de la programación) y la gran mayoría presentando nuevos trabajos.

Se completa así una inmensa lista de artistas con estas nuevas 10 incorporaciones a las que hay que sumar lo que ya se había avanzado: joyas internacionales como Goldfrapp, Temples, Hercules & Love Affair o Suuns, lo mejor de la abierta escena consagrada de nuestro país con Lori Meyers, León Benavente, L.A, C. Tangana, The New Raemon & McEnroe, Enric Montefusco, Airbag, Delorean, Los Punsetes, Polock o Egon Soda. Bandas ya con un estatus increíble como Los Nastys, Kokoshca, Rural Zombies, Baywaves, Cala Vento, Fuckaine o Schwarz, y esos enormes grupos que descubrir, tanto a nivel internacional como Jeremy Jay, Triptides, Las Robertas o Aquaserge, como las joyas de la corona a nivel nacional como son Alien Tango, Las Odio, Atención Tsunami, Quentin Gas & Los Zíngaros, Holy Bouncer, Her Little Donkey o White Bats.


Abonos a 65€ + gastos en http://www.tomavistasfestival.com/entradas/

 

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TEMPLES, ENTRE LAS NUEVAS CONFIRMACIONES PARA TOMAVISTAS 2017

Tomavistas presenta las nuevas incorporaciones a un cartel que cada vez va cogiendo más forma. Hace unas semanas anunciaron la presencia de Suuns, Los Punsetes, Delorean, Egon Soda, Los Nastys, Baywaves, Alien Tango, Schwarz, Quentin Gas & Los Zíngaros y White Bats, y a ellos se unen ahora algunos de los nombres más relevantes del panorama nacional e internacional.
Hay tres bandas que presentarán en exclusiva en Madrid sus nuevos discos –a publicarse en las primeras semanas de 2017–.Los británicos Temples vendrán con ‘Volcano’ bajo el brazo para consolidarse como una de las bandas referentes de la nueva psicodelia. De eso último también tiene mucho el nuevo trabajo de Lori Meyers, que harán su primer concierto en Madrid (y el único en 2017 en la capital) con el disco más ambicioso de su carrera. También con las espadas en todo lo alto L.A. harán lo propio con nuevo material que seguro recibirá tantos elogios como su último trabajo ‘From the city to the ocean side’.
En esta nueva edición el público podrá disfrutar además de uno de los grandes triunfadores de 2016, León Benavente, que con su segundo disco ‘2’ han arrasado de manera incontestable y que tendrá continuidad con un EP a principios de 2017 que presentarán en exclusiva en Tomavistas.
El rap también tendrá su hueco en el festival, con la presencia del rapero madrileño C. Tangana abriendo de forma natural el abanico de sonidos a uno de los artistas más relevantes de nuestro país, y que cuenta con el apoyo tanto de la escena hip hop como de la electrónica.

También celebraremos con Airbag el momento de gloria que han vivido con ‘Gotham te necesita’, trabajo que les ha dado sus mayores réditos después de muchos años en la carretera. Su actuación en Tomavistas será la única que ofrezcan en Madrid en 2017, ya que se encuentran inmersos en la preparación de nuevo material.
Por último el festival madrileño sigue contando con los mejores grupos emergentes y en desarrollo del momento. Así Fuckaine con ‘Pizza Valentine’, Kokoshca con ‘Algo Real’ y Atención Tsunami con ‘Silencio en la Retaguardia’ estarán de manera muy especial participando en un evento musical pensado y creado para ellos.
Y como guinda de esta nueva tanda de nombres cabe destacar la presencia de una de las bandas que dará mucho que hablar en 2017: Las Odio. Su disco debut ‘Futuras Esposas’, que saldrá en febrero y que presentarán en exclusiva en Tomavistas, no dejará indiferente a nadie.

Queda mucho aún por confirmar, pero por el momento este 2016 se cierra con una más que jugosa lista de nombres. Y todo esto sucederá los días 19, 20 y 21 de mayo en el Parque Enrique Tierno Galván de Madrid.
Se mantiene el precio actual de los abonos a 45€ durante una semana más. Es decir, 1000 abonos más a 45€ hasta las 00:00h del 22 de diciembre o hasta agotar existencias. Después el abono tendrá un precio de 55€.
Venta en http://www.tomavistasfestival.com/entradas/
https://wegow.com/festival/festival-tomavistas-2017

ENTREVISTA A TEMPLES

ENTREVISTA A LEÓN BENAVENTE

ENTREVISTA A L.A.

ASÍ TE CONTAMOS EL MAD COOL FESTIVAL 2016

JUEVES

Ayer certificó su nacimiento un nuevo festival en la capital, el Mad Cool Festival, una ciudad en la que hasta hace poco parecía imposible que siendo tan grande hubiera tan pocos eventos de este tipo (o que los que había desaparecieran) y en la que ahora parece haberse abierto la veda festivalera. No es que en otras partes no aparezcan festivales como el sarampión, pero lo de Madrid y Valencia en estas últimas temporadas recuerda a la abrupta aparición de complejos de edificios de caravista con piscina y pádel. No quiero ser conspiranoico, pero es una coincidencia que me llama la atención, ¿verdad Carmen? (si esto último no lo leen con tono de Iker Jiménez no lo entenderán)

El Mad Cool aparece de una forma muy especial, nace a lo grande. Es curioso que un festival nuevo sea tan ambicioso en su primera edición y consiga programar a dos de los reclamos más importantes del año (sin entrar a enjuiciarlos, ni compararlos con otros), como son Neil Young y The Who, además de un buen puñado de nombres internacionales (grandes, medianos y pequeños), así como una abundante aportación de artistas nacionales de los mismos calibres. Además, es reseñable el estilo musical que intenta englobar el festival, todos (o ninguno), algo mucho más al modo de festivales importantes americanos que europeos; donde se juntan viejas glorias, importantes nombres comerciales internacionales de diversos estilos, bandas foráneas indies con bastante buena prensa, bandas nacionales de moda que arrastran a mucho público, artistas emergentes del mismo target, e incluso bandas jóvenes underground (dentro de un límite, claro). El resultado es imposible de calibrar a priori, pero parece claro que se ha apostado a todos los números y tras esta primera edición, con los datos y el feedback del público, se intentará hacer una segunda edición más a medida. Si sigo pareciendo conspiranoico, perdónenme ustedes.

Tras todos estos “a prioris” comenzamos nuestra andadura en la Caja Mágica haciendo una rápida incursión en el enorme espacio abierto de los grandes escenarios, en el que los alemanes Milky Chance desarrollaban su batiburrillo buenrollista de indie folk con toques a veces reagge, a veces de electrónica suavecita, y vimos que la zona era magnífica. Amplitud, escenario y pantallas espectaculares, sensación de que iba a haber relativa comodidad para recibir a los grandes de cada noche y sensación de prescindibilidad de los que estaban en el escenario en ese momento. ¡Adios, Milky Chance!.

La siguiente decisión a tomar parecía difícil, pero en realidad no lo era: dejamos la pradera principal dónde iba a empezar Lori Meyers y nos marchamos a las cavernas de los escenarios cubiertos en los que actuaban The Kills. La justificación era sencilla: Lori Meyers estaban en el festival para hacer el mismo espectáculo, y tocar las mismas canciones, que en las últimas temporadas -¿Para cuándo nuevo disco?- (me chivan que durante su concierto comentaron que ya lo tienen grabado), mientras que la banda de Mosshart & Hince presentaban ante nosotros “Ash & Ice”, nuevo trabajo tras cinco años en barbecho.

Alison Mosshart de The Kills / Foto: Mad Cool Festival

Si en disco la mutación a un sonido menos sucio y más sintético es evidente, en directo los temas del nuevo disco de The Kills se integraron perfectamente en la apisonadora de post punk sexy del que son expertos (post punk sexy es una definición algo tosca, pero quienes les hayan visto en directo lo entienden). Alison Mosshart continúa siendo la mayor fiera sensual del rock and roll, sus espasmódicos bailes, sus movimientos felinos y su increíble y penetrante voz no tienen rival, y forma junto a Jamie Hince una pareja elegantemente arrolladora. Por poner un pero (hay que buscar las cosas negativas en los buenos conciertos, al igual que me esfuerzo en encontrar algo positivo en algunos conciertos infumables), a Hince le falló el sonido de la guitarra en un par de canciones, la buena noticia es que fue algo técnico y parece que su grave lesión en la mano está olvidada.

Además de para ver nuestra primera actuación en uno de los pabellones del recinto, este concierto nos sirvió para certificar el auténtico caos y las enormes colas que se sufrían en las barras (ya a primera hora), para ver un par de fallos en las pulseras cashless y para esquivar a cientos de personas que se dirigían en sentido contrario en el laberinto de hormigón de escaleras y pasillos de la zona cubierta (nada para lo que vendría después).

Tras salir del Escenario 3 me puse a correr pensando que quizá me había equivocado no saliendo a pillar sitio para ver a The Who que empezaban en menos de diez minutos, pero la zona abierta es claramente lo mejor del festival y llegué sin problemas (y sin querer profundizar más) a la altura de la torre de sonido, y escorado a su derecha me instalé mientras estos magos del rock&roll empezaban con “I Can’t Explain”. El ambiente era extrañamente calmado, y mucha gente parecía haber llegado allí directamente caída de un guindo, pero no voy a ser yo el que se queje de que le dejen disfrutar del gran sonido del escenario principal y de algunas de las mejores canciones de la historia. El concierto de The Who fue el mejor que se puede esperar de estos septuagenarios, el mejor y más digno espectáculo de entre todos los de su generación que o no están en forma, o se pierden en actuaciones efectistas más que efectivas. The Who se limitaron a tocar impecablemente lo mejor de su repertorio, dejando que la pantalla de detrás de la banda fuera la única concesión a la nostalgia, con fotos y metrajes de sus años dorados. Sin darnos cuenta, y sin apenas pausa, cayeron “Substitute”, “Who Are You”, una gran “The Kids Are Alright” con maravillosas imágenes de “Quadrophenia” y por supuesto “My Generation”. Daltrey y Townshend parecían contentos y así lo expresó el guitarrista, ejerciendo para estos menesteres de auténtica voz cantante. El cielo amenazante nos respetó y llegamos al ecuador con “I’m One” a punto de hacernos saltar las lágrimas; “¿hay alguien de 17 años entre el público? Para ellos va dedicada esta canción”, fue la forma de presentarla por Townshend.

Pete Townshed de The Who / Mad Cool Festival

Estos míticos abuelos demostraron que no necesitan alardes que perviertan tan magníficas canciones, que aunque no puedan hacer los antiguos derroches físicos son capaces de tocar y cantar con contundencia y solvencia, que es genial ser una leyenda, pero que lo mejor es seguir siendo una gran banda de rock –como muestra la interpretación de “Pinball Wizard”-. Con la explosión de “Baba O’Riley” y la energía al diez pensaba que aquello terminaba, pero tras presentar una banda en la que está Zak Starkey –el hijo de Ringo-, pusieron el broche final con los fuegos artificiales musicales de “Won’t Get Fooled Again” (no necesitaron unos reales a la segunda canción como Tame Impala). Extasiado me fui a cenar pensando que nada más que por lo que acababa de ver ya hubiera valido la pena pagar la entrada al festival. Hice cola un año para el baño, otro para la cerveza y otro para cenar, y tras eso me dispuse a ver a Garbage.

Roger Daltrey de The Who / Foto: Mad Cool Festival

Perdonen mi atrevimiento, pero después de certificar que el disco de retorno de Garbage es lo mismo pero peor, me fui a ver a The StrypesGarbage continúan con la misma garra sintética escrupulosamente estudiada, esa oscuridad milimetrada, etc etc. pero sin los hits pegadizos de sus dos primeros discos – nada más sonar “Stupid Girl” o “I Thin I’m Paranoid” la comparación se hizo evidente-, así que volver a ver a The Strypes tras hacerlo la semana pasada en el Festival de les Arts no me pareció un pecado. Además, tenía algo que comprobar. No me quedé a gusto con el concierto de los irlandeses en Valencia, y dudaba si era simplemente por ellos o por las circunstancias de la actuación –escenario al aire libre, mucha gente que pasaba por allí sin prestarles demasiada atención-, y efectivamente, en sala, con cercanía y con gente metida en su frenético rythm&blues acelerado la cosa fue muchísimo mejor. Miedo me dio escuchar un rato antes a una chica preguntarle a otra que quiénes era esos The Strypes que iban a ver, y esta responderle: “son como The Strokes”, pero allí realmente parecía que los que estaban sí que sabían de que iba esto. Mucho mejores cuando quieren ser Dr Feelgood o The Jam que cuando en su última época se acercan a Arctic Monkeys, pero en todo caso dieron un concierto redondo y sin respiro.

The Strypes / Foto: Mad Cool Festival

De la contundencia y aspereza de The Strypes, pasamos a la densidad atmosférica (parezco el hombre del tiempo) de Editors. La banda de Tom Smith ya no quiere ser Interpol, ya no practican post punk de radiofórmula y lo que quiere es ser unos U2 que llenen estadios de melancolía. Han suavizado su sonido, son mucho más etéreos, pero siguen conservando esa épica tan de moda que parece contentar a todos. A mí me parecieron un coñazo y me escapé un momento a uno de los cubículos de hormigón a escuchar a Hercules & Love Affair dar una lección de música de baile con clase y solvencia. Melodías acertadísimas, ritmos clásicos remodelados como si se inventaran ahora y una clase desbordante es lo que tienen estos norteamericanos. Les escuché expresar sus condolencias por las víctimas de Orlando y me fui a ver el último concierto grande de la noche: Vetusta Morla.

Vetusta Morla ya no están de gira pero, como todos los grandes reclamos, son capaces de interrumpir su descanso para continuar con el juego de esto de los festivales. Los madrileños se saben este tipo de conciertos al dedillo, ya han dado muchos, no en vano son los padres de una corriente del indie nacional que arrasa en cada plaza y es reclamado en cualquier evento que tenga la intención de recuperar la inversión.

Sus conciertos son misticismo, son himnos coreados por miles (el ambiente de su escenario un jueves de junio a las 3 de la mañana era espectacular), son lo que sabemos. Por mucho que guste, la propuesta no es valiente –por mucho que se llame así la canción con la que terminaron-, o al menos unos años después de su primer disco ya no lo es. Tras ellos tocaba retirada.

Vetusta Morla / Foto: Mad Cool Festivall

Para mañana dejo mi comentario sobre el tema de los horarios del Mad Cool Festival, servicios, buses y demás medios de vuelta a la civilización y continuaré meditando sobre la forma de pago porque traerá “cola”. No puede ser todo hoy, que me pierden interés.

VIERNES

Superviviente a la jornada de ayer – salir del recinto para volver al centro de la ciudad fue similar a huir de Alepo para entrar en Europa, pero vestido de hípster –, volví a la caja Caja Mágica cansado, pero esperanzado porque el Mad Cool había anunciado que había tomado nota de las deficiencias del jueves en cuanto al método de pago, al número de personas en barras y a la señalización en la zona de los escenarios cerrados.

Es loable tener los huevos de crear un monstruo de evento de este calibre desde la nada, programando a gran número de artistas –algunos míticos-, crear un recinto colorido -aunque extraño-, poner en marcha seis escenarios, un mercadillo, una zona de restauración variada, un sistema de pago geek etc. etc., pero con tantos asistentes si algunas cosas no funcionan al dedillo es normal ver casos de desesperación y desorientación a cada dos pasos que se da en el recinto. La valentía a veces se paga, pero es algo noble que merece respeto y un cierto margen de confianza.

Al llegar, el recinto lucía espléndido con el sol iluminando su colorido envoltorio, la todavía escasa gente daba la oportunidad de apreciar sin agobios cada rincón de la enorme explanada dónde se encuentran los dos escenarios grandes y la zona de restauración, mientras tanto Bigott ponía banda sonora a mi inspección. El maño se mecía a ritmo de swing y de indie folk freak y sin dejar de hacer sus peculiares juegos y bromas enfundado en un polo Adidas Ivan Lendl. Mirándole durante la actuación no pude evitar pensar que ese sería el aspecto del tenista checo si le dejaran unos años en una isla desierta.

Me quedé en el escenario grande para ver a Stereophonics (mi jornada iba a oscilar entre los dos tablados grandes), una banda que quizá merecía un poco más de prominencia en el cartel, por su importancia y porque este será su único paso por nuestro país este año.

La banda de un Kelly Jones absoluto protagonista, empezó con mucha energía, rock potente y garra con temas como su reciente “C’Est La Vie”, pero pronto se instaló en el lugar en el que se sienten más cómodos, los medios tiempos. “Indian Summer” y “White Lies” nos llevaron a “Maybe Tomorrow” –el primer clásico de la noche-, y de esta manera volvieron a repartir las canciones hasta “Have Nive Day” a mitad del concierto, y la esperadísima “Dakota” como colofón. Concierto equilibrado de una banda que sabe bastante de grandes eventos. No pasarán a la historia, pero son de una escucha amable y agradable. Amables, como la psicodelia de Temples, la lisergia más limpia y pop que se puede encontrar en esta nueva hornada del género de moda. Mucho, mucho tiempo han rodado con su primer disco – ya les vimos hace tres años en el FIB, antes de publicarlo -, pero esta vez nos dieron una pequeña muestra de lo que será la continuación de “Sun Structures” y que parece irá por el mismo camino. Temples es un grupo de suavidad extrema, glam sin uñas, psicodelia sin mucho ácido, pero bueno, son pegadizos –creo que con el 5,4 que les dieron en Pitchfork ya han tenido suficientes palos los pobres-.

Escenario Matusalem durante la actuación de Temples

Tras los británicos comencé a ponerme nervioso y fui a coger buen sitio para ver a Jane’s Addiction, unos rara avis dentro del cartel y posiblemente la banda más excitante de este primer Mad Cool Festival. Cuando parecía que iba a empezar su actuación, nos sorprendió la aparición del enorme humanoide articulado de La Fura dels Baus, una típica instalación móvil de las suyas, que recorrió en ida y vuelta la llanura verde lo que dura dos grabaciones de “Kannibalen” de Apashe. Cuando se marcharon los de La Fura entonces sí, saltó la grabación de “Señores y señoras, nosotros tenemos más influensia con sus hijos que tú tiene, pero los queremos. Creado y regalo de los Ángelis, Juana’s Adicsión” y Jane’s Addiction salieron con “Stop”, canción que abre “Ritual de lo Habitual”, disco que venían a autohomenajear.

En las primeras filas había mucho fan, mucha camiseta de SoundgardenRed Hot Chili Peppers y demás grupos contemporáneos de Jane’s AddictionPerry Farrel, vestido con un traje rosa con sombrero, y el tatuado Dave Navarro con chaleco y sombrero de cuero, cumplían sus roles a la perfección: el primero de maestro de ceremonias y el segundo de guitar hero.

Fue curioso ver la espantada de curiosos de las zonas cercanas al escenario, Jane’s Addiction son muy afilados y pueden tener pasajes demasiado hard rockeros o tribales demasiado densos si eres un aficionado al indie. Tocaron todo su tercer disco y mostraron todo lo que eran capaces de hacer cuando estuvieron a punto de comerse el mundo. El público disfrutó como loco de “Been Caugh Stealing” y con “Three Days” ejemplarizaron lo que son como banda: extensos y duros riffs de Navarro, contundencia tribal y ritmos funk mientras un par de bailarinas exóticas culebreaban entre los músicos. Farrel dirigía el discurso en cada momento, elegante y simpático, interpretando su cabaret personal y controlando los efectos de su voz el mismo desde el escenario, mientras que Navarro acuchillaba nuestros oídos. Y tras “Classic Girl”, con la que terminaron su repaso a “Ritual de lo Habitual”, llegaron los regalos extra: una versión de “Rebel Rebel”, “Just Beacause”, “Mountain Song” y “Jane Says”, la canción de la protagonista de las adicciones de su nombre.

No pasará a la memoria como un concierto concurrido, puesto que la dureza de la propuesta y el partido de la selección en las pantallas de la zona de comidas le restó bastante público, pero lo que está claro es que los que conocen su música se quedaron más que satisfechos.

El estilo poco “easy listening” de los angelinos convirtió sin necesidad de pensar mucho a Band of Horses en cabezas de cartel. La banda de Ben Bridwel tomándose ese papel al pie de la letra eligió empezar el repertorio de manera enérgica – nada que ver con el maravilloso pero sumamente taciturno concierto que ofrecieron hace unos años en el DCode -, y repartir la presentación de nuevas canciones como “Casual Party” “Solemn Oath”, “In a Drawer” o “Hag” entre increíbles clásicos como “Laredo”, “No One’s Gonna Love You”, “Is there a Ghost” o “The Funeral”, que fueron los momentos más emocionantes de la noche. Band of Horses vinieron a disfrutar y lo demostraron con creces, es indicador que incluso con la dureza de “The Funeral”, Bridwel no podía reprimir la sonrisa o dar algunos saltos. Fue el concierto de la noche.

Por salirme de los dos escenario principales y probar un poco otros estilos me acerqué a medio concierto de la banda de Seattle a ver un momento a Caribou, que por las redes parecía que lo estaban petando, pero al llegar a la puerta del cubículo me di inmediatamente la vuelta, había cientos de personas enfadadas por no poder entrar y amenazaba revuelta.

Electrónica era lo que nos quedaba por ver y era lo que continuaba en los dos escenarios grandes, pero una con dos caras de una misma moneda, por un lado unos The Prodigy con una fórmula agotada y agotadora, y unos Die Antworld que remodelan las mismas coordenadas para ser y sonar actuales. The Prodigy son la quinta esencia del tecno punk de rave que a ritmo de big beat nos voló la cabeza en los 90, pero siguen utilizando las mismas balas y cada vez hieren menos. Sin embargo, la fiesta que se montó en su concierto fue espectacular, porque para eso sirve su música, para sacar la energía y transformarla en calor.

Con los sudafricanos Die Antwoord cerramos nuestro recorrido, escuchándoles rapear sobre bases frenéticas, haciendo un derroche de contacto físico extremo, dándonos un poco miedo, pero imaginando una rave con chavales jóvenes, no con señores de cuarenta años, como sus predecesores en el escenario contiguo.

Die Antwoord

Camino a casa reflexionamos sobre un par de temas extramusicales; las colas para beber son menores, bueno, dentro de los recintos cerrados no; se sigue sin poder pagar en efectivo en barras como habían anunciado por la mañana (al menos a mí no me dejaron); lo de los aforos en los escenarios cubiertos (esos que son difíciles de encontrar porque están poco y mal señalados) es para hacérselo mirar, y te ponen las cosas tan complicadas que casi dan ganas de obviarlos y no ir en toda la noche. Aun así, la cosa pintó mejor que el primer día, también porque por el cartel de este viernes la gente estaba más dispersa. Veremos esta noche con Neil Young como claro aglutinador de atención.

Die Antwoord Mad Cool Festival portada 940

MAD COOL FESTIVAL 2016: CRÓNICA VIERNES

Superviviente a la jornada de ayer – salir del recinto para volver al centro de la ciudad fue similar a huir de Alepo para entrar en Europa, pero vestido de hípster –, volví a la caja Caja Mágica cansado, pero esperanzado porque el Mad Cool había anunciado que había tomado nota de las deficiencias del jueves en cuanto al método de pago, al número de personas en barras y a la señalización en la zona de los escenarios cerrados.

Es loable tener los huevos de crear un monstruo de evento de este calibre desde la nada, programando a gran número de artistas –algunos míticos-, crear un recinto colorido -aunque extraño-, poner en marcha seis escenarios, un mercadillo, una zona de restauración variada, un sistema de pago geek etc. etc., pero con tantos asistentes si algunas cosas no funcionan al dedillo es normal ver casos de desesperación y desorientación a cada dos pasos que se da en el recinto. La valentía a veces se paga, pero es algo noble que merece respeto y un cierto margen de confianza.

Al llegar, el recinto lucía espléndido con el sol iluminando su colorido envoltorio, la todavía escasa gente daba la oportunidad de apreciar sin agobios cada rincón de la enorme explanada dónde se encuentran los dos escenarios grandes y la zona de restauración, mientras tanto Bigott ponía banda sonora a mi inspección. El maño se mecía a ritmo de swing y de indie folk freak y sin dejar de hacer sus peculiares juegos y bromas enfundado en un polo Adidas Ivan Lendl. Mirándole durante la actuación no pude evitar pensar que ese sería el aspecto del tenista checo si le dejaran unos años en una isla desierta.

Me quedé en el escenario grande para ver a Stereophonics (mi jornada iba a oscilar entre los dos tablados grandes), una banda que quizá merecía un poco más de prominencia en el cartel, por su importancia y porque este será su único paso por nuestro país este año.

La banda de un Kelly Jones absoluto protagonista, empezó con mucha energía, rock potente y garra con temas como su reciente “C’Est La Vie”, pero pronto se instaló en el lugar en el que se sienten más cómodos, los medios tiempos. “Indian Summer” y “White Lies” nos llevaron a “Maybe Tomorrow” –el primer clásico de la noche-, y de esta manera volvieron a repartir las canciones hasta “Have Nive Day” a mitad del concierto, y la esperadísima “Dakota” como colofón. Concierto equilibrado de una banda que sabe bastante de grandes eventos. No pasarán a la historia, pero son de una escucha amable y agradable. Amables, como la psicodelia de Temples, la lisergia más limpia y pop que se puede encontrar en esta nueva hornada del género de moda. Mucho, mucho tiempo han rodado con su primer disco – ya les vimos hace tres años en el FIB, antes de publicarlo -, pero esta vez nos dieron una pequeña muestra de lo que será la continuación de “Sun Structures” y que parece irá por el mismo camino. Temples es un grupo de suavidad extrema, glam sin uñas, psicodelia sin mucho ácido, pero bueno, son pegadizos –creo que con el 5,4 que les dieron en Pitchfork ya han tenido suficientes palos los pobres-.

Escenario Matusalem durante la actuación de Temples

Tras los británicos comencé a ponerme nervioso y fui a coger buen sitio para ver a Jane’s Addiction, unos rara avis dentro del cartel y posiblemente la banda más excitante de este primer Mad Cool Festival. Cuando parecía que iba a empezar su actuación, nos sorprendió la aparición del enorme humanoide articulado de La Fura dels Baus, una típica instalación móvil de las suyas, que recorrió en ida y vuelta la llanura verde lo que dura dos grabaciones de “Kannibalen” de Apashe. Cuando se marcharon los de La Fura entonces sí, saltó la grabación de “Señores y señoras, nosotros tenemos más influensia con sus hijos que tú tiene, pero los queremos. Creado y regalo de los Ángelis, Juana’s Adicsión” y Jane’s Addiction salieron con “Stop”, canción que abre “Ritual de lo Habitual”, disco que venían a autohomenajear.

En las primeras filas había mucho fan, mucha camiseta de Soundgarden, Red Hot Chili Peppers y demás grupos contemporáneos de Jane’s Addiction. Perry Farrel, vestido con un traje rosa con sombrero, y el tatuado Dave Navarro con chaleco y sombrero de cuero, cumplían sus roles a la perfección: el primero de maestro de ceremonias y el segundo de guitar hero.

Fue curioso ver la espantada de curiosos de las zonas cercanas al escenario, Jane’s Addiction son muy afilados y pueden tener pasajes demasiado hard rockeros o tribales demasiado densos si eres un aficionado al indie. Tocaron todo su tercer disco y mostraron todo lo que eran capaces de hacer cuando estuvieron a punto de comerse el mundo. El público disfrutó como loco de “Been Caugh Stealing” y con “Three Days” ejemplarizaron lo que son como banda: extensos y duros riffs de Navarro, contundencia tribal y ritmos funk mientras un par de bailarinas exóticas culebreaban entre los músicos. Farrel dirigía el discurso en cada momento, elegante y simpático, interpretando su cabaret personal y controlando los efectos de su voz el mismo desde el escenario, mientras que Navarro acuchillaba nuestros oídos. Y tras “Classic Girl”, con la que terminaron su repaso a “Ritual de lo Habitual”, llegaron los regalos extra: una versión de “Rebel Rebel”, “Just Beacause”, “Mountain Song” y “Jane Says”, la canción de la protagonista de las adicciones de su nombre.

No pasará a la memoria como un concierto concurrido, puesto que la dureza de la propuesta y el partido de la selección en las pantallas de la zona de comidas le restó bastante público, pero lo que está claro es que los que conocen su música se quedaron más que satisfechos.

El estilo poco “easy listening” de los angelinos convirtió sin necesidad de pensar mucho a Band of Horses en cabezas de cartel. La banda de Ben Bridwel tomándose ese papel al pie de la letra eligió empezar el repertorio de manera enérgica – nada que ver con el maravilloso pero sumamente taciturno concierto que ofrecieron hace unos años en el DCode -, y repartir la presentación de nuevas canciones como “Casual Party” “Solemn Oath”, “In a Drawer” o “Hag” entre increíbles clásicos como “Laredo”, “No One’s Gonna Love You”, “Is there a Ghost” o “The Funeral”, que fueron los momentos más emocionantes de la noche. Band of Horses vinieron a disfrutar y lo demostraron con creces, es indicador que incluso con la dureza de “The Funeral”, Bridwel no podía reprimir la sonrisa o dar algunos saltos. Fue el concierto de la noche.

Por salirme de los dos escenario principales y probar un poco otros estilos me acerqué a medio concierto de la banda de Seattle a ver un momento a Caribou, que por las redes parecía que lo estaban petando, pero al llegar a la puerta del cubículo me di inmediatamente la vuelta, había cientos de personas enfadadas por no poder entrar y amenazaba revuelta.

Electrónica era lo que nos quedaba por ver y era lo que continuaba en los dos escenarios grandes, pero una con dos caras de una misma moneda, por un lado unos The Prodigy con una fórmula agotada y agotadora, y unos Die Antworld que remodelan las mismas coordenadas para ser y sonar actuales. The Prodigy son la quinta esencia del tecno punk de rave que a ritmo de big beat nos voló la cabeza en los 90, pero siguen utilizando las mismas balas y cada vez hieren menos. Sin embargo, la fiesta que se montó en su concierto fue espectacular, porque para eso sirve su música, para sacar la energía y transformarla en calor.

Con los sudafricanos Die Antwoord cerramos nuestro recorrido, escuchándoles rapear sobre bases frenéticas, haciendo un derroche de contacto físico extremo, dándonos un poco miedo, pero imaginando una rave con chavales jóvenes, no con señores de cuarenta años, como sus predecesores en el escenario contiguo.

Die Antwoord

Camino a casa reflexionamos sobre un par de temas extramusicales; las colas para beber son menores, bueno, dentro de los recintos cerrados no; se sigue sin poder pagar en efectivo en barras como habían anunciado por la mañana (al menos a mí no me dejaron); lo de los aforos en los escenarios cubiertos (esos que son difíciles de encontrar porque están poco y mal señalados) es para hacérselo mirar, y te ponen las cosas tan complicadas que casi dan ganas de obviarlos y no ir en toda la noche. Aun así, la cosa pintó mejor que el primer día, también porque por el cartel de este viernes la gente estaba más dispersa. Veremos esta noche con Neil Young como claro aglutinador de atención.

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SEGUNDA TANDA DE CONFIRMACIONES DEL MAD COOL FESTIVAL

Tras el impacto de la nutrida tanda de confirmaciones con la que se presentaba el  Mad Cool Festival , que celebrará su primera edición el 16, 17 18 de junio en la Caja Mágica de Madrid, y que incluía al esperado y deseado Neil Young, hoy ha llegado el momento de continuar completando el cartel. Este nuevo anuncio se ha hecho a través del programa 180 grados de Radio 3 conducido por Virginia Díaz y está compuesto por ocho nuevos aristas: Biffy Clyro (en portada), Die Antwood, TemplesWalk Off The Earth, El Guincho, Woods, Bigott y Ben Miller Band.

Estos artistas se unen a los anteriormente confirmado por el Mad Cool Festival:

Neil YoungThe ProdigyTwo Door Cinema ClubJane’s AddictionBastilleJohn GrantBand of HorsesCaribouCapital CitiesFlumeStereophonicsKings Of ConvenienceDjango DjangoHercules & Love AffairMilky ChanceEnter ShikariGary Clark Jr., Michael KiwanukaBenjamin Francis LeftwichTwin AtlanticThe StrutsThe London SoulsLucy RoseNothing But ThievesVetusta Morla091Lori Meyers, L.A., Fuel FandangoAngel StanichCorizonas.

¿QUÉ NEIL YOUNG VEREMOS EN ESPAÑA?

Mario Franco - The National (Undercreatives Productions) SOS 4.8 portada

ASÍ TE CONTAMOS EL SOS 4.8 2015

VIERNES

El SOS 4.8 es un festival tocado por la varita de la buena gestión. No hay otra magia posible cuando todo funciona bien en un evento masivo. Los elementos juegan a favor: el hecho de ser uno de los primeros de la temporada, el buen clima de Murcia -mangas cortas hasta la madrugada-, un recinto urbano cómodo y aseado, su precio asequible, el añadido cool de la sección de arte y voces… Y un cartel musical interesante, claro. Desde la organización deslizaron la cifra de “más de 30.000” espectadores, pero si el festival no batió el récord de asistencia de sus ocho ediciones poco debió faltar.

Dentro del buen programa del viernes, el día fuerte del festival, un nombre congregaba la máxima atención: Morrissey. El último gran icono del pop era el eje de casi todos los comentarios previos. Que si en los últimos años acumula más caprichos que buenas canciones, que si no ofrece repertorios amables para el público, que si no acepta que se venda carne durante sus conciertos -esto fue cierto-, que si ya veremos si no da la espantada. Que la noche del jueves, tras su concierto del día anterior en Barcelona -sus dos únicas escalas en España- no se presentara en su lujosa suite reservada encendió las alarmas. Alarmas que saltaron por los aires a los cinco minutos de concierto. Sonó ‘Suedehead’ de salida y entonces lo recordamos: no se puede cantar mejor. O al menos no se puede hacer con mayor clase y romanticismo devastador.

Morrissey

‘Staircase at the university’ y ‘World peace is none of your business’ confirmaron el gran estado de su garganta y su buena disposición escénica en un show que comenzó basado en su último álbum y en el que poco a poco fue haciendo alguna concesión. Algarabía cuando sonó ‘Stop me if you think you’ve heard this one before’ de The Smiths, éxtasis general cuando lo hizo ‘First of the gang to die’, levitación global con ‘Everyday is like sunday’. Pero además de genio, Mozzer es muy cabrón, como bien sabemos. De modo que cuando aquello se asemejaba a la gloria -pese a su casaca azul tirando a horrorosa-, el astro rey decidió que había llegado el momento de joder, que no hay cielo sin infierno.

Y aderezó ‘Meat is murder’ con sonido áspero y con unas imágenes que obligaban a apartar la mirada (lindos animalitos cruelmente sacrificados en primer plano). Una chica cayó al suelo a mi lado -verídico- y el tono grosero ya no bajó en las tres últimas hasta el cierre. Lo maldije un poco pero me pareció estupendo. En este sentido es políticamente radical y esto, en tiempos artísticamente tan aseados como los actuales, me parece otro punto a su favor. Mozzer estuvo imperial en Murcia. Es tan egocéntrico que hasta sus músicos lucen camisetas de Morrissey. Debe ser difícil ser a la vez Dios y el Diablo. Los presentes solo éramos simples mortales afortunados. Muy afortunados.

El SOS 4.8 había dado inicio por la mañana con los ‘Aperitivos SOS’ y unas muestras del talento murciano: The LawyersLos Últimos Bañistas y El Bueno, El Feo y El Mena. Buena onda, como la mostrada ya en recinto de La Fica por el rock básico y asilvestrado The Purple Elephants. Tomaron el relevo en el Escenario Radio 3 unos Perro cada vez más solicitados y con toda lógica. Están como cabras y aunque el sonido pedía dos puntos más de volumen, no solo resultaron convincentes sino que las varias canciones que adelantaron hacen prever un nuevo álbum excitante y todavía más directo, casi punk por momentos. Van lanzados.

Perro

Todo lo contrario que un Xoel López que abrió el escenario principal con una sucesión de baladas para el bostezo. El coruñés disculpó la tardanza en la publicación de un nuevo disco que aseguró está al caer, pero a juzgar por lo escuchado no habría problema si decide demorarlo otros tres años. Efectivamente, su avance ‘Todo lo que merezcas’ no traía buenos presagios. Por alguno ignoto motivo Xoel parece querer convertirse en el nuevo José Luis Perales, pero ni llega.

Con Luna se comprobó que la diferencia de volúmenes entre los dos escenarios principales era excesiva, lo que obligó a los del Radio 3 a un esfuerzo extra para no sucumbir ante los del Estrella de Levante. La banda del hierático Dean Wareham ofreció un buen concierto que… no acabó de explotar. Para los veteranos fue un placer volver a escuchar temas como ‘Chinatown’, ‘Bonnie and Clyde’ o ‘Bewitched’ -y recordar lo muy influida por The Velvet Underground de su música-, pero me dio la sensación de que son los propios músicos los que ahora no acaban de creerse del todo su propia propuesta. Quizá en una sala hubiera sido diferente. Me alegré de verlos, en todo caso.

Dean Wareham de Luna

Como acababa de ver a Bigott en el showcase de la Zona VIP, a la de un par de temas no especialmente gloriosos, me decanté por Supersubmarina. Ya saben, a los críticos nos gusta poner a caldo este tipo de propuestas indie mainstream, así que fui en busca de mis argumentos. Pero, oh sorpresa, me encontré con un grupo que supo defender su discurso con tremenda solvencia. Gustos personales al margen, lo cierto es que nunca ha sido sencillo pasar del pequeño al alto presupuesto y los de Baeza no solo demostraron sentirse encantados en el megaescenario, sino también dar lo necesario para satisfacer a su público: interpretación, sonido, entrega, compromiso con su discurso. No voy a poner pegas porque sería injusto. El propio Jose Chino es consciente, como se desprende de su explicación antes del último tema: “a muchos no les gustamos y seguiremos sin gustarles, pero ante la duda lo mejor es bailar”. Y vaya si bailó la peña.

Supersubmarina

Crudo Pimento y Hinds ofrecieron conciertos cortos porque Morrissey había exigido silencio para su actuación. Los primeros aprovecharon su chance para hacer una especie de performance-atentado que dejó a muchos con la boca abierta. Las segundas también lo hicieron -lo de la boca abierta- pero por lo malas que son. Y miren que mi estilo favorito es el punk. Pero por Dios, hay que saber tocar aunque sea mal. Después llegó Mozzer, nos dejó sin ganas de volver a probar un bocata de jamón en la vida, pero por suerte a continuación era el turno de Palma Violets. ¡La madre que los parió, qué actitud! Si alguna vez alguien escribe un libro desde la perspectiva del roadie, que sea uno de los pipas de los londinenses. En las tres primeras canciones se cargaron otros tantos pies de micro, además de hacernos recordar que el rock era esto y no lo de (los actuales) The Rolling Stones. Adelantaron canciones de su inminente nuevo álbum (verá la luz el martes) y aunque el momento más glorioso llegó con la muy coreada ‘Best of friends’ (¡pogo en La Condomina!), verlos y entrarte ganas de beberte dos litros de cerveza es todo uno. Aunque se te caiga al suelo, a fin de cuentas el lugar donde se pasan medio concierto -el otro medio están destrozando el escenario- Samuel Fryer y Chilli Jesson. Entre el garage, el punk y la psicodelia chunga, es cierto que sin actitud sus canciones soporten peor el análisis. Pero es que van sobrados.

Hinds

Pasar de Palma Violets a Metronomy es como hacerlo del infierno al cielo. Un cielo pulcro, sintético, plastificado, bailable y excelentemente ejecutado. Pop de diseño. Onda cool. Arte contemporáneo. Si te gusta su propuesta de tono claro (¡y vaya si nos gusta!), su directo te encantará. Sin pasiones, que esto es otra cosa. El sonido además fue imponente, probablemente el mejor de toda la jornada, tanto como el encantador falsete vocal de Joseph Mount. Cartas de amor para personas perfectamente depiladas y con expediente académico brillante. Tan placentero, frío y bello como la seda.

Un vistazo breve a Jupiter Lion (muy bien) y la proximidad del siguiente concierto hizo que solo me tragara 20 minutos de Years & Years, pero la verdad es que lo agradecí. El proyecto electrónico de moda entre las compañeras de clase de mi hija (13 años) suena impecable, pero me cuesta entender qué pinta en un festival indie. Si esta es la tendencia no me extrañaría que pronto viéramos a Raphael encabezando alguno (smiley malvado). No diré que sean malos -ni buenos-, pero no creo que Shakira o will.i.am acumulen menos méritos alternativos. Es verdad que los más jóvenes bailaron como si no hubiera un mañana con ‘Worship’.

The Vaccines

Y por fin llegaron The Vaccines. Son muy buenos y tienen un gran directo, digámoslo desde ya, aunque no les perdonaré que no tocaran su mejor canción, ‘No hope’. A un fan esto no se le hace. En cualquier caso, tienen toneladas de canciones entre muy buenas, buenas y resultonas, así que vale: ‘Post break-up sex’, ‘Handsome’, la apertura a saco con ‘Teenage icon’ y ‘Wreckin’ Bar (ra ra ra)’, la recta final con ‘I always knew’ e ‘If you wanna’… Convincentes, con buen sonido -pese a la voz a veces algo baja de Justin Young-, un seguro de vida, el grupo perfecto para un festival. Me gustaron, los disfruté y puse a prueba mis magníficos tobillos, pero hmmm… no acabé de ver ese factor que diferencia a un muy buen grupo de uno genial. Quizá fuera culpa de Morrisey, el puto amo de la notable primera jornada de la octava edición del SOS 4.8. Cuando empezó el buenrollismo inevitablemente sueco de Satellite Stories, decidí largarme. Que no está uno ya para tanta felicidad.

Fotos: Javier Sanchez /Undercreatives Productions/SOS 4.8

SÁBADO

Al parecer formaba parte de una acción literaria. Alguien se acercaba como para pedirte fuego y, grabadora en mano, te espetaba: ¿el indie ha muerto? Dependiendo de la respuesta entraba una segunda cuestión acerca de su cadáver. Al parecer hubo mayoría de enterradores y de filósofos del caos pero, paradojas del mundo del rock, esto ocurría precisamente en un festival que despedía su octava edición en loor de multitudes, superando por segundo día consecutivo los 30.000 asistentes. Precisiones lingüísticas al margen, una cosa parece clara: este muerto está muy vivo.


La segunda jornada del SOS 4.8 se despertó perezosa. El programa no era tan bueno como el de la inicial, pero no fue éste el motivo del lento goteo de espectadores sino la feliz resaca del día anterior. CorreosLos Fresones Rebeldes y Alborotador Gomasio se vieron bien arropados en los Aperitivos SOS y hasta casi tres centenares de personas se acercaron a escuchar el levantamiento del cadáver indie en la mesa redonda sobre festivales, hipsters y otras barbas protagonizado por Víctor LenoreTomás Fernando FloresGerardo CartónMarisol Salanova y Marc Gili (Dorian) en la zona de ‘Arte y Voces’. Alguien afirmó que Camela mola y esto borró de mi disco duro el resto de conclusiones, si es que las hubo.

Juventud Juché rompieron las hostilidades acústicas. El sol en lo alto nunca ha sido el mejor acompañante del punk-rock, ya lleve prefijo art o post, pero el grupo madrileño casi provoca un eclipse con su directo dinamita. Dos bloody-mary más tarde, Murciano Total ofrecieron la mejor actuación que les recuerdo hasta la fecha. Es una propuesta llevada al directo hace poco tiempo que por fin parece cuajar. Sus ‘Quereres y dejenes’ cada vez trazan mejor. Mi Capitán inició la serie del escenario principal de manera correcta. Todos son veteranos del cadáver, digo del indie, y aunque su aportación al pop-rock no tiene visos de pasar a los anales, se dejan escuchar bien. Tanto como unos Nunatak que están en su año del despegue y que contaron con el favor de un buen número de espectadores. El pop-folk soleado de los murcianos transmite un buen rollo que se traduce en conexión directa con el público. Como tengo el don de la ubicuidad -son muchos años muriendo- aún me dio tiempo a degustar el tecnopop de El Último Vecino. De buena factura y filiación 80s, más deudor de La Mode que de Orange Juice.

Y en éstas llegó Dorian. Su pop de melodía elemental y presunta intelectualidad postadolescente siempre me ha parecido un tanto sonrojante, pero no se puede negar el buen sonido de su discurso aseado, afeitado, perfumado y permanentemente recién peinado. No se despeinan ni con un huracán. La calidad de sus canciones es otro asunto del que no voy a hablar dada su ausencia elocuente. Igualmente me cuesta apreciar el valor del sentido del humor a la madrileña de Los Punsetes y su propuesta de hieratismo supuestamente indie-punk. A mucha gente le gusta y a muchos compañeros de la crítica también, así que su aquél tendrá, aunque yo no se lo acabe de ver. Y mira que lo intento. El de Disco Las Palmeras! en cambio da igual que lleves gafas de pasta porque te salta al cuello y te mete en la cara antes de darte tiempo a valorar. Que ahora hayan bajado un punto al volumen de sus guitarras y subido otro al factor melódico vocal me parece un acierto, aunque hay que decir que el sonido les fue de menos a mucho menos. Cosas del escenario underground (Jäggermusic), supongo.

Los Punsetes

La caída del sol se agradeció notablemente, casi tanto como el primer gran concierto de la jornada, el de Temples. Visualmente poderosos, estéticamente atractivos y sonoramente categóricos, se agradece que el pop psicodélico de los ingleses gane dos puntos de impacto en directo con respecto a su muy interesante pero nada novedoso único álbum, ‘Sun structures’. Su discurso está muy claro, casi demasiado. Se trata de revitalizar -aquí, eludiendo la palabra revival- la psicodelia más amable de finales de los sesenta, sin ningún atisbo de mal viaje o factor inquietante. Es una de las diferencias que los distancian de contemporáneos más audaces como PondTame Impala o TOYTemples sonaron de lujo, el suyo es un directo concluyente y con pocas tachas o ninguna. Lo que no evita la percepción de ‘dejà vu’, así como una cierta sensación final de linealidad. Están muy bien, se me van a olvidar pronto.

Temples

La de Glass Animals es una oferta bien diferente e igualmente disfrutable. Se aprecian las influencias de Kanye West, de quien adaptaron su ‘Love lockdown’, del trip-hop más amable de final de los noventa -más Morcheeba que Tricky, para entendernos-, de aquel neosoul que nunca acabó de ser soul… Pero su sonido se aprecia más contemporáneo. Abrieron con ‘Psylla’ y desde Black mambo’ se vio que Dave Bailey estaba disfrutando a modo, embebido en su canto de textura ensoñadora. Ladies and gentlemen, we are dancing in space. Un concierto muy interesante, cautivador. Con ‘Gooey’ tuve un flashback y por momentos creí que me había subido la pasti del 99.

Y así, medio flotando, me trasladé hasta el escenario Estrella de Levante para despertarme con una ducha de contundente realidad: la de las 20.000 personas (¿seguro que no eran más?) que bailaban, cantaban y levantaban los brazos al son de las canciones de Lori Meyers. No iré de guay, conseguir eso es extremadamente complicado y tal vez un fenómeno más merecedor de análisis que si la abuela del reguetón fuma. Ni Morrissey o The Vaccines lograron semejante feedback popular. Los granadinos tienen un directo muy bueno en el que, esto sí, el factor riesgo brilla por su ausencia. Hit tras hit hasta la goleada final. Me parece bien, son suyos, aunque el hecho de haberlos visto siete veces en los últimos tres años y con prácticamente idéntico repertorio les resta algo de mérito. Arropados por un gran despliegue visual -que no ganará premios de arte-, sonaron las de siempre, desde ‘Luces de neón’ hasta ‘Mi realidad’, ‘Planilandia’ o ‘Emborracharme’.  Para pensárselo.

Lori Meyers

I’m From Barcelona son tan suecos -y por tanto felices- como todos los grupos suecos -y por tanto felices-, pero la banda de 14 piezas liderada por Emaniel Lundgren añade algún acento folkie, es menos saltarina y un poco más… cómo decirlo, Viva la Gente. No sé, bien, supongo, quiero decir… Tampoco vi mucho porque enseguida comenzaba el que debía ser y fue el gran concierto de la jornada, el de unos imponentes The National. Con un gran despliegue visual -ahora sí, mucho más arty-, su directo fue introducido con los acordes de ‘Riders on the storm’, de The Doors. Abrieron con ‘Don’t swallow the cap’, siguieron con ‘I should live in Salt’ y por fin logré cerrar la boca (y abrir los ojos) a la salida de ‘Bloodbuzz Ohio’. Imponentes. Oscuros. Dramáticos. Y menos americana, de hecho nada americana, de lo que pensaba. No sé si Matt Berninger sufre tanto como parece, pero que no se cure nunca. ‘Abel’ sonó grandiosa y ‘I need my girl’ me robó un par de lágrimas. Transformada en catarata cuando cerraron con ‘Terrible love’. Antes de ello, alguien me esbozó el esperado “no es un grupo festivalero”. Y, claro, sacó el Bruce Lee que todos llevamos dentro. The National justificó la segunda jornada del SOS4.8.

The National

Apenas pillé cachito de Étienne de Crécy y su espectáculo Superdiscount 3, pero tenía muy buena pinta. O cómo provocar el baile desde una cierta elegancia y desde unos bajos turbadores que ganan al habitual bombo a negras. Desde la cabina, Digitalism me devolvieron al mundo real, así que  imité a ET y me fui a mi casa, con el teléfono y mi cabeza ya sin batería. El SOS 4.8 mola mucho.

Fotos: Mario Franco /Undercreatives Productions/SOS 4.8