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FIB 2017: CRÓNICA SÁBADO

Texto: David Blutaski

Portada: RHCP / Foto Oficial FIB

Nuestro sábado, día grande de este FIB 2017, empezó con Las Kellies en el Escenario VISA. Esta banda argentina es de lo más underground que se ha podido ver en un FIB que ha programado a tiro hecho –ni bien, ni mal, es cierto y punto-, singularidad que hacía más importante si cabe acercarse a verlas. De un modo ágil y feroz fusilaron una amalgama de guitarrazos que podía virar desde el hipnótico psycho garage, que caracteriza sus nuevas canciones, hasta el agresivo post punk con el que comenzaron sus andanzas a principio de década, además de imprimirle a alguno de sus temas personalísimos toques de dub ¿A estas alturas del la película de verdad alguien cree que las tías no pueden rockerar igual o mejor que los tíos?

Las Kellies

The Strypes ya llevaban medio concierto cuando terminamos de ver a las argentinas, pero nos dio tiempo para volver a corroborar como estos elegantes chavales irlandeses son de las pocas bandas actuales que recogen con dignidad el legado de Dr Feelgood –cuando no intentan ser Arctic Monkeys ganan mucho-. El final de su set, con la versión de “Psycho Killer” de Talking Heads y la magnífica “Scumbag City”, puso en órbita al ya numeroso público que anticipaba la marabunta que estaba por venir.

The Strypes / Foto: Adrian Morote Photography

En el mismo lugar actuarían un ratito más tarde Dinosaur Jr con un Escenario Las Palmas ya muy lleno, pero no necesariamente de fans de la banda. La media de edad de los asistentes al festival es realmente baja –algo que no deja de ser lógico- y sus intereses de la jornada se centraban en Liam Gallagher y sobre todo en RHCP, pero los que habían comprado la entrada de día querían curiosearlo todo y otros muchos ya estaban allí para esperar a sus héroes aunque faltaran varias horas. Fue curioso ver a chavales en las primeras filas mirar los horarios para averiguar quiénes eran esos viejos frikis que estaban atormentando sus oídos a base de guitarrazos, cosa que no impidió que los que nos encantan los trallazos de Mascis & Barlow disfrutáramos como enanos de temas como “Tiny”, “The Wagon”, “Freak Scene”, “Little Fury Things”, “Feel the Pain”, “Start Choppin” o su ácida versión de “Just Like Heaven”. Llegaron, pusieron al 10 los impresionantes muros de monitores Marshall que les arropan, tocaron sus temas con la fiabilidad de siempre y tras la lección, J Mascis recogió el móvil y el cargador, Lou Barlow su mochila y se fueron a tomar una birra.

En una nueva y remodelada idea de FIB, en la que cada vez más tienen importancia el hip hop y los ritmos urbanos, era de justicia que La Mala Rodriguez por fin tocara en Benicàssim. Nuestra artista más importante de estos géneros lució su cara más canalla y dio un espectáculo de órdago a la grande con un DJ muy protagonista y un cuarteto de bailarinas tan bueno como la pareja que trajo M.I.A. hace un par de ediciones –palabras mayores-. Tiró de hits, que tiene muchos, pero priorizando la vertiente más bailable y rítmica, como requería la noche. Fue el concierto más concurrido del Escenario VISA de lo que llevamos de festival y por supuesto el nacional con más ingleses.

La Mala Rodríguez / Foto: Nerea Coll

Liam Gallagher empezó empalmando “Fuckin’ in the Bruses”, “Rock’n’roll Star” y “Morning Glory” y por poco rompe el FIB. Joder, es que descargar tres temas de Oasis de buenas a primeras es chutar a bocajarro y sin portero. Por mucha manía que se le pueda tener al más descarado de los Gallagher, hay que reconocer que suple su –esta vez bien disimulada- falta de voz con carisma y chulería. Tras presentar algunos temas de “As you Were”, el primer disco que firma con su nombre, y volver a Oasis con “D’You Know What I Mean?” nos fuimos a buscar otros pastos. Podrán gustarles a ustedes más o menos Oasis, pero si piensan que los británicos los corean, y los tienen marcados como folclore en su secuencia genética, y lo comparan con los grupos indies comerciales españoles que lo petan, es lógico y normal que quieran el Brexit.

Liam Gallagher

Cuando llegamos al Escenario VISA para ver a Surfin Bichos, nos quedamos de piedra al ver la poca gente que había. La coincidencia con Liam no les venía bien, primero porque todos los hijos de la Gran Bretaña estaban en el escenario grande, además de todos los españoles jóvenes y por supuesto los muchos cuarentones de aquí fans de los de Manchester. Bueno, la cosa fue pillando color a medida que el repertorio avanzaba y realmente todos los que allí estaban eran fans que se entregaron en cuerpo y alma, cosa que vale doble. Los Surfin sonaron potentes y desgarradores, y es que si bien ya no tienen la juventud de antaño, han mejorado en destreza y se les nota disfrutar sobre el escenario. Como marca la norma, hicieron completo “Hermanos Carnales”, tocando algunas canciones que en su época nunca sonaron en directo y dejando para el final “Hermano Carnal” y “Fuerte”, cumpliendo sobradamente con las expectativas de sus seguidores.

Red Hot Chili Peppers / Foto: Adrian Morote Photography

Tontos de nosotros pensamos que podríamos encontrar un lugar aceptablemente cómodo, aunque lejano, para ver a Red Hot Chili Peppers – hemos vivido bastantes sold outs y siempre lo hemos conseguido -, pero allí parecía que se habían juntado la Marcha del Millón de Hombres, las doce tribus de Israel, todos los hijos de Julio Iglesias y que se celebraba el cumpleaños de la Reina Isabel II. Igualmente, a pesar de estar a tomar por saco, vimos el concierto con una realización primorosa desde la pantalla trasera y lo escuchamos genial; el sonido era inmejorablemente alto y nítido. La verdad es que se pueden tener todas las reticencias ante RHCP, sobre todo a tenor de que no sacan nada decente desde hace como mínimo 15 años, pero no puedo imaginar mayor espectáculo de gran estadio mejor que lo visto ayer. Ver tocar y saltar a Flea, aporrear la batería a Chad Smith, como conserva decentemente la voz Anthony Kiedis y la solvencia de Josh Klinghoffer como sustituto de John Frusciante, vale la pena para fans y no fans. Empezaron con una espectacular jam que dio paso a “Around the World”, uno de los temas de “Californication”, uno de sus últimos discos decentes, para dar paso a “Dani California” uno de los nuevos hits blanditos que los jóvenes corean y cantan. Pese a la presencia de temas de sus dos últimos trabajos, el concierto tuvo ritmo, fue abundante en hits y también nos regalaron sus clásicas y magníficas versiones de “I wanna be your dog” de The Stooges, “Higher Ground” de Stevie Wonder y “Fire” de Jimi Hendrix.

Público en Red Hot Chili Peppers

Como el quinto pino coincidía con una fácil vía de escape para llegar al Escenario Radio 3, nos acercamos para ver a Biznaga. Esta joven banda madrileña es lo mejor del punk rock nacional actual; son fieros, descarados y adictivos, además de que tienen dos discos repletos de canciones memorables con letras espectaculares. Lo gozamos tanto como el puñado de locos al que le importó un pepino no ver el concierto más multitudinario de la historia del FIB. Nuestra jugada fue redonda, finiquitados Biznaga con “Mediocridad y confort” –lema que ustedes pueden acoplar libremente al festival que les apetezca-, todavía pudimos escuchar el cierre de los californianos con “Give ot Away”.

Nuestras fuerzas empezaban a flaquear, y de no ser porque teníamos muchas ganas de ver a Nudozurdo, después de facturar un disco estupendo como es su reciente “Voyeur Amateur”, hubiéramos batido en retirada. Al menos, podemos decir que el esfuerzo valió la pena, porque el retorno al rock de esta magnífica banda, ahora en formato trío, recupera lo mejor de la esencia que les hace especiales. Las atmósferas hirientes y ese post punk que juguetea a veces con el post rock, te mecen hasta golpearte. Disfrutamos mucho de su concierto y a nuestro alrededor, la numerosa gente allí congregada tenía cara de que también. Estuvimos tentados de acercarnos a ver el dulcificado hard rock de Biffy Clyro, pero ya les vimos en el mismo escenario el año pasado y preferimos marcharnos con el buen sabor de boca que nos había dejado la banda madrileña.

FIB 2017: CRÓNICA VIERNES

FIB 2017: CRÓNICA JUEVES

DOMINGO PORTADA FIB

FIB 2017: CARTEL CERRADO POR ESCENARIOS Y NUEVAS INCORPORACIONES

Nos complace presentar el cartel al completo por escenarios del FIB 2017, el mejor Festival del verano.

En el Escenario Las Palmas veremos a cabezas de cartel como The Weeknd, Red Hot Chili Peppers, Kasabian, Foals, Deadmau5, Los Planetas y más grandes nombres.

El Escenario Visa ofrece una ecléctica muestra que abarca, entre otros, a The Jesus And Mary Chain, Kaytranada, Love Of Lesbian, Courteeners, Mura Masa, Mala Rodríguez, etc.

El South Beach Dance Stage vuelve con lo mejor de la electrónica, house, techno, hip hop y demás tendencias bailables. Además volvemos a unirnos con Razzmatazz (Barcelona) y Ochoymedio (Madrid) para traer a las mejores nuevas bandas al RADIO 3 FIB CLUB.

ESCENARIO LAS PALMAS

Jueves 13: The Weeknd, Bonobo (Live), Stormzy, Ride, Belako, Sunflower Bean.

Viernes 14: Foals, Deadmau5, Los Planetas, Blossoms, Mourn, The Sherlocks.

Sábado 15: Red Hot Chili Peppers, Biffy Clyro, Liam Gallagher, Dinosaur Jr., The Strypes.

Domingo 16: Kasabian, Crystal Fighters, Years & Years, Dua Lipa, Declan Mckenna, Evripidis And His Tragedies.

ESCENARIO VISA

Jueves 13: The Jesus And Mary Chain, Courteeners, Kaleo, Mick Jenkins, Twin Peaks, Gener, Eme Dj.

Viernes 14: 2manydjs, La Casa Azul, Joe Crepúsculo, Temples, Childhood, Ella Rae.

+ Charlotte Church’s Late Night Pop Dungeon.

Sábado 15: Mura Masa, Peter Doherty, Surfin’ Bichos, Mala Rodríguez, Marika Hackman, Las Kellies, Arturo Paniagua.

Domingo 16: Love Of Lesbian, Kaytranada, Tiga, Slaves, The View, Ron Gallo, The Magic Mor.

SOUTH BEACH DANCE STAGE

Jueves 13: Honne, Sylvan Esso, Kölsch, Ibibio Sound Machine, Bejo & Dj Pimp, Troyboi.

Viernes 14: James Vincent Mcmorrow, Austra, Olof Dreijer (The Knife), Mykki Blanco, Theme Park, Jameszoo.

Sábado 15: Rüfüs, Las Bistecs, B.Traits, Tcts, Lao Ra.

Domingo 16: Pional, The Blaze, Bad Gyal, Peaking Lights, Sir Was.

RADIO 3 FIB CLUB

Jueves 13: Viva Suecia, Tórtel, Dream Wife, Gatomidi, Ten Bears, Ochoymedio Djs.

Viernes 14: Bigott, Cápsula, Blaenavon, Flowers, Alien Tango, The Wheels, Virginia Díaz, Ochoymedio Djs.

Sábado 15: Nudozurdo, Biznaga, Desperate Journalist, Como Vivir En El Campo, Conttra, Leicomers, Djohnston, Buenavista, Cascales.

Domingo 16: Havalina, Las Odio, Linda Guilala, Captains, One Path, El Trinidad, Amable, Gato, Aldo Linares

MÁS NOMBRES PARA UN GRAN CARTEL
El cartel de este año se cierra con una estupenda lista de nombres que va desde el carisma de Charlotte Church’s Late Night Pop Dungeon, Olof Dreijer (The Knife) E Ibibio Sound Machine, la energía de The Strypes, Nudozurdo, Cápsula O Havalina, el pop de Childhood, Blaenavon Y Las Kellies o la rítmica de Bad Gyal, Mick Jenkins, Las Bistecs O The Blaze

¡Entra en el cartel del FIB 2017 y descubre más artistas con los que lo pasarás en grande!

OCHOYMEDIO, RAZZMATAZZ Y EL FIB: JUNTOS OTRA VEZ

Festejamos que un año más colaboraremos con dos de los clubes más importantes de nuestro país: Ochoymedio (Madrid) Y Razzmatazz (Barcelona). por eso os invitamos a las dos fiestas que se han preparado para la ocasión:

17 De Junio: Ochoymedio, Con Un Invitado Especial.

1 De Julio: Razzmatazz, Con Amable Dj Y Gato.

¡Allí Nos Vemos!

ABONOS DE 4 DÍAS Y ENTRADAS DE 3, 2 Y 1 DÍA EN FIBERFIB.COM

Quedan pocos Abonos de 4 Días, con 8 de acampada gratuita (Campfest), al precio de 149€. ¡Date prisa!

También están disponibles las Entradas de 3, 2 y 1 día a través de fiberfib.com. Estas entradas no cuentan con zona de acampada.

Se pueden adquirir las Entradas de 3 Días, (jueves a sábado: 130€), (viernes a domingo: 130€) y las Entradas de 2 Días, (jueves y viernes: 90€), (viernes y sábado: 105€) y (sábado y domingo: 105€).

Asimismo están a la venta las Entradas de Día: Jueves (50€), Viernes (50€), Sábado (65€) y Domingo (50€).

Hay un cupo limitado de Entradas VIP para cada día del Festival (130€). ¡Adquiere la tuya y serás nuestro invitado de lujo!

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ASÍ TE CONTAMOS EL MAD COOL FESTIVAL 2016

JUEVES

Ayer certificó su nacimiento un nuevo festival en la capital, el Mad Cool Festival, una ciudad en la que hasta hace poco parecía imposible que siendo tan grande hubiera tan pocos eventos de este tipo (o que los que había desaparecieran) y en la que ahora parece haberse abierto la veda festivalera. No es que en otras partes no aparezcan festivales como el sarampión, pero lo de Madrid y Valencia en estas últimas temporadas recuerda a la abrupta aparición de complejos de edificios de caravista con piscina y pádel. No quiero ser conspiranoico, pero es una coincidencia que me llama la atención, ¿verdad Carmen? (si esto último no lo leen con tono de Iker Jiménez no lo entenderán)

El Mad Cool aparece de una forma muy especial, nace a lo grande. Es curioso que un festival nuevo sea tan ambicioso en su primera edición y consiga programar a dos de los reclamos más importantes del año (sin entrar a enjuiciarlos, ni compararlos con otros), como son Neil Young y The Who, además de un buen puñado de nombres internacionales (grandes, medianos y pequeños), así como una abundante aportación de artistas nacionales de los mismos calibres. Además, es reseñable el estilo musical que intenta englobar el festival, todos (o ninguno), algo mucho más al modo de festivales importantes americanos que europeos; donde se juntan viejas glorias, importantes nombres comerciales internacionales de diversos estilos, bandas foráneas indies con bastante buena prensa, bandas nacionales de moda que arrastran a mucho público, artistas emergentes del mismo target, e incluso bandas jóvenes underground (dentro de un límite, claro). El resultado es imposible de calibrar a priori, pero parece claro que se ha apostado a todos los números y tras esta primera edición, con los datos y el feedback del público, se intentará hacer una segunda edición más a medida. Si sigo pareciendo conspiranoico, perdónenme ustedes.

Tras todos estos “a prioris” comenzamos nuestra andadura en la Caja Mágica haciendo una rápida incursión en el enorme espacio abierto de los grandes escenarios, en el que los alemanes Milky Chance desarrollaban su batiburrillo buenrollista de indie folk con toques a veces reagge, a veces de electrónica suavecita, y vimos que la zona era magnífica. Amplitud, escenario y pantallas espectaculares, sensación de que iba a haber relativa comodidad para recibir a los grandes de cada noche y sensación de prescindibilidad de los que estaban en el escenario en ese momento. ¡Adios, Milky Chance!.

La siguiente decisión a tomar parecía difícil, pero en realidad no lo era: dejamos la pradera principal dónde iba a empezar Lori Meyers y nos marchamos a las cavernas de los escenarios cubiertos en los que actuaban The Kills. La justificación era sencilla: Lori Meyers estaban en el festival para hacer el mismo espectáculo, y tocar las mismas canciones, que en las últimas temporadas -¿Para cuándo nuevo disco?- (me chivan que durante su concierto comentaron que ya lo tienen grabado), mientras que la banda de Mosshart & Hince presentaban ante nosotros “Ash & Ice”, nuevo trabajo tras cinco años en barbecho.

Alison Mosshart de The Kills / Foto: Mad Cool Festival

Si en disco la mutación a un sonido menos sucio y más sintético es evidente, en directo los temas del nuevo disco de The Kills se integraron perfectamente en la apisonadora de post punk sexy del que son expertos (post punk sexy es una definición algo tosca, pero quienes les hayan visto en directo lo entienden). Alison Mosshart continúa siendo la mayor fiera sensual del rock and roll, sus espasmódicos bailes, sus movimientos felinos y su increíble y penetrante voz no tienen rival, y forma junto a Jamie Hince una pareja elegantemente arrolladora. Por poner un pero (hay que buscar las cosas negativas en los buenos conciertos, al igual que me esfuerzo en encontrar algo positivo en algunos conciertos infumables), a Hince le falló el sonido de la guitarra en un par de canciones, la buena noticia es que fue algo técnico y parece que su grave lesión en la mano está olvidada.

Además de para ver nuestra primera actuación en uno de los pabellones del recinto, este concierto nos sirvió para certificar el auténtico caos y las enormes colas que se sufrían en las barras (ya a primera hora), para ver un par de fallos en las pulseras cashless y para esquivar a cientos de personas que se dirigían en sentido contrario en el laberinto de hormigón de escaleras y pasillos de la zona cubierta (nada para lo que vendría después).

Tras salir del Escenario 3 me puse a correr pensando que quizá me había equivocado no saliendo a pillar sitio para ver a The Who que empezaban en menos de diez minutos, pero la zona abierta es claramente lo mejor del festival y llegué sin problemas (y sin querer profundizar más) a la altura de la torre de sonido, y escorado a su derecha me instalé mientras estos magos del rock&roll empezaban con “I Can’t Explain”. El ambiente era extrañamente calmado, y mucha gente parecía haber llegado allí directamente caída de un guindo, pero no voy a ser yo el que se queje de que le dejen disfrutar del gran sonido del escenario principal y de algunas de las mejores canciones de la historia. El concierto de The Who fue el mejor que se puede esperar de estos septuagenarios, el mejor y más digno espectáculo de entre todos los de su generación que o no están en forma, o se pierden en actuaciones efectistas más que efectivas. The Who se limitaron a tocar impecablemente lo mejor de su repertorio, dejando que la pantalla de detrás de la banda fuera la única concesión a la nostalgia, con fotos y metrajes de sus años dorados. Sin darnos cuenta, y sin apenas pausa, cayeron “Substitute”, “Who Are You”, una gran “The Kids Are Alright” con maravillosas imágenes de “Quadrophenia” y por supuesto “My Generation”. Daltrey y Townshend parecían contentos y así lo expresó el guitarrista, ejerciendo para estos menesteres de auténtica voz cantante. El cielo amenazante nos respetó y llegamos al ecuador con “I’m One” a punto de hacernos saltar las lágrimas; “¿hay alguien de 17 años entre el público? Para ellos va dedicada esta canción”, fue la forma de presentarla por Townshend.

Pete Townshed de The Who / Mad Cool Festival

Estos míticos abuelos demostraron que no necesitan alardes que perviertan tan magníficas canciones, que aunque no puedan hacer los antiguos derroches físicos son capaces de tocar y cantar con contundencia y solvencia, que es genial ser una leyenda, pero que lo mejor es seguir siendo una gran banda de rock –como muestra la interpretación de “Pinball Wizard”-. Con la explosión de “Baba O’Riley” y la energía al diez pensaba que aquello terminaba, pero tras presentar una banda en la que está Zak Starkey –el hijo de Ringo-, pusieron el broche final con los fuegos artificiales musicales de “Won’t Get Fooled Again” (no necesitaron unos reales a la segunda canción como Tame Impala). Extasiado me fui a cenar pensando que nada más que por lo que acababa de ver ya hubiera valido la pena pagar la entrada al festival. Hice cola un año para el baño, otro para la cerveza y otro para cenar, y tras eso me dispuse a ver a Garbage.

Roger Daltrey de The Who / Foto: Mad Cool Festival

Perdonen mi atrevimiento, pero después de certificar que el disco de retorno de Garbage es lo mismo pero peor, me fui a ver a The StrypesGarbage continúan con la misma garra sintética escrupulosamente estudiada, esa oscuridad milimetrada, etc etc. pero sin los hits pegadizos de sus dos primeros discos – nada más sonar “Stupid Girl” o “I Thin I’m Paranoid” la comparación se hizo evidente-, así que volver a ver a The Strypes tras hacerlo la semana pasada en el Festival de les Arts no me pareció un pecado. Además, tenía algo que comprobar. No me quedé a gusto con el concierto de los irlandeses en Valencia, y dudaba si era simplemente por ellos o por las circunstancias de la actuación –escenario al aire libre, mucha gente que pasaba por allí sin prestarles demasiada atención-, y efectivamente, en sala, con cercanía y con gente metida en su frenético rythm&blues acelerado la cosa fue muchísimo mejor. Miedo me dio escuchar un rato antes a una chica preguntarle a otra que quiénes era esos The Strypes que iban a ver, y esta responderle: “son como The Strokes”, pero allí realmente parecía que los que estaban sí que sabían de que iba esto. Mucho mejores cuando quieren ser Dr Feelgood o The Jam que cuando en su última época se acercan a Arctic Monkeys, pero en todo caso dieron un concierto redondo y sin respiro.

The Strypes / Foto: Mad Cool Festival

De la contundencia y aspereza de The Strypes, pasamos a la densidad atmosférica (parezco el hombre del tiempo) de Editors. La banda de Tom Smith ya no quiere ser Interpol, ya no practican post punk de radiofórmula y lo que quiere es ser unos U2 que llenen estadios de melancolía. Han suavizado su sonido, son mucho más etéreos, pero siguen conservando esa épica tan de moda que parece contentar a todos. A mí me parecieron un coñazo y me escapé un momento a uno de los cubículos de hormigón a escuchar a Hercules & Love Affair dar una lección de música de baile con clase y solvencia. Melodías acertadísimas, ritmos clásicos remodelados como si se inventaran ahora y una clase desbordante es lo que tienen estos norteamericanos. Les escuché expresar sus condolencias por las víctimas de Orlando y me fui a ver el último concierto grande de la noche: Vetusta Morla.

Vetusta Morla ya no están de gira pero, como todos los grandes reclamos, son capaces de interrumpir su descanso para continuar con el juego de esto de los festivales. Los madrileños se saben este tipo de conciertos al dedillo, ya han dado muchos, no en vano son los padres de una corriente del indie nacional que arrasa en cada plaza y es reclamado en cualquier evento que tenga la intención de recuperar la inversión.

Sus conciertos son misticismo, son himnos coreados por miles (el ambiente de su escenario un jueves de junio a las 3 de la mañana era espectacular), son lo que sabemos. Por mucho que guste, la propuesta no es valiente –por mucho que se llame así la canción con la que terminaron-, o al menos unos años después de su primer disco ya no lo es. Tras ellos tocaba retirada.

Vetusta Morla / Foto: Mad Cool Festivall

Para mañana dejo mi comentario sobre el tema de los horarios del Mad Cool Festival, servicios, buses y demás medios de vuelta a la civilización y continuaré meditando sobre la forma de pago porque traerá “cola”. No puede ser todo hoy, que me pierden interés.

VIERNES

Superviviente a la jornada de ayer – salir del recinto para volver al centro de la ciudad fue similar a huir de Alepo para entrar en Europa, pero vestido de hípster –, volví a la caja Caja Mágica cansado, pero esperanzado porque el Mad Cool había anunciado que había tomado nota de las deficiencias del jueves en cuanto al método de pago, al número de personas en barras y a la señalización en la zona de los escenarios cerrados.

Es loable tener los huevos de crear un monstruo de evento de este calibre desde la nada, programando a gran número de artistas –algunos míticos-, crear un recinto colorido -aunque extraño-, poner en marcha seis escenarios, un mercadillo, una zona de restauración variada, un sistema de pago geek etc. etc., pero con tantos asistentes si algunas cosas no funcionan al dedillo es normal ver casos de desesperación y desorientación a cada dos pasos que se da en el recinto. La valentía a veces se paga, pero es algo noble que merece respeto y un cierto margen de confianza.

Al llegar, el recinto lucía espléndido con el sol iluminando su colorido envoltorio, la todavía escasa gente daba la oportunidad de apreciar sin agobios cada rincón de la enorme explanada dónde se encuentran los dos escenarios grandes y la zona de restauración, mientras tanto Bigott ponía banda sonora a mi inspección. El maño se mecía a ritmo de swing y de indie folk freak y sin dejar de hacer sus peculiares juegos y bromas enfundado en un polo Adidas Ivan Lendl. Mirándole durante la actuación no pude evitar pensar que ese sería el aspecto del tenista checo si le dejaran unos años en una isla desierta.

Me quedé en el escenario grande para ver a Stereophonics (mi jornada iba a oscilar entre los dos tablados grandes), una banda que quizá merecía un poco más de prominencia en el cartel, por su importancia y porque este será su único paso por nuestro país este año.

La banda de un Kelly Jones absoluto protagonista, empezó con mucha energía, rock potente y garra con temas como su reciente “C’Est La Vie”, pero pronto se instaló en el lugar en el que se sienten más cómodos, los medios tiempos. “Indian Summer” y “White Lies” nos llevaron a “Maybe Tomorrow” –el primer clásico de la noche-, y de esta manera volvieron a repartir las canciones hasta “Have Nive Day” a mitad del concierto, y la esperadísima “Dakota” como colofón. Concierto equilibrado de una banda que sabe bastante de grandes eventos. No pasarán a la historia, pero son de una escucha amable y agradable. Amables, como la psicodelia de Temples, la lisergia más limpia y pop que se puede encontrar en esta nueva hornada del género de moda. Mucho, mucho tiempo han rodado con su primer disco – ya les vimos hace tres años en el FIB, antes de publicarlo -, pero esta vez nos dieron una pequeña muestra de lo que será la continuación de “Sun Structures” y que parece irá por el mismo camino. Temples es un grupo de suavidad extrema, glam sin uñas, psicodelia sin mucho ácido, pero bueno, son pegadizos –creo que con el 5,4 que les dieron en Pitchfork ya han tenido suficientes palos los pobres-.

Escenario Matusalem durante la actuación de Temples

Tras los británicos comencé a ponerme nervioso y fui a coger buen sitio para ver a Jane’s Addiction, unos rara avis dentro del cartel y posiblemente la banda más excitante de este primer Mad Cool Festival. Cuando parecía que iba a empezar su actuación, nos sorprendió la aparición del enorme humanoide articulado de La Fura dels Baus, una típica instalación móvil de las suyas, que recorrió en ida y vuelta la llanura verde lo que dura dos grabaciones de “Kannibalen” de Apashe. Cuando se marcharon los de La Fura entonces sí, saltó la grabación de “Señores y señoras, nosotros tenemos más influensia con sus hijos que tú tiene, pero los queremos. Creado y regalo de los Ángelis, Juana’s Adicsión” y Jane’s Addiction salieron con “Stop”, canción que abre “Ritual de lo Habitual”, disco que venían a autohomenajear.

En las primeras filas había mucho fan, mucha camiseta de SoundgardenRed Hot Chili Peppers y demás grupos contemporáneos de Jane’s AddictionPerry Farrel, vestido con un traje rosa con sombrero, y el tatuado Dave Navarro con chaleco y sombrero de cuero, cumplían sus roles a la perfección: el primero de maestro de ceremonias y el segundo de guitar hero.

Fue curioso ver la espantada de curiosos de las zonas cercanas al escenario, Jane’s Addiction son muy afilados y pueden tener pasajes demasiado hard rockeros o tribales demasiado densos si eres un aficionado al indie. Tocaron todo su tercer disco y mostraron todo lo que eran capaces de hacer cuando estuvieron a punto de comerse el mundo. El público disfrutó como loco de “Been Caugh Stealing” y con “Three Days” ejemplarizaron lo que son como banda: extensos y duros riffs de Navarro, contundencia tribal y ritmos funk mientras un par de bailarinas exóticas culebreaban entre los músicos. Farrel dirigía el discurso en cada momento, elegante y simpático, interpretando su cabaret personal y controlando los efectos de su voz el mismo desde el escenario, mientras que Navarro acuchillaba nuestros oídos. Y tras “Classic Girl”, con la que terminaron su repaso a “Ritual de lo Habitual”, llegaron los regalos extra: una versión de “Rebel Rebel”, “Just Beacause”, “Mountain Song” y “Jane Says”, la canción de la protagonista de las adicciones de su nombre.

No pasará a la memoria como un concierto concurrido, puesto que la dureza de la propuesta y el partido de la selección en las pantallas de la zona de comidas le restó bastante público, pero lo que está claro es que los que conocen su música se quedaron más que satisfechos.

El estilo poco “easy listening” de los angelinos convirtió sin necesidad de pensar mucho a Band of Horses en cabezas de cartel. La banda de Ben Bridwel tomándose ese papel al pie de la letra eligió empezar el repertorio de manera enérgica – nada que ver con el maravilloso pero sumamente taciturno concierto que ofrecieron hace unos años en el DCode -, y repartir la presentación de nuevas canciones como “Casual Party” “Solemn Oath”, “In a Drawer” o “Hag” entre increíbles clásicos como “Laredo”, “No One’s Gonna Love You”, “Is there a Ghost” o “The Funeral”, que fueron los momentos más emocionantes de la noche. Band of Horses vinieron a disfrutar y lo demostraron con creces, es indicador que incluso con la dureza de “The Funeral”, Bridwel no podía reprimir la sonrisa o dar algunos saltos. Fue el concierto de la noche.

Por salirme de los dos escenario principales y probar un poco otros estilos me acerqué a medio concierto de la banda de Seattle a ver un momento a Caribou, que por las redes parecía que lo estaban petando, pero al llegar a la puerta del cubículo me di inmediatamente la vuelta, había cientos de personas enfadadas por no poder entrar y amenazaba revuelta.

Electrónica era lo que nos quedaba por ver y era lo que continuaba en los dos escenarios grandes, pero una con dos caras de una misma moneda, por un lado unos The Prodigy con una fórmula agotada y agotadora, y unos Die Antworld que remodelan las mismas coordenadas para ser y sonar actuales. The Prodigy son la quinta esencia del tecno punk de rave que a ritmo de big beat nos voló la cabeza en los 90, pero siguen utilizando las mismas balas y cada vez hieren menos. Sin embargo, la fiesta que se montó en su concierto fue espectacular, porque para eso sirve su música, para sacar la energía y transformarla en calor.

Con los sudafricanos Die Antwoord cerramos nuestro recorrido, escuchándoles rapear sobre bases frenéticas, haciendo un derroche de contacto físico extremo, dándonos un poco miedo, pero imaginando una rave con chavales jóvenes, no con señores de cuarenta años, como sus predecesores en el escenario contiguo.

Die Antwoord

Camino a casa reflexionamos sobre un par de temas extramusicales; las colas para beber son menores, bueno, dentro de los recintos cerrados no; se sigue sin poder pagar en efectivo en barras como habían anunciado por la mañana (al menos a mí no me dejaron); lo de los aforos en los escenarios cubiertos (esos que son difíciles de encontrar porque están poco y mal señalados) es para hacérselo mirar, y te ponen las cosas tan complicadas que casi dan ganas de obviarlos y no ir en toda la noche. Aun así, la cosa pintó mejor que el primer día, también porque por el cartel de este viernes la gente estaba más dispersa. Veremos esta noche con Neil Young como claro aglutinador de atención.

mad col festival the who 940

MAD COOL FESTIVAL 2016: CRÓNICA JUEVES

Ayer certificó su nacimiento un nuevo festival en la capital, el Mad Cool Festival, una ciudad en la que hasta hace poco parecía imposible que siendo tan grande hubiera tan pocos eventos de este tipo (o que los que había desaparecieran) y en la que ahora parece haberse abierto la veda festivalera. No es que en otras partes no aparezcan festivales como el sarampión, pero lo de Madrid y Valencia en estas últimas temporadas recuerda a la abrupta aparición de complejos de edificios de caravista con piscina y pádel. No quiero ser conspiranoico, pero es una coincidencia que me llama la atención, ¿verdad Carmen? (si esto último no lo leen con tono de Iker Jiménez no lo entenderán)

El Mad Cool aparece de una forma muy especial, nace a lo grande. Es curioso que un festival nuevo sea tan ambicioso en su primera edición y consiga programar a dos de los reclamos más importantes del año (sin entrar a enjuiciarlos, ni compararlos con otros), como son Neil Young y The Who, además de un buen puñado de nombres internacionales (grandes, medianos y pequeños), así como una abundante aportación de artistas nacionales de los mismos calibres. Además, es reseñable el estilo musical que intenta englobar el festival, todos (o ninguno), algo mucho más al modo de festivales importantes americanos que europeos; donde se juntan viejas glorias, importantes nombres comerciales internacionales de diversos estilos, bandas foráneas indies con bastante buena prensa, bandas nacionales de moda que arrastran a mucho público, artistas emergentes del mismo target, e incluso bandas jóvenes underground (dentro de un límite, claro). El resultado es imposible de calibrar a priori, pero parece claro que se ha apostado a todos los números y tras esta primera edición, con los datos y el feedback del público, se intentará hacer una segunda edición más a medida. Si sigo pareciendo conspiranoico, perdónenme ustedes.

Tras todos estos “a prioris” comenzamos nuestra andadura en la Caja Mágica haciendo una rápida incursión en el enorme espacio abierto de los grandes escenarios, en el que los alemanes Milky Chance desarrollaban su batiburrillo buenrollista de indie folk con toques a veces reagge, a veces de electrónica suavecita, y vimos que la zona era magnífica. Amplitud, escenario y pantallas espectaculares, sensación de que iba a haber relativa comodidad para recibir a los grandes de cada noche y sensación de prescindibilidad de los que estaban en el escenario en ese momento. ¡Adios, Milky Chance!.

La siguiente decisión a tomar parecía difícil, pero en realidad no lo era: dejamos la pradera principal dónde iba a empezar Lori Meyers y nos marchamos a las cavernas de los escenarios cubiertos en los que actuaban The Kills. La justificación era sencilla: Lori Meyers estaban en el festival para hacer el mismo espectáculo, y tocar las mismas canciones, que en las últimas temporadas -¿Para cuándo nuevo disco?- (me chivan que durante su concierto comentaron que ya lo tienen grabado), mientras que la banda de Mosshart & Hince presentaban ante nosotros “Ash & Ice”, nuevo trabajo tras cinco años en barbecho.

Alison Mosshart de The Kills / Foto: Mad Cool Festival

Si en disco la mutación a un sonido menos sucio y más sintético es evidente, en directo los temas del nuevo disco de The Kills se integraron perfectamente en la apisonadora de post punk sexy del que son expertos (post punk sexy es una definición algo tosca, pero quienes les hayan visto en directo lo entienden). Alison Mosshart continúa siendo la mayor fiera sensual del rock and roll, sus espasmódicos bailes, sus movimientos felinos y su increíble y penetrante voz no tienen rival, y forma junto a Jamie Hince una pareja elegantemente arrolladora. Por poner un pero (hay que buscar las cosas negativas en los buenos conciertos, al igual que me esfuerzo en encontrar algo positivo en algunos conciertos infumables), a Hince le falló el sonido de la guitarra en un par de canciones, la buena noticia es que fue algo técnico y parece que su grave lesión en la mano está olvidada.

Además de para ver nuestra primera actuación en uno de los pabellones del recinto, este concierto nos sirvió para certificar el auténtico caos y las enormes colas que se sufrían en las barras (ya a primera hora), para ver un par de fallos en las pulseras cashless y para esquivar a cientos de personas que se dirigían en sentido contrario en el laberinto de hormigón de escaleras y pasillos de la zona cubierta (nada para lo que vendría después).

Tras salir del Escenario 3 me puse a correr pensando que quizá me había equivocado no saliendo a pillar sitio para ver a The Who que empezaban en menos de diez minutos, pero la zona abierta es claramente lo mejor del festival y llegué sin problemas (y sin querer profundizar más) a la altura de la torre de sonido, y escorado a su derecha me instalé mientras estos magos del rock&roll empezaban con “I Can’t Explain”. El ambiente era extrañamente calmado, y mucha gente parecía haber llegado allí directamente caída de un guindo, pero no voy a ser yo el que se queje de que le dejen disfrutar del gran sonido del escenario principal y de algunas de las mejores canciones de la historia. El concierto de The Who fue el mejor que se puede esperar de estos septuagenarios, el mejor y más digno espectáculo de entre todos los de su generación que o no están en forma, o se pierden en actuaciones efectistas más que efectivas. The Who se limitaron a tocar impecablemente lo mejor de su repertorio, dejando que la pantalla de detrás de la banda fuera la única concesión a la nostalgia, con fotos y metrajes de sus años dorados. Sin darnos cuenta, y sin apenas pausa, cayeron “Substitute”, “Who Are You”, una gran “The Kids Are Alright” con maravillosas imágenes de “Quadrophenia” y por supuesto “My Generation”. Daltrey y Townshend parecían contentos y así lo expresó el guitarrista, ejerciendo para estos menesteres de auténtica voz cantante. El cielo amenazante nos respetó y llegamos al ecuador con “I’m One” a punto de hacernos saltar las lágrimas; “¿hay alguien de 17 años entre el público? Para ellos va dedicada esta canción”, fue la forma de presentarla por Townshend.

Pete Townshed de The Who / Mad Cool Festival

Estos míticos abuelos demostraron que no necesitan alardes que perviertan tan magníficas canciones, que aunque no puedan hacer los antiguos derroches físicos son capaces de tocar y cantar con contundencia y solvencia, que es genial ser una leyenda, pero que lo mejor es seguir siendo una gran banda de rock –como muestra la interpretación de “Pinball Wizard”-. Con la explosión de “Baba O’Riley” y la energía al diez pensaba que aquello terminaba, pero tras presentar una banda en la que está Zak Starkey –el hijo de Ringo-, pusieron el broche final con los fuegos artificiales musicales de “Won’t Get Fooled Again” (no necesitaron unos reales a la segunda canción como Tame Impala). Extasiado me fui a cenar pensando que nada más que por lo que acababa de ver ya hubiera valido la pena pagar la entrada al festival. Hice cola un año para el baño, otro para la cerveza y otro para cenar, y tras eso me dispuse a ver a Garbage.

Roger Daltrey de The Who / Foto: Mad Cool Festival

Perdonen mi atrevimiento, pero después de certificar que el disco de retorno de Garbage es lo mismo pero peor, me fui a ver a The Strypes. Garbage continúan con la misma garra sintética escrupulosamente estudiada, esa oscuridad milimetrada, etc etc. pero sin los hits pegadizos de sus dos primeros discos – nada más sonar “Stupid Girl” o “I Thin I’m Paranoid” la comparación se hizo evidente-, así que volver a ver a The Strypes tras hacerlo la semana pasada en el Festival de les Arts no me pareció un pecado. Además, tenía algo que comprobar. No me quedé a gusto con el concierto de los irlandeses en Valencia, y dudaba si era simplemente por ellos o por las circunstancias de la actuación –escenario al aire libre, mucha gente que pasaba por allí sin prestarles demasiada atención-, y efectivamente, en sala, con cercanía y con gente metida en su frenético rythm&blues acelerado la cosa fue muchísimo mejor. Miedo me dio escuchar un rato antes a una chica preguntarle a otra que quiénes era esos The Strypes que iban a ver, y esta responderle: “son como The Strokes”, pero allí realmente parecía que los que estaban sí que sabían de que iba esto. Mucho mejores cuando quieren ser Dr Feelgood o The Jam que cuando en su última época se acercan a Arctic Monkeys, pero en todo caso dieron un concierto redondo y sin respiro.

The Strypes / Foto: Mad Cool Festival

De la contundencia y aspereza de The Strypes, pasamos a la densidad atmosférica (parezco el hombre del tiempo) de Editors. La banda de Tom Smith ya no quiere ser Interpol, ya no practican post punk de radiofórmula y lo que quiere es ser unos U2 que llenen estadios de melancolía. Han suavizado su sonido, son mucho más etéreos, pero siguen conservando esa épica tan de moda que parece contentar a todos. A mí me parecieron un coñazo y me escapé un momento a uno de los cubículos de hormigón a escuchar a Hercules & Love Affair dar una lección de música de baile con clase y solvencia. Melodías acertadísimas, ritmos clásicos remodelados como si se inventaran ahora y una clase desbordante es lo que tienen estos norteamericanos. Les escuché expresar sus condolencias por las víctimas de Orlando y me fui a ver el último concierto grande de la noche: Vetusta Morla.

Vetusta Morla ya no están de gira pero, como todos los grandes reclamos, son capaces de interrumpir su descanso para continuar con el juego de esto de los festivales. Los madrileños se saben este tipo de conciertos al dedillo, ya han dado muchos, no en vano son los padres de una corriente del indie nacional que arrasa en cada plaza y es reclamado en cualquier evento que tenga la intención de recuperar la inversión.

Sus conciertos son misticismo, son himnos coreados por miles (el ambiente de su escenario un jueves de junio a las 3 de la mañana era espectacular), son lo que sabemos. Por mucho que guste, la propuesta no es valiente –por mucho que se llame así la canción con la que terminaron-, o al menos unos años después de su primer disco ya no lo es. Tras ellos tocaba retirada.

Vetusta Morla / Foto: Mad Cool Festivall

Para mañana dejo mi comentario sobre el tema de los horarios del Mad Cool Festival, servicios, buses y demás medios de vuelta a la civilización y continuaré meditando sobre la forma de pago porque traerá “cola”. No puede ser todo hoy, que me pierden interés.

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JANE’S ADDICTION NOS TRAEN DE NUEVO “RITUAL DE LO HABITUAL” 26 AÑOS DESPUÉS

 

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ASÍ TE CONTAMOS EL FESTIVAL DE LES ARTS 2016

VIERNES

Si montas un sarao, vendes todas las entradas, y ves como la concurrencia se lo pasa chachi piruli, no voy a ser yo el gilipollas que venga y te diga que se están equivocando, ¿o sí?. Bueno, la fórmula funciona, no es la de la coca cola, no es una vacuna que salve de una enfermedad importante, pero funciona, y a poco que no la fastidies (creo que de eso se trata) te puedes llevar el gato al agua, o al menos mojarle los pies en el Escenario Kaiku.

Mi recorrido por el Festival de les Arts empezó cerca de la insolación viendo a Perro a la hora en la que los señores juegan al dominó en el bar y las señoras roncan mientras dicen que ven una telenovela. Y es que las cuatro y poco de la tarde son una condena más que un premio, y solamente unos locos murcianos como Perro son capaces de sacar algo así adelante. “Estudias, navajas” tiene tanto ritmo y tantos cojones que, si lo intentas, puedes abstraerte un rato del calor imperante si te hidratas convenientemente (era la hora de la cerveza 2×1). Al acabar el concierto escuché a algunos chavales comentar lo tremendo que les había parecido el concierto, mientras yo pensaba que ojalá les vieran de noche y en su salsa, pero claro, es difícil que vayan a verles si después no tocan Love of Lesbian. A continuación, en el mismo escenario, el cántabro Ángel Stanich salió solo con su guitarra pisando las notas de “Wedding Dress” de Mark Lanegan (creo que fui el único presente que se dio cuenta del dato, pero para mí fue lo mejor del día). Poco importó que luego se limitara a seguir el manual del Dylan más eléctrico o el Neil Young rockero menos ácido, en un mundo del indie que ha olvidado los referentes más clásicos, es reconfortante que este barbudo los rescate. El problema es que me giraba a mi alrededor diciendo: “Coño, claro, esto es…”, y todos me miraban como a un loco, aunque estoy bastante acostumbrado.

El escenario grande lo estrenaron Manel, a los que había visto triunfar hacía poco en el Primavera Sound, y que viendo la cantidad considerable de público que había delante de ellos, era previsible que aquí también lo hicieran. Bueno, venga, digámoslo todo, había mucha gente, pero quitando de “Teresa Rampell”, “Jo competeixo” y alguna canción nueva movidita en la que se vio a varios grupúsculos vibrar como bancos de sardinas, se hizo evidente que muchos de los presentes estaban haciendo ya hueco para ver a Love of Lesbian (joder, estaban de espaldas). Al margen de condicionantes externos, los nuevos Manel, los que han sumado ritmos frescos y sintéticos a ese folk de catalanía militante, estuvieron estupendos. Con su nuevo disco han abierto fronteras estilísticas que les lleva a estar en festivales como este sin desentonar demasiado, insuflando un poco de enjundia sin asustar a las jóvenes masas poco acostumbradas al producto poco manufacturado. Todo lo contrario que Carlos Sadness (sustituto de Fuel Fandango), cuya enjundia se limita a… nada. Pero tampoco importa (bueno, a mi sí), porque tiene ritmito, es fresco y lánguidamente simpático. Antes de Sadness (infinite sadness), tocaron The Dandy Warhols y Neuman, pero es que el cuerpo me pedía comparar a Manel con Carles Sadness, ustedes perdonen, ya vuelvo al redil. Poco que decir de Neuman, poco pero bueno. La recuperación del formato de trío, la contundencia y la austeridad, les sienta de maravilla. Parece que ya no se pierden en lánguidos y extensos páramos sónicos y se han dado cuenta de que ir directos al grano con rotundidad era lo único que necesitaban. Al acabar sus conciertos es un clásico escuchar eso de “joder, qué directo”, y con razón. Ya solo me queda hablar de The Dandy Warhols para recuperar el recorrido temporal, bueno, voy bien.

Carlos Sadness / Foto: Jota Martínez Fotografía

Aunque The Dandy Warhols han sacado nuevo disco, a los de Oregon (dicen que una de las ciudades más aburridas de Estados Unidos) solo se les pedía no asustar a nadie y que tocaran “Bohemian like you”, y bueno, eso hicieron. Realmente, si no fuera por esta canción, exprimida hasta el tuétano y que hasta mi madre sería capaz de tararear sin saber de dónde viene, no hubieran estado aquí (y desde hace tiempo en casi ningún sitio). Porque esta banda, que realmente contiene todas las referencias clásicas necesarias para crear grandes temas, siempre se ha mostrado diletante en el escenario, y viejos vicios no se curan sin terapia. Eso sí, siempre les agradeceré su presencia en el maravilloso documental “Dig!”, en el que se relata su rivalidad con The Brian Jonestown Massacre, pero bueno, los buenos eran (y son) los otros.

Y recuperado el hilo ya puedo hablar del plato fuerte de la noche (si se creen que las bandas internacionales pintaban algo, están muy equivocados), Love of Lesbian. Los reyes del chiste malo (no lo digo yo, lo dicen ellos) han conseguido destilar la fórmula mágica de la empatía y la van a explotar hasta que se la roben, o se les caiga y la rompan. Llegaron en “1999” (2009) aunque ya estaban aquí mucho antes, y reformulando y puliendo aquel disco se han quedado sentados en la cima. Si les ves ahora puedes reconocer a un gigante de cuidado y estudiado directo, con una producción impoluta, con melancólicos y juguetones himnos, que domina el discurso y con él al público, y que pueden homenajear a Bowie y a Prince de forma facilona sin que a nadie le importe. ¿Una vez descubierto el Flambeado de Mou para que seguir experimentando? ¿Por inquietud?

Love of Lesbian / Foto: Nerea Coll

Nada importa que The Strypes sean una banda joven internacional que hace buen rock and roll y son lo más cercano en décadas a Dr Feelgood (bueno, cercano pero lejano), el público estaba extasiado con los lesbianos. El ambiente era impresionante (el sold out ya era patente) y aunque había mucha gente disfrutando de sus energéticas canciones, muchos estaban allí de rebote. La verdad es que estos chavales irlandeses entran muy bien, porque aunque tengan tintes garajeros y emulen puntualmente a MC5, vienen de unos Beatles que quieren ser The Jam, lo cual es siempre agradable aunque no te vuele la cabeza.

Tras ellos, la noche continuó descafeinándose con The Fratellis (lástima que no tocaran en el Escenario Kaiku, porque lo de “descaifeinándose” encajaría de perlas), porque si al menos The Dandy Warhols viven de un temazo como “Bohemian like you”, “Henrietta” no es ni por asomo tan buena.

Que el asunto terminara con We Are Scientists a la gente le importaba un pimiento (aunque el recinto continuaba lleno y el ambiente festivo era imperante), pero para mí fue reconfortante, lo mismo que en el anterior Arenal Sound. Estoy totalmente de acuerdo con el artículo “El basurero del nuevo milenio” de Kiko Amat para El País, en el que se toma a guasa la relativa relevancia de las nuevas bandas de la primera década de este milenio, y es que encima We Are Scientists no son ni de los importantes, pero joder, a mi “Nobody Move, Nobody Get Hurt” y “The Great Escape” me siguen encantando. Y si a eso unimos que su nuevo disco no está mal, se pasan el concierto dando guitarrazos (poco hirientes, lo reconozco), pues a mí me sirve. Sé que me conformo con poco, pero bueno, es lo que hay y es con lo que me quedo. Con esto terminó el sarao, pero no quiero volverme a acostar sin hablar del infame Escenario Kaiku, cárcel acuática de las bandas locales, dónde creo que artistas como Senior i el Cor BrutalSiberian Wolves o Beaaroid cumplieron una condena que no merecen; aquello parecía una aparición mariana en medio de La Albufera. Aunque algunos valientes mojaran sus tobillos y se acercaran al escenario, esa parte del recinto estaba tan desangelada, y daba tanta pena, que no pude quedarme más de cinco minutos seguidos a verles. Lo siento chicos, os veo en los bares.

We Are Scientists / Foto: Jota Martínez Fotografía

SÁBADO

Ayer Izal dieron un conciertazo. No, en serio, lo digo en serio. Ya lo he dicho, dejadme en paz. Bueno, empecemos por el principio. Cuando ayer llegué a la Ciudad de las Artes y las Ciencias, ya había pasado la tormenta, o al menos eso me imaginé cuando vi a Badlands en el “escenario inundado tras el paso del Katrina”, y es que si con una banda puedes abstraerte y pensar que estás en New Orleans es con ellos. Realmente ese country-bluegrass estaría mejor ubicado en Nashville, pero oigan, no nos pongamos exquisitos, ustedes tampoco saben tanto de geografía musical americana y el Katrina es lo único que se me ha ocurrido para hablar poéticamente de ese destierro acuático. Badlands me gustan, los chavales tienen una musicalidad desbordante, cuando se proponen hacer un juego vocal te conquistan, pero es que nadie se puede tomar en serio nada de lo que pase en este escenario puesto a joder. Ahora sí verdaderamente llegando a las puertas de Nashville nos encontramos tras Badlands a Arizona Baby, la banda de El Meister y sus amigos barbudos, la anterior a Corizonas, la buena. Este trío de rock and roll adusto y acústico se mantiene únicamente a base de garra y personalidad, y de eso El Meister va sobrado. No inventan nada, ni tampoco se lo proponen, pero les saboree hasta la última nota sabiendo que iban a ser el último reducto de rock&roll de la noche, con permiso de L.A. Tras los vallisoletanos le tocó el turno a Miss Caffeina en el escenario grande, en el que para mí fue el mejor concierto nacional de la noche. Y es que en el yermo páramo que se ha convertido el indie nacional actual (el que llena, no el otro), se agradece una banda que como mínimo quiere sonar fresca y no se pierde en épicas y melancolías mal traídas. Además, salieron tras una canción de la banda sonora de Robocop, y es que perdónenme, estos detalles de mierda a mí me ganan. Tras una hora de synth-pop bailable de meridiano buen gusto, terminaron con Zahara en el escenario –que había tocado hacía un rato-, dando paso al relevo en el trono del indie nacional, Full. Cuando en unos años la gente diga: “Vetusta Morla-Supersubmarina-Izal…” alguien gritará Full y se llevará los 100 pavos del bote, y es que los sevillanos tienen todas las hechuras para darle continuidad a la dinastía. Tienen himnos de rabia moderada, hacen de la  coreabilidad su bandera (sin llegar al extremo de Second) y realmente pueden hacer de la falta de reproche (aunque quizá también de alabanzas) una magnifica y buscada carta de presentación.

Miss Caffeina con Zahara / Foto: Nerea Coll

La siguiente banda en subirse al escenario fue Izal, poniéndose así sobre la mesa el plato fuerte de la noche todavía en horario infantil. Si de épica va la cosa, estos chavales van sobrados, y es que vaya, lo de “Copacabana” es un poco pasarse, pero es lo que ahora parece que gusta, y visto lo visto no voy a ser yo el que diga que todos estos chavales están equivocados (aunque lo piense). Un grupo que toca en más de una docena festivales al año, siendo además el reclamo principal del evento, se sustenta con un buen directo, y lo tienen, nadie lo discute, aunque a mí me encantaría utilizar un agujero de gusano para estar en otra parte (y por favor, otra época), porque ni de lejos soy su público objetivo, lo que no quita para que las 25.000 almas presentes vibraran con su impostación de estadio y ese antinatura híbrido de “Standstill meets Coldplay”. Después de esto, y tras los fuegos artificiales de fin de recital, solo quedaba mantener la relativa tensión para que todo marchara por los cauces previstos, y L.A. casi la joden. Con ello no quiero decir que la banda de Luis Alberto Segura no sea cojonuda, que lo es, si no que su rockandroll sosegado, de buen rollismo “Big Sur”, encaja poco entre la épica de bolsillo del nuevo manual del indie. Pero si L.A. no la jodieron, tampoco iban a hacerlo Hurts, pero es que los de Manchester al menos si tienen épica (sí, la épica ahora es el todo, ponle épica a un bocadillo de calamares y te monto un food truck). A base de caras B de de Depeche Mode aguantaron el tirón hasta llegar a Second (parece mentira que L.A. y Hurts sean simplemente la excusa para pasar de Izal a Second, pero es así, no me lo estoy inventando). Perdonen si parece que esté haciendo de menos a Hurts, nada más lejos de mi intención, realmente fue el concierto más elegante del festival, aunque a nadie le importara demasiado. Bueno, Second: yo no sé qué tienen estos murcianos pero lo tienen, tienen épica (otra vez la épica, perdón), tienen himnos (otra vez con los himnos), y tienen…. bueno, eso tienen, nadie pide más y tampoco lo busquen que no lo hay. Posiblemente fue el momento culminante de la noche; Izal la dejó botando en medio del área y Second chutó a bocajarro: gol.

Hagamos recuento, ya habían tocado Izal y Second, que era lo que la mayoría quería, y aunque después le tocó el turno a un grupo del calibre de The Drums, estoy seguro que sería más fácil que cualquier chaval de los presentes me recitara el último discurso del Rey en Navidad, que que me resumiera el concierto de la banda de Brooklyn. Aunque “Encyclepedia”, el ya lejano tercer disco de Jonathan Pierce y Jacob Graham, no es un disco de hits, está a años luz de lo escuchado estos días, poco consuelo pero suficiente para cerrar el fin de semana. Me marché a casa y una chica esperando el taxi me preguntó si habían tocado la buena y le dije que sí – para ella era “Let’s go surfing”, aunque para mí era “Money”, pero tocaron ambas, así que todos contentos – .Un apunte, si les ha gustado The Drums, les ha sorprendido, no vivieron los 80 pero quieren más de esto y además quieren entender las letras, escuchen a El Último Vecino.

FESTIVAL DE LES ARTS 2016: CRÓNICA VIERNES

ENTREVISTA A PERRO

festival de les arts portada 2016

AQUÍ TIENES LOS HORARIOS DEL FESTIVAL DE LES ARTS 2016 Y UNA PLAYLIST DE VÍDEOS CON TODOS SUS ARTISTAS

Ya tienes aquí los horarios del Festival de les Artscelebrará su segunda edición el 10 y 11 de junio en la Ciudad de les Arts de Valencia, con la presencia de artistas como The Dandy WarholsHurtsThe FratellisThe Strypes, We Are Scientists, Manel, Izal, Zahara, Love of LesbianFuel FandangoSecondSenior o el Cor BrutalBearoidÁngel StanichPerroNeumanFullMiss CaffeinaL.A.Slow Magic BelizeArizona Baby, Dulce Pájara de JuventudSiberian Wolves TardorHoly PaulCopoBadlandsBelöpFizzy Soup y Ayoho.

La segunda edición del Festival de les Arts se celebrará nuevamente en la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia los días 10 y 11 de junio de 2016. En esta segunda edición el festival volverá a poner en marcha el Circuit de les Arts por los barrios más artísticos de la ciudad y la jornada dirigida a profesionales y amantes del arte que se celebrará el día previo al festival, Les Arts PRO.

ASÍ TE CONTAMOS EL FESTIVAL DE LES ARTS 2015

CONOCE EL CARTEL DEL ESCENARIO JÄGERMUSIC EN LES ARTS PRO

ASÍ TE CONTAMOS EL FESTIVAL DE LES ARTS 2015

ENTREVISTA A SIBERIAN WOLVES

ENTREVISTA A NEUMAN

ENTREVISTA A PERRO

ENTREVISTA A L.A.

festival de les arts playmoss

# PLAYMOSS – FESTIVAL DE LES ARTS 2016

El Festival de les Artscelebrará su segunda edición el 10 y 11 de junio en la Ciudad de les Arts de Valencia, cierra su el cartel con la presencia de artistas como The Dandy WarholsHurtsThe FratellisThe Strypes, We Are Scientists, Manel, Izal, Zahara, Love of LesbianFuel FandangoSecondSenior o el Cor BrutalBearoidÁngel StanichPerroNeumanFullMiss CaffeinaL.A.Slow Magic BelizeArizona Baby, Dulce Pájara de JuventudSiberian Wolves TardorHoly PaulCopoBadlandsBelöpFizzy Soup y Ayoho.

Para que vayas preparándote y disfrutando de todos ellos, hemos preparado una playlist de videoclips en nuestra cuenta de Playmoss con vídeos de todos ellos. Esperamos que la disfrutes y te esperamos en Valencia.

ASÍ TE CONTAMOS EL FESTIVAL DE LES ARTS 2015

ENTREVISTA A SIBERIAN WOLVES

ENTREVISTA A NEUMAN

ENTREVISTA A PERRO

ENTREVISTA A L.A.

EL FESTIVAL DE LES ARTS COMPLETA SU CARTEL Y PUBLICA SU DISTRIBUCIÓN POR DÍAS

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THE WHO ACTUARÁN EN MADRID DE LA MANO DE MAD COOL FESTIVAL

El Mad Cool Festival, que celebrará su primera edición el 16, 17 18 de junio en la Caja Mágica de Madrid, sigue impactando en la composición del cartel de su primera edición. A la conquista de llevarse al huerto a Neil Young, hoy han dado otro nuevo golpe de efecto con la confirmación de The Who, que está celebrando su 50 aniversario en la mastodóntica gira “Hits 50! Tour”. La mítica banda británica ha sonado para festivales en los últimos años, pero ha sido un festival nuevo como el Mad Cool Festival (se rumorea que hoy también serán confirmados por el Azkena Rock Festival) quien se ha llevado el gato al agua.

En la rueda de prensa que la organización ha ofrecido la organización en la Sala Truss Madrid del Barclaycard Center se ha expuesto la filosofía del festival, se han dado a conocer detalles del recinto (en breve os lo contamos) y , además de The Who, se ha sumado al cartel de esta primera edición a Editors, Garbage, The Kills, Tom Odell, Digitalism, Diiv, Wild Beasts, Is Tropical, The Strypes, Xoel López, Jessica Pratt, Manel, Carmen Boza, Monarchy, Augustines, Lapsley, Public Service Broadcasting, Rat Boy, Lucía Scansetti, Alondra Bentley e Isaac Gracie.

Estos artistas se unen a los anteriormente confirmado por el Mad Cool Festival:

Neil YoungThe ProdigyTwo Door Cinema ClubJane’s AddictionBiffy ClyroDie AntwoodTemples, BastilleJohn GrantBand of HorsesCaribouCapital CitiesFlumeStereophonicsKings Of ConvenienceDjango DjangoHercules & Love AffairWalk Off The EarthEl GuinchoWoodsBigott, Ben Miller Band, Milky ChanceEnter ShikariGary Clark Jr., Michael KiwanukaBenjamin Francis LeftwichTwin AtlanticThe StrutsThe London SoulsLucy RoseNothing But ThievesVetusta Morla091Lori Meyers, L.A., Fuel FandangoAngel StanichCorizonas.

¿QUÉ NEIL YOUNG VEREMOS EN ESPAÑA?

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THE FRATELLIS Y THE STRYPES NUEVAS CONFIRMACIONES DEL FESTIVAL DE LES ARTS 2016

El Festival de les Arts acaba de anunciar que los escoceses The Fratellis y los irlandeses The Strypes (en la foto) formarán parte del cartel de su próxima edición, dos bandas muy interesantes (sobre todo la segunda), con las que la nómina de nombres internacionales del festival valenciano empieza a tomar color.

El Festival de les Arts ya contaba con Izal, Zahara, Love of LesbianFuel FandangoÁngel StanichPerroMiss CaffeinaL.A.Slow Magic y Arizona Baby.

La segunda edición del Festival de les Arts se celebrará nuevamente en la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia los días 10 y 11 de junio de 2016. En esta segunda edición el festival volverá a poner en marcha el Circuit de les Arts por los barrios más artísticos de la ciudad y la jornada dirigida a profesionales y amantes del arte que se celebrará el día previo al festival, Les Arts PRO.

ASÍ TE CONTAMOS EL FESTIVAL DE LES ARTS 2015

Toda la información del Festival de les Artshttp://bythefest.com/festivales/festival-de-les-arts/

Foals LOW FESTIVAL

LOW FESTIVAL 2015: MANUAL DE USO

A pesar de la proliferación de festivales, realmente parece que nos encontramos en una época en las que diferenciarse o incluso ofrecer carteles interesantes es complicado. De momento no es algo demasiado ostensible, pero puede que estemos en los albores de una crisis (hablamos de los de perfil indie, porque festivales como Viña Rock o Rototom Sunsplash parecen gozar de muy buena salud). Los problemas del FIB, que casi le llevan a desaparecer y le han obligado a bajar el perfil son evidentes, y que los festivales de tamaño medio (por no citar a los cientos de pequeños) basan su “apuesta” en clonar carteles en los que aparecen los artistas de tirón del indie comercial, son solo algunos de los indicadores. En las excepciones está el BBK Live que lleva dos sold out seguidos a base de conseguir tres o cuatro potentes cabezas de cartel y los omnipotentes Primavera Sound y Sónar Barcelona, que crecen sin importarles en absoluto esta coyuntura (o al menos con una buena base de disimulo). El único festival que se podría comparar al Low Festival, que es de quien trata este Manual de Uso, aunque no lo parezca, es el Arenal Sound, pero si bien el Low Festival descartó el apelativo “cost” de su nombre con todas las consecuencias, el Arenal Sound lo ha fomentado sin rubor y con éxito. Dos modelos diferentes, nada más. Mientras que otros festivales se han estancado o bajado el perfil de su cartel, Low Festival continúa creciendo de una forma continua, y parece haber encontrado la fórmula de un modelo sostenible; cabezas de cartel internacionales interesantes, una nutrida serie media de foráneos, algún grupo español de moda y mucha banda pequeña pero interesante son los ingredientes de un festival que cuenta con la inestimable ventaja de estar situado en una ciudad con una infraestructura turística sin igual en nuestro país. Incluso se permiten el lujo de programar estimulantes bandas de fuera que normalmente solo traerían festivales del tipo Primavera Sound, como The Growlers, Tijuana Panthers, Nelson Can o JC Satan.

Los cabezas de cartel de este año son Kasabian, The Libertines y Foals, los dos primeros tuvieron la misma categoría preferente en el FIB del año pasado, y el tercero es un grupo importante de moda que solo va a actuar este verano en Benidorm. Kasabian llegarán la frescura sintética de su último álbum “48:13″, como demostraron en su concierto en el FIB, aunque realmente ese es su único aporte, diversión y baile. No pasarán a la historia como una banda mítica, pero tienen un buen puñado de singles muy adecuados para las grandes confluencias. En el concierto de The Libertines en el FIB, escenificaron su primer concierto en nuestro país tras su reunión, pero en el Low Festival lo harán con nuevas canciones, y a tenor de “Gunga Ding” – adelanto de su próximo disco “Doomed Yout” que saldrá el 4 de septiembre-, será muy interesante escucharlas.

Realmente Foals es el cabeza de cartel más importante de esta edición por una sencilla razón, están en el momento álgido de su carrera (lo de Kasabian parece ser una rehabilitación que fácilmente puede ser momentánea y lo de The Libertines es una buena noticia pero nadie espera que superen sus inicios) y han presentado un adelanto del nuevo disco de una fuerza tremenda, “What when down”, además sus directos son un auténtico espectáculo.

En el siguiente peldaño, nos encontramos a varios artistas internacionales de perfil medio que tienen un directo efectivo y suelen hacer un muy buen papel en festivales. Entre ellos nos encontramos con los cada vez menos adolescentes The Strypes, cuyo segundo disco “Little Victories” saldrá el día antes de su actuación en el Low, y con el que pretenden refrendar su estupendo debut, con el que fueron denominados como la enésima “salvación del rock & roll”. También a The Growlers en su única actuación este año en España, y que dieron una estupenda muestra del garage indie psicodélico de cosecha propia en su concierto del año pasado en el Primavera Sound. The Drums también forman parte de este grupo. LLegarán a Benidorm con un tercer trabajo, “Encyclopedia”, más maduro y denso, aunque realmente también menos fresco y pegadizo que los anteriores. Peace es una banda británica que cuenta con un alto porcentaje de potenciales singles en sus discos, basadas en las esencias del pop rock británico más comercial, algo así como un “brit pop meets psicodelia”. The Raveonettes son un caso extraño, si bien la banda de Sharin Foo y Sune Rose Wagner siempre han sido interesantes, con su septimo disco, “Pe’ahi”, han subido un peldaño con un trabajo brillante y menos facilón que los anteriores. Siguen presentes Jesus & Mary Chain y Phil Spector, pero han enriquecido el sonido con detalles electrónicos y mucha consistencia. Ya estuvieron hace casi una década como nombre importante en el Low, pero vuelven mejores. También tenemos a otros dos artistas, con un discurso diferente a los ya nombrados, que también merecen estar en el mismo escalón, el pop punk electrónico de los daneses Reptile Youth, y la elegante electrónica del trío francés Yelle.

En cuanto a los nombres importantes nacionales, el Low Festival cuenta con dos de las bandas “llena recintos” de nuestro indie. Por un lado unos Izal que harán un descanso de la grabación de su nuevo disco, que saldrá en septiembre, y del que ya han avanzado el tema “Copacabana”; y Supersubmarina que consiguen un éxito incontestable de público en cada uno de los festivales que visitan, y son muchos. Dentro de esta categoría, aunque todavía un poco alejados de los dos anteriores, podemos colocar a los sevillanos Full, que sea posiblemente la siguiente banda en despuntar dentro del mismo estilo.

En el siguiente grupo de artistas nacionales, se encuentran los que sin ser tener un tirón comercial equiparable a los anteriores, sí que son artistas muy valorados dentro del indie, con una trayectoria fructífera e incluso algunos parte de la historia del género de nuestro país. En este último caso se encuentran Nacho Vegas, que se ha prodigado muy poco con su último álbum “Resituación”; y los rejuvenecidos Los Enemigos que se han tomado muy enserio su vuelta a los escenarios y que el año pasado sacaron un muy buen disco, “Vida Inteligente”. Los granadinos Grupo de Expertos Solynieve de Manu Ferrón y J que parece que han tomado como proyecto principal y que han logrado colocarse en el cartel de muchos eventos importantes, y Dorian en su gira de décimo aniversario, también serán de la partida y seguro que un aliciente atractivo para la audiencia.

El Low también tiene en su cartel a L.A., que entrevistamos hace muy poco y que pudimos verles hace unos días en el FIB, donde llevaron el puro sabor americano de su nuevo disco “From the City to the Ocean Side”; al exSunday Drivers Jero Romero que también practica rock con raíces americanas. pero que en su carrera en solitario ha pasado al castellano; a los donostiarras Delorean que sin lugar a dudas incitarán al baile a todo el que se acerque a verles y de los que esperamos con ansia su nuevo trabajo; el indie pop kitsch de Los Punsetes; el ecléctico pop rimado de los catalanes Delafé y las Flores Azules; La Bien Querida que presentará “Premeditación, Nocturnidad y Alevosía”, su trabajo más sintético y oscuro; Zahara que llega con “Santa”, su disco de sonido más underground; los bailables y siempre recomendables en un festival Varry Brava; y el indie pop con toques folk y electrónicos de los gallegos Eladio y los Seres Queridos.

En cuanto a los artistas internacionales que no figuran en el cartel por su tirón comercial, pero que sin duda son igual o más interesantes, se encuentran perlas como el trío californiano Tijuana Panthers, que combina de manera refrescante los sonidos del rock de los sesenta, con el garage pop; el potente indie rock de los argentinos El Mató a un Policía Motorizado; el garage de los franceses de JC Satan, que dejaron muy buena impresión cuando vinieron de teloneros de Ty Segall; las danesas Nelson Can, que con solamente batería, bajo y voz tienen uno de directo sumamente impactante; y el blues espectral del francés The Legendary Tigerman.

También hay sitio para el indie rock nacional más alternativo con los jovencísimos Mourn, que están en boca de todos con su reinterpretación del sonido crudo de los 90; los renacidos Nueva Vulcano, que con “Novelería” han decidido salir de su zona de confort underground y llevar su fantástico directo a numerosos festivales; la banda de nuevo garage catalana The Saurs; los madrileños Biznaga, con su arrollador y personal punk rock; el trio valenciano Jupiter Lion, que con su sonido kraut y un enérgico e hipnótico directo están calando muy hondo por allá donde pasan; los descarados Perro, que desde que publicaron su debut “Tiene bakalao, tiene melodía” han sorprendido a todo el mundo que les ha visto en casi todos los festivales nacionales; el pop psicodélico y electrónico de los catalanes Ocellot; Holögrama, el proyecto de Cráneo Prisma y Thylakos, que tanto están sorprendiendo con su rock hipnótico, kraut y electrónica espacial; y el garage-punk de La Moto de Fernan.

The Strypes territorios sevilla

TERRITORIOS SEVILLA 2015: CRÓNICA VIERNES

El Festival Territorios Sevilla, uno de los veteranos del estado, cumple la friolera de dieciocho ediciones consecutivas. En este largo periplo no ha tenido más remedio que reinventarse en varias ocasiones, y en los últimos años, navegar con imaginación y valor en el maremoto de la crisis. Este año, para atraer a todo tipo de públicos, hubo una apuesta clara por el eclecticismo, aun corriendo el riesgo de que tanta dispersión de estilos diluyese su personalidad. Y lo que es peor, que no se acabase por contentar a ningún público: hip-hop (Rayden, SFDK), ritmos tropicales (Calle 13, Bomba Estéreo, Cocoa Tea & Irie Souljah), derivados del flamenco (Mártires del Compás, Juanito Makandé), bandas indies de moda (Supersubmarina, Dorian), rock  más o menos clásico y guitarrero (Ilegales, The Strypes) y los consabidos dj’s para coronar la farra (The Zombie Kids, Afrojack). Todos ellos (y algunos más) provocaban incertidumbre en la parrilla de salida. Pero a juzgar por las miles de personas que, entusiastas, han abarrotado los jardines del Centro Andaluz de Arte Contemporáneo en la primera jornada, creemos que la organización puede felicitarse: la jugada salió maestra.

Que las pulseras de prensa fuesen rosas era un buen augurio. También el acceso al recinto, limpio,  apenas colas, dos grandes escenarios cercanos el uno del otro en una amplísima parcela de mullido césped con posibilidad de sentarte y tumbarte (o dormirte), buenos precios y desahogadas zonas de restauración. Impecable sonido (excepto por un incidente, creemos que con alguna columna de sonido, en el concierto de Dorian). Las monedas del festival tienen el color de la viagra.

El hip-hop siempre ha sido una baza importante para este festival, y este año fueron legión los jovencitos rayando la mayoría de edad que se agolparon para ver cómo Rayden, acompañado de un guitarrista, Mc Mediyama y DJ Mesh, defendía su nuevo y exitoso trabajo, “En alma y hueso”. Y nadie salió descontento con las hechuras frescas y directas de este rimador que daba caña a los políticos. Arrancó palmas por Sevilla.

Irie Souljah es Josep Jordi Grau Saula, un joven barcelonés que está de gira europea con la mítica estrella jamaicana Cocoa Tea, con la que comparte banda. Fiel heredero de Bob Marley, ofreció una enérgica y honesta misa reggae con temas como “Learn and Grow”, de su inminente primer álbum.

Cocoa Tea conserva intacto su flow. Ofreció un concierto impecable, ortodoxo, con una solvente banda en la que destacan el bajo y las dos coristas que se contoneaban bajo la Torre Pelli. “Rastamán” o “She loves me now” son canciones que huelen a amor y a grifa. El bis lo interpretó junto a Irie Souljah.

La banda irlandesa The Strypes, con la intro “Dirty old town”, de The Pogues, nos cautivó desde el primer instante. Luego vino una puesta en escena impecable: casacas, panderetas, zapatos de gamuza roja, corbatas, armónica, gafas negras: apisonadora. Encaramándose a los monitores para cantar o guitarrear, sacando unas castañuelas españolas. Pura chulería irlandesa mezclada con acné. Estos teloneros de Artic Monkeys nos deleitaron con un trepidante show de blues, garaje y pub rock donde brillaron con luz propia pildorazos como “Scumbag City Blues”, “Mistery Man”, “I Need To Be Your Only”, “What The People Don’t See” o “Blue collar Jane “.

SFDK (Siempre Fuertes de Konciencia) volvieron a ser profetas en su tierra, a tenor del lleno que provocaron y de la entrega con la que el público recibió temazos con guiños latinos como “Ellos van a ver” o himnos del desencanto como “Sin miedo a vivir”. Zatu (Mc) y Acción Sánchez (Dj) nos golpearon con graves potentes y un sonido profundo. Y al fin, “Yo contra todos”. Calidad como cualidad.

No dudamos de las buenas intenciones de Macaco cuando cita a Mario Benedetti, a las prospecciones en Baleares o a la lucha por la sanidad pública, pero sus soflamas panfletarias y sus escarceos mainstreams latinos son difíciles de digerir, incluso cuando “Hijo de un mismo Dios” pretende ser su “Walk on the  wild side” particular. Otras perlas que desgranó para el motivado público sevillano fueron “Seguiremos”, “Ratapampan” o la inevitable “Moving”.

Tampoco Dorian fue nunca plato de nuestra devoción, y verlos en un formato acústico (pero no) tampoco varió un ápice nuestra impresión. Presentaban “Diez años y un día”, su disco conmemorativo con instrumentos de cuerdas. Y si previamente pensábamos que estas nuevas hechuras no mejoraban el traje original, para colmo de males sufrieron problemas de sonido que les hicieron sonar a medio gas, especialmente en la canción “El temblor”. Acabaron con “Todo lo que siento por ti” en versión eléctrica. Su público lo agradeció.

Antes de abandonar el recinto nos detuvimos en el multitudinario set de The Zombie Kids, el  grupo formado por Edgar Candel Kerri y Cumhur Jay. La gente tenía ganas de bailar con estos tipos.

Hora de marcharse a escribir.

Texto: Marcos Gualda

Fotos: Territorios Sevilla

The Strypes Low Festival

VÍDEO DE THE STRYPES PARA “GET INTO IT”

La joven banda irlandesa The Strypes, que este verano participará en el Low Festival, ha sacado a a luz esta semana el vídeo de “Get into it”, una nueva canción de su recientemente publicado disco “Little Victories”.

Toda la información y las entradas a mejor precio del Low Festival en: http://bythefest.com/festivales/low-festival/