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Sabado _17_La Habitación Roja  Javier Rosa 940

ASÍ TE CONTAMOS EL LOW FESTIVAL 2016

Texto: Víctor Villaplana Hurtado

VIERNES

Aún recuerdo aquel verano del 2009, cuando el, por entonces, Low Cost Festival empezó a andar en la Zona Volvo del puerto de Alicante con apenas cuatro grupos por día, pero de la talla de Juliette Lewis, unos Vetusta Morla que empezaban a arrasar y unos The Sunday Drivers que daban los últimos coletazos de su vida como banda. Se podría decir que el proyecto apuntaba maneras ya desde su primera edición. Ayer, casi sin darnos cuenta del paso del tiempo, afrontamos ya su octava edición (séptima en Benidorm), con un cartel que, como viene siendo costumbre, mantiene su nivel de calidad/precio.

La primera sorpresa la encontramos en un acceso al recinto remodelado debido a reformas en las instalaciones. Pese a la poca gente de primera hora, al contrario que en años anteriores, no parecía funcionar con la fluidez necesaria para este tipo eventos.

Dejando atrás la entrada, el encargado de dar el pistoletazo de salida en esta ocasión, y de ayudarnos a hacer más llevadero el calor y el sol de las primeras horas, era, el muy idóneo para ello, Ángel Stanich. Casualmente el mismo que se encargó de finiquitar el SOS 4.8 hace un par de meses. Aquel fue mi primer encuentro con ese señor de abundante pelaje y, he de reconocer que pese a no haber escuchado más que un par de canciones, su propuesta logró conquistarme. Esta vez no iba a ser menos. Su folk rock de corte sureño, de los que invitan a carretera y manta, acompañado de una de las voces más características de la escena nacional actual, es siempre un gran acierto a cualquier hora del día. Hay conexión con el público. Capacidad para tocarte la fibra con temas como “El Outsider”, o arrancarte unos cuantos bailes, como con ese final con su canción bandera, “Metralleta Joe”.

El testigo lo recogía Testarosa, a los que seguro que muchos como yo, habéis conocido gracias a ser los ganadores del certamen Budweiser_emerge 2016. El cuarteto de Xátiva, entre los que se encuentran uno de los miembros del dúo Siberian Wolves (una de las últimas bandas nacionales que me ha conquistado con un disco demoledor) entre otros grupos de la zona, se llevaban así su merecido premio actuando en el escenario principal. Las expectativas me hacían esperar un directo contundente, que estuviese a la altura de sus dos EPs, especial mención para el último, “Ruido”, con temas como “Palabras”, “Océano” o “Novias de verano”, pero sin embargo, la formación no estaba del todo afinada, les falta aún algo de rodaje, que no dudamos que cogerán con el paso del tiempo, así que no les pierdan el rastro.

La siguiente parada, de lo que empezaba a ser noche, era La Maravillosa Orquesta del Alcohol. No me hagáis llamarlos La M.O.D.A. porque, personalmente, odio ese acrónimo y creo que le hace un flaco favor al grupo. Los burgaleses viene a ser la versión española de Mumfords & Sons, una versión suave de los Dropkicks Murphys (a los que por cierto telonearon). Esto es carne de cañon para festivales y sólo invita a mover las piernas.

Llegadas las 22:00 de la noche, tocaba el turno del primer concierto de masas, los catalanes Love of Lesbian. Y como era de esperar, muchos de los asistentes eligieron esa hora para entrar al recinto y, debido a la poca fluidez antes mencionada, se generó una larguísima cola que hizo que unos cuantos se perdieran el inicio de los lesbianos. Por otra parte, son tantas las veces que hemos podido ver a Santi y los suyos, que, en mi opinión, empiezan a acusar el desgaste y el cansancio, sobre todo al usar prácticamente los mismos recursos que hace 5 años, como ese homenaje al “¿Por qué te vas?” de Jeanette en el final de “1999”, que ya carece de la sorpresa que tuvo en su día. Tampoco parece que lleguen a funcionar del todo los nuevos temas de su recién estrenado “El poeta Halley”, pero sus hits son sus hits y siempre funcionan.

Love of Lesbian / Foto: Javeri Rosa

Con León Benavente, los siguientes en actuar, tengo un poco de conflicto: nunca me han acabado de atrapar sus discos. No se puede negar que “Ser brigada” ya es uno de los clásicos del indie patrio, pero me cuestan. En directo la cosa cambia, su música (a la que personalmente veo cierto parecido con la de El Columpio Asesino, no hay más que escuchar “Tipo D”), invita al trance colectivo. Repasando los temas de sus dos trabajos, “Gloria”, “Ánimo, valiente” y cerrando con el mencionado hit, “Ser brigada”, he de decir que dieron uno de los conciertos que la gente más disfruto de toda la jornada. Bien por ellos, aunque no quisiera ser yo el cuello de Abraham Boba (ese tipo que siempre confundo con Ricky Falkner), ¡que alguien le diga que se va a desnucar con tanto cabezazo!

Reconozco que el anuncio de Belle and Sebastian, la próxima parada, me sorprendió bastante. Me atrevería a decir que los escoceses no son muy del público objetivo del festival. Pese a ser una banda en activo y cuyo primer disco data de 1996 (20 añitos de nada), pocos son los que los conocen más allá de ser nombrados en la exitosa película “(500) Días juntos”, dónde la protagonista, Summer, elegía la frase “Color my life with the chaos of trouble” para firmar su anuario, y casualidad o no, se insinuaba que la magia de esta chica era la culpable de las inesperadas ventas del disco que contenía aquella canción llamada “The boy with the arab strap”. Así que, cerrando este paréntesis, tenía mucha curiosidad por ver cuál era la reacción de los lowers ante esta mítica banda. Y fue prácticamente la esperada: un público contemplativo que parecía no conocer demasiado el repertorio de los de Stuart Murdoch, y no acostumbrado a conciertos sosegados pasada la media noche. Aún así, nunca esta de más, y para los seguidores melancólicos, siempre es un gusto verles actuar. Siguen regalándonos buenos discos y buenos temas.

Belle and Sebastian / Foto : Javier Rosa

De lo que también tenia ganas en este primer día de festival era de mi segundo encuentro con los vascos Belako. Me dejaron noqueado en el Deleste Festival 2014, hace casi dos años, cuando tan sólo eran la banda revelación. No había tenido la oportunidad de volvérmelos a tropezar, y ahora con un reciente y contundente segundo disco, “Hamen”, cargado de trallazos pop rock, la cosa solo podía ser mejor. Y así fue. Qué bien suenan estos muchachos y cuanta energía transmiten con temas como “Track sei”, “Nomad” y, mi preferida, “Sea of confusion”. Se atrevieron incluso con una inesperada versión del “Paper planes” de M.I.A. Pese a todo, parece que no consiguen dejar del todo atrás lo de “banda revelación”, pero seguro que será cuestión de tiempo.

Los pasos nos llevaron hasta el escenario Budweiser. Allí esperaban Hot Chip, nos adentramos en la hora electrónica, la hora del baile. Y joder, ya era hora de tropezarme con ellos, después de asistir a dos festivales que los incluían en su cartel y no poder verlos por temas logísticos (que nada tienen que ver con el alcohol, lo juro). Allí sonaron clásicos como “Ready for the floor” o “Over and over”, y algunos de los singles de su decente último disco, “Why make sense?”, como “Huarache lights” y “Need you now”. Juegan con la ventaja de que, tanto si conoces como si no su repertorio, vas a acabar bailándolo, por algo son uno de los grupos bandera de la electrónica.

Hot Chip / Foto: Liberto Peiró

Pero como yo no soy muy de bailar, soy mas bien esa clase de persona que se queda anclada en la barra del pub, moviendo los cubitos del gintonic y cuyo máximo exponente de ritmo es “hacer como que toca la guitarra/batería”, me fui precisamente a buscar un poco de eso mismo: guitarras. Los Nastys llevaban un rato en el escenario Wiko repartiendo riffs, llegamos justo para verlos cerrar sus set. Pasados de vueltas, como se espera de un grupo como ellos, y a los que invitan los temas de su disco “Noche de fantasmas con Los Nastys”.

Nada que ver con el concierto que continuaba: WAS (más conocidos como We Are Standard, y anteriormente Standard). Su música ha cambiado tanto como las adaptaciones de su nombre, atrás dejaron su pop rock para suavizar y electrificar su propuesta hasta convertirse en una fiesta constante, así lo exigía Deu Txakartegui a su público: “este es un bolo para bailar”. Y el público respondió con los mejores temas de su último disco, “Gau Ama”, como “Irrintzi”.

Y de grupos que invitan al baile a más bailes, aunque de corte algo más oscuro (por momentos). Prácticamente llegando a la recta final teníamos a Monarchy, que nos regalaron algunos de sus singles más conocidos, “Living without you”, “Maybe I’m crazy” o “Disintegration”, en la que, personalmente esperaba que apareciera la que pone voz a la canción, Dita Von Teese, para poder hacer uso de la capilla hinchable de MTV Chapel y casarme con ella. Desgraciadamente, solo hizo acto de presencia en las visuales que proyectaban.

Así pues, con toda la bajona del mundo con mi no-boda, decidí concluir la jornada dejando a los lowers con otro clásico cierre de Elyella DJs. Mañana más.

SÁBADO

La jornada del sábado la afrontamos con verdaderos dilemas. El día de hoy esta mayoritariamente marcado por el producto nacional, con cantidad de bandas pequeñas y medianas de lo más interesantes. Desgraciadamente mis experimentos con la omnipresencia no estas dando sus frutos, así que muy a mi pesar me perderé más de uno. Pido disculpas por adelantado.

El sol vuelve a ser el protagonista de las primeras horas, esta vez, el encargado de hacernos llevar mejor las temperaturas es el gran Antonio Luque, alias Sr. Chinarro y sus bermudas. Ya he perdido la cuenta de la cantidad de discos que tiene en su haber, el último, “El progreso”, lo publicaba en abril. Aún así, su canción más coreada volvió a ser “Una llamada a la acción”.

Al ser murcianos, imagino que estar acostumbrados al calor lo hace mucho más soportable para Second y parece que también para sus seguidores, que demostraron que no importaba mucho la temperatura y saltaban con todos sus singles, entre los que sonaron “2502” o “Muerdeme”, con esos coros rompe estadios. También me demuestran siempre que tienen más seguidores de los creo, lo que habla muy bien de su labor y carrera.

Second / Foto: Javier Rosa

Carrera que no dimos para ver a Novedades Carminha, mejor desplazarnos hasta el escenario Ron Matusalem a paso lento, que sabemos de sobra que con la banda gallega vamos a sudar. Se están metiendo en el bolsillo a todo aquel que los escucha o les ve en directo. Con cada álbum que publican dan un paso al frente, su madurez como banda se palpa en sus composiciones, “Campeones del mundo” es el cuarto de su carrera y de nuevo esta plagado de temas que podrían ser singles como “Que Dios reparta fuerte” o “Dame veneno”. Y de estos ya tienen unos cuantos. “Fiesta tropical”, “Antigua pero moderna”, “Juventud infinita”, y un tramo final con “Jódete y baila”, “Te vas con cualquiera” y “Pesetas”, acompañado siempre de su pogo, hacen de cada concierto el momento más divertido de la jornada.

Parecía que a estas horas querían hacernos sudar en los escenarios pequeños con bandas como Terrier o Los Bengala, con Black Lips en el escenario Budweiser. La única propuesta más calmada eran Niños Mutantes, antes de llegar a los granadinos más conocidos.

¿Cómo escribir sobre Los Planetas y no sonar muy “putifan”? Ya sabemos que los conciertos de Los Planetas no son algo que se dé muy a menudo en la vida, también es una lotería dar con un buen día para que realicen una actuación decente, todo depende de los estados de ánimo de Jota, Florent, Banin y compañía. Vamos, que hay que rezar para que se alineen “los planetas“ y nunca mejor dicho (seguro que soy el primero en usar este juego de palabras, merezco vuestros aplausos). Tampoco es frecuente que publiquen muchos discos. Sin contar el EP del año pasado, “Dobles fatigas”, de su último disco de estudio ya hacen seis años. Yo también quiero que publiquen un nuevo puto disco YA, pero la parte positiva de esto es que, gracias a ello, sus setlist recopilan una gran cantidad de himnos de los que han marcado ya a varias generaciones.Sr Chin

Se podría decir que el arranque no fue lo más acertado, empezar con “Los poetas”, una “opera egipcia” de 9 minutos es un tanto arriesgado, continuaron con “Señora de las alturas” y “Ya no me asomo a la reja”. La cosa andaba lenta, pero la carga emocional empezaba a palparse en el ambiente. Una vez se empezaron a suceder los himnos ya era irreversible. Por allí pasaron “Corrientes circulares”, “Santos que yo te pinte”, “Segundo premio”, “Rey sombra”, “Un buen día”, “Pesadilla en el parque de atracciones”, hasta cerrar con “La caja del diablo”. Podría haber sido mejor, pero este grupo tiene esa habilidad para conseguir mucho con poco. Lo de anoche les sirvió para ser trending topic en toda España durante unas horas. Y hasta consiguieron que perdonáramos que la organización del Low Festival nos hubiera vendido durante los últimos meses el concierto como uno de “larga duración”, cuando tan solo tocaban 10 minutos más que el resto de cabezas de cartel.

Como anécdota, decir que ocurrió un hecho sorprendente: puedo decir que he estado en un festival donde actuaban Los Planetas y Love of Lesbian y he contabilizado más camisetas planetarias que de los lesbianos. IMPRESIONANTE. Muchas de ellas parece que nuevas, en la tiendas de merchandising oficial no habíamos pasado ni el ecuador de la segunda jornada y ya se habían agotado todas las camisetas de los granadinos, todos los modelos, en todos los colores y todas las tallas, por lo que me quede sin poder comprar y sustituir mi vieja, roñosa y desgastada camiseta de “Una semana”.

La Habitación Roka / Foto. JAvier Rosa

Para continuar, nada mejor que otro de los clásicos nacionales. La Habitación Roja, después de “Universal”, el que para mi es personalmente su mejor disco, lanzaron “Fue eléctrico”, el que significó un punto de inflexión. “Ayer”, seguramente haya sido el single más exitoso de su carrera, por lo menos a nivel de público. Esa canción, ese disco, fue el que les hizo dar el paso a la primera línea del panorama nacional, no la del reconocimiento (eso ya lo tenían ganado en su larga trayectoria), sino la del éxito. Se podría decir que han encontrado su zona de confort, canciones que claramente están compuestas pensando en exprimir la simbiosis que se produce con el público en los festivales. Canciones directas, “buenrollistas”, bailables, de estribillo fácil. En mi humilde opinión,  todo esto en detrimento de la calidad. Pero bueno, toda banda tiene derecho a su periodo de éxito, y visto que es fácil encontrarlos encabezando los carteles de los festivales nacionales más importantes y los buenos resultados que en ellos consiguen, no hay más que alegrarse por ellos. Sonaron “La moneda en el aire”, “Indestructibles” y “Nuestro momento”, una de las únicas canciones que me ha gustado de su último disco, “Sagrado corazón”, el décimo de su carrera de 20 años, como se encargaba de recordar Jorge Martí.

Sorprendentemente tuve tiempo de escuchar unos cortos minutos a The Suicide of Western Culture, me alegre de que se les escuchara, en mi ultima vez con ellos en el Tomavistas Festival en Madrid, sufrieron algunos problemas técnicos y sonaron con bastante decibelios menos de los que requieren su arrolladora propuesta.

Era la hora de que Suede tuvieran el papel de banda internacional longeva con alta carga melancólica de la noche. Que yo recuerde es la edición del Low Festival con más cabezas de cartel de los 90. Vistas las reacciones del público con estas bandas, se notaba que echaban de menos algún cabeza del nivel de ediciones anteriores, Foals, Kasabian o Two Door Cinema Club. Por suerte, el punto fuerte de Suede es el directo, Brett Anderson es un culo inquieto y son constantes las idas, venidas y acercamientos a la línea de batalla, donde se comparte el sudor artista-público. Un público que parecía reaccionar sólo con el tema que cerraban, obviamente su canción bandera, “Beautiful ones”.

Suede / Foto: Javier Rosa Chicle

En un descanso pudimos ver a Juventud Juché poner con contundencia sus cartas sobre la mesa, un repertorio extraído de sus dos decentísimos discos, “Movimientos” y “Quemadero”. En mi opinión, la crema de esta jornada la pusieron todas estas pequeñas bandas.

Mientras Yall daban baile en el escenario Ron Matusalem, los franceses Exsonvaldes repartían su pop efectivo en el Wiko. Todo antes de encaminarnos a ver al último cabeza de la noche.

Ya es bien conocida la excentricidad de Peaches y en el Low Festival no iba a ser menos. Muchas luces, mucho subirse, literalmente, encima del público como quien anda sobre las aguas, teatrales cunnilingus fingidos, coreografía delirantes como esas de los dos bailarines disfrazados de vaginas gigantes en lo que parecía ser una danza clitoriana o un cursillo acelerado del uso del mismo (que seguramente a más de uno le haga falta). Pese al cansancio acumulado de última hora, todo este show políticamente incorrecto y sus trallazos electrónicos como “Talk to me”, “Mommy complex” y “Fuck the pain away”, consiguieron hacer las veces de bebida energética.

Tanto que hasta nos quedamos un rato bailando con otra magistral sesión de Buffetlibre. Pero sólo un poco, que aún nos queda una jornada más.

DOMINGO

Texto: Víctor Villaplana Hurtado

Se esperaba una bajada de asistentes para esta última jornada de la octava edición del Low Festival, como suele ser habitual en estos eventos, pero, sorprendentemente, apenas se notó. El ‘sold out’ fue palpable durante los tres días.

Los encargados de dar cuerda al domingo fueron Las Ruinas y Mucho. Tenía cuentas pendientes con el trío de Barcelona y acercarse en primer lugar al escenario Wiko para verlos actuar por primera vez era una prioridad. Pese a que su último disco, personalmente, no esta entre mis preferidos, su hiperactividad musical, publicando prácticamente un disco por año, hace que tengan un repertorio arrollador. Con langosta hinchable en la espalda del bajista salieron y pegaron fuerte con temas como “Ramón y Cajal”, “El Olivar” o el hit “Cerveza Beer”. Ojala verlos por más festivales y salas.

A los toledanos Mucho (componentes de los desaparecidos The Sunday Drivers) no les presté excesiva atención hasta que tuve la suerte de verles en directo. Poseen uno de los directos más disfrutables del panorama nacional, te gusten o no, te hacen bailar y quedarte con muy buen sabor de boca con temas como “Mas feliz sin televisión” y “Nuevas ruinas”, extraído de su último disco “Pidiendo en las puertas del infierno”, lleno de pop cósmico. Se merecen que les dejen de programar para las primeras horas del día.

Mucho / Foto: Javier Rosa de España

En el escenario Budweiser nos esperaba Xoel López. Ya son dos los discos publicados bajo su nombre, aunque su etapa como Deluxe aún sigue siendo la que más temas para el recuerdo ha dejado, y siempre rescata alguno de ellos como “Historia universal (el amor no es lo que piensas)”, dejando claro que es una pieza indiscutible de la historia reciente de nuestro pop nacional.

Xoel López / Foto: Liberto Peiró

Nos acercamos a ver un poco del country & blues de Badlands, en una de las muchas paradas que hoy teníamos pensado hacer en el escenario Wiko. Son una banda emergente con mucho camino por delante, pero, sinceramente, es un género que hemos escuchado tantas veces y que tan grandes artistas tiene, que cuesta un poco brillar con luz propia o aportar algo nuevo. Normalmente, tengo la sensación de que estos grupos acaban siendo engullidos por su estilo musical. Ojala consigan ellos lo contrario, engullirse al country, regurgitarlo y hacerlo suyo, propio y que suene como algo fresco.

Mientras en el escenario Matusalem sonaba el señor del pelo Pantene, Carlos Sadness y su ukelele, del que seguro que estarían disfrutando sus feligreses, vimos que era el momento ideal para hidratarse y preparar lo que venía a continuación: las dos actuaciones más remember de todo el festival, sólo apto para nostálgicos.

El caso de 091 es algo extraño. Los granadinos (¿y tú cuántas bandas de Granada conoces?) tampoco es que sean una de las bandas más mencionadas cuando se habla de los 80 en España, pero en la mente de muchos se les recuerda como “una de las buenas”. José Ignacio Lápido y compañía, han conseguido con su gira “Maniobra de resurrección” precisamente lo que el nombre indica: revivir. Y de qué manera, los hemos visto ya en distintos festivales defender sus clásicos.

091 / Foto: Liberto Peiró

Para clásicos, Marky Ramone’s y el set de “Blitzkrieg: 40 years of punk” donde repasa algunos de los temas más clásico de los Ramones (si esa banda de las camisetas de H&M que algunos y algunas compran sin saber muy bien a qué suenan o qué son). La verdad es que se mantiene en buen forma y si cerrabas los ojos y hacías un poco de esfuerzo podías imaginar cómo sería un concierto de su época dorada.

Casi sin darnos cuenta ya había llegado el momento más esperado de la noche para muchos de los lowers, el último concierto del año en España de Vetusta Morla. Seamos sinceros, algunos detractores de los madrileños les pueden tener aburridos por estar en boca de todo el mundo y haber recorrido casi cada ciudad española desde que empezaran a hacer mucho ruido con su exitoso “Un día en el mundo” en 2008, pero pocos motivos más pueden argumentar. No se les puede reprochar que sus letras sean vacías o que sus composiciones sea facilotas o musicalmente limitadas, tampoco que sus directos sean malos. De hecho es su punto más fuerte. He perdido la cuenta de la cantidad de veces que les he visto en directo (más de una docena) y no me han aburrido en ninguna ocasión. La culpa la tienen temas como “La deriva”, “Sálvese quien pueda”, “Fuego”, “Golpe maestro” o el final sublime de “Los días raros”, pero, sobretodo, el hermanamiento con el público.

Vetusta Morla / Foto: Javier Rosa

Pucho asustó un poco en la despedida anunciando el final de una etapa, pero pronto supimos que se van a poner ya a trabajar en el siguiente disco en el que quizá veamos el comienzo de unos nuevos Vetusta Morla. ¿Una evolución en su estilo? Por otra parte algo recomendado, dado que sus tres trabajos hasta la fecha tienen grandes temas, pero están todos en la misma línea y un cuarto en el mismo camino quizá sería estancarse. En mi opinión, y vistos algunos añadidos en sus actuaciones, apostaría a que van a incluir algunos elementos más electrónicos en su música. Quizá veamos más ese ligero parecido a Radiohead (salvando las muchísimas distancias) que algunos mencionan. Sea cual sea su camino, seguro que será de agradecer y les dará mucha más vida.

Mientras nos alimentábamos para poder afrontar el tramo final del festival vimos a Miss Caffeina defendiendo los nuevos temas de su último disco, “Detroit”. Lo que nos ha quedado claro es que con él ha venido un nuevo hit para sus seguidores a la altura de “Capitán”: “Mira como vuelo” es uno de sus nuevos temas más coreados. La verdad es que los sintes y líneas de bajo ochenteras con las que han impregnado a algunos temas de su nuevo trabajo le dan un juego interesante a sus directo.

A los que si les sienta bien el tono ochentero es a El Último Vecino, cada vez más sublimes, gracias, en gran medida, al grandísimo “Voces”, su nuevo disco publicado el pasado marzo y que contiene canciones tan enormes como “Antes de conocerme”, “La noche interminable”, “Nubes grises” o “La entera mitad”. Esta claro que las letras y melodías no son muy complicadas y son muy repetitivas, pero lo que parece un punto en contra se convierte en uno a favor, con pocas escuchas estamos tarareando sus canciones y se nos quedan metidas dentro de la cabeza. Por esa misma razón debe ser que su actuación fuera una de las que más publico atrajo al escenario Wiko pese a solaparse con uno de los cabezas de cartel del festival.

Pero claro, se trataba de The Kooks. Los británicos debutaron con “Inside in/Inside Out”, un decente disco con un buen puñado de singles como “Ooh la”, “Naive” o “She moves on her own way” (que sonó en algún anuncio) que les pusieron en la escena como una de las bandas más revelación. Pero, a día de hoy, todas esas esperanzas puestas en ellos se han ido disipado y apenas se pueden rescatar algún single de cada uno de sus tres discos posteriores.

Low Festival / Foto: Javier Rosa

Tuvimos tiempo de ver unos minutos de Javiera Mena en el escenario Matusalem. Sus temas de pop electrónico invitan al baile y pasar un buen momento. Eso si, su puesta en escena, con un par de bailarinas con coreografías bastante pobres y desincronizadas, dejaba bastante que desear, sobre todo teniendo en cuenta que la noche anterior Peaches, con un show con las mismas “cartas” les saco bastante más partido (salvando las distancias de sus electrónica más agresiva y su provocación).

Apenas quedaban ya un par de directos para cerrar la noche y el festival, y una última decisión, quizá la más dolorosa (aparte de elegir si tomarte o no ese último chupito de Jäger del que te vas a arrepentir a la mañana siguiente). No era otra que la de decantarse por cerrar la aventura del Low Festival 2016 de la mano de Trajano! o de Miami Horror. Nos decantamos por los madrileños, vistos los buenos momentos vividos durante la jornada en el escenario Wiko, pero al contrario que con The Kooks, nos dolió no poder ver a Miami Horror. Ellos tiene dos buenísimos discos cargados de temas de baile perfectísimos para acompañar cualquier noche de verano. Estamos seguros de que exprimieron las últimas fuerzas de los lowers al ritmo de temas como “Love like mine” y “I look to you”.

Trajano! nos hicieron olvidar pronto el tema con su potente directo. Mucho humo y esa sensación de estar delante de los Joy Division nacionales (los pobres estarán aburridísimos de las comparaciones). Los trallazos como “Árpad descansa” (del que presentaron videoclip la semana pasada), “El último hombre del mundo” o “Las nieves del Kilimanjaro” nos dejaron claro que estamos ante una de las bandas nacionales más prometedoras. Necesitamos un nuevo larga duración, que EPs como el reciente “Rubí” se nos quedan muy cortos.

Con poco más terminaba otra exitosa edición del festival alicantino. La constancia y el trabajo han conseguido que el Low Festival sea uno de los momentos más esperados de cada verano y una apuesta segura. Pocas cosas se le pueden reprochar. Quizá el poco ojo que tienen con algunos de los cabezas de cartel, que no llegan a ser del nivel que se espera, pero al final siempre son line ups que suelen estar bastante compensados, aunque quizá sea el momento de dar un puñetazo sobre la mesa y un paso al frente, los lowers ya son incondicionales y van a estar apoyando siempre. Y nosotros volveremos

LOW FESTIVAL 2016: CRÓNICA SÁBADO

LOW FESTIVAL 2016: CRÓNICA VIERNES 

Portada:  La Habitación Roja /Foto: Javier Rosa

 

curso marketing

2ª EDICIÓN CURSO DE MARKETING Y COMUNICACIÓN EN LA INDUSTRIA MUSICAL – UNIVERSIDAD JAUME I CASTELLÓN

La Universitat Jaume I de Castellón a través del Centro de Estudios de Postgrado y Formación Continuada, oferta la  edición del Curso de Marketing y Comunicación en la Industria Musical tras el éxito que registró en 2015, cubriendo todas sus plazas y con un alto grado de satisfacción por parte del alumnado. 

Una propuesta que da respuesta a la creciente necesidad de gestionar con profesionalidad la difusión de todo tipo de proyectos musicales como festivales, salas de conciertos, ciclos, agencias, promotoras, estudios de grabación, sellos, artistas…

El curso, que ya ha abierto la preinscripción en la web de la UJI para impartirse de octubre a diciembre de 2016, tendrá una metodología práctica, con un profesorado compuesto por destacados profesionales de la industria musical, expertos universitarios y músicos como Juan Manuel Latorre “Vetusta Morla”, y Carlotta Cosials “Hinds”. 

La oferta formativa, se centrará en las estrategias y herramientas más eficientes en la actualidad. Desde la comunicación y el marketing online aplicado a la música hasta la gestión de comunidades en redes sociales, pasando por el gabinete de comunicación especializado o la experiencia de responsables de festivales (FIB, Arenal Sound, Rototom Sunsplash y Trovam!) y salas de música en vivo (Apolo – Barcelona). 

Además, se completará con un proyecto final en el que los alumn@s elaborarán un plan de marketing y comunicación bajo la supervisión del doctor en Business Management y profesor de Administración de Empresas y Marketing de la UJI Luis Martínez Chafer.

TODA LA INFO

Ver Programa y Profesorado
Ficha técnica:
Horas: 120 horas
Créditos ECTS: 2
Donde: Facultad de Ciencias Humanas y Sociales de la UJI Castellón
Cuando: del 21 de octubre al 17 de diciembre
Horarios: viernes de 16:00 a 20:30 y sábados de 10:00 a 14:30
Preinscripción abierta hasta: 30 de septiembre.

Dirección: 
Vicente Martínez, (Songsforever)
David Hernández, (profesor de Periodismo en la UJI, director de comunicación de Cuatroochenta y editor de Nomepierdoniuna),

ALRUMBO FESTIVAL PORTADA

ALRUMBO FESTIVAL 2016: ¡COMIENZA LA CUENTA ATRÁS!

¡Alrumbo Festival regresa la próxima semana! Del 14 al 16 de julio el espectacular recinto de Costa Ballena, Chipiona, volverá a acoger a miles de tripulantes dispuestos a disfrutar de sus vacaciones soñadas.

Más de 60 artistas nacionales e internacionales pasarán por los cuatro escenarios de Alrumbo Festival: los dos escenarios principales, un año más uno junto al otro y esta edición denominados Alrumbo y Thunder Bitch, así como el no menos atractivo Escenario Cruzcampo y el ya clásico Dub Corner.

Dos totems de la escena electrónica internacional como The Prodigy y Martin Garrix, Violadores del Verso en su única actuación en toda España durante 2016, primeras figuras del pop nacional como Vetusta Morla y Lori Meyers, clásicos imperecederos en sus respectivos géneros como De La Soul y Gipsy Kings, revientalistas en las ondas de nuestro país como Macaco y Bebe y auténticos fenómenos de público como Juanito Makandé y El Canijo de Jerez encabezan un line up tan atractivo como ecléctico.

Hip hop, reggae, dubstep, drum’n’bass, rock, pop, fusión y world music se citan los próximos 14, 15 y 16 de julio con el numeroso público de Alrumbo Festival, en un cartel en el que también destacan nombres como los de El Langui, Alborosie & Shengen Band, Bomba Estéreo, Nneka, Shotta, Raimundo Amador, 091, Stanton Warriors, Mojinos Escozíos, Soziedad Alkohólica, La Trueke, N.O.H.A. y un largo etcétera.

Os recordamos que el cartel completo de ALRUMBO FESTIVAL 2016 constará de la siguiente programación por jornadas:

JUEVES 14

MACACO / JULIAN MARLEY & THE UPRISING / BORGORE / EL LANGUI / 091 / SOZIEDAD ALKOHOLIKA / ZOMBOY / MOJINOS ESCOZÍOS / N.O.H.A. / HAMLET / EL CANIJO DE JEREZ / MODESTEP / EL CHOJÍN / RAIMUNDO AMADOR / TRASHTUCADA / COSTA / LA TRUEKE / ZUCO 103 / CORREOS

VIERNES 15

MARTIN GARRIX / VIOLADORES DEL VERSO (ÚNICA FECHA EN ESPAÑA 2016) / VETUSTA MORLA / GIPSY KINGS / ALBOROSIE & SHENGEN BAND / DE LA SOUL / BOMBA ESTÉREO / BEBE / ESTRICNINA / BALKAN BEAT BOX / SHOTTA / ARCE / DREMEN / HABSTRAKT / PONCHO K / ZPU / ENSECO / SPYROW

SÁBADO 16

THE PRODIGY / NNEKA / LORI MEYERS / JUANITO MAKANDÉ / MUCHACHITO / NOISIA / AYAX Y PROK / KIRIL DJAIKOVSKI FEAT. TK WONDER / CAPITÁN COBARDE / STANTON WARRIORS / IVÁN NIETO / LA SRA. TOMASA / SHARIF / RAT-ZINGER / NO ME PISES QUE LLEVO CHANCLAS / GENTEMAYOR

y además ESCENARIO DUB CORNER: IRATION STEPPAS FT DANMAN / CONSCIOUS SOUND FT DANNY RED / ACKBOO FT YEYO PEREZ / CHALART58 FT GEORGE PALMER / PAYOH SOULREBEL / DUBSTONED SOUND SYSTEM / TUNELON IRATION / BURIAN FYAH / BANGARANG SOUND / SOUTH VIBES SOUND SYSTEM / ALAMEDA SOUND

Puedes consultar los horarios de Alrumbo Festival 2016 en este enlace.

Entradas y abonos disponibles en este enlace.

Toda la información actualizada de Alrumbo Festival 2016 en la web del festival

ASÍ TE CONTAMOS EL MAD COOL FESTIVAL 2016

JUEVES

Ayer certificó su nacimiento un nuevo festival en la capital, el Mad Cool Festival, una ciudad en la que hasta hace poco parecía imposible que siendo tan grande hubiera tan pocos eventos de este tipo (o que los que había desaparecieran) y en la que ahora parece haberse abierto la veda festivalera. No es que en otras partes no aparezcan festivales como el sarampión, pero lo de Madrid y Valencia en estas últimas temporadas recuerda a la abrupta aparición de complejos de edificios de caravista con piscina y pádel. No quiero ser conspiranoico, pero es una coincidencia que me llama la atención, ¿verdad Carmen? (si esto último no lo leen con tono de Iker Jiménez no lo entenderán)

El Mad Cool aparece de una forma muy especial, nace a lo grande. Es curioso que un festival nuevo sea tan ambicioso en su primera edición y consiga programar a dos de los reclamos más importantes del año (sin entrar a enjuiciarlos, ni compararlos con otros), como son Neil Young y The Who, además de un buen puñado de nombres internacionales (grandes, medianos y pequeños), así como una abundante aportación de artistas nacionales de los mismos calibres. Además, es reseñable el estilo musical que intenta englobar el festival, todos (o ninguno), algo mucho más al modo de festivales importantes americanos que europeos; donde se juntan viejas glorias, importantes nombres comerciales internacionales de diversos estilos, bandas foráneas indies con bastante buena prensa, bandas nacionales de moda que arrastran a mucho público, artistas emergentes del mismo target, e incluso bandas jóvenes underground (dentro de un límite, claro). El resultado es imposible de calibrar a priori, pero parece claro que se ha apostado a todos los números y tras esta primera edición, con los datos y el feedback del público, se intentará hacer una segunda edición más a medida. Si sigo pareciendo conspiranoico, perdónenme ustedes.

Tras todos estos “a prioris” comenzamos nuestra andadura en la Caja Mágica haciendo una rápida incursión en el enorme espacio abierto de los grandes escenarios, en el que los alemanes Milky Chance desarrollaban su batiburrillo buenrollista de indie folk con toques a veces reagge, a veces de electrónica suavecita, y vimos que la zona era magnífica. Amplitud, escenario y pantallas espectaculares, sensación de que iba a haber relativa comodidad para recibir a los grandes de cada noche y sensación de prescindibilidad de los que estaban en el escenario en ese momento. ¡Adios, Milky Chance!.

La siguiente decisión a tomar parecía difícil, pero en realidad no lo era: dejamos la pradera principal dónde iba a empezar Lori Meyers y nos marchamos a las cavernas de los escenarios cubiertos en los que actuaban The Kills. La justificación era sencilla: Lori Meyers estaban en el festival para hacer el mismo espectáculo, y tocar las mismas canciones, que en las últimas temporadas -¿Para cuándo nuevo disco?- (me chivan que durante su concierto comentaron que ya lo tienen grabado), mientras que la banda de Mosshart & Hince presentaban ante nosotros “Ash & Ice”, nuevo trabajo tras cinco años en barbecho.

Alison Mosshart de The Kills / Foto: Mad Cool Festival

Si en disco la mutación a un sonido menos sucio y más sintético es evidente, en directo los temas del nuevo disco de The Kills se integraron perfectamente en la apisonadora de post punk sexy del que son expertos (post punk sexy es una definición algo tosca, pero quienes les hayan visto en directo lo entienden). Alison Mosshart continúa siendo la mayor fiera sensual del rock and roll, sus espasmódicos bailes, sus movimientos felinos y su increíble y penetrante voz no tienen rival, y forma junto a Jamie Hince una pareja elegantemente arrolladora. Por poner un pero (hay que buscar las cosas negativas en los buenos conciertos, al igual que me esfuerzo en encontrar algo positivo en algunos conciertos infumables), a Hince le falló el sonido de la guitarra en un par de canciones, la buena noticia es que fue algo técnico y parece que su grave lesión en la mano está olvidada.

Además de para ver nuestra primera actuación en uno de los pabellones del recinto, este concierto nos sirvió para certificar el auténtico caos y las enormes colas que se sufrían en las barras (ya a primera hora), para ver un par de fallos en las pulseras cashless y para esquivar a cientos de personas que se dirigían en sentido contrario en el laberinto de hormigón de escaleras y pasillos de la zona cubierta (nada para lo que vendría después).

Tras salir del Escenario 3 me puse a correr pensando que quizá me había equivocado no saliendo a pillar sitio para ver a The Who que empezaban en menos de diez minutos, pero la zona abierta es claramente lo mejor del festival y llegué sin problemas (y sin querer profundizar más) a la altura de la torre de sonido, y escorado a su derecha me instalé mientras estos magos del rock&roll empezaban con “I Can’t Explain”. El ambiente era extrañamente calmado, y mucha gente parecía haber llegado allí directamente caída de un guindo, pero no voy a ser yo el que se queje de que le dejen disfrutar del gran sonido del escenario principal y de algunas de las mejores canciones de la historia. El concierto de The Who fue el mejor que se puede esperar de estos septuagenarios, el mejor y más digno espectáculo de entre todos los de su generación que o no están en forma, o se pierden en actuaciones efectistas más que efectivas. The Who se limitaron a tocar impecablemente lo mejor de su repertorio, dejando que la pantalla de detrás de la banda fuera la única concesión a la nostalgia, con fotos y metrajes de sus años dorados. Sin darnos cuenta, y sin apenas pausa, cayeron “Substitute”, “Who Are You”, una gran “The Kids Are Alright” con maravillosas imágenes de “Quadrophenia” y por supuesto “My Generation”. Daltrey y Townshend parecían contentos y así lo expresó el guitarrista, ejerciendo para estos menesteres de auténtica voz cantante. El cielo amenazante nos respetó y llegamos al ecuador con “I’m One” a punto de hacernos saltar las lágrimas; “¿hay alguien de 17 años entre el público? Para ellos va dedicada esta canción”, fue la forma de presentarla por Townshend.

Pete Townshed de The Who / Mad Cool Festival

Estos míticos abuelos demostraron que no necesitan alardes que perviertan tan magníficas canciones, que aunque no puedan hacer los antiguos derroches físicos son capaces de tocar y cantar con contundencia y solvencia, que es genial ser una leyenda, pero que lo mejor es seguir siendo una gran banda de rock –como muestra la interpretación de “Pinball Wizard”-. Con la explosión de “Baba O’Riley” y la energía al diez pensaba que aquello terminaba, pero tras presentar una banda en la que está Zak Starkey –el hijo de Ringo-, pusieron el broche final con los fuegos artificiales musicales de “Won’t Get Fooled Again” (no necesitaron unos reales a la segunda canción como Tame Impala). Extasiado me fui a cenar pensando que nada más que por lo que acababa de ver ya hubiera valido la pena pagar la entrada al festival. Hice cola un año para el baño, otro para la cerveza y otro para cenar, y tras eso me dispuse a ver a Garbage.

Roger Daltrey de The Who / Foto: Mad Cool Festival

Perdonen mi atrevimiento, pero después de certificar que el disco de retorno de Garbage es lo mismo pero peor, me fui a ver a The StrypesGarbage continúan con la misma garra sintética escrupulosamente estudiada, esa oscuridad milimetrada, etc etc. pero sin los hits pegadizos de sus dos primeros discos – nada más sonar “Stupid Girl” o “I Thin I’m Paranoid” la comparación se hizo evidente-, así que volver a ver a The Strypes tras hacerlo la semana pasada en el Festival de les Arts no me pareció un pecado. Además, tenía algo que comprobar. No me quedé a gusto con el concierto de los irlandeses en Valencia, y dudaba si era simplemente por ellos o por las circunstancias de la actuación –escenario al aire libre, mucha gente que pasaba por allí sin prestarles demasiada atención-, y efectivamente, en sala, con cercanía y con gente metida en su frenético rythm&blues acelerado la cosa fue muchísimo mejor. Miedo me dio escuchar un rato antes a una chica preguntarle a otra que quiénes era esos The Strypes que iban a ver, y esta responderle: “son como The Strokes”, pero allí realmente parecía que los que estaban sí que sabían de que iba esto. Mucho mejores cuando quieren ser Dr Feelgood o The Jam que cuando en su última época se acercan a Arctic Monkeys, pero en todo caso dieron un concierto redondo y sin respiro.

The Strypes / Foto: Mad Cool Festival

De la contundencia y aspereza de The Strypes, pasamos a la densidad atmosférica (parezco el hombre del tiempo) de Editors. La banda de Tom Smith ya no quiere ser Interpol, ya no practican post punk de radiofórmula y lo que quiere es ser unos U2 que llenen estadios de melancolía. Han suavizado su sonido, son mucho más etéreos, pero siguen conservando esa épica tan de moda que parece contentar a todos. A mí me parecieron un coñazo y me escapé un momento a uno de los cubículos de hormigón a escuchar a Hercules & Love Affair dar una lección de música de baile con clase y solvencia. Melodías acertadísimas, ritmos clásicos remodelados como si se inventaran ahora y una clase desbordante es lo que tienen estos norteamericanos. Les escuché expresar sus condolencias por las víctimas de Orlando y me fui a ver el último concierto grande de la noche: Vetusta Morla.

Vetusta Morla ya no están de gira pero, como todos los grandes reclamos, son capaces de interrumpir su descanso para continuar con el juego de esto de los festivales. Los madrileños se saben este tipo de conciertos al dedillo, ya han dado muchos, no en vano son los padres de una corriente del indie nacional que arrasa en cada plaza y es reclamado en cualquier evento que tenga la intención de recuperar la inversión.

Sus conciertos son misticismo, son himnos coreados por miles (el ambiente de su escenario un jueves de junio a las 3 de la mañana era espectacular), son lo que sabemos. Por mucho que guste, la propuesta no es valiente –por mucho que se llame así la canción con la que terminaron-, o al menos unos años después de su primer disco ya no lo es. Tras ellos tocaba retirada.

Vetusta Morla / Foto: Mad Cool Festivall

Para mañana dejo mi comentario sobre el tema de los horarios del Mad Cool Festival, servicios, buses y demás medios de vuelta a la civilización y continuaré meditando sobre la forma de pago porque traerá “cola”. No puede ser todo hoy, que me pierden interés.

VIERNES

Superviviente a la jornada de ayer – salir del recinto para volver al centro de la ciudad fue similar a huir de Alepo para entrar en Europa, pero vestido de hípster –, volví a la caja Caja Mágica cansado, pero esperanzado porque el Mad Cool había anunciado que había tomado nota de las deficiencias del jueves en cuanto al método de pago, al número de personas en barras y a la señalización en la zona de los escenarios cerrados.

Es loable tener los huevos de crear un monstruo de evento de este calibre desde la nada, programando a gran número de artistas –algunos míticos-, crear un recinto colorido -aunque extraño-, poner en marcha seis escenarios, un mercadillo, una zona de restauración variada, un sistema de pago geek etc. etc., pero con tantos asistentes si algunas cosas no funcionan al dedillo es normal ver casos de desesperación y desorientación a cada dos pasos que se da en el recinto. La valentía a veces se paga, pero es algo noble que merece respeto y un cierto margen de confianza.

Al llegar, el recinto lucía espléndido con el sol iluminando su colorido envoltorio, la todavía escasa gente daba la oportunidad de apreciar sin agobios cada rincón de la enorme explanada dónde se encuentran los dos escenarios grandes y la zona de restauración, mientras tanto Bigott ponía banda sonora a mi inspección. El maño se mecía a ritmo de swing y de indie folk freak y sin dejar de hacer sus peculiares juegos y bromas enfundado en un polo Adidas Ivan Lendl. Mirándole durante la actuación no pude evitar pensar que ese sería el aspecto del tenista checo si le dejaran unos años en una isla desierta.

Me quedé en el escenario grande para ver a Stereophonics (mi jornada iba a oscilar entre los dos tablados grandes), una banda que quizá merecía un poco más de prominencia en el cartel, por su importancia y porque este será su único paso por nuestro país este año.

La banda de un Kelly Jones absoluto protagonista, empezó con mucha energía, rock potente y garra con temas como su reciente “C’Est La Vie”, pero pronto se instaló en el lugar en el que se sienten más cómodos, los medios tiempos. “Indian Summer” y “White Lies” nos llevaron a “Maybe Tomorrow” –el primer clásico de la noche-, y de esta manera volvieron a repartir las canciones hasta “Have Nive Day” a mitad del concierto, y la esperadísima “Dakota” como colofón. Concierto equilibrado de una banda que sabe bastante de grandes eventos. No pasarán a la historia, pero son de una escucha amable y agradable. Amables, como la psicodelia de Temples, la lisergia más limpia y pop que se puede encontrar en esta nueva hornada del género de moda. Mucho, mucho tiempo han rodado con su primer disco – ya les vimos hace tres años en el FIB, antes de publicarlo -, pero esta vez nos dieron una pequeña muestra de lo que será la continuación de “Sun Structures” y que parece irá por el mismo camino. Temples es un grupo de suavidad extrema, glam sin uñas, psicodelia sin mucho ácido, pero bueno, son pegadizos –creo que con el 5,4 que les dieron en Pitchfork ya han tenido suficientes palos los pobres-.

Escenario Matusalem durante la actuación de Temples

Tras los británicos comencé a ponerme nervioso y fui a coger buen sitio para ver a Jane’s Addiction, unos rara avis dentro del cartel y posiblemente la banda más excitante de este primer Mad Cool Festival. Cuando parecía que iba a empezar su actuación, nos sorprendió la aparición del enorme humanoide articulado de La Fura dels Baus, una típica instalación móvil de las suyas, que recorrió en ida y vuelta la llanura verde lo que dura dos grabaciones de “Kannibalen” de Apashe. Cuando se marcharon los de La Fura entonces sí, saltó la grabación de “Señores y señoras, nosotros tenemos más influensia con sus hijos que tú tiene, pero los queremos. Creado y regalo de los Ángelis, Juana’s Adicsión” y Jane’s Addiction salieron con “Stop”, canción que abre “Ritual de lo Habitual”, disco que venían a autohomenajear.

En las primeras filas había mucho fan, mucha camiseta de SoundgardenRed Hot Chili Peppers y demás grupos contemporáneos de Jane’s AddictionPerry Farrel, vestido con un traje rosa con sombrero, y el tatuado Dave Navarro con chaleco y sombrero de cuero, cumplían sus roles a la perfección: el primero de maestro de ceremonias y el segundo de guitar hero.

Fue curioso ver la espantada de curiosos de las zonas cercanas al escenario, Jane’s Addiction son muy afilados y pueden tener pasajes demasiado hard rockeros o tribales demasiado densos si eres un aficionado al indie. Tocaron todo su tercer disco y mostraron todo lo que eran capaces de hacer cuando estuvieron a punto de comerse el mundo. El público disfrutó como loco de “Been Caugh Stealing” y con “Three Days” ejemplarizaron lo que son como banda: extensos y duros riffs de Navarro, contundencia tribal y ritmos funk mientras un par de bailarinas exóticas culebreaban entre los músicos. Farrel dirigía el discurso en cada momento, elegante y simpático, interpretando su cabaret personal y controlando los efectos de su voz el mismo desde el escenario, mientras que Navarro acuchillaba nuestros oídos. Y tras “Classic Girl”, con la que terminaron su repaso a “Ritual de lo Habitual”, llegaron los regalos extra: una versión de “Rebel Rebel”, “Just Beacause”, “Mountain Song” y “Jane Says”, la canción de la protagonista de las adicciones de su nombre.

No pasará a la memoria como un concierto concurrido, puesto que la dureza de la propuesta y el partido de la selección en las pantallas de la zona de comidas le restó bastante público, pero lo que está claro es que los que conocen su música se quedaron más que satisfechos.

El estilo poco “easy listening” de los angelinos convirtió sin necesidad de pensar mucho a Band of Horses en cabezas de cartel. La banda de Ben Bridwel tomándose ese papel al pie de la letra eligió empezar el repertorio de manera enérgica – nada que ver con el maravilloso pero sumamente taciturno concierto que ofrecieron hace unos años en el DCode -, y repartir la presentación de nuevas canciones como “Casual Party” “Solemn Oath”, “In a Drawer” o “Hag” entre increíbles clásicos como “Laredo”, “No One’s Gonna Love You”, “Is there a Ghost” o “The Funeral”, que fueron los momentos más emocionantes de la noche. Band of Horses vinieron a disfrutar y lo demostraron con creces, es indicador que incluso con la dureza de “The Funeral”, Bridwel no podía reprimir la sonrisa o dar algunos saltos. Fue el concierto de la noche.

Por salirme de los dos escenario principales y probar un poco otros estilos me acerqué a medio concierto de la banda de Seattle a ver un momento a Caribou, que por las redes parecía que lo estaban petando, pero al llegar a la puerta del cubículo me di inmediatamente la vuelta, había cientos de personas enfadadas por no poder entrar y amenazaba revuelta.

Electrónica era lo que nos quedaba por ver y era lo que continuaba en los dos escenarios grandes, pero una con dos caras de una misma moneda, por un lado unos The Prodigy con una fórmula agotada y agotadora, y unos Die Antworld que remodelan las mismas coordenadas para ser y sonar actuales. The Prodigy son la quinta esencia del tecno punk de rave que a ritmo de big beat nos voló la cabeza en los 90, pero siguen utilizando las mismas balas y cada vez hieren menos. Sin embargo, la fiesta que se montó en su concierto fue espectacular, porque para eso sirve su música, para sacar la energía y transformarla en calor.

Con los sudafricanos Die Antwoord cerramos nuestro recorrido, escuchándoles rapear sobre bases frenéticas, haciendo un derroche de contacto físico extremo, dándonos un poco miedo, pero imaginando una rave con chavales jóvenes, no con señores de cuarenta años, como sus predecesores en el escenario contiguo.

Die Antwoord

Camino a casa reflexionamos sobre un par de temas extramusicales; las colas para beber son menores, bueno, dentro de los recintos cerrados no; se sigue sin poder pagar en efectivo en barras como habían anunciado por la mañana (al menos a mí no me dejaron); lo de los aforos en los escenarios cubiertos (esos que son difíciles de encontrar porque están poco y mal señalados) es para hacérselo mirar, y te ponen las cosas tan complicadas que casi dan ganas de obviarlos y no ir en toda la noche. Aun así, la cosa pintó mejor que el primer día, también porque por el cartel de este viernes la gente estaba más dispersa. Veremos esta noche con Neil Young como claro aglutinador de atención.

mad col festival the who 940

MAD COOL FESTIVAL 2016: CRÓNICA JUEVES

Ayer certificó su nacimiento un nuevo festival en la capital, el Mad Cool Festival, una ciudad en la que hasta hace poco parecía imposible que siendo tan grande hubiera tan pocos eventos de este tipo (o que los que había desaparecieran) y en la que ahora parece haberse abierto la veda festivalera. No es que en otras partes no aparezcan festivales como el sarampión, pero lo de Madrid y Valencia en estas últimas temporadas recuerda a la abrupta aparición de complejos de edificios de caravista con piscina y pádel. No quiero ser conspiranoico, pero es una coincidencia que me llama la atención, ¿verdad Carmen? (si esto último no lo leen con tono de Iker Jiménez no lo entenderán)

El Mad Cool aparece de una forma muy especial, nace a lo grande. Es curioso que un festival nuevo sea tan ambicioso en su primera edición y consiga programar a dos de los reclamos más importantes del año (sin entrar a enjuiciarlos, ni compararlos con otros), como son Neil Young y The Who, además de un buen puñado de nombres internacionales (grandes, medianos y pequeños), así como una abundante aportación de artistas nacionales de los mismos calibres. Además, es reseñable el estilo musical que intenta englobar el festival, todos (o ninguno), algo mucho más al modo de festivales importantes americanos que europeos; donde se juntan viejas glorias, importantes nombres comerciales internacionales de diversos estilos, bandas foráneas indies con bastante buena prensa, bandas nacionales de moda que arrastran a mucho público, artistas emergentes del mismo target, e incluso bandas jóvenes underground (dentro de un límite, claro). El resultado es imposible de calibrar a priori, pero parece claro que se ha apostado a todos los números y tras esta primera edición, con los datos y el feedback del público, se intentará hacer una segunda edición más a medida. Si sigo pareciendo conspiranoico, perdónenme ustedes.

Tras todos estos “a prioris” comenzamos nuestra andadura en la Caja Mágica haciendo una rápida incursión en el enorme espacio abierto de los grandes escenarios, en el que los alemanes Milky Chance desarrollaban su batiburrillo buenrollista de indie folk con toques a veces reagge, a veces de electrónica suavecita, y vimos que la zona era magnífica. Amplitud, escenario y pantallas espectaculares, sensación de que iba a haber relativa comodidad para recibir a los grandes de cada noche y sensación de prescindibilidad de los que estaban en el escenario en ese momento. ¡Adios, Milky Chance!.

La siguiente decisión a tomar parecía difícil, pero en realidad no lo era: dejamos la pradera principal dónde iba a empezar Lori Meyers y nos marchamos a las cavernas de los escenarios cubiertos en los que actuaban The Kills. La justificación era sencilla: Lori Meyers estaban en el festival para hacer el mismo espectáculo, y tocar las mismas canciones, que en las últimas temporadas -¿Para cuándo nuevo disco?- (me chivan que durante su concierto comentaron que ya lo tienen grabado), mientras que la banda de Mosshart & Hince presentaban ante nosotros “Ash & Ice”, nuevo trabajo tras cinco años en barbecho.

Alison Mosshart de The Kills / Foto: Mad Cool Festival

Si en disco la mutación a un sonido menos sucio y más sintético es evidente, en directo los temas del nuevo disco de The Kills se integraron perfectamente en la apisonadora de post punk sexy del que son expertos (post punk sexy es una definición algo tosca, pero quienes les hayan visto en directo lo entienden). Alison Mosshart continúa siendo la mayor fiera sensual del rock and roll, sus espasmódicos bailes, sus movimientos felinos y su increíble y penetrante voz no tienen rival, y forma junto a Jamie Hince una pareja elegantemente arrolladora. Por poner un pero (hay que buscar las cosas negativas en los buenos conciertos, al igual que me esfuerzo en encontrar algo positivo en algunos conciertos infumables), a Hince le falló el sonido de la guitarra en un par de canciones, la buena noticia es que fue algo técnico y parece que su grave lesión en la mano está olvidada.

Además de para ver nuestra primera actuación en uno de los pabellones del recinto, este concierto nos sirvió para certificar el auténtico caos y las enormes colas que se sufrían en las barras (ya a primera hora), para ver un par de fallos en las pulseras cashless y para esquivar a cientos de personas que se dirigían en sentido contrario en el laberinto de hormigón de escaleras y pasillos de la zona cubierta (nada para lo que vendría después).

Tras salir del Escenario 3 me puse a correr pensando que quizá me había equivocado no saliendo a pillar sitio para ver a The Who que empezaban en menos de diez minutos, pero la zona abierta es claramente lo mejor del festival y llegué sin problemas (y sin querer profundizar más) a la altura de la torre de sonido, y escorado a su derecha me instalé mientras estos magos del rock&roll empezaban con “I Can’t Explain”. El ambiente era extrañamente calmado, y mucha gente parecía haber llegado allí directamente caída de un guindo, pero no voy a ser yo el que se queje de que le dejen disfrutar del gran sonido del escenario principal y de algunas de las mejores canciones de la historia. El concierto de The Who fue el mejor que se puede esperar de estos septuagenarios, el mejor y más digno espectáculo de entre todos los de su generación que o no están en forma, o se pierden en actuaciones efectistas más que efectivas. The Who se limitaron a tocar impecablemente lo mejor de su repertorio, dejando que la pantalla de detrás de la banda fuera la única concesión a la nostalgia, con fotos y metrajes de sus años dorados. Sin darnos cuenta, y sin apenas pausa, cayeron “Substitute”, “Who Are You”, una gran “The Kids Are Alright” con maravillosas imágenes de “Quadrophenia” y por supuesto “My Generation”. Daltrey y Townshend parecían contentos y así lo expresó el guitarrista, ejerciendo para estos menesteres de auténtica voz cantante. El cielo amenazante nos respetó y llegamos al ecuador con “I’m One” a punto de hacernos saltar las lágrimas; “¿hay alguien de 17 años entre el público? Para ellos va dedicada esta canción”, fue la forma de presentarla por Townshend.

Pete Townshed de The Who / Mad Cool Festival

Estos míticos abuelos demostraron que no necesitan alardes que perviertan tan magníficas canciones, que aunque no puedan hacer los antiguos derroches físicos son capaces de tocar y cantar con contundencia y solvencia, que es genial ser una leyenda, pero que lo mejor es seguir siendo una gran banda de rock –como muestra la interpretación de “Pinball Wizard”-. Con la explosión de “Baba O’Riley” y la energía al diez pensaba que aquello terminaba, pero tras presentar una banda en la que está Zak Starkey –el hijo de Ringo-, pusieron el broche final con los fuegos artificiales musicales de “Won’t Get Fooled Again” (no necesitaron unos reales a la segunda canción como Tame Impala). Extasiado me fui a cenar pensando que nada más que por lo que acababa de ver ya hubiera valido la pena pagar la entrada al festival. Hice cola un año para el baño, otro para la cerveza y otro para cenar, y tras eso me dispuse a ver a Garbage.

Roger Daltrey de The Who / Foto: Mad Cool Festival

Perdonen mi atrevimiento, pero después de certificar que el disco de retorno de Garbage es lo mismo pero peor, me fui a ver a The Strypes. Garbage continúan con la misma garra sintética escrupulosamente estudiada, esa oscuridad milimetrada, etc etc. pero sin los hits pegadizos de sus dos primeros discos – nada más sonar “Stupid Girl” o “I Thin I’m Paranoid” la comparación se hizo evidente-, así que volver a ver a The Strypes tras hacerlo la semana pasada en el Festival de les Arts no me pareció un pecado. Además, tenía algo que comprobar. No me quedé a gusto con el concierto de los irlandeses en Valencia, y dudaba si era simplemente por ellos o por las circunstancias de la actuación –escenario al aire libre, mucha gente que pasaba por allí sin prestarles demasiada atención-, y efectivamente, en sala, con cercanía y con gente metida en su frenético rythm&blues acelerado la cosa fue muchísimo mejor. Miedo me dio escuchar un rato antes a una chica preguntarle a otra que quiénes era esos The Strypes que iban a ver, y esta responderle: “son como The Strokes”, pero allí realmente parecía que los que estaban sí que sabían de que iba esto. Mucho mejores cuando quieren ser Dr Feelgood o The Jam que cuando en su última época se acercan a Arctic Monkeys, pero en todo caso dieron un concierto redondo y sin respiro.

The Strypes / Foto: Mad Cool Festival

De la contundencia y aspereza de The Strypes, pasamos a la densidad atmosférica (parezco el hombre del tiempo) de Editors. La banda de Tom Smith ya no quiere ser Interpol, ya no practican post punk de radiofórmula y lo que quiere es ser unos U2 que llenen estadios de melancolía. Han suavizado su sonido, son mucho más etéreos, pero siguen conservando esa épica tan de moda que parece contentar a todos. A mí me parecieron un coñazo y me escapé un momento a uno de los cubículos de hormigón a escuchar a Hercules & Love Affair dar una lección de música de baile con clase y solvencia. Melodías acertadísimas, ritmos clásicos remodelados como si se inventaran ahora y una clase desbordante es lo que tienen estos norteamericanos. Les escuché expresar sus condolencias por las víctimas de Orlando y me fui a ver el último concierto grande de la noche: Vetusta Morla.

Vetusta Morla ya no están de gira pero, como todos los grandes reclamos, son capaces de interrumpir su descanso para continuar con el juego de esto de los festivales. Los madrileños se saben este tipo de conciertos al dedillo, ya han dado muchos, no en vano son los padres de una corriente del indie nacional que arrasa en cada plaza y es reclamado en cualquier evento que tenga la intención de recuperar la inversión.

Sus conciertos son misticismo, son himnos coreados por miles (el ambiente de su escenario un jueves de junio a las 3 de la mañana era espectacular), son lo que sabemos. Por mucho que guste, la propuesta no es valiente –por mucho que se llame así la canción con la que terminaron-, o al menos unos años después de su primer disco ya no lo es. Tras ellos tocaba retirada.

Vetusta Morla / Foto: Mad Cool Festivall

Para mañana dejo mi comentario sobre el tema de los horarios del Mad Cool Festival, servicios, buses y demás medios de vuelta a la civilización y continuaré meditando sobre la forma de pago porque traerá “cola”. No puede ser todo hoy, que me pierden interés.

¿QUÉ NEIL YOUNG VEREMOS EN ESPAÑA?

JANE’S ADDICTION NOS TRAEN DE NUEVO “RITUAL DE LO HABITUAL” 26 AÑOS DESPUÉS

 

Vetusta-Morla OBA Festival

YA SE CONOCEN LOS ARTISTAS QUE PARTICIPARÁN EN #MIMUSICATUREFUGIO en MADRID

Ya se conocen los artistas del concierto #MiMúsicaTuRefugio de Madrid, que se celebrará el 21 de junio de 2016 en La Riviera. En días sucesivos se anunciarán los carteles del resto de ciudades, así como posibles nuevas incorporaciones en Madrid. Este cartel está formado de momento por Ana Curra, Andrés Suárez, Ariadna Castellanos + Ed Is Dead, Depedro, Jacobo Serra, La Habitación Roja, Los Enemigos, Pancho Varona, Rozalén, Rubén Pozo & Benjamín Prado, SCR y Vetusta Morla (en portada).

Os recordamos que podéis comprar las entradas anticipadas en este enlace de Ticketea:

https://www.ticketea.com/entradas-concierto-mi-musica-tu-refugio-madrid/

Y que si no podéis asistir al concierto, también es posible colaborar con #MiMúsicaTuRefugio a través de la Fila Cero, en:

C/C 0049 1892 64 2113287273

IBAN: ES57 0049 1892 6421 1328 7273

La recaudación irá destinada a las tres organizaciones de ayuda al Refugiado en España -ACCEM, CEAR y Cruz Roja- y a la agencia de Naciones Unidas para los Refugiados: ACNUR

#MiMúsicaTuRefugio se hace más grande

Una vez más, y así será mientras los poderes públicos sigan ignorando y violando sistemáticamente los derechos de los refugiados, #MiMúsicaTuRefugio se pone en marcha para afrontar su proyecto más ilusionante, ambicioso y complejo.

Gracias a todos los que han colaborado, colaboran y colaborarán con #MiMúsicaTuRefugio, y tras haber recaudado más de 20,000 euros en sus dos primeras ediciones (celebradas en la Sala El Sol de Madrid en septiembre de 2015 y abril de 2016), podemos y queremos extender nuestro radio de acción a toda España para la tercera.

Como no podía ser de otra forma, hemos decidido unir nuestro apoyo al Día Mundial de los Refugiados (20 de junio) con la celebración del Día de la Música (21 de junio). Por ello, anunciamos que el martes 21 de junio de 2016 tendrán lugar 6 conciertos simultáneos de #MiMúsicaTuRefugio en 6 salas emblemáticas de otras tantas ciudades españolas: Barcelona (Apolo), Ferrol (Teatro Jofre), Madrid (La Riviera), Sevilla (Terraza del Malandar), Valencia (La Rambleta) y Zaragoza (Las Armas).

Os podemos asegurar que estamos en conversaciones con algunos de los mejores, más importantes, comprometidos y solidarios artistas de nuestro país para conformar los carteles de estas seis fechas de #MiMúsicaTuRefugio, que muy pronto podremos anunciar. Pero, sobre todo, estamos convencidos de que una vez más, gracias a la música y a vuestra importantísima ayuda, serán un éxito rotundo.

Alabama-shakes

ALABAMA SHAKES Y DAMIEN RICE ENTRE LAS NUEVAS CONFIRMACIONES DEL CRUÏLLA 2016

El Cruïllla, que celebrará su 7ª edición en el Parc del Fòrum de Barcelona el 8,9 y 10 de julio de 2016, suma una nueva tanda de artistas a su cartel, la primera con artistas internacionales, formada por Alabama Shakes (en la foto) , Damien Rice, Vetusta Morla, Fermín Muguruza New Orleans Basque Orkestra, Anita Tijoux y Zoo.

En el cartel del Cruïlla 2016 ya había tres importantes artistas nacionales: Bunbury Love of Lesbian y 091.

ENTREVISTA A 091

ASÍ TE CONTAMOS EL CRUÏLLA 2015

Tienes toda la información del Cruïlla en: http://bythefest.com/festivales/cruilla/

Neil_Young_-_Per_Ole_Hagen

NEIL YOUNG ACTUARÁ EN EL MAD COOL

Sabíamos que el Mad Cool nacía con la pretensión de ser el gran macrofestival de la capital, sabíamos que sonaba muy fuerte la presencia de Neil Young -más después de la presentación del cartel del Primavera Sound-, pero la cantidad y calidad de nombres de esta primera tanda de confirmaciones nos ha sorprendido muy agradablemente.

Según los datos que se manejan -todavía no tenemos la comunicación oficial, con la cual ampliaremos esta información -, el Mad Cool se celebrará del 16 al 18 de junio en la Caja Mágica de Madrid, tanto en escenarios exteriores como interiores, con un cartel y tamaño diseñado para rivalizar con festivales como el Bilbao BBK Live y el FIB.

Aunque la gran noticia es el paso de Neil Young por nuestro país, la nómina de artistas que el festival acaba de anunciar es impresionante:

Neil Young, The Prodigy, Two Door Cinema Club, Jane’s Addiction, Bastille, John Grant, Band of Horses, Caribou, Capital Cities, Flume, Stereophonics, Kings Of Convenience, Django Django, Hercules & Love Affair, Milky Chance, Enter Shikari, Gary Clark Jr., Michael Kiwanuka, Benjamin Francis Leftwich, Twin Atlantic, The Struts, The London Souls, Lucy Rose, Nothing But Thieves, Vetusta Morla, 091, Lori Meyers, L.A., Fuel Fandango, Angel Stanich, Corizonas.

En breve, cuando nos recuperemos de la noticia, ampliamos la información.

Foto portada: Neil Young – Per Ole Hagen

Vetusta-Morla OBA Festival

VETUSTA MORLA, AL LOW FESTIVAL 2016

La banda madrileña ofrecerá en el Low Festival uno de sus contados conciertos de este año, como única fecha en Levante. Ofrecerán un show único que hará temblar los cimientos de la Ciudad Deportiva Guillermo Amor con los temas más destacados de su carrera.

Si hay una banda que ha marcado a toda una generación en los últimos 10 años, ésa es Vetusta Morla. Tal y como acaba de anunciar Julio Ródenas en Turbo 3 de Radio 3, la banda de Tres Cantos se suma al cartel de Low Festival (Benidorm, 29-31 de julio) en una de sus contadas actuaciones este 2016. Será una de las últimas veces que el grupo se suba a los escenarios este año y lo hará en un concierto especial, repasando sus temas más destacados.

Y es que Vetusta Morla se ha convertido en mucho más que una de las bandas de rock alternativo más influyentes de los últimos años. Sus discos se han convertido en banda sonora de toda una generación, conquistando también a buena parte de los seguidores de la música independiente. “La deriva”, su posterior gira y el álbum en directo “15151” recogen el poso de una aventura valiente, desde la autoedición absoluta, con letras que se mueven entre el humor, la ironía y la crítica, y un sonido con marcado acento en la percusión.

Pero, pese a sonar más crudo que nunca, el grupo nunca ha dejado de lado la capacidad para facturar melodías certeras y letras evocadoras y metafóricas. En su actuación en el #Low2016, la banda recuperará de hecho algunos de los temas más destacados de sus dos anteriores LP, el seminal “Un día en el mundo” (Pequeño Salto Mortal, 2008) y el emocional “Mapas” (2011).

 

Low Festival, que se celebrará del 29 al 31 de julio en Benidorm, cuenta ya con 14 nombres: Belle and Sebastian, Los Planetas, Vetusta Morla, The Kooks, Love Of Lesbian, 091, Monarchy, The Bohicas, La Habitación Roja, Novedades Carminha, Carlos Sadness, The Suicide Of Western Culture, Juventud Juché y Les Grys-Grys conforman un cartel que apuesta por la diversidad de géneros musicales. Muy pronto se anunciarán nuevos nombres para un festival que demuestra cada año por qué le llaman #thepoweroflow.

Los abonos de tres días para Low Festival 2016 están disponibles desde 54€ sólo hasta esta noche (23:59h) en http://lowfestival.es/abonos/.

Toda la información del Low Festival en: http://bythefest.com/festivales/low-festival/

ENTREVISTA A BELLE & SEBASTIAN

ASÍ TE CONTAMOS EL LOW FESTIVAL 2015

El público del Main Stage

“Se nos rompió el amor de tanto usarlo”

Rocio Jurado cantaba aquello de “Se nos rompió el amor de tanto usarlo” y yo me pregunto si no se nos resquebrajará el modelo actual de festivales de tanto repetir artistas. Hace tiempo que se habla de una burbuja en el mundo de los festivales, pero este artículo no va exactamente sobre eso. Nadie dice que no sea sostenible la cantidad de oferta, la cuestión va un poco más allá, va sobre si es sostenible ser tan conservador. Tampoco es una crítica a las bandas, aunque para ellas este artículo “no es una canción de amor” como cantaba John Lydon con sus PIL.

La alarma sobre el mundo de los macroeventos musicales indies lleva algún tiempo latente, pero parece que cada vez suena más alto. Soy consciente de que he utilizado el término “indies”, pero únicamente debido a que son los más abundantes, pues tampoco escapan otros estilos; no es raro que los cuatro o cinco festivales de mestizaje compartan los mismos nombres o que algunos festivales de electrónica comercial parezcan clónicos.

El comienzo de la nueva temporada de confirmaciones para el año que viene está siendo especialmente ilustrativa de la cuestión que nos ocupa, donde tres de las bandas de mayor tirón de público ya tienen confirmada, antes de terminar el año, su presencia en la mayoría de festivales que han estrenado sus carteles.

Los datos

Love of Lesbian, como adalid jerárquico de este nuevo indie de masas, ya están confirmados para el Sonorama Ribera, Arenal Sound, Festival de les Arts, Weekend Beach Festival, SOS 4.8, Cruïlla y Low Festival, citas en las que presentarán un nuevo disco del que todavía no nos han mostrado ni una sola canción de avance

Izal sí que tienen nuevo disco, “Copacabana”, con el que se asientan como una de las bandas de “indie para todos los públicos” de mayor calado y que de momento ya es seguro llevarán al Festival de los Sentidos, Sonorama Ribera, Festival Actual, Santander Music, Arenal Sound, Polifonik Sound, FIV y Weekend Beach Festival.

091 son el “comeback” de la temporada. Son una banda disuelta hace 20 años, que juró no volver a los escenarios, que siempre militó en el underground convirtiéndose en una banda de culto y que ahora van a acaparar más atención en una sola gira –y posiblemente ganar más dinero- que en toda su carrera en activo. Los granadinos ya están confirmados para el Sonorama Ribera, Weekend Beach Festival, Low Festival, Azkena Rock, Actual Festival y Cruïlla.

Es prácticamente seguro que estos artistas serán confirmados para bastantes más festivales todavía.

Las dudas

Estos tres grupos, escogidos como representativos por el puesto predominante que ocuparán en los carteles, solo son un ejemplo de temporada, ya que el año pasado ese mismo lugar lo ocupaban Supersubmarina, Vetusta Morla, La Habitación Roja o Dorian y que en cualquier momento le tocará ocuparlo a Lori Meyers, si por fin les da por sacar nuevo trabajo. También puede ser remarcable, en el momento que empiece a concretarse, el comienzo de gira de presentación del nuevo disco de Triángulo de Amor Bizarro o si León Benavente sacan a tiempo el segundo disco que parece ser ya han grabado. Estos son los ejemplos más llamativos, pero otras bandas como Second, Neuman o Perro también se han hartado a tocar en los últimos tiempos.

No es cuestión de echarle la culpa a las bandas, solo faltaría que rechazasen las ofertas o que bajasen los cachés si luego va y se los pagan – el tema cachés entre festivales y salas también sería algo interesante a debatir -, otra cosa es como gestionen sus carreras, el nivel de exposición que están dispuestos a soportar, la escasa maduración de discos y trayectorias por la necesidad frenética de tener nuevo material para salir a la carretera, etc. etc. pero eso, es una elección personal.

La afirmación de “no hay suficientes cabezas de cartel como para variar tanto” es difícil de rebatir, pero no es algo que con este modelo vaya a mejorar. La falta de oportunidades, de riesgo y de apuesta, lo único que hace es favorecer esta endogamia, que puede que al final no sea buena ni para los festivales ni para los artistas, y por supuesto no lo es para los espectadores. Otros programadores esgrimen, totalmente fuera de contexto, aquello de “the public gets what the public wants” que cantaba Paul Weller; porque el público reclama lo que conoce, y el acceso a otro tipo de propuestas y el apoyo a otro caldo de cultivo es escaso y corremos el peligro de que ese caldo se evapore y se nos acabe quemando la olla.

Una de las consecuencias de este modelo es que se ha creado una única vía de consumo de “cabezas de cartel”, que el trasfondo musical y la curiosidad escasamente se fomentan y que es bastante triste y habitual ver las arenas de los escenarios de estas estrellas abarrotadas, aunque ese mismo público ha estado el antes y el después de esa banda fuera del recinto haciendo botellón. No es culpa del público, el público responde al formato de ocio con el que se ha educado, tampoco es plan de “culturizar” y convertirnos todos en un ejército de snobs, pero al menos si fomentar otro tipo de inquietudes.

Otro aspecto a tener en cuenta en este complicado dilema es el económico, puesto que no olvidemos que hablamos de negocios donde unos señores arriesgan su dinero y quieren al menos recuperarlo, es muy sencillo criticar cuando nunca hemos estado en esa tesitura, pero este artículo es un debate abierto, más que una crítica es una reflexión o una advertencia, puesto que si llegamos a aburrir a la gente, a fomentar que se cierren las miras y a viciar un círculo que cada vez es más pequeño, puede que esa apuesta segura se convierta en un boleto muy caro y no premiado. No hacen falta programadores héroes, pero creo que es necesario mirar hacia la lejanía, porque aunque ahora parece que todo funciona y se baten records de público cada año, cualquier día puede cambiar esa tendencia. “Jamás pensamos nunca en el invierno, pero el invierno llega”, también cantaba Rocío Jurado en la misma canción.

Foto de portada: Lucas Valenta / Rototom Sunsplash

Morente Vive Sonorama Ribera 2015 Diego Santamaria

ASÍ TE CONTAMOS EL SONORAMA RIBERA 2015

JUEVES

Sí un festival nacional ha sabido crecer de manera sostenible y mantenerse en un envidiable estado de salud hasta llegar a la decimoctava edición, ese es el Sonorama Ribera. Con la clara seña de identidad del apoyo al indie nacional, la selección de algún artista internacional interesante y la concatenación de actividades y eventos que hacen de Aranda de Duero un hervidero comunal durante un largo fin de semana de agosto, este festival, organizado por la asociación Arc de Troya, es, año tras año, uno de los mejor valorados por artistas y público.

Después de la fiesta de bienvenida del miércoles, con fiesta de disfraces y conciertos incluidos, comenzaba el Sonorama Ribera 2015 con una jornada marcada por el espectáculo Morente Vive! y algunas bandas nacionales veteranas y solventes. Nuestro recorrido empezaba dónde año tras año se ha convertido en uno de los eventos más queridos del festival, los conciertos del mediodía en la Plaza del Trigo. Allí, los primeros en aparecer fueron la joven banda madrileña de garage Los Nastys. Con su habitual desparpajo, y su divertida, aunque inofensiva, forma de encarar el género, caldearon a la gente que empezaba a llenar la plaza, haciéndoles bailar e incluso provocando el amago de algún tímido y adolescente pogo. Tras ellos el folk rock naturalista de Nunatak atrapó algo más a un público joven últimamente dado a la épica, que gozó de canciones en forma de himno, de confetis, globos e incluso una versión de “Mi gran Noche” de Raphael. Tras los murcianos nos acercamos a los otros puntos de esparcimiento del festival durante el día; La Plaza de la Sal donde, delante de la preciosa iglesia de Santa María, se ubica habitualmente un Red Bull Tour Bus por el que pasan durante toda la mañana bandas de todo pelaje; y Le Club, un coqueto pub en el que durante el festival actuarán en acústico las bandas de la plataforma profesional MeetingArts, en esta ocasión Señores.

Los Nastys / Foto: Jacobo Revenga

Por la tarde, el pistoletazo de salida lo dio el rock testosterónico y juvenil rock de Sexy Zebras, que con el torso desnudo –algo habitual, marca de la casa- derrocharon actitud ante los más madrugadores. Aunque la verdadera actitud, acompañada de una descomunal y arrolladora potencia, fue la de Toundra. El que ya los ha visto en directo, ya es conocedor de lo que es capaz esta demoledora banda rock instrumental. Estos últimos años son habituales en festivales de todo tipo de estilos, algo que es de agradecer por la posibilidad de que ejerzan de punta de lanza para que el público se abra a otro tipo de estilos.

 

Toundra / Foto: Jacobo Revenga

Tras la apisonadora de ToundraLichis desarrolló un repertorio de blues rock más cercano a Los Rodriguez o Fito y los Fitipaldis que a cualquier banda indie del festival, pero este es el tipo de contrastes que se viven en el Sonorama, al igual que después con Marlango que, con los cambios y sumas de estilos e idiomas, parecen carecer por completo de personalidad propia. No sería demasiado arriesgado opinar que sin la presencia de Leonor Watling, esta insustancial banda pasaría totalmente desapercibida y sería impensable su presencia en este tipo de festivales.

Marlango / Foto: Jacobo Revenga

En el Sonorama, desde hace algunos años, los dos escenarios principales no se solapan, funcionando de forma alternante, por lo que nada más finalizar Marlango en el Escenario Ribera del Duero, comenzaron Australian Blonde en el Escenario Castilla y León. En un magnífico ejercicio sano de nostalgia noventera, la banda de Fran Fernández se dedicó a repasar singles de su discografía, con un tremendo Paco Loco en plan guitar hero, que parecía poseído por el espíritu de J. Mascis, brillando especialmente en aquellos temas que le dejaban más margen de actuación, como por ejemplo “Cool Dive” de su disco “Extra”. Tocaron “You Kill Me”, “War is Over” y “Witchi Tai To” de su último EP y terminaron con todo el público cantando “Chup Chup”. Un concierto nostálgico de un indie que ya no se hace, pero que posiblemente esté teniendo más reconocimiento ahora que en su momento, de ahí la vuelta al escenario de varias de estas bandas, las más interesantes.

El plato fuerte del día era el espectáculo Morente Vive!, en el cual aparte de sus hijos Estrella, Soleá y Jose Enrique, sus más estrechos colaboradores como Montoyita, Monty o Antonio Carbonell, también iban a participar los receptores de la interpretación más moderna de su influjo en forma de Los Evangelistas, el proyecto que une a Los Planetas Lagartija Nick en torno al legado del maestro.

Morente Vive! Foto: Diego Santamaría

Ya desde el comienzo en forma de cuadro flamenco con la voz de Estrella, hasta la reinterpretación sónica de Los Evangelistas –ya sea con J, Antonio Arias o Soleá cantando-, Morente y Granada fueron los únicos protagonistas. Un artista que firmó la inmortalidad en el momento en el que trasgredió las normas del flamenco para darle un nuevo punto de partida, e integrarlo con los nuevos tiempos y otros sonidos; algo ejemplificado en la maravillosa armonía de todos los participantes acabando juntos sobre el escenario con temas como ”Estrella”, “Ciudad sin sueño” o “Donde pones el alma”. Un concierto único en el que no podemos más que sentirnos orgullosos de que algo solamente nuestro sea tan grande.

Los encargados de diluir la intensidad y la emoción que acabábamos de vivir, fueron Los Toreros Muertos. Disfrazados y pintados como si vinieran del carnaval de Cádiz, algo que parecía lo más adecuado, porque, con el sonido del pito de caña y la temática de sus canciones, bien podrían ser una chirigota. Con ese aire cómico verbenero y las características letras humorísticas de los clásicos de Pablo Carbonell, entretuvieron al público más ecléctico con “On the desk”, “Manolito”, Pilar”, “Yo no me llamo Javier” o “Mi agüita amarilla”. Un rato de diversión desenfadada, sí, pero quizá el choque Morente-Toreros en la programación se debía haber evitado, al menos para saborear tranquilamente la exquisitez anteriormente vivida.

Los Toreros Muertos / Foto: Jacobo Revenga

Como a Dorian y su espectáculo “Diez años y un día” hemos tenido la oportunidad de verles en muchos festivales y esperamos poder hacerlo en otros tantos, nos acercamos a la antigua Carpa Future Stars, ahora felizmente convertida en Escenario Burgos Origen y Destino –la mejora es evidente-, para ver a The Parrots. Esta era la oportunidad de ver a una banda que, aprovechando el evidente tirón del nuevo garage, están rodando bastante fueras de nuestras fronteras. Fueron el claro ejemplo de que aun teniendo una magnífica actitud trasgresora y punk, arrogancia y visceralidad, y aun haciéndose acompañar gran parte del concierto por Los Nastys en forma de comuna etílica, se necesita mucho más fondo musical para que lo anterior no parezca una auténtica caricatura.

Como una boda interminable, todavía quedaban platos potentes por degustar. Como unos triunfales La Habitación Roja, que están paseando por innumerables festivales un repertorio de grandes éxitos con motivo de su vigésimo aniversario como banda. Infalibles y engrasados, realizaron una actuación similar a la del Arenal Sound – singles por cronología inversa- y recibieron el cariño de un público acostumbrado a apreciar lo mejor del indie de las últimas décadas; cariño que ellos, por supuesto, devolvieron.

La Habitación Roja / Foto: Diego Santamaría

Finalizamos la larga jornada con el elegante y oscuro synth pop de Monarchy, que perfectamente trajeados y ataviados con sus características caretas rebajaron nuestro pulso y nos mandaron a casa.

VIERNES

Acudir al Sonorama Ribera y no vivir el día es como pedir un vino y dejarte una buena tapa sin tocar en la barra, vamos, una frivolité. Te podrán gustar más o menos los grupos que actúan en la Plaza del Trigo o en el bus de Red Bull de la Plaza de la Sal, tendrás más o menos ganas de pasar la hora del vermú al son de los Djs de la Plaza del Rollo, pero perderse un pueblo lleno de gente con buen rollo por donde quiera que te muevas es de ser un auténtico huraño.

El menú de la Plaza del Trigo comenzaba con una de nuestras recomendaciones para esta edición del SonoramaJacobo Serra. Este albaceteño de alma anglosajona ha empezado a llamar la atención con el folk rock delicado y exquisito de su primer álbum “Don’t give up”, un trabajo donde no es difícil enamorarse de su elegantísima voz de timbre similar al de Rufus Wainwright. En formato trío, presentó este debut lleno de evocadoras melodías de aire melancólico que en ocasiones pueden recordar tanto al pop clásico de las islas británicas, como al Ryan Adams acústico. Tras él, Belize también presentaba su debut “Little Secrets” que saldrá a la venta en septiembre, pero del que ya han mostrado algunos temas. Soft pop de melodías sintéticas y juegos vocales dulces y evocadores son sus señas de identidad, una propuesta que fue muy bien acogida para una plaza que llevaba llena prácticamente toda la mañana, posiblemente esperando a Full. Los sevillanos son una de las bandas indie nacionales que están punto de eclosionar, si no lo han hecho ya. Irremediablemente vendrán a relevar o compartir fans con IzalSupersubmarina y Vetusta Morla, bandas que con unos argumentos similares han ido copando la cabeza de la popularidad en nuestro indie – el pop de intensidad épica melancólica por bandera-. El baño de masas fue incontestable, más aun cuando Second se les unieron por sorpresa en el escenario.

Full / Foto: Jacobo Revenga

Como es habitual, en estas mañanas suele anunciarse un concierto sorpresa para acabar la fiesta. El rumor y el deseo entre la juventud congregada era que fuera Izal, pero los que subieron a las tablas fueron La Habitación Roja, con la misión de reinterpretar las canciones que les influyeron/gustaban cuando comenzaron como banda. Los valencianos descargaron desde “Boys don’t Cry” de The Cure o “Love will tear us apart” de Joy Division, hasta “Made of Stone” de The Stone Roses o “Don’t look back in anger” de Osasis. Un concierto de homenaje a sus referentes, pero realmente un concierto de homenaje a ellos mismos, algo que sin duda merecen.

La Habitación Roja / Foto: Jacobo Revenga

Nuestro recorrido por los escenarios del Recinto Ferial comenzó con los granadinos Grupo de Expertos Solynieve, que este año han colocado su nombre en el cartel de innumerables festivales. Escucharles un día después del homenaje a Morente, escenifica perfectamente como las raíces andaluzas pueden encauzar el folk de melodías pop de dos maestros como J y Manu Ferrón. Hondo y desde el corazón.

Grupo de Expertos Solynieve / Foto: Quique Oquillas

Arizona Baby ya han pasado en los últimos años por todos los escenarios del festival y por el cariño que siempre les ha mostrado el público era normal que en cualquier momento les tocara el principal, el Ribera del Duero. Aunque presentaban segundo trabajo “Secret Fires”, los ingredientes han variado poco, han intentado limar el western rock que les caracteriza hacia las diferentes esquinas del cuadrilátero que por estilo les limita, tirando en ocasiones hacia el pop y en otras hacia el folk, pero el fondo es el mismo. Los temas de su primer disco, así como las versiones que siempre les acompañan fueron lo más aclamado. Temas nuevos y antiguos fueron hilvanados por un Javier Viledba –El Mesiter- siempre cómodo en el papel de maestro de ceremonias.

Con algo de desespero, por quizá alargarse en exceso el concierto de Arizona BabyJero Romero lanzó el primer acorde un segundo después de que sonara la última nota de los anteriores. Con una actuación de factura impecable, prácticamente calcada a la del Arenal Sound, es de cajón que consiga atraer a cada vez más público a sus conciertos. Buenas melodías en castellano y una banda contundente y eficaz son argumentos más que suficientes.

Jero Romero / Foto: Jacobo Revenga

Calexico era –con permiso de Morente Vive!- la mayor exquisitez del cartel del Sonorama Ribera 2015. La banda de Tucson –ciudad de la fronteriza Arizona, donde más del 40% de la población es hispana- personifica lo bien que se llevan las raíces americanas con las latinas, puesto que pueden navegar con soltura entre el nuevo folk rock –americana- y el tex mex, más mex que tex. En una banda formada por siete músicos, que además de los elementos clásicos de una formación de rock, pueden manejar trompetas, xilófonos, acordeón o contrabajo, Jairo Zabala –Depedro- se ha convertido en una pieza angular con su primorosa forma de tocar la guitarra y el steel guitar. Desde la antigua “Trigger”, hasta su nuevo y maravilloso “Falling From The Sky”, donde la voz de Joey Burns se muestra maravillosa; desde la también nueva “Cumbia de donde” hasta “Inspiración”, en las que mostraron su cara más latina; pasando por su personal versión de “Alone again or” de Love, dieron una auténtica clase magistral. Un concierto para recordar en la historia del Sonorama.

 

Calexico /Foto: Diego Santamaría

Se cumplen diez años del debut homónimo de Clap Your Hands and Say Yeah y suyo fue el protagonismo en el repertorio, pero escuchar temas como “Over and over again (Lost & Found), “Is this love?” o “Upon this tidal wave of Young blood” siempre vale la pena. También se acercaron más en el tiempo con temas como “Into your alien arms” o nuevas canciones como “Coming Down”, haciendo que el conjunto fuera armonioso y coherente. CYHASY dieron un concierto redondo, aunque al final de actuación había más público esperando que empezara Supersubmarina, en el escenario opuesto, que viéndoles a ellos.

Clap Your Hands and Say Yeah / Foto Jacobo Revenga

Como nosotros ya hemos visto a la banda de Baeza en varios festivales, el más reciente en el Arenal Sound hace solo un par de semanas, decidimos que estaba más que justificado acercarnos a ver a una de nuestras recomendaciones de este año, los atronadores Biznaga. El visceral punk rock de estos madrileños, desgarrador y apabullante, contrasta con lo vivido el día anterior con The Parrots. Aunque militando en estilos diferentes, hablando de actitud, mientras que la banda de destartalado nuevo garage parecían una auténtica parodia, los punkrocker fueron totalmente fieros y desafiantes desde el primer al último segundo. Desencanto acompañado de rebeldía es lo que nutre “Centro dramático nacional” y referencias como Paralisis Permanente o el punk rock vasco son el vehículo para poner al servicio de sus viscerales letras. Uno de los mejores momentos de los dos días vividos, sin lugar a dudas.

La M.O.D.A. jugaban en casa, y ya el año anterior habían congregado a numerosos fans, aunque el horario esta vez les jugaba más a favor. Himnos de gran banda folk rock y empatía por la fiesta comunal. Fácil triunfo y ovación.

La M.O.D.A. / Foto: Diego Santamaría

La expectación por ver a Joe Crepusculo después del espectáculo que dio el pasado FIB y la repercusión que tuvo en los medios indies que allí le vimos, hizo que su concierto congregara a más gente de lo que en principio podría esperarse y claro, lo pasaron en grande. Con un espectáculo increscendo al que como es habitual últimamente se acoplaron Nacho Vigalondo –El Alacrán- y Tomasito (ayer no se quedó casi en bolas como en Benicassim), volvió a dar una nueva divertida fiesta de antro sombrío, aunque no llegó a las cotas de lo vivido en el FIB, es que aquello fue muy grande.

Con 2Many Djs dándole al pueblo lo que reclama, baile y más baile, dejamos el recinto soplando la corneta en retirada.

SÁBADO

Tras las maratonianas dos jornadas anteriores del Sonorama, nos esperaba una última no menos intensa y repleta de puntos de atención interesantes. Como es habitual, empezamos nuestro recorrido en los conciertos de la Plaza del Trigo con Tórtel, una de las bandas menos conocidas recomendadas en nuestro artículo previo. La banda valenciana liderada por Jorge Pérez, ha ido avanzando y sumando elementos en cada uno de sus tres discos hasta, desde el eclecticismo, encontrar una fórmula propia entre la que podemos encontrar guiños latinos, melodías pop clásicas, letras tan explícitas como evocadoras y ritmos que conducen a la épica desde la vertiente del positivismo. Su concierto fue incrementando el pulso hasta un final lleno de energía con temas como “En defensa propia”, “El baile extraño”, “Queríamos más”, “Entonces sí” o “Rayo inmortal”. Un muy buen comienzo en una plaza que empezaba a llenarse mientras tocaba esta banda que extrañamente ha visto como les adelantaban otras con mucha menos valía y discurso. Cosas del indie español. Tras ellos, tomaron el relevo Señores, otra interesante banda que bebe tanto del indie rock americano de los 90, como del hardcore melódico pasado por el filtro de Nueva Vulcano, lo que hace que su música, y por lo tanto su directo, tenga un componente emocional que engancha. La Plaza del Trigo empezaba a rebosar y el ambiente a caldearse.

La última banda anunciada para la mañana eran Rufus T. Firefly, una nueva apuesta del festival, como demuestra que en esta, su primera participación, ocuparan un espacio tan privilegiado en una hora y un día tan importantes. No son nuevos en esto, su tercer y último disco “Nueve” indica los años que llevan de carrera, pero es ahora cuando empiezan a despuntar, cuando se disputa la batalla por subir el peldaño de la sucesión al trono que estrenó Vetusta Morla (con los que comparten sonidos e influencias) hace unos años, y se lo disputan los que estaban en el mismo lugar el día anterior –Full- y ellos. Con estos condicionantes e ingredientes su concierto tuvo una acogida tan calurosa que por primera vez en este año los miembros de Protección Civil tuvieron que rociar con agua desde los balcones.

Rufus T. Firefly / Foto: Jacobo Revenga

El cartel de bandas había concluido, pero como ya se ha convertido en costumbre quedaba la actuación sorpresa. La Plaza y las calles adyacentes estaban saturadas hasta lo preocupante y entre los asistentes se hacían cábalas sobre quien se subiría al escenario; continuaban los que insistían en Izal –su batería había acompañado a Tórtel en la última canción- y también los había que juraban haber visto por las inmediaciones a Iván Ferreiro, pero la sorpresa fue mayor y muy agradecida. El Sonorama Ribera tenía este año como bandera solidaria el proyecto Leaozinho, cuya cabeza visible es el locutor de Radio 3 Ángel Carmona, y en un bonito gesto para darle visibilidad a esa causa, prepararon un evento en el que él y la banda con la que hace sus pinitos artísticos –Aloha Carmouna- acompañados por la voz de importantes cantantes indie nacionales, interpretaron canciones de otros compañeros; Xoél López cantó “Turnedo” de Iván Ferrreiro; Pucho de Vetusta Morla interpretó “Ser Brigada” de León BenaventeZahara hizo lo propio con “Que no” de Deluxe; John de Smile recuperó “On my mind” de The Sunday DriversÁngel Stanich continuó con “Mi realidad” de Lori Meyers; y Marc de Sidonie remató con “John Boy” de Love of Lesbian. Como no pudo ser de otra manera, y con estos ingredientes, fue el metaéxtasis indie.

Marc Ros de Sidonie en el concierto sorpresa de la Plaza del Trigo / Foto: Jacobo Revenga

Nuestro recorrido vespertino comenzó con el concierto de Zahara avanzado, aunque nos dio tiempo a intuir una actuación similar a la que vimos hace un par de semanas en el Arenal Sound y ratificarnos en nuestra opinión; la banda con la que se ha rodeado desde su último trabajo “Santa” le da un empaque mucho más sólido y algunos guiños interesantes –es difícil no escuchar a unos Queens of Stone Age rebajados de octanaje en “Crash”-.

Uno de los momentos importantes del día era tener el privilegio y el placer de volver a ver a los renacidos Mercromina. La banda de Joaquín Pascual, junto a Chucho y Doctor Explosion, formaron el cartel de la primera edición del Sonorama en 1998, y además tienen una hoja de servicios más que suficiente para estar para siempre en el olimpo del indie nacional. Desde el comienzo, con “La gran aventura” y “Lo que dicta el corazón”, se vio que los albaceteños estaban vibrantes y engrasados, y los desarrollos instrumentales de canciones como “El libro de oro”, “Ciencia de ficción” o “Cacharros de cocina” eran demoledores ejercicios sónicos que ponían los pelos literalmente de punta. Se les veía disfrutar y a sus seguidores con ellos –aunque su actuación estuvo concurrida para ser poco más de las ocho de la tarde, la fractura de edad con lo que posteriormente se iba a vivir era más que evidente-. Llegaron a la recta final con “En un mundo tan pequeño”, donde la voz femenina estuvo a cargo de Ángela Pascual, la hija de Joaquín, la venerada y maravillosa “Evolution” y “Chaqueta de pana”, un himno al reencuentro, con un tremendo final eléctrico a la orden de Joaquín Pascual: “¡Todo a tope!. Un concierto espléndido, de una banda memorable que recoge influencias míticas pero desarrolladas con suma personalidad, algo que contrasta con mucho de lo que hoy en día está de moda. ¿Cuándo se produjo la fractura generacional?

Mercromina / Foto: Jacobo Revenga

Tras este estupendo concierto otro veterano del festival ocupó el escenario principal con la valentía de hacerlo totalmente solo, Xoél López. Las canciones que tras la desaparición de Deluxe -aunque recuperó “Que no” al final de su set- y su marcha al otro lado del océano fueron su único abrigo, e interpretadas al piano o a la guitarra y complementadas por la armónica o el juego de voces que él solo se montó con otro micrófono demostraron que las buenas composiciones pueden sonar igual sin demasiado artificio. La historia de Xoél es como si la historia de la música fuera rebobinada y Bob Dylan dejara la electrica en Newport y volviera a la crudeza del folk de antaño. Qué contento estaría Pete Seeger.

Xoél López / Foto: Jacobo Revenga

El Sonorama Ribera se caracteriza por programar, entre su abundante producto nacional, un puñado de artistas internacionales interesantes y escogidos, como es el caso de Anna Calvi. La británica tiene una presencia elegante y oscura, una voz portentosa y una colección de canciones densas y en ocasiones barrocas que atrapan como cantos de sirena. Muchos temas de su primer e imprescindible disco, como “Desire”, “Susanne and I” o la versión de “Jezebel” que fue popularizada en los 50 por Frankie Laine y Edith Piaf, además de la interesante versión de “Wolf like me” de TV on the Radio o “Eliza” de su segundo trabajo “One Breath”, fueron los mejores argumentos de uno de los mejores conciertos de esta edición. La grave voz de Calvi es deslumbrante, pero cuando se encaraba a los agudos parecía capaz de quebrar toda la cristalería de los asadores de Aranda.

Anna Calvi / Foto: Jacobo Revenga

En nuestro paso por el Escenario Burgos Origen y Destino para ver a alguna de las bandas nuevas o emergentes, nos encontramos con Majestad, nuevo proyecto electrónico de Pepo Márquez, que junto a David T. Ginzo, deambulan elegantemente desde el dream pop hasta el synth rock melancólico. Una propuesta interesante a la que estar atento y seguirle la pista.

En este mismo escenario vimos empezar a Aloha Carmouna, la banda con la que se divierte en sus ratos libres el locutor Ángel Carmona, acompañado por Martí Perarnau IV de Mucho, Ramiro Nieto y Utah de The Right Ons y David Montijano de Nocturnos. Suenan descacharrantes, pero lo divertidos y simpáticos que son sus integrantes, la solidaridad de un Ángel –comprometido con la causa Leaozinho-  que nos despierta con una sonrisa todas las mañanas y que nos cuentan que terminaron con ”Cinnamon Girl” de Neil Young, hace que se les pueda perdonar todo.

En la hora previa al concierto de Vetusta Morla se veía claramente que había tanta gente en el recinto viendo conciertos, como preparándose o avituallándose en las inmediaciones o las calles del servicio el mismo, pero estaba empezando a rugir la marabunta. Nos cruzamos con numerosos grupos de gente que acudían con la única misión de ver a “su” banda, personas que acababan de comprarse la entrada y entraban por primera vez al festival y en resumen, fans que abarrotarían el escenario principal y conrearían de principio a fin el concierto de los madrileños. Que Vetusta Morla es el fenómeno de indie fans más importante de los últimos tiempos, aparte de cualquier tipo de valoración musical, es un hecho irrefutable, y su mística y melodramática forma de encarar la música y sus actuaciones son el caldo de cultivo perfecto para que esto continúe. “Golpe maestro”,  “Cuarteles de invierno”, “Valiente”, “La cuadratura del círculo”, “Al respirar” o “Los días raros” hicieron las delicias de un público entregado que se emocionó en las interminables y cansinas prolongaciones metafísicas de los temas, marca inconfundible de la casa y de los sorprendentes tiempos que corren. Solamente puedo recordar la pregunta dejada sin responder al final de mi comentario sobre el concierto de Mercromina.

Vetusta Morla / Foto: Kike Oquillas

Mientras tanto, en el escenario Burgos Origen y Destino Berri Txarrak celebraban sus 20 años de carrera y la publicación de un ambicioso álbum triple con un concierto arrollador de rock hardcore en euskera. Su escenario estaba abarrotado al igual que el Vetusta, por lo que está claro que en el Sonorama Ribera hay espacio suficiente para todos y que es algo que debería potenciarse o al menos mantenerse, por la salud de todos, de festival y público.

Con la última nota colgando de unos interminables Vetusta Morla, empezaron Neuman en el escenario opuesto. Los murcianos son de los grupos que más festivales han recorrido este año, aunque si lo comparamos con la banda a la que sucedían, está afirmación es irrisoria. Sus directos son compactos y rotundos, algo que parece acentuarse al desprenderse del sintetizador, pero claramente brilla más con canciones cortas y directas como “Hell” o “By Fear/Hi Love” de su Ep en colaboración con Ken Stringfellow, o “Turn it” o “Tell you” de su último disco “If”, que con las de mayor duración y desarrollo denso herederas de sus primeros tiempos. Pero, sin lugar a dudas, Neuman tienen un gran directo.

La misión de clausurar el escenario principal quedaba en manos de Sidonie, que hacía tres años que no pasaban por un festival donde son habituales. Salieron al escenario de forma muy divertida; bailando al son de Califormia Girls de los Beach Boys y ataviados con camisas hawaianas, toallas, palas de playa y una sombrilla enorme, escenificando lo que sería su concierto, una fiesta de verano. La fórmula fue simple, dar un concierto animado encadenando singles como “Fascinado”, “La sombra”, “Te quiero”, “Un día más en la vida”, “En el bosque”, “Costa azul”, “Nuestro baile del viernes” o “Fascinado”; introducir alguno de los temas de su último disco como “Sierra y Canada”, “Yo soy la crema” o “Un día de mierda”; y jugar entre ellos y con el público – es completa la conexión con Edu y Marcel, los nuevos miembros de la banda, y la complicidad que tienen todos en una actuación que es pura diversión-. Fue una pena no escuchar ninguna canción de “Shell Kids” o el clásico “Sidonie goes to moog” de su primer disco, que tanto nos ha hecho bailar desde su primera visita al Sonorama en 2002, pero no importa, porque completaron un fenomenal fin de fiesta y se marcharon de nuevo con su sombrilla y los Beach Boys acompañándoles.

Sidonie / Foto: Jacobo Revenga

Con la machacona sesión de Carlos Jean diciendo “¡Arriba los brazos!” y el mixtape de Eme DJ repleto de clásicos nos marchamos a casa.

El festival arandino nos continúa fascinando, a grandes conciertos como los de Vive Morente!Australian BlondeBiznagaCalexicoMercromina o Anna Calvi, se une la conexión con las nuevas masas de Supersubmarina o Vetusta Morla, la programación de montones de bandas emergentes y los momentos mágicos en la Plaza del Trigo. Y aunque el nuevo indie nos pueda gustar más o menos, son signo de nuestro tiempo y en un festival que tienen cabida diferentes y variadas propuestas, siempre se puede encontrar motivo para acudir año tras año, sin contar el buen rollo y la comodidad con la que se vive, aunque esto último puede perderse si continúa aumentando el número de asistentes, porque su sostenibilidad parece haber llegado al límite.

Portada Morente Vive! / Foto: Diego Santamaría

 

mercromina sonorama jacobo revenga

SONORAMA RIBERA 2015: CRÓNICA SÁBADO

Tras las maratonianas dos jornadas anteriores del Sonorama, nos esperaba una última no menos intensa y repleta de puntos de atención interesantes. Como es habitual, empezamos nuestro recorrido en los conciertos de la Plaza del Trigo con Tórtel, una de las bandas menos conocidas recomendadas en nuestro artículo previo. La banda valenciana liderada por Jorge Pérez, ha ido avanzando y sumando elementos en cada uno de sus tres discos hasta, desde el eclecticismo, encontrar una fórmula propia entre la que podemos encontrar guiños latinos, melodías pop clásicas, letras tan explícitas como evocadoras y ritmos que conducen a la épica desde la vertiente del positivismo. Su concierto fue incrementando el pulso hasta un final lleno de energía con temas como “En defensa propia”, “El baile extraño”, “Queríamos más”, “Entonces sí” o “Rayo inmortal”. Un muy buen comienzo en una plaza que empezaba a llenarse mientras tocaba esta banda que extrañamente ha visto como les adelantaban otras con mucha menos valía y discurso. Cosas del indie español. Tras ellos, tomaron el relevo Señores, otra interesante banda que bebe tanto del indie rock americano de los 90, como del hardcore melódico pasado por el filtro de Nueva Vulcano, lo que hace que su música, y por lo tanto su directo, tenga un componente emocional que engancha. La Plaza del Trigo empezaba a rebosar y el ambiente a caldearse.

La última banda anunciada para la mañana eran Rufus T. Firefly, una nueva apuesta del festival, como demuestra que en esta, su primera participación, ocuparan un espacio tan privilegiado en una hora y un día tan importantes. No son nuevos en esto, su tercer y último disco “Nueve” indica los años que llevan de carrera, pero es ahora cuando empiezan a despuntar, cuando se disputa la batalla por subir el peldaño de la sucesión al trono que estrenó Vetusta Morla (con los que comparten sonidos e influencias) hace unos años, y se lo disputan los que estaban en el mismo lugar el día anterior –Full- y ellos. Con estos condicionantes e ingredientes su concierto tuvo una acogida tan calurosa que por primera vez en este año los miembros de Protección Civil tuvieron que rociar con agua desde los balcones.

Rufus T. Firefly / Foto: Jacobo Revenga

El cartel de bandas había concluido, pero como ya se ha convertido en costumbre quedaba la actuación sorpresa. La Plaza y las calles adyacentes estaban saturadas hasta lo preocupante y entre los asistentes se hacían cábalas sobre quien se subiría al escenario; continuaban los que insistían en Izal –su batería había acompañado a Tórtel en la última canción- y también los había que juraban haber visto por las inmediaciones a Iván Ferreiro, pero la sorpresa fue mayor y muy agradecida. El Sonorama Ribera tenía este año como bandera solidaria el proyecto Leaozinho, cuya cabeza visible es el locutor de Radio 3 Ángel Carmona, y en un bonito gesto para darle visibilidad a esa causa, prepararon un evento en el que él y la banda con la que hace sus pinitos artísticos –Aloha Carmouna- acompañados por la voz de importantes cantantes indie nacionales, interpretaron canciones de otros compañeros; Xoél López cantó “Turnedo” de Iván Ferrreiro; Pucho de Vetusta Morla interpretó “Ser Brigada” de León Benavente; Zahara hizo lo propio con “Que no” de Deluxe; John de Smile recuperó “On my mind” de The Sunday Drivers; Ángel Stanich continuó con “Mi realidad” de Lori Meyers; y Marc de Sidonie remató con “John Boy” de Love of Lesbian. Como no pudo ser de otra manera, y con estos ingredientes, fue el metaéxtasis indie.

Marc Ros de Sidonie en el concierto sorpresa de la Plaza del Trigo / Foto: Jacobo Revenga

Nuestro recorrido vespertino comenzó con el concierto de Zahara avanzado, aunque nos dio tiempo a intuir una actuación similar a la que vimos hace un par de semanas en el Arenal Sound y ratificarnos en nuestra opinión; la banda con la que se ha rodeado desde su último trabajo “Santa” le da un empaque mucho más sólido y algunos guiños interesantes –es difícil no escuchar a unos Queens of Stone Age rebajados de octanaje en “Crash”-.

Uno de los momentos importantes del día era tener el privilegio y el placer de volver a ver a los renacidos Mercromina. La banda de Joaquín Pascual, junto a Chucho y Doctor Explosion, formaron el cartel de la primera edición del Sonorama en 1998, y además tienen una hoja de servicios más que suficiente para estar para siempre en el olimpo del indie nacional. Desde el comienzo, con “La gran aventura” y “Lo que dicta el corazón”, se vio que los albaceteños estaban vibrantes y engrasados, y los desarrollos instrumentales de canciones como “El libro de oro”, “Ciencia de ficción” o “Cacharros de cocina” eran demoledores ejercicios sónicos que ponían los pelos literalmente de punta. Se les veía disfrutar y a sus seguidores con ellos –aunque su actuación estuvo concurrida para ser poco más de las ocho de la tarde, la fractura de edad con lo que posteriormente se iba a vivir era más que evidente-. Llegaron a la recta final con “En un mundo tan pequeño”, donde la voz femenina estuvo a cargo de Ángela Pascual, la hija de Joaquín, la venerada y maravillosa “Evolution” y “Chaqueta de pana”, un himno al reencuentro, con un tremendo final eléctrico a la orden de Joaquín Pascual: “¡Todo a tope!. Un concierto espléndido, de una banda memorable que recoge influencias míticas pero desarrolladas con suma personalidad, algo que contrasta con mucho de lo que hoy en día está de moda. ¿Cuándo se produjo la fractura generacional?

Mercromina / Foto: Jacobo Revenga

Tras este estupendo concierto otro veterano del festival ocupó el escenario principal con la valentía de hacerlo totalmente solo, Xoél López. Las canciones que tras la desaparición de Deluxe -aunque recuperó “Que no” al final de su set- y su marcha al otro lado del océano fueron su único abrigo, e interpretadas al piano o a la guitarra y complementadas por la armónica o el juego de voces que él solo se montó con otro micrófono demostraron que las buenas composiciones pueden sonar igual sin demasiado artificio. La historia de Xoél es como si la historia de la música fuera rebobinada y Bob Dylan dejara la electrica en Newport y volviera a la crudeza del folk de antaño. Qué contento estaría Pete Seeger.

Xoél López / Foto: Jacobo Revenga

El Sonorama Ribera se caracteriza por programar, entre su abundante producto nacional, un puñado de artistas internacionales interesantes y escogidos, como es el caso de Anna Calvi. La británica tiene una presencia elegante y oscura, una voz portentosa y una colección de canciones densas y en ocasiones barrocas que atrapan como cantos de sirena. Muchos temas de su primer e imprescindible disco, como “Desire”, “Susanne and I” o la versión de “Jezebel” que fue popularizada en los 50 por Frankie Laine y Edith Piaf, además de la interesante versión de “Wolf like me” de TV on the Radio o “Eliza” de su segundo trabajo “One Breath”, fueron los mejores argumentos de uno de los mejores conciertos de esta edición. La grave voz de Calvi es deslumbrante, pero cuando se encaraba a los agudos parecía capaz de quebrar toda la cristalería de los asadores de Aranda.

Anna Calvi / Foto: Jacobo Revenga

En nuestro paso por el Escenario Burgos Origen y Destino para ver a alguna de las bandas nuevas o emergentes, nos encontramos con Majestad, nuevo proyecto electrónico de Pepo Márquez, que junto a David T. Ginzo, deambulan elegantemente desde el dream pop hasta el synth rock melancólico. Una propuesta interesante a la que estar atento y seguirle la pista.

En este mismo escenario vimos empezar a Aloha Carmouna, la banda con la que se divierte en sus ratos libres el locutor Ángel Carmona, acompañado por Martí Perarnau IV de Mucho, Ramiro Nieto y Utah de The Right Ons y David Montijano de Nocturnos. Suenan descacharrantes, pero lo divertidos y simpáticos que son sus integrantes, la solidaridad de un Ángel –comprometido con la causa Leaozinho-  que nos despierta con una sonrisa todas las mañanas y que nos cuentan que terminaron con ”Cinnamon Girl” de Neil Young, hace que se les pueda perdonar todo.

En la hora previa al concierto de Vetusta Morla se veía claramente que había tanta gente en el recinto viendo conciertos, como preparándose o avituallándose en las inmediaciones o las calles del servicio el mismo, pero estaba empezando a rugir la marabunta. Nos cruzamos con numerosos grupos de gente que acudían con la única misión de ver a “su” banda, personas que acababan de comprarse la entrada y entraban por primera vez al festival y en resumen, fans que abarrotarían el escenario principal y conrearían de principio a fin el concierto de los madrileños. Que Vetusta Morla es el fenómeno de indie fans más importante de los últimos tiempos, aparte de cualquier tipo de valoración musical, es un hecho irrefutable, y su mística y melodramática forma de encarar la música y sus actuaciones son el caldo de cultivo perfecto para que esto continúe. “Golpe maestro”,  “Cuarteles de invierno”, “Valiente”, “La cuadratura del círculo”, “Al respirar” o “Los días raros” hicieron las delicias de un público entregado que se emocionó en las interminables y cansinas prolongaciones metafísicas de los temas, marca inconfundible de la casa y de los sorprendentes tiempos que corren. Solamente puedo recordar la pregunta dejada sin responder al final de mi comentario sobre el concierto de Mercromina.

Vetusta Morla / Foto: Kike Oquillas

Mientras tanto, en el escenario Burgos Origen y Destino Berri Txarrak celebraban sus 20 años de carrera y la publicación de un ambicioso álbum triple con un concierto arrollador de rock hardcore en euskera. Su escenario estaba abarrotado al igual que el Vetusta, por lo que está claro que en el Sonorama Ribera hay espacio suficiente para todos y que es algo que debería potenciarse o al menos mantenerse, por la salud de todos, de festival y público.

Con la última nota colgando de unos interminables Vetusta Morla, empezaron Neuman en el escenario opuesto. Los murcianos son de los grupos que más festivales han recorrido este año, aunque si lo comparamos con la banda a la que sucedían, está afirmación es irrisoria. Sus directos son compactos y rotundos, algo que parece acentuarse al desprenderse del sintetizador, pero claramente brilla más con canciones cortas y directas como “Hell” o “By Fear/Hi Love” de su Ep en colaboración con Ken Stringfellow, o “Turn it” o “Tell you” de su último disco “If”, que con las de mayor duración y desarrollo denso herederas de sus primeros tiempos. Pero, sin lugar a dudas, Neuman tienen un gran directo.

La misión de clausurar el escenario principal quedaba en manos de Sidonie, que hacía tres años que no pasaban por un festival donde son habituales. Salieron al escenario de forma muy divertida; bailando al son de Califormia Girls de los Beach Boys y ataviados con camisas hawaianas, toallas, palas de playa y una sombrilla enorme, escenificando lo que sería su concierto, una fiesta de verano. La fórmula fue simple, dar un concierto animado encadenando singles como “Fascinado”, “La sombra”, “Te quiero”, “Un día más en la vida”, “En el bosque”, “Costa azul”, “Nuestro baile del viernes” o “Fascinado”; introducir alguno de los temas de su último disco como “Sierra y Canada”, “Yo soy la crema” o “Un día de mierda”; y jugar entre ellos y con el público – es completa la conexión con Edu y Marcel, los nuevos miembros de la banda, y la complicidad que tienen todos en una actuación que es pura diversión-. Fue una pena no escuchar ninguna canción de “Shell Kids” o el clásico “Sidonie goes to moog” de su primer disco, que tanto nos ha hecho bailar desde su primera visita al Sonorama en 2002, pero no importa, porque completaron un fenomenal fin de fiesta y se marcharon de nuevo con su sombrilla y los Beach Boys acompañándoles.

Sidonie / Foto: Jacobo Revenga

Con la machacona sesión de Carlos Jean diciendo “¡Arriba los brazos!” y el mixtape de Eme DJ repleto de clásicos nos marchamos a casa.

El festival arandino nos continúa fascinando, a grandes conciertos como los de Vive Morente!, Australian Blonde, Biznaga, Calexico, Mercromina o Anna Calvi, se une la conexión con las nuevas masas de Supersubmarina o Vetusta Morla, la programación de montones de bandas emergentes y los momentos mágicos en la Plaza del Trigo. Y aunque el nuevo indie nos pueda gustar más o menos, son signo de nuestro tiempo y en un festival que tienen cabida diferentes y variadas propuestas, siempre se puede encontrar motivo para acudir año tras año, sin contar el buen rollo y la comodidad con la que se vive, aunque esto último puede perderse si continúa aumentando el número de asistentes, porque su sostenibilidad parece haber llegado al límite.