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DOMINGO PORTADA FIB

FIB 2017: CARTEL CERRADO POR ESCENARIOS Y NUEVAS INCORPORACIONES

Nos complace presentar el cartel al completo por escenarios del FIB 2017, el mejor Festival del verano.

En el Escenario Las Palmas veremos a cabezas de cartel como The Weeknd, Red Hot Chili Peppers, Kasabian, Foals, Deadmau5, Los Planetas y más grandes nombres.

El Escenario Visa ofrece una ecléctica muestra que abarca, entre otros, a The Jesus And Mary Chain, Kaytranada, Love Of Lesbian, Courteeners, Mura Masa, Mala Rodríguez, etc.

El South Beach Dance Stage vuelve con lo mejor de la electrónica, house, techno, hip hop y demás tendencias bailables. Además volvemos a unirnos con Razzmatazz (Barcelona) y Ochoymedio (Madrid) para traer a las mejores nuevas bandas al RADIO 3 FIB CLUB.

ESCENARIO LAS PALMAS

Jueves 13: The Weeknd, Bonobo (Live), Stormzy, Ride, Belako, Sunflower Bean.

Viernes 14: Foals, Deadmau5, Los Planetas, Blossoms, Mourn, The Sherlocks.

Sábado 15: Red Hot Chili Peppers, Biffy Clyro, Liam Gallagher, Dinosaur Jr., The Strypes.

Domingo 16: Kasabian, Crystal Fighters, Years & Years, Dua Lipa, Declan Mckenna, Evripidis And His Tragedies.

ESCENARIO VISA

Jueves 13: The Jesus And Mary Chain, Courteeners, Kaleo, Mick Jenkins, Twin Peaks, Gener, Eme Dj.

Viernes 14: 2manydjs, La Casa Azul, Joe Crepúsculo, Temples, Childhood, Ella Rae.

+ Charlotte Church’s Late Night Pop Dungeon.

Sábado 15: Mura Masa, Peter Doherty, Surfin’ Bichos, Mala Rodríguez, Marika Hackman, Las Kellies, Arturo Paniagua.

Domingo 16: Love Of Lesbian, Kaytranada, Tiga, Slaves, The View, Ron Gallo, The Magic Mor.

SOUTH BEACH DANCE STAGE

Jueves 13: Honne, Sylvan Esso, Kölsch, Ibibio Sound Machine, Bejo & Dj Pimp, Troyboi.

Viernes 14: James Vincent Mcmorrow, Austra, Olof Dreijer (The Knife), Mykki Blanco, Theme Park, Jameszoo.

Sábado 15: Rüfüs, Las Bistecs, B.Traits, Tcts, Lao Ra.

Domingo 16: Pional, The Blaze, Bad Gyal, Peaking Lights, Sir Was.

RADIO 3 FIB CLUB

Jueves 13: Viva Suecia, Tórtel, Dream Wife, Gatomidi, Ten Bears, Ochoymedio Djs.

Viernes 14: Bigott, Cápsula, Blaenavon, Flowers, Alien Tango, The Wheels, Virginia Díaz, Ochoymedio Djs.

Sábado 15: Nudozurdo, Biznaga, Desperate Journalist, Como Vivir En El Campo, Conttra, Leicomers, Djohnston, Buenavista, Cascales.

Domingo 16: Havalina, Las Odio, Linda Guilala, Captains, One Path, El Trinidad, Amable, Gato, Aldo Linares

MÁS NOMBRES PARA UN GRAN CARTEL
El cartel de este año se cierra con una estupenda lista de nombres que va desde el carisma de Charlotte Church’s Late Night Pop Dungeon, Olof Dreijer (The Knife) E Ibibio Sound Machine, la energía de The Strypes, Nudozurdo, Cápsula O Havalina, el pop de Childhood, Blaenavon Y Las Kellies o la rítmica de Bad Gyal, Mick Jenkins, Las Bistecs O The Blaze

¡Entra en el cartel del FIB 2017 y descubre más artistas con los que lo pasarás en grande!

OCHOYMEDIO, RAZZMATAZZ Y EL FIB: JUNTOS OTRA VEZ

Festejamos que un año más colaboraremos con dos de los clubes más importantes de nuestro país: Ochoymedio (Madrid) Y Razzmatazz (Barcelona). por eso os invitamos a las dos fiestas que se han preparado para la ocasión:

17 De Junio: Ochoymedio, Con Un Invitado Especial.

1 De Julio: Razzmatazz, Con Amable Dj Y Gato.

¡Allí Nos Vemos!

ABONOS DE 4 DÍAS Y ENTRADAS DE 3, 2 Y 1 DÍA EN FIBERFIB.COM

Quedan pocos Abonos de 4 Días, con 8 de acampada gratuita (Campfest), al precio de 149€. ¡Date prisa!

También están disponibles las Entradas de 3, 2 y 1 día a través de fiberfib.com. Estas entradas no cuentan con zona de acampada.

Se pueden adquirir las Entradas de 3 Días, (jueves a sábado: 130€), (viernes a domingo: 130€) y las Entradas de 2 Días, (jueves y viernes: 90€), (viernes y sábado: 105€) y (sábado y domingo: 105€).

Asimismo están a la venta las Entradas de Día: Jueves (50€), Viernes (50€), Sábado (65€) y Domingo (50€).

Hay un cupo limitado de Entradas VIP para cada día del Festival (130€). ¡Adquiere la tuya y serás nuestro invitado de lujo!

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THE JESUS AND MARY CHAIN, BIFFY CLYRO Y YEARS & YEARS ENTRE LAS NUEVAS CONFIRMACIONES DEL FIB 2017

El FIB vuelve con otra estupenda tanda de nombres con Biffy Clyro, Years & Years, The Jesus and Mary Chain, Temples, La Casa Azul, y más artistas que estarán junto a brillantes cabezas de cartel, como los ya anunciados Red Hot Chili Peppers, The Weeknd, Kasabian, Los Planetas y Deadmau5, y muchos más grandes nombres en la mejor cita del verano del 13 al 16 de julio en Benicàssim.

¡Y aún quedan muchos más

UNA DE LAS MEJORES BANDAS DE HOY: BIFFY CLYRO

Tenemos el placer de anunciar que Biffy Clyro vuelve al FIB a petición de muchísimos fibers que, como nosotros, quieren verles en el escenario en un directo sin igual. Tras llenar sus conciertos a lo largo del planeta, el trío regresa al Festival con una fuerza y energía que hacen de “Ellipsis” su mejor trabajo hasta la fecha.

La banda escocesa se ha convertido en uno de los grupos más impactantes en directo alcanzando ya un estatus con mayúsculas dentro del rock actual. Ese es el motivo por el que Biffy Clyro estará en el FIB 2017, en esta única y exclusiva fecha en nuestro país, con un concierto impresionante repleto de canciones que nos harán vibrar al máximo.

RITMO Y ACTITUD CON YEARS & YEARS

Years & Years es una de las bandas más impactantes surgidas en el Reino Unido. “Communion”, su disco de debut, ha sido uno de los álbumes más aclamados de 2015, llegando a vender millón y medio de ejemplares y alcanzando las más altas posiciones en las listas de veinte países. En 2016, el trío obtuvo cuatro nominaciones a los Brit Awards llenando salas sin parar con su latente y refrescante pop electrónico.

Simultáneamente a todo este éxito su líder, Olly Alexander, se muestra como uno de los talentos más comprometidos de su generación. Como ejemplo quedó su alegato de defensa para el colectivo LGBT en el festival de Glastonbury o el controvertido video de su hit “Desire”, en el que se muestra la actitud, influencia y la excitante propuesta de Years & Years, a quienes por fin veremos en el FIB 2017.

ELECTRICIDAD = THE JESUS AND MARY CHAIN

Es un verdadero placer ver en nuestro cartel a una banda tan legendaria e influyente como The Jesus and Mary Chain. El grupo de los hermanos William y Jim Reid fue uno de los nombres que encabezaron la primera edición del Festival, y este año vuelve en un magnífico estado de forma con su nuevo disco “Damage and Joy”.

¿Quién no ha escuchado clásicos como “Just Like Honey”, “Head On”, “Reverence” o “Darklands”? El FIB 2017 será la ocasión perfecta para encontrarnos con esos hits y con sus nuevas y electrizantes canciones como “Amputation”, “All Things Pass” o “The Two Of Us” evidenciando por qué, aunque haya muchos que suenen como ellos, es necesario unirse a los eslabones de The Jesus And Mary Chain.

POP CON MAYÚSCULAS CON TEMPLES Y LA CASA AZUL

Temples regresan con fuerza con un disco como “Volcano” que ha conseguido casi un millón de escuchas en Spotify y Soundcloud, y que les traerá en un gran momento de su carrera. “(I Wanna Be Your) Mirror”, “Strange Or Be Forgotten”, “Oh The Saviour” o “In My Pocket”, sonarán junto a hits como “Shelter” o “Sun Structures” en un concierto que les volverá a hacer brillar su pop psicodélico en Benicàssim.

Guille Milkyway, el nombre detrás de La Casa Azul, es sin duda el artista efervescente que ha conseguido derribar las barreras del comercialismo, para llevar a todos los oídos el bubblegum, el sunshine-pop, el europop y todos esos estilos que merodean en torno a las melodías más hermosas y los arreglos perfectos. Por eso es que era necesario tenerle en el FIB 2017.

MÁS SORPRESAS PARA UN CARTEL MUY ESPECIAL!

Llega una buena dosis de electrónica y guitarras para la fiesta del verano: El canadiense Tiga convertirá al Festival en un gran club lleno de la mejor música de baile. Joe Crepúsculo contribuirá con su peculiar synthpop a hacer que la noche no se detenga, lo mismo que el dúo británico HONNE, que calentará la pista con sus beats y su invitación al ritmo  más sensual.

Y para cerrar este anuncio llegarán Dream Wife, con su pop refulgente, combativo y lleno de riffs que harán que la gran celebración del FIB 2017 siga siendo muy especial. ¡Y pronto daremos más nombres para esta edición!

ABONOS EN FIBERFIB.COM

Continúa la venta deAbonos de 4 Días, más 8 de acampada gratuita en Campfest, al precio de 149€ (+ gastos de gestión) en fiberfib.com.

Además, se pueden adquirir los Pases VIP, con ventajas para disfrutar a lo grande en el FIB.

¡PROYECTO DEMO 2017 ESTÁ EN MARCHA!

Junto a Radio 3 volvemos a poner en marcha nuestro concurso de maquetas. Las inscripciones están abiertas desde el pasado lunes 10 de abril hasta hoy, lunes 24 de abril.

¡Suerte a los participantes!

ASÍ TE CONTAMOS EL FIB 2016

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ASÍ TE CONTAMOS EL BILBAO BBK LIVE 2016

JUEVES

Un festival comienza con los preparativos para acudir a él, con la ilusión o angustia con el que puedas vivir el momento. Nuestro Bilbao BBK Live comenzó ayer en una parada de bus bulliciosa donde la mayoría de los viajeros vestían de blanco y rojo y partían rumbo a Pamplona -7 de julio San Fermín ayer-, la única ciudad del mundo que en estas fechas puede rivalizar con la capital de la urbe, aka Bilbao.

Antes de partir, recibimos una llamada de casa, con nuevas muy negativas. Parece inminente la pérdida del único superviviente de la generación de más edad de nuestra familia, un ser cercano que nos conecta con aquello que una vez fuimos y no conocimos. Llamada de ámbito privado, no es esta una cuestión para airear en la crónica de un evento musical del calibre del Bilbao BBK Live, pero indudablemente, la noticia condicionará en adelante nuestro estado anímico y, por lo tanto, la percepción de todo lo que podamos escuchar en Kobetamendi los días venideros.

Por lo demás, Bilbao nos acoge calurosa, un tanto ajena al trajín que su pequeña cima acogerá las próximas tres jornadas. Salimos del Botxo en dirección a Kobetamendi, y como no estamos como para aguantar ni colas ni a nadie, tiramos hasta arriba a pie; ¡toma bilbainada!

Una vez dentro del recinto, y aún sin aliento, nos encontramos con los londinenses Years & Years. Atrás han quedado, entre otros, Begiz Begi, banda vasco-francesa que abre el festival en euskera; los también locales Rural Zombies, banda guipuzcoana que ha contado con un par de groopies sextagenarios en la primera fila y The Flying Monkeys, banda portuguesa que, nos cuentan, ha molado.

Years & Years / Foto: OScar L. Tejeda

Con camiseta corazón-polla rosa -ya me perdonarán- y cinta a juego en el pelo, el risueño Olly Alexander, vocalista de Years & Years, hace brazear a su público “como una ola”; nosotros aprovechamos para darnos una vuelta por el recinto mientras suena “Desire”. La novedad de esta edición se encuentra en la firme apuesta por un espacio estrenado en la pasada edición del festival, Basoa -bosque en euskera-, pista de baile situada en el extremo más alejado de Kobetamendi, rodeada de  arbolado. Espacio acertado que, sin duda, cobrará éxito según avance la madrugada.

Basoa presenta ya, a media tarde, un buen ambiente; el sonido es poderoso y la gente responde al embite. A estas horas, la presencia británica es mayoritaria en el recinto festivo -con sus banderas y borracheras, se hacen notar inflando condones; y se diluyen según avanza la noche-; son más los festivaleros que están de camino que los que se agolpan ya en Kobetamendi. Parece que este año se lleva la pintura fosforescente, tanto para ella como para él.

Chvrches / Foto: Javier Rosa

Chvrches solapa su actuación con Hidrogenesse, también con DMA´S. Abren con “Never Ending Circles”, con un sonido más limpio y menos oscuros que en el BIME de 2015. Son la antesala de M83 y de New Order, trío que encadena actuación y casa bien en cuanto a sonoridad. Poco más podemos decir de ellos, pues no volvimos de lo que en principio iba ser una escapada a Hidrogenesse. A éstos los pillamos con “No hay nada más triste que lo tuyo”, mientras el recinto de Kobetamendi, ahora sí, comienza a llenarse. A tope con el vocoder, Genis Segarra -muy serio enfundo en un buzo blanquinegro difícil de describir- y Carlos Ballesteros -¿desafina algo? ¡y qué importa!- dieron uno de los conciertos más frescos y divertidos de la tarde, siendo también el más imperfecto. El público, preparadísimo, bailo y coreó todas las canciones; en la primera fila, uno de ellos vestía “Un disfraz de tigre” (!!).

Hidrogenesse / Foto: Javier Rosa

Tanto de French Films, como de DMA´S o de Hinds, no pudimos escuchar más que un puñado de canciones. Nos gustaron estas últimas, aunque les vendría bien un poco más de nervio. Son las bandas guitarreras de un día en el que sobraban -las guitarras son cosa del siglo XX, que dirían Hidrogenesse-, sometidas esta vez sí, por sintetizadores.

En el extremo opuesto a Basoa -una pasarela facilita el acceso al bosque de los Djs y evitara, quizá, que el lateral de la carpa se colapse-, el autobús sobre el que actuaban en la entrada ha desaparecido, y el cuarto escenario gana cuerpo, bordeado con unas pequeñas gradas. Es el segundo escenario el que, a nuestro entender y a pesar de su amplitud, resulta un tanto insuficiente para el público que en él se agolpa. Nos lo pareció ayer con New Order.

Hinds / Foto: Javier Rosa

Antes que la veterana banda de Manchester actuó M83, repartiendo protagonismo entre sus componentes y tratando de contagiar entusiasmo. Fueron todo luz, pero su directo nos resultó un tanto monocorde. ¿Pueden miles y miles de personas acudir a un concierto a escuchar un solo tema? Así lo parecía, puesto que los que teníamos alrededor no callaron ni prestaron atención hasta que, hacia el final, sonó el superhit “Midnight City”. Los franceses, por cierto, comenzaron su  bolo con casi 20 minutos de retraso, coincidiendo con el descanso de la semifinal entre Francia y Alemania. ¿Casualidad?

Algo más oscuros e infinitamente más intensos, sin interrupciones ni fuegos de artificio, New Order estuvo a la altura de su historia -sin Hook y de negro riguroso- , con un directo impecable, cantado por Bernard Sumner a cara de perro y poca voz, en el que no faltaron clásicos como “Bizarre Love Triangle” o “Blue Monday” y que clausuraron recordando su etapa Joy Division en “Love Will Tear Us Apart “. ¡Tremendos!

New Order / Foto: Javier Rosa

Mientras los abuelos británicos recordaban al añorado Ian Curtis, miles de espectadores tomaban posiciones ante el escenario principal; también nosotros. Arcade Fire repetía visita a Bilbao tras actuar en la explanada del Museo Guggenheim el 13 de julio de 2011 -¡cómo pasa el tiempo! Evento que recuerdo con gran desilusión, quizá por el poco respeto que mostró parte del público, cotorreando todo el rato. “Esta vez no”, nos dijimos anoche, mientras defendíamos nuestra posición.

Los canadienses no defraudaron esta vez, en una actuación en la que tocaron todos sus himnos con Win Butler como frontman y guía, quien nació el mismo año en el que se fundó New Order, 1980.

Con un despliegue escénico apabullante, interpretaron una veintena de temas en hora y media. Cuerdas, metales y percusión, llegaron a estar en escena una decena de multi  instrumentistas -cada uno con traje de distinto color-, y media banda se sentó en el teclado colocado detrás de Win Butler, lo que da cuenta de su maestría.

Abrieron fuerte con “Ready to Start”, “The Suburb” y “Sprawl II (Mountains Beyond Mountains)”, tres temas de “The Suburbs”, de 2010; para tocar después temas más recientes, con otros tres de “Reflektor”, de 2013; todo por bloques.

Arcade Fire / Foto: Oscar L Tejeda

Butler saltó al ruedo con el tema que da título a su último lanzamiento, comenzó el sirimiri y se desplegaron en el escenario grandes espejos cuadrados que iban cambiando su orientación, los cuales nos permitieron gozar de una vista cenital del escenario.

En la parte central sonó el bloque de “Neon Bible”, de 2007 (otros tres temas), y el ambiente se atemperó, aunque “Keep the Car Running”, a la mandolina y con su característico aire folk, nos pareció uno de los momentos más hermosos de la noche. Tras la caribeña “Haïti”, que cantó y bailó Régine Chassagne, el bloque de su magistral debut “Funeral”, de 2004, como colofón épico: “Neighborhood”, “Rebellion (Lies)” y “Wake Up”, con su celebrado cambio de ritmo y todo el mundo cantando el estribillo extasiado.

Caras de felicidad entre los asistentes, y de mucho cansancio también. Pasadas las dos de la madrugada, el sirimiri es ya constante en un Kobetamendi cada vez más brumoso. Hot Chip presenta temas nuevos y Alexis Taylor, ataviado con un singular gorro de paja que va que ni pintado con la estética que envuelve al recinto, trata de prolongar el estado anímico de los que se congregan en el segundo escenario. Poco a poco, el Bilbao BBK Live desplazará su espacio vital hacia el noctámbulo Basoa.

Hot Chip / Foto: Javier Rosa

En la primera jornada del Bilbao BBK Live de 2016, con 36.000 asistentes, tan solo unos viejos zorros como New Order han sido capaces de seguir la estela de Arcade Fire. Ambas bandas han logrado que por momentos nos olvidáramos del mundo; ha merecido la pena.

VIERNES

Con el corazón en stand by acudimos ayer a la segunda jornada del Bilbao BBK Live, en la que se iba a consumar una de las actuaciones más esperadas de esta su undécima edición, la de Pixies (y Belako).

El habitual nerviosismo que nos desborda en tales citas ha desaparecido hoy, una inexplicable placidez nos invade. Con el cielo plomizo, nos desperezamos para acudir a Kobetamendi antes de que el recinto abra siquiera sus puertas –hasta arriba en la línea 58 de Bilbobus-,  y antes de adentrarnos al festival, visitamos la cervecera adyacente. No somos nosotros, sino la mayoría de los festivaleros los que se lo toman con parsimonia. De los ruidosos guiris del día anterior, no queda casi rastro alguno.

Todo lo anterior a John Berkhout suena lejano mientras apuramos nuestra cerveza. El quinteto guipuzcoano presenta “Bloo Mind”, donde los sintetizadores ganan presencia. Sin embargo, el viernes es más de guitarras, aunque sean acústicas, como las de José González. Aún es pronto y la calma es máxima cuando el sueco de origen argentino ofrece un set casi íntimo, del que destacamos “Deadweight On Velveteen”, con las citadas guitarras acústicas, percusiones y exquisitas melodías vocales.

José González / Foto: Oscar L Tejeda

Con mayor asistencia del público y el habitual sirimiri, la cosa se anima con Ocean Colour Scene. El elegante cuarteto de Birmingham comienza fuerte, con una versión del “Day Tripper” y su hit “The Riverbot Song”, pero en vez de decaer su directo, sólido y solvente, fue in crescendo, con Simon Fowler a la acústica y preocupado de leer el atril y Steve Cradock aportando clase tanto a la guitarra como al piano. Con ellos comenzó a tomar cuerpo nuestra jornada, que eclosionaría después con Belako.

Antes, también escuchamos a C. Tangana (¿y Rosalía?) cantando el que, según Jenesaispop, puede ser el hit underground del verano, el rap “Antes de morirme”. No es nuestro rollo, sí el de cientos de adolescentes que registran en sus móviles el momento.

Mientras Love of Lesbian pisa el escenario principal, Belako sacude el recinto más estrecho, desbordado como después lo estaría con WAS, ambas bandas vizcaínas. Si El Mundo Today titulaba recientemente “Nace el Sin Love of Lesbian Fest, el primer festival sin Love of Lesbian”, otro tanto se podría decir de la banda de Mungia -repetían actuación en el Bilbo BBK Live, tras reventar la carpa en 2014-.

Entonces, hace dos años, el cuarteto de Mungia presentaba su debut “Eurie” -lluvia- con el que pillaron la buena ola, de la que aún no se han bajado. Esta vez presentaban su reválida, “Hamen” -aquí, en euskera-, y lo hicieron de forma brillante, porque son modernos mirando hacia atrás, porque sus temas transmiten y ellos, enérgicos en las tablas, desbordan entusiasmo. El público se entregó a ellos, tanto en como en los temas más luminosos, “Sea of  Confusion”, como en los más sucios “Track sei”. Antes del colofón, sonó una hipnotizante versión de Nina Simone, “Sinnerman”; después, desde Josu Ximun se atrevió a lanzarse al vacío -no es post punk, sino punk-. Tranquilos, fue recogido al vuelo. Por cierto, la línea inicial del bajo en “Haunted House” no remite lejanamente a Kim Deal y a Pixies?

Belako / Foto: Javier Rosa

Absortos con Belako nos perdemos la actuación de Love of Lesbian -¡qué pasa, todo no se puede!-, quienes se han dado un baño de masas con el público cantando todas sus canciones.

Entre la dicotomía de tener  que elegir entre Grimes y WAS, al contrario de con Belako y Love of Lesbian, nos decantamos a priori por el escenario grande, aunque a la postre terminamos atrapados en el sonido de la txalaparta -legendario instrumento musical vasco; percusión compuesta por madera contra madera- con el que abren Deu y Willy. Poderoso ritmo de baile que imprimen los de Getxo. Mientras esta banda imprime un poderoso ritmo de baile a su actuación vitalista, que termina con la apoteósica “On the Floor” -”no nos vamos ¡hasta que nos echen!”, grita Deu-; problemas técnicos obligan a la canadiense Grimes -cuatro chicas en escena, dos en la danza y dos a la voz- a parar una actuación que está gustando. Cuando la retoman, con bandera arco iris cual capa, volvemos de nuestra excursión a We Are Standard.

Antes de tomar una buena posición para el bolo de Pixies, conocemos en la cola del baño a un guiri, asombrado de que los baños sean unisex -no lo son en realidad, pero una chica apremiada nos pide paso-. “Nice festival” -nos dice en inglés-. Bien organizado, con buenas bandas y gente agradable; el mejor en el que he estado”. Viene desde  Noruega con su mujer, “por primera vez a Bilbao y exclusivamente al festival -dice ella-, y enumera: Arcade Fire, New Order, Pixies…”.

El resto de los escenarios interrumpen su actividad cuando Pixies están próximos a hacer acto de  presencia en el escenario principal. Frente a él se congregan, según la organización, alrededor de 33.500 expectantes festivaleros. ¿Dónde estaban a finales de los 80 y principios de los 90, con los de Boston en activo? Banda de culto, a Pixies le vino bien su ausencia de los escenarios, sus fans se multiplicaron.

Al orondo Black Francis, quien recitó y berreó lo suyo, le costó tomarle el pulso a la noche, pero cuando lo consiguió, no lo soltó hasta acelerarlo al máximo. En parte, gracias a la inestimable colaboración de la  batería de David Lovering, quien hizo que la locomotora no interrumpiera su ritmo. El también miembro original de la banda Joey Santiago, a la guitarra, y la argentina Paz Lenchantin, sustituta de Kim Deal al bajo, completaba  el cuarteto. Una banda que no necesitó de virguerías visuales -sí de mucha luz, principalmente blanca- para demostrar que sus temas, que han envejecido muy bien, son inmortales.

¿Cuántos temas se pueden tocar en hora y media? Al ritmo de Pixies… ¡más de treinta!, incluidas algunas de  los álbumes  más recientes, dos tanto de “Indie Cindy (2014) como de “Head Carrier (2016)”. De los clásicos, pasaron de puntillas por “Bossanova” para dar protagonismo a “Doolitle”; sonó medio disco.

Pixies / Foto: Oscar L Tejeda

La apertura corre a cuenta de “Bone Machine”, “Head On” -versión de The Jesus and Mary Chains- y “Wave of Mutilation”. En un tema la voz de Francis se va por cuestiones técnicas y él no se da cuenta. En otro la banda entra a destiempo y deben de comenzar de nuevo. Pero el cuarteto se engrasa según avanza la noche.

La clausura, intensa -interpretan “Velvety” que rara vez tocan en directo-, corre a cuenta de “Caribou” y “Debaser”. Además de los estribillos, el público canta incluso los riffs de guitarra. Un poco antes, el momento estelar de la noche, cuando Francis ha empuñado la guitarra acústica para encadenar “Where Is My Mind?”, “Here Comes Your Man” y una trepidante “Vamos”. Hemos rejuvenecido, al menos, una década.

Para nosotros, hubo un tiempo en el que Pixies, con quienes compartimos muchas horas (y escuchas) de felicidad, fue uno más de la cuadrilla. Hasta que, tras el Primavera Sound de 2004, fuimos poco a poco perdiendo contacto. Tras muchos años ausente, ayer volvió como el amigo que regresa tras una larga temporada fuera y, desubicado al principio, tras el tercer vino parece que nunca se fue.

Tras Pixies, la de Underworld es la última actuación `grande´ de una noche con cuerpo de jota. Hace tiempo que no cae sirimiri, la gente tiene  ganas de  baile. Suena “I Exhale”, y suena bien.

SÁBADO 

“Hemos rejuvenecido, al menos, una década”, decíamos en la crónica de ayer. No lo suficiente como para participar de la onda de Tame Impala. Si anteriormente grandes dinosaurios copaban las cabezas de cartel, en esta edición del Bilbao BBK Live, que a priori nos parecía una de las más atractivas, ha contado con la participación, entre las tres bandas estelares, con dos formadas en este siglo XXI, Arcade Fire y Tame Impala. Una tercera, Foals, robó ayer el protagonismo a los australianos.

El sábado amaneció radiante en Bilbao, por fin, con un sol espléndido. También en lo musical la jornada se presentaba como la más ecléctica de la actual edición, incluso con hueco para Soleá Morente. Para cuando nosotros llegamos a Kobetamendi, la actuación de la hija del maestro granaíno es historia, así como la de los locales Dekot en el escenario principal. Allí se halla Courtney Barnett, mientras nosotros decidimos, como primera tarea, zamparnos un bocata. Pronto nos arrepentimos de no haber esperado un poco, puesto que aunque no podamos ver a la australiana -suena muy lejana-, si vemos a su público. Vaya, por el movimiento parece que se está montando una buena.

Courtney Barnett / Foto: Oscar L Tejeda

Al contrario, el directo de Father John Misty nos resulta un tanto anodino. De él solo podemos destacar el trompazo que se pegó tras caer del escenario al foso, percance del que se levantó como si no hubiese pasado nada. El ex Fleet Foxes, en lo que a su actuación de ayer hace referencia, tiene mucha pose estética y poco peso musical. Lo abandonamos a su suerte pues su actuación se solapa con la de Bad Breeding y Juventud Juché. De los primeros dicen que son la nueva sensación punk británica, y a nosotros nos recuerdan a las bandas jarcoretas centroeuropeas que en los 90 paseaban por nuestros gaztetxes -casas ocupadas-. Los segundos, ¡ofrecían su tercer concierto en 24 horas! -uno de ellos también en Bilbao, en sesion vermouth-. Afortunadamente, el trío madrileño es joven y aguantó el tipo. Presentaban “Movimientos” en una carpa repleta que pusieron a saltar y que sonaba como cuando de adolescente te encerrabas en el baño con el radiocasette -¿existen aún?-.

Father John Misty / Foto: Liberto Peiró

Tras Tame Impala, y antes de Foals -dejamos ambas bandas para después-  se solapaban otras tres propuestas, las de Editors, Jagwar Ma y León Benavente. El indie pop épico del grupo liderado por Tom Smith es a priori el que goza de más cartel. Presentan “In Dream”, quinta referencia en una década de existencia, en la que han pisado Kobatamendi tres veces ya -las anteriores, en 2009 y 2013-. En esta última, Smith se presenta algo más canalla que en su anterior visita, y no se quita la capucha hasta hacer sonar “Smokers Outside the Hospital Doors”. La verdad, resultan efímeros y no aportan nada nuevo desde su anterior visita, por lo que los abandonamos a su suerte.

La propuesta electrónica del trío Jagwar Ma, sin batería pero con sintetizadores -segunda banda australiana de la jornada-, entra como un tiro en la carpa y nos convence más, pero picando de aquí para allá, son León Benavente quienes consiguen nuestra atención. Con Abraham Boba al frente -desgañitándose al micro o frente al teclado-, dijeron que Bilbao es una de sus ciudades preferidas. Si vuelven a cantan “Estado provisional” y “Gloria” como si fuera a ser la última vez que lo hacen, el amor será reciproco. Su intensa e brillante actuación tuvo también un prólogo en el centro de la ciudad, en sesión vermuth.

Tame Impala figuraban como cabeza de cartel, aunque su actuación se programó siendo aún de día, dejando la medianoche para Foals. Son muchos los que seguirán su actuación, como las de media tarde, sentados en las praderas del recinto. Se ve alguna que otra falda escocesa hoy, también plumas de indio. En un paseo por el recinto nos encontramos con una barbería donde peinan bigotes, hemos conocido a unas catalanas que repiten en Bilbao porque les gusta la dimensión del recinto y a unas australianas felices de poder disfrutar de tres bandas aussies en la jornada de ayer; Tame Impala es la tercera. Saludamos también a un amigo que está trabajando en un food truck. Acostumbrado a currarse fiestas  patronales a horas intempestivas, está flipando con los festivaleros: “¡Sin broncas, hasta hacen cola para pedir!”.

Tame Impala / Foto: Oscar L Tejeda

Admitámoslo, la brecha generacional entre Tame Impala y nosotros es tan grande que, incluso reconociendo que el suyo es un buen directo, nos impide gozar plenamente de su soft rock de pinzeladas psicodélicas; o aquí hay algo que se nos escapa. Los repetitivos y ya muy vistos visuales, las interrupciones entre temas y alguna que otra larga intro tampoco ayudan.

Tras una intro sonó “Let it Happen”, e inmediatamente el publicó más joven comenzó a brincar. El quinteto dirigido por Kevin Parker -empuña una molona Rickenbaker 335 verde del año 67-, muy arropado y un tanto estático, se relaja después en “Eventually”; las idas y venidas serán ya constantes. En “Elephant”, que remite a  bandas como Led Zeppelin -Robert Plant ¡actúa hoy domingo en Bilbao!- nos invitan a volvernos locos, y hacia el final, suena el hit “The Less I Know The Better”. El sonido es bueno, aunque peña de Zaragoza se nos quejara después de que faltaba volumen. No nos lo ha parecido.

Está bien, Tame Impala nos ha demostrado, sin entusiasmarnos, que es una gran banda. Pero de que se hayan puesto de moda los pantalones cortos con calcetines blancos hasta la rodilla, como hemos visto estos días a los más “fashion” de Kobetamendi… ¡por ahí no pasamos!

Foals presenta algunas características parecidas en escena. Sexteto arropado -con el batería tocando descalzo-, protagonismo de teclados y tintes épicos. Pero su intensidad aumenta a medida que avanza el set, hasta finalizar totalmente desbocados.

Foals /Foto: OScar L Tejeda

En horario estelar, han abierto con “Snake Oil”, “Olympic” y “My number” y el protagonismo estelar de un Yannis Philippakis que acabaría saltando al foso y fundiéndose con el público  -con “Providence”  primero, y al final de su actuación, después-. Especialmente delicada ha sonado “Spanish Sahara”, de lo mejor de la noche.

Si el jueves nos dañamos las rodillas por defender nuestra posición con Arcade Fire, el espacio disponible nos permitió bailar tanto el viernes con Pixies como ayer con Foals. Quizá los temas de Tame Impala sean más complejos y elaborados, pero el disfrute tiene su importancia y Foals ha sabido cómo atrapar al público. Con la celebrada “Mountain At My Gates” decenas de chavalas bailan a hombros de sus parejas; todos cantan -¡aquí todo el mundo sabe inglés, oigan!-. Tras “Late Night” dicen adiós. Los bises, en plan desbarre jarcoreta, son apoteósicos -con un pogo brutal en las primeras filas-, comenzando por “Inhaler”. Se lo han currado muy bien.

El trepidante final del bolazo de Foals coincide con el principio de Triángulo de Amor Bizarro, con cuya intensidad va que ni pintada. El sonido, bueno, el recinto, a rebosar; como con León Benavente -lamentamos no haber podido asistir allí a la actuación de McEnroe, cuyo horario coincidía con el de Tame Impala-. “¡Guillotina!” grita el genial cuarteto gallego en “Robo tu tiempo”, tema que nos recuerda que debo marchar a escribir la crónica que tú leerás mañana -tu hoy-. Las tres baterías de Soulmax, en septeto de riguroso blanco, sacuden la madrugada.

La organización, en una apuesta por la cultura de Djs, ha habilitado una entrada nocturna para Basoa, boscosa pista de baile. Allí esperan 2ManyDjs. Más de 35.000 festivaleros han asistido a la clausura del Bilbao BBK Live 2016, con unas cifra global de más de 100.000 asistentes, siempre según la organización.

 

 

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BILBAO BBK LIVE 2016: CRÓNICA JUEVES

Un festival comienza con los preparativos para acudir a él, con la ilusión o angustia con el que puedas vivir el momento. Nuestro Bilbao BBK Live comenzó ayer en una parada de bus bulliciosa donde la mayoría de los viajeros vestían de blanco y rojo y partían rumbo a Pamplona -7 de julio San Fermín ayer-, la única ciudad del mundo que en estas fechas puede rivalizar con la capital de la urbe, aka Bilbao.

Antes de partir, recibimos una llamada de casa, con nuevas muy negativas. Parece inminente la pérdida del único superviviente de la generación de más edad de nuestra familia, un ser cercano que nos conecta con aquello que una vez fuimos y no conocimos. Llamada de ámbito privado, no es esta una cuestión para airear en la crónica de un evento musical del calibre del Bilbao BBK Live, pero indudablemente, la noticia condicionará en adelante nuestro estado anímico y, por lo tanto, la percepción de todo lo que podamos escuchar en Kobetamendi los días venideros.

Por lo demás, Bilbao nos acoge calurosa, un tanto ajena al trajín que su pequeña cima acogerá las próximas tres jornadas. Salimos del Botxo en dirección a Kobetamendi, y como no estamos como para aguantar ni colas ni a nadie, tiramos hasta arriba a pie; ¡toma bilbainada!

Una vez dentro del recinto, y aún sin aliento, nos encontramos con los londinenses Years & Years. Atrás han quedado, entre otros, Begiz Begi, banda vasco-francesa que abre el festival en euskera; los también locales Rural Zombies, banda guipuzcoana que ha contado con un par de groopies sextagenarios en la primera fila y The Flying Monkeys, banda portuguesa que, nos cuentan, ha molado.

Years & Years / Foto: OScar L. Tejeda

Con camiseta corazón-polla rosa -ya me perdonarán- y cinta a juego en el pelo, el risueño Olly Alexander, vocalista de Years & Years, hace brazear a su público “como una ola”; nosotros aprovechamos para darnos una vuelta por el recinto mientras suena “Desire”. La novedad de esta edición se encuentra en la firme apuesta por un espacio estrenado en la pasada edición del festival, Basoa -bosque en euskera-, pista de baile situada en el extremo más alejado de Kobetamendi, rodeada de  arbolado. Espacio acertado que, sin duda, cobrará éxito según avance la madrugada.

Basoa presenta ya, a media tarde, un buen ambiente; el sonido es poderoso y la gente responde al embite. A estas horas, la presencia británica es mayoritaria en el recinto festivo -con sus banderas y borracheras, se hacen notar inflando condones; y se diluyen según avanza la noche-; son más los festivaleros que están de camino que los que se agolpan ya en Kobetamendi. Parece que este año se lleva la pintura fosforescente, tanto para ella como para él.

Chvrches / Foto: Javier Rosa

Chvrches solapa su actuación con Hidrogenesse, también con DMA´S. Abren con “Never Ending Circles”, con un sonido más limpio y menos oscuros que en el BIME de 2015. Son la antesala de M83 y de New Order, trío que encadena actuación y casa bien en cuanto a sonoridad. Poco más podemos decir de ellos, pues no volvimos de lo que en principio iba ser una escapada a Hidrogenesse. A éstos los pillamos con “No hay nada más triste que lo tuyo”, mientras el recinto de Kobetamendi, ahora sí, comienza a llenarse. A tope con el vocoder, Genis Segarra -muy serio enfundo en un buzo blanquinegro difícil de describir- y Carlos Ballesteros -¿desafina algo? ¡y qué importa!- dieron uno de los conciertos más frescos y divertidos de la tarde, siendo también el más imperfecto. El público, preparadísimo, bailo y coreó todas las canciones; en la primera fila, uno de ellos vestía “Un disfraz de tigre” (!!).

Hidrogenesse / Foto: Javier Rosa

Tanto de French Films, como de DMA´S o de Hinds, no pudimos escuchar más que un puñado de canciones. Nos gustaron estas últimas, aunque les vendría bien un poco más de nervio. Son las bandas guitarreras de un día en el que sobraban -las guitarras son cosa del siglo XX, que dirían Hidrogenesse-, sometidas esta vez sí, por sintetizadores.

En el extremo opuesto a Basoa -una pasarela facilita el acceso al bosque de los Djs y evitara, quizá, que el lateral de la carpa se colapse-, el autobús sobre el que actuaban en la entrada ha desaparecido, y el cuarto escenario gana cuerpo, bordeado con unas pequeñas gradas. Es el segundo escenario el que, a nuestro entender y a pesar de su amplitud, resulta un tanto insuficiente para el público que en él se agolpa. Nos lo pareció ayer con New Order.

Hinds / Foto: Javier Rosa

Antes que la veterana banda de Manchester actuó M83, repartiendo protagonismo entre sus componentes y tratando de contagiar entusiasmo. Fueron todo luz, pero su directo nos resultó un tanto monocorde. ¿Pueden miles y miles de personas acudir a un concierto a escuchar un solo tema? Así lo parecía, puesto que los que teníamos alrededor no callaron ni prestaron atención hasta que, hacia el final, sonó el superhit “Midnight City”. Los franceses, por cierto, comenzaron su  bolo con casi 20 minutos de retraso, coincidiendo con el descanso de la semifinal entre Francia y Alemania. ¿Casualidad?

Algo más oscuros e infinitamente más intensos, sin interrupciones ni fuegos de artificio, New Order estuvo a la altura de su historia -sin Hook y de negro riguroso- , con un directo impecable, cantado por Bernard Sumner a cara de perro y poca voz, en el que no faltaron clásicos como “Bizarre Love Triangle” o “Blue Monday” y que clausuraron recordando su etapa Joy Division en “Love Will Tear Us Apart “. ¡Tremendos!

New Order / Foto: Javier Rosa

Mientras los abuelos británicos recordaban al añorado Ian Curtis, miles de espectadores tomaban posiciones ante el escenario principal; también nosotros. Arcade Fire repetía visita a Bilbao tras actuar en la explanada del Museo Guggenheim el 13 de julio de 2011 -¡cómo pasa el tiempo! Evento que recuerdo con gran desilusión, quizá por el poco respeto que mostró parte del público, cotorreando todo el rato. “Esta vez no”, nos dijimos anoche, mientras defendíamos nuestra posición.

Los canadienses no defraudaron esta vez, en una actuación en la que tocaron todos sus himnos con Win Butler como frontman y guía, quien nació el mismo año en el que se fundó New Order, 1980.

Con un despliegue escénico apabullante, interpretaron una veintena de temas en hora y media. Cuerdas, metales y percusión, llegaron a estar en escena una decena de multi  instrumentistas -cada uno con traje de distinto color-, y media banda se sentó en el teclado colocado detrás de Win Butler, lo que da cuenta de su maestría.

Abrieron fuerte con “Ready to Start”, “The Suburb” y “Sprawl II (Mountains Beyond Mountains)”, tres temas de “The Suburbs”, de 2010; para tocar después temas más recientes, con otros tres de “Reflektor”, de 2013; todo por bloques.

Arcade Fire / Foto: Oscar L Tejeda

Butler saltó al ruedo con el tema que da título a su último lanzamiento, comenzó el sirimiri y se desplegaron en el escenario grandes espejos cuadrados que iban cambiando su orientación, los cuales nos permitieron gozar de una vista cenital del escenario.

En la parte central sonó el bloque de “Neon Bible”, de 2007 (otros tres temas), y el ambiente se atemperó, aunque “Keep the Car Running”, a la mandolina y con su característico aire folk, nos pareció uno de los momentos más hermosos de la noche. Tras la caribeña “Haïti”, que cantó y bailó Régine Chassagne, el bloque de su magistral debut “Funeral”, de 2004, como colofón épico: “Neighborhood”, “Rebellion (Lies)” y “Wake Up”, con su celebrado cambio de ritmo y todo el mundo cantando el estribillo extasiado.

Caras de felicidad entre los asistentes, y de mucho cansancio también. Pasadas las dos de la madrugada, el sirimiri es ya constante en un Kobetamendi cada vez más brumoso. Hot Chip presenta temas nuevos y Alexis Taylor, ataviado con un singular gorro de paja que va que ni pintado con la estética que envuelve al recinto, trata de prolongar el estado anímico de los que se congregan en el segundo escenario. Poco a poco, el Bilbao BBK Live desplazará su espacio vital hacia el noctámbulo Basoa.

Hot Chip / Foto: Javier Rosa

En la primera jornada del Bilbao BBK Live de 2016, con 36.000 asistentes, tan solo unos viejos zorros como New Order han sido capaces de seguir la estela de Arcade Fire. Ambas bandas han logrado que por momentos nos olvidáramos del mundo; ha merecido la pena.

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LOS IMPERDIBLES DEL BILBAO BBK LIVE 2016

Portada: Father John Misty / Vida Festival 2015 / Foto:  Mika Kirsi

El Bilbao BBK Live lleva tiempo afianzado como uno de los festivales más importantes de nuestro país. Cada año, la expectación que se crea a la hora de conocer a los artistas que van siendo confirmados es mayor y no es para menos, porque suele reunir a un ramillete con los mejores de cada temporada. Este 2016, la atención principal recae en cabezas de cartel como Arcade Fire, Tame Impala, Pixies, New Order o Foals, pero como todo buen fan de los festivales sabe, estos grandes eventos marcan la diferencia en la abundancia de la serie media, en la variedad en la programación y en una extensa colección de bandas emergentes, y eso el BBK Live también lo tiene. Tras la primera ola de grandes nombres internacionales también se cuelan unos Love of Lesbian que parecen imprescindibles en cualquier festival que quiera atraer al público indie nacional; unos Chvrches, Hot Chip o Years & Years que son el paradigma de la nueva indietrónica; pero también el retorno de los electrónicos Underworld; unos Editors cada vez más etéreos; el magnífico cantautor sueco de origen argentino José González; lo más puntero del indie potente nacional, como Triángulo de Amor Bizarro o León Benavente; o una importante programación de baile con gente como Âme, Four Tet o Erol Alkan.

Pero estos son solo algunos de los artistas de los que participarán en el Bilbao BBK Live 2016, nos dejamos a muchos muy interesantes y sobre todo a los cinco que nosotros queremos recomendaros. Ya sabéis que no solemos darle cancha a los cabezas de cartel –no la necesitan- y que nos gustan las bandas emergentes – sobre todo las nacionales -, pero en esta ocasión hemos escogido a cinco artistas foráneos colocados a mitad de tabla que creemos pueden ser el condimento perfecto para reforzar una magnífica experiencia en el festival de este año.

1.- Courtney Barnett

Courtney Barnett ya había llamado la atención con sus dos primeros des EPs, pero con la publicación de “Sometimes I Sit and Think and Sometimes I Just Sit” (2015) se convirtió en una de las sensaciones en el indie internacional de la temporada, aupándose y encabezando muchas de las listas de lo mejor del año. Esta será la primera vez que actúe en nuestro país –y única en 2016- por lo que su actuación cobra muchísima importancia en un mercado cansinamente repetitivo. Será una suerte y un privilegio poder disfrutar de una artista que ha producido una pequeña sacudida a un indie rock realmente estancado y que crea unas canciones con letras sumamente ingeniosas. La australiana vuelve a la frescura que alguna vez en los 90 tuvo el indie de guitarras y solo por eso ya habría que quererla.

2.- Father John Misty 

La actuación de Father John Misty en el Vida Festival 2015 nos dejó marcados, el tremendo espectáculo que ofreció este excéntrico y divertido personaje fue tremendo, más aun pensando que está sustentado con magníficas canciones. Esto es lo que yo mismo les contaba de su concierto en aquella ocasión: “El crooner del indie folk que lleva dentro Johsua Tillman se llama Father John Misty y fue sin duda el triunfador del festival. Su hipersensual interpretación fue un auténtico oasis en un cartel repleto de grandes artistas, pero de carácter más bien lánguido o contenido, como lo quieran ustedes llamar. Ni tan siquiera Bobby Gillespie poco después se acercó a la empatía que demostró el americano. A los 10 segundos de comenzar con “I love you, honeybear” ya estaba arrodillado al borde del escenario. No paró de contonearse o de bailar sensualmente subido a la batería, ni tan siquiera colgarse la guitarra acústica parecía servir para domarle. Tillman merece relevar a Julio Iglesias en sus clásicos memes. Aunque tiene estupendas canciones y una voz arrebatadora, este tipo listo sabe que su personaje puede hacer que ese aspecto pase a un segundo plano. Si Pávlov hubiera utilizado a mujeres para sus experimentos sobre el reflejo condicional, en vez de filetes les hubiera enseñado vídeos de Father John Misty para hacerlas salivar. Y por favor, no me sean Eduardo Inda, no estoy comparando a mujeres y perros.”

3.- Slaves

El punk no es solamente un sonido surgido a finales de los 70 y que de pura repetición y predictibilidad ha llegado a aburrir, es una actitud. Eso son Slaves: actitud y descaro. Un dúo articulado por la rabia de un batería que canta de pie y un guitarrista energético. Son de beats potentes y marcados – tanto por la contundencia de lo musical, como por el speach de las canciones – y, aunque no llegan a Sleaford Mods, transportan el inconformismo del barrio obrero a los escenarios de manera muy atractiva y efectiva. Una gozada en directo.

4.- DMA’S 

Al igual que nos pasaba con Father John Misty, la presencia de los australianos DMA’S en esta lista se debe a que les hemos visto en una actuación anterior, en este caso la que ofrecieron en el FIB 2015. Si bien de FJM no esperamos más que que repita espectáculo –no ha publicado nuevo material desde entonces-, DMA’S todavía puede ofrecernos mucho más, porque en aquel  entonces no teníamos en nuestras manos su debut “Hills End” (2016). Esto es lo que comentamos de su concierto en Benicàssim: “En el Fibclub Bus los siguientes en tocar fueron DMA’S, uno de los recomendados en nuestro manual de uso, y posiblemente el descubrimiento de la noche.  Los australianos no hicieron nada especial, brit pop de manual, del de barrio, del de los primeros Oasis. Buenas melodías tendentes al himno, aunque no tan autocomplacientes como los de los Gallagher, con una actitud contagiosa y nada forzada. Llenaron el bus –bueno, supongo que también cuenta que eran cinco- y estuvieron lo más cerca de hacernos olvidar que realmente no estaban encima de un escenario de verdad.”

5.- Little Scream

La americano canadiense Laurel Sprengelmeyer es una mujer muy inquieta, tan pronto puede enfilar el pop más pegadizo y bailable, como el folk melancólico o el art rock. En su segundo disco “Cult Following” (2016) ha querido sacar todo lo que lleva dentro y, además de demostrar su destreza en diferentes estilos, para ello la multi-instrumentista se ha rodeado de artistas de la altura de Sufjan Stevens, Sharon Van Etten, Owen Pallett, los hermanos Dessner de The National o Kyp Malone de TV on the Radio. Su actuación en el Bilbao BBK Live nos servirá para medir el real calado del proyecto de Little Scream.

ASÍ TE CONTAMOS EL BILBAO BBK LIVE 2015

ENTREVISTA A LEÓN BENAVENTE

ENTREVISTA A SOLEDAD VÉLEZ

 

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YEARS & YEARS, NUEVA CONFIRMACIÓN DEL BILBAO BBK LIVE 2016

Bilbao BBK Live sigue añadiendo bandas de nivel a su cartel y anuncia que Years & Years estarán en la undécima edición del festival, los próximos 7, 8 y 9 de julio.

Olly Alexander, Mikey Goldsworthy y Emre Turkmen son Years & Years, la banda de la que toda Europa lleva un año hablando. Years & Years se formó en 2010 cuando Goldsworthy y Turkmen escucharon a Olly Alexander cantar en la ducha después de una fiesta en casa de un amigo común. Desde aquello, han llegado 5 EPs, multitud de conciertos y una gira europea como invitados de Sam Smith. Su debut llegaba a finales del pasado junio y, antes de publicarlo, ya se coronaron como ganadores de la prestigiosa BBC Sound of The Year Poll 2015, premio que distingue cada año al artista con mayor proyección en el Reino Unido.

Su cuidada mezcla de electrónica, soul, R&B y pop y la inconfundible voz de de Olly Alexander les valieron el pasaporte al éxito y les han hecho imprescindibles en los festivales más importantes de Europa. Paralelamente, Olly, Alexander está considerado unos de los actores británicos más prometedores del momento y ha destacado por sus papeles en ‘Skins’ y ‘Penny Dreadful’ y en la película ‘God Help the Girl’, que el vocalista de Belle & Sebastian dirigió el año pasado.

Years & Years llega a Bilbao BBK Live tras agotar las entradas de su gira inglesa y habiendo alcanzado los puestos más altos de ventas por toda Europa gracias a su single ‘King’, de su LP ‘Communion’ (2015).

El Bilbao BBK Live 2016 ya contaba con la presencia de Hot Chip,  New OrderJosé GonzálezM83, PixiesFather John MistyCourntey Barnett y WAS.

ASÍ TE CONTAMOS EL BILBAO BBK LIVE 2015

Toda la información del Bilbao BBK Live y las entradas a mejor precio en: http://bythefest.com/festivales/bbk-live/

Mario Franco - The National (Undercreatives Productions) SOS 4.8 portada

ASÍ TE CONTAMOS EL SOS 4.8 2015

VIERNES

El SOS 4.8 es un festival tocado por la varita de la buena gestión. No hay otra magia posible cuando todo funciona bien en un evento masivo. Los elementos juegan a favor: el hecho de ser uno de los primeros de la temporada, el buen clima de Murcia -mangas cortas hasta la madrugada-, un recinto urbano cómodo y aseado, su precio asequible, el añadido cool de la sección de arte y voces… Y un cartel musical interesante, claro. Desde la organización deslizaron la cifra de “más de 30.000” espectadores, pero si el festival no batió el récord de asistencia de sus ocho ediciones poco debió faltar.

Dentro del buen programa del viernes, el día fuerte del festival, un nombre congregaba la máxima atención: Morrissey. El último gran icono del pop era el eje de casi todos los comentarios previos. Que si en los últimos años acumula más caprichos que buenas canciones, que si no ofrece repertorios amables para el público, que si no acepta que se venda carne durante sus conciertos -esto fue cierto-, que si ya veremos si no da la espantada. Que la noche del jueves, tras su concierto del día anterior en Barcelona -sus dos únicas escalas en España- no se presentara en su lujosa suite reservada encendió las alarmas. Alarmas que saltaron por los aires a los cinco minutos de concierto. Sonó ‘Suedehead’ de salida y entonces lo recordamos: no se puede cantar mejor. O al menos no se puede hacer con mayor clase y romanticismo devastador.

Morrissey

‘Staircase at the university’ y ‘World peace is none of your business’ confirmaron el gran estado de su garganta y su buena disposición escénica en un show que comenzó basado en su último álbum y en el que poco a poco fue haciendo alguna concesión. Algarabía cuando sonó ‘Stop me if you think you’ve heard this one before’ de The Smiths, éxtasis general cuando lo hizo ‘First of the gang to die’, levitación global con ‘Everyday is like sunday’. Pero además de genio, Mozzer es muy cabrón, como bien sabemos. De modo que cuando aquello se asemejaba a la gloria -pese a su casaca azul tirando a horrorosa-, el astro rey decidió que había llegado el momento de joder, que no hay cielo sin infierno.

Y aderezó ‘Meat is murder’ con sonido áspero y con unas imágenes que obligaban a apartar la mirada (lindos animalitos cruelmente sacrificados en primer plano). Una chica cayó al suelo a mi lado -verídico- y el tono grosero ya no bajó en las tres últimas hasta el cierre. Lo maldije un poco pero me pareció estupendo. En este sentido es políticamente radical y esto, en tiempos artísticamente tan aseados como los actuales, me parece otro punto a su favor. Mozzer estuvo imperial en Murcia. Es tan egocéntrico que hasta sus músicos lucen camisetas de Morrissey. Debe ser difícil ser a la vez Dios y el Diablo. Los presentes solo éramos simples mortales afortunados. Muy afortunados.

El SOS 4.8 había dado inicio por la mañana con los ‘Aperitivos SOS’ y unas muestras del talento murciano: The LawyersLos Últimos Bañistas y El Bueno, El Feo y El Mena. Buena onda, como la mostrada ya en recinto de La Fica por el rock básico y asilvestrado The Purple Elephants. Tomaron el relevo en el Escenario Radio 3 unos Perro cada vez más solicitados y con toda lógica. Están como cabras y aunque el sonido pedía dos puntos más de volumen, no solo resultaron convincentes sino que las varias canciones que adelantaron hacen prever un nuevo álbum excitante y todavía más directo, casi punk por momentos. Van lanzados.

Perro

Todo lo contrario que un Xoel López que abrió el escenario principal con una sucesión de baladas para el bostezo. El coruñés disculpó la tardanza en la publicación de un nuevo disco que aseguró está al caer, pero a juzgar por lo escuchado no habría problema si decide demorarlo otros tres años. Efectivamente, su avance ‘Todo lo que merezcas’ no traía buenos presagios. Por alguno ignoto motivo Xoel parece querer convertirse en el nuevo José Luis Perales, pero ni llega.

Con Luna se comprobó que la diferencia de volúmenes entre los dos escenarios principales era excesiva, lo que obligó a los del Radio 3 a un esfuerzo extra para no sucumbir ante los del Estrella de Levante. La banda del hierático Dean Wareham ofreció un buen concierto que… no acabó de explotar. Para los veteranos fue un placer volver a escuchar temas como ‘Chinatown’, ‘Bonnie and Clyde’ o ‘Bewitched’ -y recordar lo muy influida por The Velvet Underground de su música-, pero me dio la sensación de que son los propios músicos los que ahora no acaban de creerse del todo su propia propuesta. Quizá en una sala hubiera sido diferente. Me alegré de verlos, en todo caso.

Dean Wareham de Luna

Como acababa de ver a Bigott en el showcase de la Zona VIP, a la de un par de temas no especialmente gloriosos, me decanté por Supersubmarina. Ya saben, a los críticos nos gusta poner a caldo este tipo de propuestas indie mainstream, así que fui en busca de mis argumentos. Pero, oh sorpresa, me encontré con un grupo que supo defender su discurso con tremenda solvencia. Gustos personales al margen, lo cierto es que nunca ha sido sencillo pasar del pequeño al alto presupuesto y los de Baeza no solo demostraron sentirse encantados en el megaescenario, sino también dar lo necesario para satisfacer a su público: interpretación, sonido, entrega, compromiso con su discurso. No voy a poner pegas porque sería injusto. El propio Jose Chino es consciente, como se desprende de su explicación antes del último tema: “a muchos no les gustamos y seguiremos sin gustarles, pero ante la duda lo mejor es bailar”. Y vaya si bailó la peña.

Supersubmarina

Crudo Pimento y Hinds ofrecieron conciertos cortos porque Morrissey había exigido silencio para su actuación. Los primeros aprovecharon su chance para hacer una especie de performance-atentado que dejó a muchos con la boca abierta. Las segundas también lo hicieron -lo de la boca abierta- pero por lo malas que son. Y miren que mi estilo favorito es el punk. Pero por Dios, hay que saber tocar aunque sea mal. Después llegó Mozzer, nos dejó sin ganas de volver a probar un bocata de jamón en la vida, pero por suerte a continuación era el turno de Palma Violets. ¡La madre que los parió, qué actitud! Si alguna vez alguien escribe un libro desde la perspectiva del roadie, que sea uno de los pipas de los londinenses. En las tres primeras canciones se cargaron otros tantos pies de micro, además de hacernos recordar que el rock era esto y no lo de (los actuales) The Rolling Stones. Adelantaron canciones de su inminente nuevo álbum (verá la luz el martes) y aunque el momento más glorioso llegó con la muy coreada ‘Best of friends’ (¡pogo en La Condomina!), verlos y entrarte ganas de beberte dos litros de cerveza es todo uno. Aunque se te caiga al suelo, a fin de cuentas el lugar donde se pasan medio concierto -el otro medio están destrozando el escenario- Samuel Fryer y Chilli Jesson. Entre el garage, el punk y la psicodelia chunga, es cierto que sin actitud sus canciones soporten peor el análisis. Pero es que van sobrados.

Hinds

Pasar de Palma Violets a Metronomy es como hacerlo del infierno al cielo. Un cielo pulcro, sintético, plastificado, bailable y excelentemente ejecutado. Pop de diseño. Onda cool. Arte contemporáneo. Si te gusta su propuesta de tono claro (¡y vaya si nos gusta!), su directo te encantará. Sin pasiones, que esto es otra cosa. El sonido además fue imponente, probablemente el mejor de toda la jornada, tanto como el encantador falsete vocal de Joseph Mount. Cartas de amor para personas perfectamente depiladas y con expediente académico brillante. Tan placentero, frío y bello como la seda.

Un vistazo breve a Jupiter Lion (muy bien) y la proximidad del siguiente concierto hizo que solo me tragara 20 minutos de Years & Years, pero la verdad es que lo agradecí. El proyecto electrónico de moda entre las compañeras de clase de mi hija (13 años) suena impecable, pero me cuesta entender qué pinta en un festival indie. Si esta es la tendencia no me extrañaría que pronto viéramos a Raphael encabezando alguno (smiley malvado). No diré que sean malos -ni buenos-, pero no creo que Shakira o will.i.am acumulen menos méritos alternativos. Es verdad que los más jóvenes bailaron como si no hubiera un mañana con ‘Worship’.

The Vaccines

Y por fin llegaron The Vaccines. Son muy buenos y tienen un gran directo, digámoslo desde ya, aunque no les perdonaré que no tocaran su mejor canción, ‘No hope’. A un fan esto no se le hace. En cualquier caso, tienen toneladas de canciones entre muy buenas, buenas y resultonas, así que vale: ‘Post break-up sex’, ‘Handsome’, la apertura a saco con ‘Teenage icon’ y ‘Wreckin’ Bar (ra ra ra)’, la recta final con ‘I always knew’ e ‘If you wanna’… Convincentes, con buen sonido -pese a la voz a veces algo baja de Justin Young-, un seguro de vida, el grupo perfecto para un festival. Me gustaron, los disfruté y puse a prueba mis magníficos tobillos, pero hmmm… no acabé de ver ese factor que diferencia a un muy buen grupo de uno genial. Quizá fuera culpa de Morrisey, el puto amo de la notable primera jornada de la octava edición del SOS 4.8. Cuando empezó el buenrollismo inevitablemente sueco de Satellite Stories, decidí largarme. Que no está uno ya para tanta felicidad.

Fotos: Javier Sanchez /Undercreatives Productions/SOS 4.8

SÁBADO

Al parecer formaba parte de una acción literaria. Alguien se acercaba como para pedirte fuego y, grabadora en mano, te espetaba: ¿el indie ha muerto? Dependiendo de la respuesta entraba una segunda cuestión acerca de su cadáver. Al parecer hubo mayoría de enterradores y de filósofos del caos pero, paradojas del mundo del rock, esto ocurría precisamente en un festival que despedía su octava edición en loor de multitudes, superando por segundo día consecutivo los 30.000 asistentes. Precisiones lingüísticas al margen, una cosa parece clara: este muerto está muy vivo.


La segunda jornada del SOS 4.8 se despertó perezosa. El programa no era tan bueno como el de la inicial, pero no fue éste el motivo del lento goteo de espectadores sino la feliz resaca del día anterior. CorreosLos Fresones Rebeldes y Alborotador Gomasio se vieron bien arropados en los Aperitivos SOS y hasta casi tres centenares de personas se acercaron a escuchar el levantamiento del cadáver indie en la mesa redonda sobre festivales, hipsters y otras barbas protagonizado por Víctor LenoreTomás Fernando FloresGerardo CartónMarisol Salanova y Marc Gili (Dorian) en la zona de ‘Arte y Voces’. Alguien afirmó que Camela mola y esto borró de mi disco duro el resto de conclusiones, si es que las hubo.

Juventud Juché rompieron las hostilidades acústicas. El sol en lo alto nunca ha sido el mejor acompañante del punk-rock, ya lleve prefijo art o post, pero el grupo madrileño casi provoca un eclipse con su directo dinamita. Dos bloody-mary más tarde, Murciano Total ofrecieron la mejor actuación que les recuerdo hasta la fecha. Es una propuesta llevada al directo hace poco tiempo que por fin parece cuajar. Sus ‘Quereres y dejenes’ cada vez trazan mejor. Mi Capitán inició la serie del escenario principal de manera correcta. Todos son veteranos del cadáver, digo del indie, y aunque su aportación al pop-rock no tiene visos de pasar a los anales, se dejan escuchar bien. Tanto como unos Nunatak que están en su año del despegue y que contaron con el favor de un buen número de espectadores. El pop-folk soleado de los murcianos transmite un buen rollo que se traduce en conexión directa con el público. Como tengo el don de la ubicuidad -son muchos años muriendo- aún me dio tiempo a degustar el tecnopop de El Último Vecino. De buena factura y filiación 80s, más deudor de La Mode que de Orange Juice.

Y en éstas llegó Dorian. Su pop de melodía elemental y presunta intelectualidad postadolescente siempre me ha parecido un tanto sonrojante, pero no se puede negar el buen sonido de su discurso aseado, afeitado, perfumado y permanentemente recién peinado. No se despeinan ni con un huracán. La calidad de sus canciones es otro asunto del que no voy a hablar dada su ausencia elocuente. Igualmente me cuesta apreciar el valor del sentido del humor a la madrileña de Los Punsetes y su propuesta de hieratismo supuestamente indie-punk. A mucha gente le gusta y a muchos compañeros de la crítica también, así que su aquél tendrá, aunque yo no se lo acabe de ver. Y mira que lo intento. El de Disco Las Palmeras! en cambio da igual que lleves gafas de pasta porque te salta al cuello y te mete en la cara antes de darte tiempo a valorar. Que ahora hayan bajado un punto al volumen de sus guitarras y subido otro al factor melódico vocal me parece un acierto, aunque hay que decir que el sonido les fue de menos a mucho menos. Cosas del escenario underground (Jäggermusic), supongo.

Los Punsetes

La caída del sol se agradeció notablemente, casi tanto como el primer gran concierto de la jornada, el de Temples. Visualmente poderosos, estéticamente atractivos y sonoramente categóricos, se agradece que el pop psicodélico de los ingleses gane dos puntos de impacto en directo con respecto a su muy interesante pero nada novedoso único álbum, ‘Sun structures’. Su discurso está muy claro, casi demasiado. Se trata de revitalizar -aquí, eludiendo la palabra revival- la psicodelia más amable de finales de los sesenta, sin ningún atisbo de mal viaje o factor inquietante. Es una de las diferencias que los distancian de contemporáneos más audaces como PondTame Impala o TOYTemples sonaron de lujo, el suyo es un directo concluyente y con pocas tachas o ninguna. Lo que no evita la percepción de ‘dejà vu’, así como una cierta sensación final de linealidad. Están muy bien, se me van a olvidar pronto.

Temples

La de Glass Animals es una oferta bien diferente e igualmente disfrutable. Se aprecian las influencias de Kanye West, de quien adaptaron su ‘Love lockdown’, del trip-hop más amable de final de los noventa -más Morcheeba que Tricky, para entendernos-, de aquel neosoul que nunca acabó de ser soul… Pero su sonido se aprecia más contemporáneo. Abrieron con ‘Psylla’ y desde Black mambo’ se vio que Dave Bailey estaba disfrutando a modo, embebido en su canto de textura ensoñadora. Ladies and gentlemen, we are dancing in space. Un concierto muy interesante, cautivador. Con ‘Gooey’ tuve un flashback y por momentos creí que me había subido la pasti del 99.

Y así, medio flotando, me trasladé hasta el escenario Estrella de Levante para despertarme con una ducha de contundente realidad: la de las 20.000 personas (¿seguro que no eran más?) que bailaban, cantaban y levantaban los brazos al son de las canciones de Lori Meyers. No iré de guay, conseguir eso es extremadamente complicado y tal vez un fenómeno más merecedor de análisis que si la abuela del reguetón fuma. Ni Morrissey o The Vaccines lograron semejante feedback popular. Los granadinos tienen un directo muy bueno en el que, esto sí, el factor riesgo brilla por su ausencia. Hit tras hit hasta la goleada final. Me parece bien, son suyos, aunque el hecho de haberlos visto siete veces en los últimos tres años y con prácticamente idéntico repertorio les resta algo de mérito. Arropados por un gran despliegue visual -que no ganará premios de arte-, sonaron las de siempre, desde ‘Luces de neón’ hasta ‘Mi realidad’, ‘Planilandia’ o ‘Emborracharme’.  Para pensárselo.

Lori Meyers

I’m From Barcelona son tan suecos -y por tanto felices- como todos los grupos suecos -y por tanto felices-, pero la banda de 14 piezas liderada por Emaniel Lundgren añade algún acento folkie, es menos saltarina y un poco más… cómo decirlo, Viva la Gente. No sé, bien, supongo, quiero decir… Tampoco vi mucho porque enseguida comenzaba el que debía ser y fue el gran concierto de la jornada, el de unos imponentes The National. Con un gran despliegue visual -ahora sí, mucho más arty-, su directo fue introducido con los acordes de ‘Riders on the storm’, de The Doors. Abrieron con ‘Don’t swallow the cap’, siguieron con ‘I should live in Salt’ y por fin logré cerrar la boca (y abrir los ojos) a la salida de ‘Bloodbuzz Ohio’. Imponentes. Oscuros. Dramáticos. Y menos americana, de hecho nada americana, de lo que pensaba. No sé si Matt Berninger sufre tanto como parece, pero que no se cure nunca. ‘Abel’ sonó grandiosa y ‘I need my girl’ me robó un par de lágrimas. Transformada en catarata cuando cerraron con ‘Terrible love’. Antes de ello, alguien me esbozó el esperado “no es un grupo festivalero”. Y, claro, sacó el Bruce Lee que todos llevamos dentro. The National justificó la segunda jornada del SOS4.8.

The National

Apenas pillé cachito de Étienne de Crécy y su espectáculo Superdiscount 3, pero tenía muy buena pinta. O cómo provocar el baile desde una cierta elegancia y desde unos bajos turbadores que ganan al habitual bombo a negras. Desde la cabina, Digitalism me devolvieron al mundo real, así que  imité a ET y me fui a mi casa, con el teléfono y mi cabeza ya sin batería. El SOS 4.8 mola mucho.

Fotos: Mario Franco /Undercreatives Productions/SOS 4.8

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CRÓNICA SOS 4.8 2015: VIERNES

El SOS 4.8 es un festival tocado por la varita de la buena gestión. No hay otra magia posible cuando todo funciona bien en un evento masivo. Los elementos juegan a favor: el hecho de ser uno de los primeros de la temporada, el buen clima de Murcia -mangas cortas hasta la madrugada-, un recinto urbano cómodo y aseado, su precio asequible, el añadido cool de la sección de arte y voces… Y un cartel musical interesante, claro. Desde la organización deslizaron la cifra de “más de 30.000” espectadores, pero si el festival no batió el récord de asistencia de sus ocho ediciones poco debió faltar.

Dentro del buen programa del viernes, el día fuerte del festival, un nombre congregaba la máxima atención: Morrissey. El último gran icono del pop era el eje de casi todos los comentarios previos. Que si en los últimos años acumula más caprichos que buenas canciones, que si no ofrece repertorios amables para el público, que si no acepta que se venda carne durante sus conciertos -esto fue cierto-, que si ya veremos si no da la espantada. Que la noche del jueves, tras su concierto del día anterior en Barcelona -sus dos únicas escalas en España- no se presentara en su lujosa suite reservada encendió las alarmas. Alarmas que saltaron por los aires a los cinco minutos de concierto. Sonó ‘Suedehead’ de salida y entonces lo recordamos: no se puede cantar mejor. O al menos no se puede hacer con mayor clase y romanticismo devastador.

Morrissey

‘Staircase at the university’ y ‘World peace is none of your business’ confirmaron el gran estado de su garganta y su buena disposición escénica en un show que comenzó basado en su último álbum y en el que poco a poco fue haciendo alguna concesión. Algarabía cuando sonó ‘Stop me if you think you’ve heard this one before’ de The Smiths, éxtasis general cuando lo hizo ‘First of the gang to die’, levitación global con ‘Everyday is like sunday’. Pero además de genio, Mozzer es muy cabrón, como bien sabemos. De modo que cuando aquello se asemejaba a la gloria -pese a su casaca azul tirando a horrorosa-, el astro rey decidió que había llegado el momento de joder, que no hay cielo sin infierno.

Y aderezó ‘Meat is murder’ con sonido áspero y con unas imágenes que obligaban a apartar la mirada (lindos animalitos cruelmente sacrificados en primer plano). Una chica cayó al suelo a mi lado -verídico- y el tono grosero ya no bajó en las tres últimas hasta el cierre. Lo maldije un poco pero me pareció estupendo. En este sentido es políticamente radical y esto, en tiempos artísticamente tan aseados como los actuales, me parece otro punto a su favor. Mozzer estuvo imperial en Murcia. Es tan egocéntrico que hasta sus músicos lucen camisetas de Morrissey. Debe ser difícil ser a la vez Dios y el Diablo. Los presentes solo éramos simples mortales afortunados. Muy afortunados.

El SOS 4.8 había dado inicio por la mañana con los ‘Aperitivos SOS’ y unas muestras del talento murciano: The Lawyers, Los Últimos Bañistas y El Bueno, El Feo y El Mena. Buena onda, como la mostrada ya en recinto de La Fica por el rock básico y asilvestrado The Purple Elephants. Tomaron el relevo en el Escenario Radio 3 unos Perro cada vez más solicitados y con toda lógica. Están como cabras y aunque el sonido pedía dos puntos más de volumen, no solo resultaron convincentes sino que las varias canciones que adelantaron hacen prever un nuevo álbum excitante y todavía más directo, casi punk por momentos. Van lanzados.

Perro

Todo lo contrario que un Xoel López que abrió el escenario principal con una sucesión de baladas para el bostezo. El coruñés disculpó la tardanza en la publicación de un nuevo disco que aseguró está al caer, pero a juzgar por lo escuchado no habría problema si decide demorarlo otros tres años. Efectivamente, su avance ‘Todo lo que merezcas’ no traía buenos presagios. Por alguno ignoto motivo Xoel parece querer convertirse en el nuevo José Luis Perales, pero ni llega.

Con Luna se comprobó que la diferencia de volúmenes entre los dos escenarios principales era excesiva, lo que obligó a los del Radio 3 a un esfuerzo extra para no sucumbir ante los del Estrella de Levante. La banda del hierático Dean Wareham ofreció un buen concierto que… no acabó de explotar. Para los veteranos fue un placer volver a escuchar temas como ‘Chinatown’, ‘Bonnie and Clyde’ o ‘Bewitched’ -y recordar lo muy influida por The Velvet Underground de su música-, pero me dio la sensación de que son los propios músicos los que ahora no acaban de creerse del todo su propia propuesta. Quizá en una sala hubiera sido diferente. Me alegré de verlos, en todo caso.

Dean Wareham de Luna

Como acababa de ver a Bigott en el showcase de la Zona VIP, a la de un par de temas no especialmente gloriosos, me decanté por Supersubmarina. Ya saben, a los críticos nos gusta poner a caldo este tipo de propuestas indie mainstream, así que fui en busca de mis argumentos. Pero, oh sorpresa, me encontré con un grupo que supo defender su discurso con tremenda solvencia. Gustos personales al margen, lo cierto es que nunca ha sido sencillo pasar del pequeño al alto presupuesto y los de Baeza no solo demostraron sentirse encantados en el megaescenario, sino también dar lo necesario para satisfacer a su público: interpretación, sonido, entrega, compromiso con su discurso. No voy a poner pegas porque sería injusto. El propio Jose Chino es consciente, como se desprende de su explicación antes del último tema: “a muchos no les gustamos y seguiremos sin gustarles, pero ante la duda lo mejor es bailar”. Y vaya si bailó la peña.

Supersubmarina

Crudo Pimento y Hinds ofrecieron conciertos cortos porque Morrissey había exigido silencio para su actuación. Los primeros aprovecharon su chance para hacer una especie de performance-atentado que dejó a muchos con la boca abierta. Las segundas también lo hicieron -lo de la boca abierta- pero por lo malas que son. Y miren que mi estilo favorito es el punk. Pero por Dios, hay que saber tocar aunque sea mal. Después llegó Mozzer, nos dejó sin ganas de volver a probar un bocata de jamón en la vida, pero por suerte a continuación era el turno de Palma Violets. ¡La madre que los parió, qué actitud! Si alguna vez alguien escribe un libro desde la perspectiva del roadie, que sea uno de los pipas de los londinenses. En las tres primeras canciones se cargaron otros tantos pies de micro, además de hacernos recordar que el rock era esto y no lo de (los actuales) The Rolling Stones. Adelantaron canciones de su inminente nuevo álbum (verá la luz el martes) y aunque el momento más glorioso llegó con la muy coreada ‘Best of friends’ (¡pogo en La Condomina!), verlos y entrarte ganas de beberte dos litros de cerveza es todo uno. Aunque se te caiga al suelo, a fin de cuentas el lugar donde se pasan medio concierto -el otro medio están destrozando el escenario- Samuel Fryer y Chilli Jesson. Entre el garage, el punk y la psicodelia chunga, es cierto que sin actitud sus canciones soporten peor el análisis. Pero es que van sobrados.

Hinds

Pasar de Palma Violets a Metronomy es como hacerlo del infierno al cielo. Un cielo pulcro, sintético, plastificado, bailable y excelentemente ejecutado. Pop de diseño. Onda cool. Arte contemporáneo. Si te gusta su propuesta de tono claro (¡y vaya si nos gusta!), su directo te encantará. Sin pasiones, que esto es otra cosa. El sonido además fue imponente, probablemente el mejor de toda la jornada, tanto como el encantador falsete vocal de Joseph Mount. Cartas de amor para personas perfectamente depiladas y con expediente académico brillante. Tan placentero, frío y bello como la seda.

Un vistazo breve a Jupiter Lion (muy bien) y la proximidad del siguiente concierto hizo que solo me tragara 20 minutos de Years & Years, pero la verdad es que lo agradecí. El proyecto electrónico de moda entre las compañeras de clase de mi hija (13 años) suena impecable, pero me cuesta entender qué pinta en un festival indie. Si esta es la tendencia no me extrañaría que pronto viéramos a Raphael encabezando alguno (smiley malvado). No diré que sean malos -ni buenos-, pero no creo que Shakira o will.i.am acumulen menos méritos alternativos. Es verdad que los más jóvenes bailaron como si no hubiera un mañana con ‘Worship’.

The Vaccines

Y por fin llegaron The Vaccines. Son muy buenos y tienen un gran directo, digámoslo desde ya, aunque no les perdonaré que no tocaran su mejor canción, ‘No hope’. A un fan esto no se le hace. En cualquier caso, tienen toneladas de canciones entre muy buenas, buenas y resultonas, así que vale: ‘Post break-up sex’, ‘Handsome’, la apertura a saco con ‘Teenage icon’ y ‘Wreckin’ Bar (ra ra ra)’, la recta final con ‘I always knew’ e ‘If you wanna’… Convincentes, con buen sonido -pese a la voz a veces algo baja de Justin Young-, un seguro de vida, el grupo perfecto para un festival. Me gustaron, los disfruté y puse a prueba mis magníficos tobillos, pero hmmm… no acabé de ver ese factor que diferencia a un muy buen grupo de uno genial. Quizá fuera culpa de Morrisey, el puto amo de la notable primera jornada de la octava edición del SOS 4.8. Cuando empezó el buenrollismo inevitablemente sueco de Satellite Stories, decidí largarme. Que no está uno ya para tanta felicidad.

Fotos: Javier Sanchez /Undercreatives Productions/SOS 4.8

The-National  sos 4.8

SOS 4.8: MANUAL DE USO

El SOS 4.8 es ya una apuesta festivalera afianzada para el puente del Día del Trabajo. El próximo 1 y 2 de mayo, se celebrará, en el Recinto Ferial La Fica de Murcia, la octava edición de un festival que, además de un importante cartel musical, intentan aunar otras disciplinas artísticas en ARTE y ofrecer una extensa serie de conferencias en VOCES.

Analizando los artistas confirmados que formarán parte de esta edición 2015, no hay ninguna duda de que, en cuanto a importancia y reclamo, hay un importante espacio entre los dos principales cabezas (Morrissey y The National) y el resto de cartel. El excéntrico y escurridizo artista mancuniano ha sido una de las confirmaciones más relevantes de entre todos los festivales de tamaño medio del ámbito nacional y desde byTHEFEST fuimos los primeros apuntar esa posibilidad nada más se anunció que ofrecería dos actuaciones en mayo de este año en nuestro país. Es obvio que Morrissey no se encuentra en el mejor momento de su carrera; su disco “World Peace Is None Of Your Business” no está entre sus mejores trabajos, además de que sus recientes problemas de salud y la polémica con su discográfica también parecen haber producido una importante merma en el artista. Aun así, Mozer sigue siendo uno de los artistas más importantes de las últimas décadas, con un repertorio y una personalidad tan apabullantes que es un lujo que su nombre aparezca en el line up de cualquier festival (aunque en nuestra sección a favor/en contra haya generado opiniones encontradas).

The National liderados por Matt Berninger, los hermanos Davendorf y los gemelos Dessner nos mostraban hace unos días “Sunshine On My Back”, su primer single desde la publicación de “Trouble Will Find Me” en 2013 –aunque la canción pertenece a las grabaciones de este último álbum-. Parece mentira que cualquier pequeña noticia sobre la banda de Ohio se convierta en algo extremadamente relevante, sobre todo después de una larga y difícil carrera de fondo para llegar a la cima pero de la que, de momento, no parecen dispuestos a bajarse. Sus trabajos son densos y emocionales, al igual que sus celebrados directos, algo que poco a poco ha ido calando en una legión de fieles seguidores que seguro esperan con ansia su aparición por los escenarios del SOS 4.8.

En el siguiente peldaño nos encontramos a The Vaccines, que con un directo fresco y energético se han convertido en asiduos a nuestro país, y que adelantarán parte de lo que será su tercer álbum, “Dream Lover”, que saldrá a finales de mayo y del que ya conocemos un par de temas. Un poco más abajo aparecen Palma Violets, que ofrecieron muy buenos conciertos el año pasado en el Low Festival y BBK Live, al igual que en el FIB 2013, y que con su segundo trabajo, ”Danger in the Club”, que publicarán días después de su actuación en Murcia, tendrán que demostrar que no son el enésimo hype venido de Gran Bretaña. Lo mismo ocurre con Temples, que pasaron el año pasado por la jornada inaugural de Primavera Sound y el año anterior por el FIB, y que son la contestación amable desde el Reino Unido al boom neopsicodélico de las antípodas. Su debut “Sun Structures”, con singles tan pegadizos como “Shelter Song” o “Mesmerise”, fue gran un éxito en su país, a pesar de que la crítica de Pitchfork no los dejara en muy buen lugar.

El pop electrónico anglosajón tiene una amplia representación encabezada por la banda de Joseph Mount, Metronomy, que con cuatro discos, varios EPs y multitud de remixes pueden considerarse veteranos comparados con la banda de Oxford Glass Animals, o Years & Years, cuyo cantante Olly Alexander es conocido por ser uno de los protagonistas de la película “God Save de Girl”. Aunque no son ingleses, también pertenecen a similares etiquetas estilísticas los islandeses FM Belfast, y también nórdicos, pero con un estilo totalmente diferente -son practicantes del folk buenrollista-, aparece la numerosa banda de los suecos I’m from Barcelona.

En cuanto a la música de baile, el SOS 4.8 está bien cubierto por los Dj sets de los alemanes Digitalism o los italianos DJs from Mars, el joven talento catalán Sau Poler, los irreverentes y divertidos Les Castizos o los siempre espectaculares y eclécticos 2 Many Djs.

Entre los artistas nacionales más importantes del cartel tenemos a Lori Meyers, de los que conocemos nueva canción homenaje a los 25 años del telescopio Hublle, su faceta de DJs y sus colaboraciones con otros artistas, pero poco sabemos de la continuación de “Impronta”, y unos Supersubmarina que raro es el festival en el que no participan este año, lo mismo que Dorian con su gira y disco conmemorando su 10 aniversario.

También los hay que traen nuevas canciones, como es el caso de Anni B Sweet y su reciente y energético “Chasing Illusions”; Xoél López, que presumiblemente interprete muchas de las canciones de “Paramales”, inminente segundo disco con su nombre tras su etapa como Deluxe, o Mi Capitán, la banda que reúne miembros de Standstill, Love of Lesbian y Egon Soda, con su primer trabajo “Drenad el Sena”.

Otros artistas nacionales presentes en el festival son los inclasificables y kitsch Bigott y Los Punsetes, el primero dentro del indie folk o los segundos dentro del indie pop, o El Último Vecino que se han convertido en una de las bandas emergentes más interesantes practicando una especie de indie pop ochentero con aires melancólicos y vocación lo-fi.

La escena local también tiene una importante representación con Neuman, una de las bandas indies nacionales más de moda, que con la gira de presentación de “If” han hecho más de cien conciertos y han participado en multitud de festivales, el folk épico y naturalista de Nunatak y dos bandas de claro valor en alza, como son Murciano Total, que acaban de publicar su debut “Quereres y dejenes” con el sello El Genio Equivocado, y unos Perro que exprimen los últimos coletazos de “Tiene bacalao, tiene melodía”, y que hace unos días ofrecieron uno de los conciertos más vibrantes del MBC Fest.

Toda la información del SOS 4.8 en: http://bythefest.com/festivales/sos-4-8/

libertines al IbizaRocks

IBIZA ROCKS ANUNCIA A THE LIBERTINES

El Ibiza Rocks acaba de anunciar los primeros nombres de su edición 2015 con The Libertines (en la foto) como figura destacada. Este festival se celebra los jueves de del 17 de junio al 16 de septiembre y este año celebra su décimo aniversario del festival.

Además de la banda de Pete Doherty y Carl Barat también se han anunciado otros artistas internacionales como Years & Years –que actuarán en la fiesta de apertura-, Jungle, Fatboy Slim y The Courteeners –que actuarán en la fiesta de clausura-.

Hasta el momento esto es todo lo anunciado:

17 de Junio: Fiesta de apertura con YEARS & YEARS

24 de Junio: SIGMA (LIVE)

1 de Julio: UNGLE | SHURA

10 de Agosto: Fiesta  10º Aniversario con THE LIBERTINES

5 de Agosto: CLEAN BANDIT

9 de Septiembre: FATBOY SLIM

16 de Septiempre: Fiesta de clausura con THE COURTEENERS

 

Toda la información del Ibiza Rocks en: http://bythefest.com/festivales/ibiza-rocks/