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FESTIVAL DE LES ARTS 2015: CRÓNICA SÁBADO

La segunda jornada del Festival de les Arts comenzó con la misma broma pesada del día anterior, un concierto a las tres de la tarde. Los primeros en inmolarse a ritmo de rock sinfónico fueron los valencianos Lyann, que actuaron ante más camareros que público. Algo más de apoyo tuvo Joan Miquel Oliver, que estoicamente dio un recital de gusto exquisito y factura impecable, solamente deslucido por la molesta intromisión de las pruebas de sonido ajenas (tuvo incluso que parar su set por el ruido). El mallorquín exAntonia Font crea, a partir de localismos, un universo de riqueza incuestionable y credibilidad increbrantable, lo contrario que Carlos Sadness, que actuó un ratito más tarde en el mismo escenario. Porque aunque este chico de pelo de concurso cumple al dedillo con el decálogo de “diez pasos para sonar fresquito y estar de moda” es igual de creíble que el abrazo que Bob Sugar (el manager rival de Jerry Maguire) le da a su estrella de football, o sea nada.

Entre estas dos actuaciones y con más calor que una vaca en brazos (todos asumimos que una vaca pesa, pero estoy seguro de que ese abrazo animal también nos proporcionaría un calor infernal) pudimos ver a Delacruz (la banda, no el feo exbaloncestista), nuevo proyecto de Miguel Rivera y César Cruz de Maga, que, entre un par de canciones nuevas, una versión de “Close to me” de The Cure y los grandes éxitos de Maga, construyeron un set list resultón.

El festival gastó muy pronto la bala de Izal, uno de los reclamos del día junto a Lori Meyers, pero con la certeza de que la diana estaba asegurada. Al igual que Supersubmarina el día anterior, el triunfo de público fue incontestable. Este grupo ha asumido en muy poco tiempo las hechuras de banda de grandes recintos e incomprensiblemente sus canciones sientan cátedra (seguro que si perdieran una sandalia alguien la veneraría, como en La Vida de Brian), pero al ver las caras de satisfacción de la gente al salir de su concierto solo queda que felicitarles. Mientras tanto, en uno de los escenarios pequeños, actuaban Nueva Vulcano. Los catalanes están de vuelta con un disco estupendo y la energía renovada, no repitieron el éxito de público de la semana anterior en el Primavera Sound, pero es que claro, este festival es más de Izal y Supersubmarina que de Mikal Cronin y The Replacements. Vibrantes, simpáticos y divertidos, acabaron su actuación con una adecuadísima “Ley de Costas” (“Gracias por el edificio, nos hacía mucha falta…”)

Después del aire fresco de Nueva Vulcano, fue un poco extraño ver a  Delorean con un concierto bastante “como que de costumbre”. Bueno, extraño para mí, en general la gente no creo que se pare a hacer estas comparaciones; el público de Delorean no venía a ver a Nueva Vulcano, el de Carlos Sadness no venía a ver a Toundra y el de Izal y Supersubmarina veían a verlo a ellos y punto. A la hora del futbol (se televisó la final de la Champions en una pantalla en la zona de esparcimiento), se solaparon la malagueña Anni B. Sweet, que presentó su energético nuevo disco, y los rocosos Band of Skulls. La primera luminosa y los segundos oscuros (creo que hasta dieron vacaciones al técnico de luces), cumplieron con su extraño papel secundario (un also starring bastante secundario si además de a los grupos de moda le sumamos el partido de futbol más importante del año).

Si alguien se merece un año de continuo homenaje, es La Habitación Roja, que pueden gustar más o menos, pero llevan 20 años siendo fieles a sus citas discográficas, haciendo buenos discos y ofreciendo actuaciones de fiabilidad indiscutible. Van sobrados de hits y de actitud y eso en un concierto de festival se agradece mucho.

Este es un caso opuesto al de Lori Meyers. Mientras que los valencianos están de celebración puntual, pero su renovación discográfica es constante, los granadinos están exprimiendo la cascara de la naranja. No tengo nada en contra de que una banda rentabilice un amplio repertorio de singles sí los eventos y el público lo reclaman, pero ¿para cuándo algo nuevo Lori Meyers? Es muy divertido tomarse unas cervezas y echarse unos bailes con estas canciones, incluso creo que “Alta Fidelidad” o “Luces de Neón” están instaladas en el olimpo del indie pop nacional, pero una banda no tan veterana debería variar su repertorio más a menudo, y no solo con una canción sobre el telescopio Hubble.

Mientras, en uno de los escenarios pequeños, Mourn se lo pasaban en grande. Como comentaba mi compañero Jordi Garrigós en su crónica del pasado Primavera Sound, estas chiquillas hacen lo mismo que estábamos cansados de escuchar en los 90, pero lo hacen bien y de forma creible. Que canciones como “Marshall”, “Otitis”, “Your brain is made of candy” o “Squirrel” estén en el mismo disco ya es mucho para los tiempos que corren. Bravo.

Con la sonrisa en la cara puesta al contemplar la inocencia rockera de las jovencísimas catalanas y el estómago lleno por la cena gourmet (variedad musical había poca, pero de variedad gastronómica el festival iba sobrado) desee ser un Fremen y tener un destiltraje (prometo que es mi última referencia literaria o cinéfila), porque las colas de los pocos baños eran exasperantes. Era el momento idóneo antes de encarar la recta final del festival con Is Tropical, que este año actúan varios de nuestros festivales y que son tan premeditadamente dasaliñados estética como musicalmente. Tan poco desafiantes como un cuchillo de plástico. Algo más adictivos fueron The Wombats, eneava banda inglesa para público joven con canciones de consumo masivo, rápido y prescindible. Aunque si pusiéramos a ambas bandas en la misma rueda de reconocimiento acertaríamos señalando como culpables a cualquiera de las dos. Mientras tanto Toundra atronaban con su rock mayúsculo para solamente unos cuantos raritos.

Bueno, pues Valencia ya tiene un gran festival urbano, parecido al resto pero lo tiene. Hubo mucha gente en Supersubmarina, Izal y Lori Meyers, pero muchos de los asistentes a esos conciertos no se acercaron a los otros dos escenarios, o lo hicieron como el que ojea sin querer “Breve historia del tiempo” de Stephen Hawking (menos mal, no hubieran cabido ni la cuarta parte). Siendo sincero y positivo, esperamos que se pulan algunos aspectos organizativos pero que la cita se consolide. Es mucho más sano ir a un festival que estar por ahí delinquiendo.

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1 comentario
  1. Jordi says:

    Delorean dieron un espectáculo increíble, a pesar de la hora y del fútbol. No fue la hora adecuada ni fue adecuado que después de Delorean actuara Annie B Sweet, quien me encanta, pero que tuvo muy difícil mantener el nivelazo que Delorean había alcanzado.
    Realemnte fue bueno ver como Delorean fue atrayendo a cada vez más público,. Incluso aquellos que no lo conocían acabaron entregado este gran grupo, que tal vez por la música que tocan y por ser nacionales, los dejamos de lado. Menos mal que festivales como esto sirven para conocer y para disfrutar.

    Para el próximo año, Delorean a partir de las 23 por favor!!

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