FFS FIB 2015 Pau Bellido portada

FIB 2015: CRÓNICA DOMINGO

La jornada se preveía larga, la concatenación de conciertos interesantes nada tenía que ver con los días anteriores, por lo que la labor de los castellonenses deBigote, los vascos Belako y los mexicanos Little Jesus, abriendo los tres los diferentes escenarios era todavía más meritoria. Las dos primeras bandas, las españolas, se tomaron con filosofía su porción del pastel, que, aunque pequeña, resulta un premio para estas interesantes bandas. Aunque no tuvieran la recompensa de público –muy escaso a la hora de sus actuaciones- esperamos que sirva de empujón para sus carreras.

deBigote: Foto: Pau Bellido

Muy pronto llegaba uno de los momentos más especiales del FIB 2015, la actuación de los míticos Public Enemy, la banda de rap más legendaria, que si bien a lo largo de su carrera han pasado por nuestro país en bastantes ocasiones, era su primera vez en Benicàssim.

Solamente ver la extensa crew de la banda haciendo los preparativos previos fue un todo espectáculo, son como una familia y cuando llegan a un sitio hacen posesión de él. Con una banda formada por guitarra, bajo y batería, DJ Lord, los clásicos dos bailarines vestidos de militares y hasta cuatro ayudantes de escenario, que hicieron desde animar al público hasta secar el sudor a los raperos, salió al escenario un Chuck D muy energético sobre el sonido de  “Miuzi Weighs a Ton”, que abre su primer disco “Yo! Bum Rush the Show” de 1987. No fue hasta la tercer tema, su clásico “Rebel Without a Pause”, que el torbellino Flavor Flav salió a escena montado en un artilugio a motor de esos que te trasladan sobre sus ruedas con solo variar tu equilibrio, la equipación blanca de Anderson de los Brooklyn Nets y su clásico reloj colgando del pecho.

Public Enemy. Foto: Pau Bellido

Las arengas y la incitación a los saltos fueron la tónica que condujo un concierto plagado de hits como “911 is a joke”, “Wellcome to the Terrodome”, y por supuesto “Bring the Noise”, “Don´t believe the hype” y “Fight the Power”, además de algún tema reciente como “31 Flavors” o una versión del “Rapper’s Delight” de The Sugarhill Gang. El ritmo fue frenético y ni Chuck D, ni un Flavor Flav, que incluso tocó el bajo y la batería, nos dejaron respirar. Dieron un conciertazo. Es un auténtico lujo que estos veteranos raperos sigan en activo y con tanta energía.

El siguiente concierto en el mismo escenario, el FIBERFIB, era el de FFS, el proyecto que ha surgido de la unión de los escoceses Franz Ferdinand y los americanos Sparks. Han publicado un disco estupendo pero además, según nos contaban en la crónica de su paso por el Cruïlla, su directo era todavía mejor. Empezaron con los dos principales bombazos del disco: “Johnny Delusional” y “The Man Without A Tan”, con lo quedó clara la elegancia y la armonía del combo. En perfecta sincronización, dándose el paso y el protagonismo con respeto y elegancia,  y con un carisma fuera de toda duda dieron “el concierto del festival”. Porque si hay otros que han estado al mismo nivel, la novedad de este formato les confiere el plus necesario para esta afirmación. Continuaron presentando disco y entre medio colocando éxitos de ambas bandas por separado y que fue curioso ver tocar a todos juntos, como “Achoo” o “The Number one song in heaven” de Sparks y “Do you want to”, “Michael” o “Take me out” de Franz Ferdinand. El público joven inglés espero a las versiones de los escoceses para volverse loco, pero la totalidad del conjunto fue magnífica. Terminaron igual que empezaron, con una gran canción de FFS, “Piss off”

FFS. Foto: Pau Bellido

La voz hiriente de Beth Gibbons sobre las cadencias poderosas del trip hop lanzadas por Geoff Barrow, no parecía ser el concierto que esperaba el mayoritario público joven en el último día de festival, ellos querían el baile que vendría después, igualmente, hubo numerosos fueles disfrutando de Portishead. Desde hace tiempo que no ofrecen nada nuevo, y el set list fue prácticamente igual al de sus cuatro últimas visitas a nuestro país desde su paso por el FIB 2011, y solo han añadido “Chase the Tears” –canción benéfica que publicaron en 2009- a aquella actuación. No obstante, eso no quita que cada uno de sus conciertos se convierta en una experiencia personal profunda e introspectiva. Un verdadero placer para los sentidos. ¿No es “Glory Box” la canción más sensual de la historia?

Portishead. Foto: Pau Bellido

La última banda de rock para los anglosajones, era The Cribs, a partir de entonces solo quedaban un par de bandas nacionales o música de baile. No podemos decir que el concierto de The Cribs no fuera entretenido, pero que todas las canciones suenen o a Ash o a Weezer y no tener los hits de estos es poco curriculum, por mucho que en tu banda haya tocado Johnny Marr o que Lee Ranaldo cante una canción contigo a través de las pantallas, además si el sonido de tu escenario parece que salga del radiocassette de un coche dentro de un túnel de lavado, tienes poca oportunidad de empatizar por mucho que te esfuerces.

La bendita suerte de la noche fue pasar a ver lo que hacía Joe Crepúsculo sobre el bus azul de Red Bull al ver de lejos que contaba con mucho público, porque posiblemente fue uno de los momentos más memorables de todo el festival. La juerga con amigos que montó Crepúsculo sobre el escenario será recordada durante tiempo. Ver como encaraba la recta final de su show con canciones como “Maricas”, “La verdad” y “Máquina de baile”, mientras en un lado del escenario Nacho Vigalondo “El Alacrán” lo daba todo con unos bailes divértidísimos y en el otro estaba Tomasito, que acabó zapateando y dando palmas en calzoncillos y botas, fue toda una experiencia.

Joe Crepúsculo. Foto: Pau Bellido

Después de los grandes shows que llevábamos a las espaldas, y del divertidísimo espectáculo de Crepúsculo, pasar por el final de Bastille fue como escuchar un chiste empezado y no pillarle la gracia. Acabaron con una versión desprovista de salero (épica al estilo Bastille) de “Rhythm of teh Night” de Corona y su éxito “Pompeii”. Eso sí, fue uno de los conciertos más multitudinarios de la noche y seguro que hizo las delicias de algunos miles de chavales que se habían “aburrido como una ostra aburrida” en los conciertos de Portishead y FFS (salvo en las de Franz Ferdinand, claro).

Bastille. Foto: Pau Bellido

La jornada había resultado un éxito y con esa placentera sensación nos podíamos haber ido a casa, pero decidimos finiquitar nuestras fuerzas con el ultravitaminado concierto de Novedades Carminha. Tocaron sus irreverentes y divertidas melodías de garage pop casi del tirón, nos hicieron bailar sin cesar, y su versión de “Demolición” de Los Saicos nos sirvió para sacar fuera todas las toxinas de un intenso fin de semana. Mejor colofón imposible.

Tras los gallegos y mientras sonaba Madeon, joven prodigio francés de la electrónica, en el Escenario Las Palmas, nos marchamos para no empañar el exquisito sabor que nos había dejado el recorrido por los conciertos de hoy.

El FIB 2015 remontó el sábado y ganó el partido en domingo, pero una jornada tan completa como la última no debe nublar nuestra visión de conjunto. El festival tiene que tender a que todos los días tengan carteles como el de esta última jornada, y recuperar un poco el crédito perdido durante estos últimos años.

Para configurar un buen cartel los próximos años es imprescindible recuperar una buena serie media, y para superar el hándicap del target de “jóvenes ingleses de vacaciones”, debería hacerse con grupos de cierta enjundia y no solamente con grupos de modas pasajeras o música de baile. En cuanto a la participación española creo que este año ha mejorado notablemente y el festival poco puede hacer más; dos cabezas de cartel, grupos emergentes a primera hora y otros de efectividad contrastada repartidos en diferentes momentos. Que haya público para todos es otra historia. Nosotros seguiremos con atención todas las noticias que aparezcan de la edición 2016 y luego vendremos para contárosla. No esperamos que sea como en sus años dorados, pero esperamos que cuanto menos mejore esta edición.

Portada – FFS. Foto: Pau Bellido

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2 comentarios
  1. Leosss says:

    Poca seriedad, decir que Portishead no han variado apenas el setlist (que no lo sé, porque no soy seguidor de la banda) y ni siquiera comentar el momento de pop rock nacional vivido en el escenario Las Palmas con Vetusta Morla… me parece un insulto.

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    • Redacción ByTHEFEST says:

      Buenos días Leonardo, con todo el cariño respondo a tu comentario:

      1.- Creo que decir que algo es de poca seriedad cuando tu mismo reconoces que no lo sabes, merece poca respuesta. Pero no importa, te lo voy a explicar. De la anterior visita al FIB (yo sí soy fan y vi ambos conciertos) y de sus otras cuatro últimas a nuestro país, apenas cambió una canción del setlist.

      2.- A mi lo que me parece un insulto es criticar la decisión (cuando hay varias cosas a la vez que ver en un festival hay que tomar una decisión) de ver a Public Enemy en vez de a Vetusta Morla (por si no lo sabes, coincidían), una de las bandas más importantes del siglo XX a nivel mundial, en vez de ver a Vetusta Morla que están en 9-10 festivales nacionales y seguramente será así durante años (sin entrar en gustos o valoraciones de la banda). Respeto mucho que cada uno vea lo que mejor le parezca, no lo puedo criticar en absoluto, pero cuando sí se critica una decisión profesional como esta es lógico que conteste.
      Creo que un criterio profesional (serio) es acudir y relatar los conciertos importantes que no se pueden ver a menudo (internacionales, bandas míticas diféciles de ver, eventos únicos…) sacrificando lo que se puede contar en otro momento porque está en todas partes a todas horas.
      Personalmente (repito que es lícito y respetable) me parece una pérdida de tiempo ir a un festival como el FIB a ver a La Bien Querida, Nodozurdo, La M.O.D.A., etc. si eso significa perderte a bandas como Public Enemy o FFS, pudiendo ver a esos grupos españoles cada semana en uno y otro festival (yo suelo verlos en otros eventos, incluso alguno de ellos soy fan). Eso, desde el respeto, sí que me parece un insulto, pero no a mi, si no al buen gusto o la inteligencia… no se, quizá me equivoco.

      Ante todo, muchas gracias por leernos.

      Un saludo

      David Blutaski

      Responder

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