LOL Viernes _ Javier Rosa

LOW FESTIVAL 2016: CRÓNICA VIERNES

Texto: Víctor Villaplana Hurtado

Aún recuerdo aquel verano del 2009, cuando el, por entonces, Low Cost Festival empezó a andar en la Zona Volvo del puerto de Alicante con apenas cuatro grupos por día, pero de la talla de Juliette Lewis, unos Vetusta Morla que empezaban a arrasar y unos The Sunday Drivers que daban los últimos coletazos de su vida como banda. Se podría decir que el proyecto apuntaba maneras ya desde su primera edición. Ayer, casi sin darnos cuenta del paso del tiempo, afrontamos ya su octava edición (séptima en Benidorm), con un cartel que, como viene siendo costumbre, mantiene su nivel de calidad/precio.

La primera sorpresa la encontramos en un acceso al recinto remodelado debido a reformas en las instalaciones. Pese a la poca gente de primera hora, al contrario que en años anteriores, no parecía funcionar con la fluidez necesaria para este tipo eventos.

Dejando atrás la entrada, el encargado de dar el pistoletazo de salida en esta ocasión, y de ayudarnos a hacer más llevadero el calor y el sol de las primeras horas, era, el muy idóneo para ello, Ángel Stanich. Casualmente el mismo que se encargó de finiquitar el SOS 4.8 hace un par de meses. Aquel fue mi primer encuentro con ese señor de abundante pelaje y, he de reconocer que pese a no haber escuchado más que un par de canciones, su propuesta logró conquistarme. Esta vez no iba a ser menos. Su folk rock de corte sureño, de los que invitan a carretera y manta, acompañado de una de las voces más características de la escena nacional actual, es siempre un gran acierto a cualquier hora del día. Hay conexión con el público. Capacidad para tocarte la fibra con temas como “El Outsider”, o arrancarte unos cuantos bailes, como con ese final con su canción bandera, “Metralleta Joe”.

El testigo lo recogía Testarosa, a los que seguro que muchos como yo, habéis conocido gracias a ser los ganadores del certamen Budweiser_emerge 2016. El cuarteto de Xátiva, entre los que se encuentran uno de los miembros del dúo Siberian Wolves (una de las últimas bandas nacionales que me ha conquistado con un disco demoledor) entre otros grupos de la zona, se llevaban así su merecido premio actuando en el escenario principal. Las expectativas me hacían esperar un directo contundente, que estuviese a la altura de sus dos EPs, especial mención para el último, “Ruido”, con temas como “Palabras”, “Océano” o “Novias de verano”, pero sin embargo, la formación no estaba del todo afinada, les falta aún algo de rodaje, que no dudamos que cogerán con el paso del tiempo, así que no les pierdan el rastro.

La siguiente parada, de lo que empezaba a ser noche, era La Maravillosa Orquesta del Alcohol. No me hagáis llamarlos La M.O.D.A. porque, personalmente, odio ese acrónimo y creo que le hace un flaco favor al grupo. Los burgaleses viene a ser la versión española de Mumfords & Sons, una versión suave de los Dropkicks Murphys (a los que por cierto telonearon). Esto es carne de cañon para festivales y sólo invita a mover las piernas.

Llegadas las 22:00 de la noche, tocaba el turno del primer concierto de masas, los catalanes Love of Lesbian. Y como era de esperar, muchos de los asistentes eligieron esa hora para entrar al recinto y, debido a la poca fluidez antes mencionada, se generó una larguísima cola que hizo que unos cuantos se perdieran el inicio de los lesbianos. Por otra parte, son tantas las veces que hemos podido ver a Santi y los suyos, que, en mi opinión, empiezan a acusar el desgaste y el cansancio, sobre todo al usar prácticamente los mismos recursos que hace 5 años, como ese homenaje al “¿Por qué te vas?” de Jeanette en el final de “1999”, que ya carece de la sorpresa que tuvo en su día. Tampoco parece que lleguen a funcionar del todo los nuevos temas de su recién estrenado “El poeta Halley”, pero sus hits son sus hits y siempre funcionan.

Love of Lesbian / Foto: Javeri Rosa

Con León Benavente, los siguientes en actuar, tengo un poco de conflicto: nunca me han acabado de atrapar sus discos. No se puede negar que “Ser brigada” ya es uno de los clásicos del indie patrio, pero me cuestan. En directo la cosa cambia, su música (a la que personalmente veo cierto parecido con la de El Columpio Asesino, no hay más que escuchar “Tipo D”), invita al trance colectivo. Repasando los temas de sus dos trabajos, “Gloria”, “Ánimo, valiente” y cerrando con el mencionado hit, “Ser brigada”, he de decir que dieron uno de los conciertos que la gente más disfruto de toda la jornada. Bien por ellos, aunque no quisiera ser yo el cuello de Abraham Boba (ese tipo que siempre confundo con Ricky Falkner), ¡que alguien le diga que se va a desnucar con tanto cabezazo!

Reconozco que el anuncio de Belle and Sebastian, la próxima parada, me sorprendió bastante. Me atrevería a decir que los escoceses no son muy del público objetivo del festival. Pese a ser una banda en activo y cuyo primer disco data de 1996 (20 añitos de nada), pocos son los que los conocen más allá de ser nombrados en la exitosa película “(500) Días juntos”, dónde la protagonista, Summer, elegía la frase “Color my life with the chaos of trouble” para firmar su anuario, y casualidad o no, se insinuaba que la magia de esta chica era la culpable de las inesperadas ventas del disco que contenía aquella canción llamada “The boy with the arab strap”. Así que, cerrando este paréntesis, tenía mucha curiosidad por ver cuál era la reacción de los lowers ante esta mítica banda. Y fue prácticamente la esperada: un público contemplativo que parecía no conocer demasiado el repertorio de los de Stuart Murdoch, y no acostumbrado a conciertos sosegados pasada la media noche. Aún así, nunca esta de más, y para los seguidores melancólicos, siempre es un gusto verles actuar. Siguen regalándonos buenos discos y buenos temas.

Belle and Sebastian / Foto : Javier Rosa

De lo que también tenia ganas en este primer día de festival era de mi segundo encuentro con los vascos Belako. Me dejaron noqueado en el Deleste Festival 2014, hace casi dos años, cuando tan sólo eran la banda revelación. No había tenido la oportunidad de volvérmelos a tropezar, y ahora con un reciente y contundente segundo disco, “Hamen”, cargado de trallazos pop rock, la cosa solo podía ser mejor. Y así fue. Qué bien suenan estos muchachos y cuanta energía transmiten con temas como “Track sei”, “Nomad” y, mi preferida, “Sea of confusion”. Se atrevieron incluso con una inesperada versión del “Paper planes” de M.I.A. Pese a todo, parece que no consiguen dejar del todo atrás lo de “banda revelación”, pero seguro que será cuestión de tiempo.

Los pasos nos llevaron hasta el escenario Budweiser. Allí esperaban Hot Chip, nos adentramos en la hora electrónica, la hora del baile. Y joder, ya era hora de tropezarme con ellos, después de asistir a dos festivales que los incluían en su cartel y no poder verlos por temas logísticos (que nada tienen que ver con el alcohol, lo juro). Allí sonaron clásicos como “Ready for the floor” o “Over and over”, y algunos de los singles de su decente último disco, “Why make sense?”, como “Huarache lights” y “Need you now”. Juegan con la ventaja de que, tanto si conoces como si no su repertorio, vas a acabar bailándolo, por algo son uno de los grupos bandera de la electrónica.

Hot Chip / Foto: Liberto Peiró

Pero como yo no soy muy de bailar, soy mas bien esa clase de persona que se queda anclada en la barra del pub, moviendo los cubitos del gintonic y cuyo máximo exponente de ritmo es “hacer como que toca la guitarra/batería”, me fui precisamente a buscar un poco de eso mismo: guitarras. Los Nastys llevaban un rato en el escenario Wiko repartiendo riffs, llegamos justo para verlos cerrar sus set. Pasados de vueltas, como se espera de un grupo como ellos, y a los que invitan los temas de su disco “Noche de fantasmas con Los Nastys”.

Nada que ver con el concierto que continuaba: WAS (más conocidos como We Are Standard, y anteriormente Standard). Su música ha cambiado tanto como las adaptaciones de su nombre, atrás dejaron su pop rock para suavizar y electrificar su propuesta hasta convertirse en una fiesta constante, así lo exigía Deu Txakartegui a su público: “este es un bolo para bailar”. Y el público respondió con los mejores temas de su último disco, “Gau Ama”, como “Irrintzi”.

Y de grupos que invitan al baile a más bailes, aunque de corte algo más oscuro (por momentos). Prácticamente llegando a la recta final teníamos a Monarchy, que nos regalaron algunos de sus singles más conocidos, “Living without you”, “Maybe I’m crazy” o “Disintegration”, en la que, personalmente esperaba que apareciera la que pone voz a la canción, Dita Von Teese, para poder hacer uso de la capilla hinchable de MTV Chapel y casarme con ella. Desgraciadamente, solo hizo acto de presencia en las visuales que proyectaban.

Así pues, con toda la bajona del mundo con mi no-boda, decidí concluir la jornada dejando a los lowers con otro clásico cierre de Elyella DJs. Mañana más.

Portada: Love of Lesbian – Javier Rosa

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