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MUNDAKA FESTIVAL 2016: CRÓNICA SÁBADO

La tercera y última jornada del Mundaka Festival estuvo ayer protagonizada por la tormenta que azotó la península de Santa Catalina, que no logró apagar la chispa sonora de The Waterboys. “Pero… ¿ha llovido?”, habría dicho más de uno de los asistentes al bolo.

Si el sábado amaneció encapotado en la costa de Bizkaia, una bruma envolvió Mundaka al atardecer, cuando Highlights se disponían a abrir la tarde. Lo hicieron como si la cosa no fuera con ellos y como si tuvieran delante a todos los que a esa hora prefirieron cobijarse bajo los soportales del puerto.

La joven banda de Arrigorriaga, que el pasado año actuó en el Azkena Rock, hubiese tenido un encaje perfecto en el cartel de la jornada anterior. Bebiendo de los años 70, Highlights son hoy una de las principales referencias del hard rock en Euskadi, multipremiados en concursos como Rockein o Villa de Bilbao. En Mundaka, y comandados por el bajista Miguel Moral -entre Lemmy y Phineas Freak- presentaron “Storming the Gates”, del que sonaron pepinazos como “F.A.S.O.S.”. Y para dejar claro de qué iba el asunto, se marcaron también una versión de la molona “The Boys Are Back in Town”, de Thin Lizzy. Dedicándosela, además, a Danko Jones, no en vano el canadiense nombró a Phil Lynott la noche anterior. Bien Highlights, demostrando estar atentos -y haber acudido al festival la noche anterior-.

Highlights / Foto: Anartz Bilbao

Con el chubasquero encima esperamos ya la aparición de Los Enemigos, con el doble de asistencia y la mitad de espacio libre entre la banda y la asistencia. Josele y los suyos no arrastran a tantos aficionados como The Waterboys, pero sí igual de apasionados. La edad media de la concurrencia se ha elevado sustancialmente respecto a la jornada anterior y, por consiguiente, también son bastantes más los nichos que se ven por el recinto festivo -la mayoría con protectores auditivos de colores chillones-.

Los Enemigos / Foto: Anartz Bilbao

Diez años después de su disolución como banda en activo, Los Enemigos volvieron por la única puerta por la que podrían pasar, la grande, para tocar sus grandes éxitos -suenan casi seguidas “Me sobra Carnaval”, “Señora”, “Antonio”… y el público se viene arriba con “Septiembre” y “Desde el Jergón”- con temas más recientes como “Vida inteligente”, de su referencia discográfica más cercana. Santiago habla de esta última en Spotify: “Es un rock potente en nuestra línea más clásica y enérgica, muy guitarrera. La letra es una variante del eterno tema del doble, Dr. Jekyll y Mr. Hide, Abel y Cain… Viene a comparar la vida que queremos llevar con la que en realidad llevamos, así que no le queda otra que ser un poco puñetera, porque generalmente la vida que queremos llevar… pues la lleva otro”.

Al presentar los temas, dedicados a los viejos rockeros, Josele arrastra las palabras con ese deje tan suyo. Mientras oscurece suenan, en la traca final, “La otra orilla” y “Cuatro cuentos”. Ya de noche, Santiago exclama “maldita la hora…” en “La cuenta atrás”, y comienza a llover con gotas calientes y cálidas. Vaya, ¡qué oportunos!

El rock de Los Enemigos, con Santiago en plena forma, suena limpio, demasiado, el volumen golpea el pecho y el sonido es bueno. Pero no logramos disfrutarlos tanto como siempre, debido al destemple y a que ya no suenan tan canallas.

La altura abismal del escenario provoca que el público disfrute de los directos desde una distancia prudente, dejando siempre un vacío en las primeras filas. Tónica que se rompe con The Waterboys, quienes atraen a sus seguidores hasta la mismísima valla -hoy sí se ve algún que otro foráneo-.

La tormenta arrecia en el momento en la que The Waterboys debería salir a escena, cuando los rayos iluminan a lo lejos -y no tanto- el mar y se produce un pequeño corte de tensión… y los amantes de The Waterboys están en vilo. Reguarnecidos del aguacero en un soportal cerca del puerto, esperamos que amaine y pisamos Santa Catalina con el sexteto británico en acción.

The Waterboys / Foto: Anartz Bilbao

Más de tres décadas largas de trayectoria avalan el prestigio de la banda liderada por Mike Scott, tocado con su sempiterno sombrero. Nuestro último recuerdo de ellos los emplaza en el Teatro Arriaga de Bilbao, en acústico y con un sonido exquisito. En Mundaka, sin embargo, no es la misma banda, pues el sexteto factura un rockanroll infeccioso y áspero. Scott, quizá espoleado por la lluvia o por el evocador paisaje marítimo que tiene enfrente -¿le recordara a su Escocia natal?- canta con énfasis y toca con energía. Incluso se atreve con el baile del pato cuando homenajean a Chuck Berry en “Roll Over Beethoven”, buena muestra de lo que fue el bolazo de anoche, en el que presentaban “Modern Blues”. Solo tomaron aire en las más líricas, incólumes y celebradas, “The Whole of the Moon” y “Fisherman Blues”, con Scott esta vez sentado a los teclados. Con la segunda cerraron la actuación. La primera, nos pareció el momento de la noche. Destacable también el trabajo del violinista irlandés Steve Wickham, en armonía con el líder de la banda.

Tras el enorme show de The WaterboysSt. Paul & The Broken Bones asaltó el escenario, desde Alabama y en noneto. Despistados nosotros, no conocíamos hasta la fecha a Paul Janeway, de quien en principio no nos fiamos. La banda factura un soul enérgico aderezado de funk, bebiendo de los clásicos del género con un vocalista de voz huracanada y quilates de actitud. Presentan su segundo trabajo, “Flow Me It (You Got Me Feeling Like”.

St. Paul & The Broken Bones / Foto: Anartz Bilbao

El rechoncho frontman pisa las tablas con suficiencia, clava las coreografías y canta cada tema como si fuera el último que cantará en vida, utilizando más falsete que Curtis. Nuestra sensación de que nos da gato por liebre se disipa cuando se desbarra y rueda por el escenario, perdiendo incluso los zapatos. Cuando vuelve con unos plateados nos ha ganado ya. Suenan “Call Me” y “I Want You (She´s So Heavy)”. El maestro de ceremonicas finaliza su misa negra lanzando el micrófono, satisfecho, con un pañuelo -o los calzones, qué más da!- en la cabeza. Él sonríe vacilón, nosotros divertidos. Ya quisieramos, ya, apuntarnos a su academia de baile.

El fin de fiesta, con los bilbaínos Mamba Beat, no es para nosotros; ni por gusto ni por vitalidad. El cuarteto electrónico presenta “Paint Me In Black” y convierten Santa Catalina en pista de baile. Antes de que nos infecten su veneno, nos alejamos de Mundaka mientras suena “Blue Monday”. Además de las bandas programadas, escuchamos a Thin Lizzy, Chuck Berry y New Order. No esta mal, ¿verdad?

Mamba Beat / Foto: Anartz Bilbao

Así finalizó el festival en su vertiente musical, la “buenrollista” de Santa Catalina. En el puerto, se desarrollan las actividades matutinas, las referentes a la gastronomía, en la que todavía queda la jornada de hoy domingo. Hoy, el equipo del chef Eneko Atxa -Restaurante Azurmendi, tres estrellas Michelin, ¡tres!- realizará en directo un showcooking, pues han creado una receta especial para el festival. Si aún andas por allí, quizá estés a tiempo de degustarla.

El sábado, mientras la chavalería aprendía a hacer galletas -con harina, azúcar vainillado y moreno, mantequilla y bolitas de chocolate-, nos dieron a degustar bonito con label vasco y txakolí. Con la copa en la mano departimos con los lugareños críticos al festival, que los hay. Mientras los visitantes disfrutamos del sabor y aroma del Mundaka Festival ajenos a las reacciones que este genera, el festival es parte del debate político de la localidad. Sigue lloviendo en Euskal Herria, pero nunca a gusto de todos.

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