Polock CABECERA Carles.Rodrigo

POLOCK: “ESTAMOS CONTENTOS DONDE ESTAMOS”

Han tardado cuatro años en dar continuidad a “Getting Down From The Trees”, su exitoso debut, pero el 1 de abril se publica “Rising up”, la segunda entrega de los valencianos Polock. Papu Sebastián, su cantante y compositor principal, habla sobre un disco que debe consolidar su posición tanto en España como en la escena internacional, y que les va a llevar a festivales como Arenal Sound, San San, 101 Sun o Ebrovisión..

¿Por qué ha pasado tanto tiempo entre un disco y otro?

No supimos parar y empezar a grabar nuevas canciones. Era la primera vez que sacábamos un disco, salíamos de gira o teníamos trato con compañías discográficas, así que todo era nuevo para nosotros. El primer álbum se editó en distintas partes del mundo y estuvimos casi dos años presentándolo en directo. Pasamos mucho tiempo tocando y, de repente, nos dimos cuenta de que había que empezar de cero. Yo no he sabido componer estando de gira, es complicado.

¿Y a partir de empezar a escribir las canciones?

Pasamos algo más de un año trabajando en las maquetas, y luego casi seis meses para hacer el disco en el estudio de grabación. Fue el tiempo que necesitamos, y eso que, cuando entramos a grabar, los temas estaban muy pulidos, prácticamente terminados, pero nos centramos mucho en el sonido y en conseguir exactamente lo que queríamos, y la verdad es que nos llevó tiempo.

El primer disco obtuvo bastante repercusión. ¿Habeis sentido presión al poneros a trabajar de nuevo?

La presión que tenemos es interna. Nos metemos mucha caña entre nosotros para conseguir un nivel muy alto, pero nunca pensando en lo que diga la gente. Es algo que surge de la necesidad de lograr hacer algo bueno y sacar un trabajo que sea igual o mejor que el anterior.

Con vuestro debut viajasteis a muchos países. ¿Con qué resultados?

Fue solo una primera toma de contacto, pero Japón ha sido uno de los sitios donde más discos hemos vendido. Y notamos mucho apoyo en internet. Es distinto, va más lento que en España, porque es territorio desconocido para nosotros, pero cuando hemos tocado en Francia o Inglaterra notamos que el público conocía al grupo, e incluso se sabía las canciones.

¿Vais a repetir con este disco?

Sí, va a salir en Canadá, México, Estados Unidos o Japón, pero esta vez se editará al mismo tiempo en todas partes, por lo que el impacto será mayor, mientras que antes estábamos más a la expectativa. Esta vez ya tenemos cerrada la agenda.

El primero se grabó en Berlín, pero esta vez lo habéis hecho en casa. ¿Se nota el cambio?

Mucho. Elegimos Valencia porque grabamos casi en verano y disponíamos del estudio de Fernando Boix, un amigo que tiene un material increíble. La única condición era no volver a nuestras casas al terminar la jornada de trabajo, como solíamos hacer con las maquetas. Alquilamos un apartamento con piscina y frontón en La Cañada (zona residencial a 5 kilómetros de la capital), y después de cada sesión nos refugiábamos allí. Las canciones suenan muy diferentes y se nota que están trabajadas a otro nivel.

¿Veis el disco muy distinto del otro?

Sí, es bastante más complejo a nivel musical y hemos usado instrumentos muy diferentes a los del primero. Aquel era más guitarrero, mientras que en este hemos trabajado mucho las capas, usando teclados y sintetizadores, cajas de ritmos, mezclando baterías naturales y electrónicas… Hemos notado un cambio natural a partir del anterior disco.

Los teclados marcan la diferencia. En “Memories of Lu”, por ejemplo, son típicos de los ochenta. ¿Ha sido una referencia esa década?

Sí. Antes de la grabación escuché muchos discos de los ochenta y de grupos que utilizaban esa clase de sintetizadores, como Imagination. Compré bastantes vinilos suyos. También algunos de Michael Jackson que nos gustaban mucho. Y tuvimos la suerte de acceder a un montón de instrumentos analógicos antiguos, con los que pudimos jugar durante la grabación.

Un disco de sonido retro e instrumentación vintage. Es decir, plenamente de moda, ¿no?

Todo vuelve. Son instrumentos que tuvieron su momento y marcaron muchos discos que en la época sonaban muy nuevos.

Hace unos años, Imagination o Michael Jackson eran lo menos moderno del mundo. Sin embargo, los admitís como influencia en un disco que, además, tiene guiños funky. ¿La clave es no tener prejuicios?

De hecho, “Tangles”, una de nuestras favoritas, surgió a partir de “Dangerous”, de Michael Jackson. Teníamos la melodía, pero los arreglos salieron a raíz de los pads de batería que se usan en el disco.

Otro tema se titula “Hockney”. ¿Es una broma sobre pintores, teniendo en cuenta que vuestro nombre es un guiño a Jackson Pollock?

Sí, es otro de los pintores cuya obra nos encanta, especialmente un par de cuadros suyos en los que aparece gente de clase alta en una piscina gigante. Eso me inspiró para hablar en la letra de cierta burguesía burgesía kitsch y bastante pija.

El primer disco suscitó comparaciones con Phoenix. ¿Os molestan?

Es inevitable. Todo el mundo, incluso nosotros mismos, aludimos a otros grupos cuando escuchamos algo y se lo queremos explicar a alguien. Es la manera más rápida de hacerlo. No nos preocupa. Y si nos comparan con grupos de esa talla, pues bienvenido sea.

¿Cómo le explicarías “Rising up” a quien no lo haya oído?

Es complicado (risas)… Quizá diría “afilado como la punta de un diamante”, o algo así. Es un disco más complejo que el anterior, pero tampoco lo aparenta en la primera escucha. Siguen siendo temas directos, pop, para bailar, con toques funky. Es un disco más maduro, que igual resulta complicado al principio, pero a base de escuchas terminas disfrutándolo mucho.

Vuestro sello lo define como “pop deliberadamente cool, diseñado para bailar”. ¿Lo suscribes?

Es otra manera de decirlo (risas). Lo que hay que hacer con la música es escucharla. Eso es lo bueno que tiene.

Recientemente te has instalado en Madrid, mientras el resto del grupo sigue en Valencia. ¿Es fácil mantener la relación en la distancia?

La comunicación es la misma, con la salvedad de que no estoy en Valencia de manera permanente. Ahora somos más efectivos para ensayar: quedamos menos días, pero vamos más al grano. Nos organizamos las agendas y yo bajo cada par de semanas.

¿Hay que estar en la capital para hacer carrera musical en España?

La perspectiva cambia mucho, sobre todo en un momento tan importante como el de la salida de un disco, porque hay que cuadrar muchas cosas. Es más sencillo reunirse en la oficina que estar hablando por mail todo el tiempo. Ayuda a entenderse mejor. Y, por otra parte, también me apetecía cambiar de aires y buscar cosas diferentes.

Este año tocais en el Arenal Sound, San San, 101 Sun o Ebrovisión. En los festivales aún no sois cabeza de cartel, pero tampoco unos recién llegados. ¿Es una posición cómoda, con menos responsabilidades?

Bueno, no nos importaría cargar con esas responsabilidades, la verdad (risas). Pero estamos contentos donde estamos. Creemos que es nuestro sitio por el momento, y está bien así. En los festivales trabajamos el setlist y la puesta en escena, e intentamos cuidar el tratamiento de las luces de manera diferente. No es lo mismo estar en una sala pequeña, más íntima, donde puedes enlazar dos temas lentos, que tocar en un festival, porque en cuanto bajas un poco el ritmo, la gente se cambia de escenario.

Eduardo Guillot

Fotos: Carles Rodrigo

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