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PRIMAVERA CLUB: UNA INTRODUCCIÓN

El Primavera Club empezó su andadura con el objetivo de trasladar a España el modelo de festivales como South By Southwest. La organización del que se ha convertido por derecho propio en uno de los festivales más grandes de Europa -el Primavera Sound- siempre se ha caracterizado por buscar nuevas parcelas de crecimiento y, en un momento dado, el Primavera Club intentó cubrir una demanda (la de vivir la música en directo en las distancias cortas de una sala de conciertos) que su hermano mayor (amante de los grandes baños de masas) jamás podría aspirar a satisfacer del todo. Para el recuerdo quedan conciertos soberbios de grupos como Black Heart Procession, Retribution Gospel Choir, Ariel Pink’s Haunted Graffiti o So Cow. A lo largo de su andadura, el festival ha ido reformulando constantemente esa idea inicial e incluso tuvo que afrontar un parón que parecía definitivo, tras el cual ha vuelto con un nuevo formato mucho más cercano a la idea original que el de su hasta ahora última edición, la de 2012. Después de un insatisfactorio alojamiento en el espacio del Palau Sant Jordi, el Primavera Club 2014 vuelve a las salas de conciertos (sin ocupar, eso sí, la totalidad de los clubs de la ciudad, como hacía en ediciones anteriores) y lo hace con un cartel acorde a la filosofía que se le presupone (la de promover bandas más o menos nuevas que no hayan tocado en España, junto a una selección de grupos locales), dando un pequeño paso atrás en cuanto a producción y objetivos. Veremos si esta apuesta se consolida o si es simplemente un experimento más en la historia del festival.

 

 

 

 

A continuación daremos un pequeño repaso al cartel del PC’14, una colección de cuarenta y cuatro bandas que reflejan un intento de configurar un cartel variado pero ciertamente acomodaticio, con alergia por la experimentación y el riesgo, pero al que hay que reconocer que refleja perfectamente el signo de los tiempos. Como ya viene siendo costumbre en los últimos carteles del Primavera Sound, el perfil que se busca satisfacer es el del aficionado al indie que entra en Pitchfork dos veces al día y cuya idea de transgresión viene filtrada por Vice Magazine. Así, encontramos desde pop de corte más o menos electrónico (Jungle, Movement, Ben Khan), indie rock noventero del de toda la vida (Fighter Pillows, Tweens), pop de aires retro (Halcón -formados por componentes de Nisei, Veracruz o Me & The Bees-, los británicos Fear of Men, Younghusband), decibelios y guitarras (Rebuig, Cerebral Ballzy, Perfect Pussy, The Saurs), renovadores de la tradición folk como Steve Gunn… Como siempre, el cartel esconde algunas sorpresas. Os dejamos con nuestra particular selección:

 

 

Perfect Pussy

El quinteto neoyorquino es una de las demostraciones de que todavía se puede hacer punk rock de guitarras y no sonar como la enésima fotocopia de la fotocopia de Black Flag. La carismática presencia de Meredith Graves les ha proporcionado una atención extra por parte de algunos medios generalistas, que ellos han sabido aprovechar perfectamente para dar salida a su mensaje (reflexiones sobre política, autoimagen, relaciones de pareja). Ocasión perfecta para comprobar si en directo son para tanto como se dice por ahí.

 

 

Black Bananas

Jennifer Herrema decidió hace un par de años que su grupo dejaba de llamarse RTX y pasaban a ser Black Bananas. Junto a Neil Hagerty, Herrema formó parte del legendario combo de art/noise/blues Royal Trux, la clase de banda que haría que le reventara el cerebro al típico festivalero de Coachella. Black Bananas reinventan el purulento legado de Royal Trux y le añaden funk, pop y ritmillos electrónicos. Típico concierto que no dará lugar a las medias tintas: será glorioso o una mierda de campeonato.

 

 

Opatov

Famèlic es un sello independiente de los de verdad. Sacan discos de sus colegas (muchos de ellos en cassette) porque de otra manera no los publicaría nadie. Todos los grupos que han sacado (Dofí Malalt, Mates Mates, Da Souza) molan bastante: Lo mejor que se puede decir de ellos es que escuchándolos te dan ganas de publicar fanzines, montar un grupo, organizar conciertos. Opatov son de Cerdanyola del Vallés y hacen este garage rock psicodélico tan en boga que se toca con la guitarra por encima de la cintura.

 

 

Ought

Con un primer LP calentito bajo el brazo (“More Than Any Other Day”, publicado por Constellation, nada menos), el quinteto de Montreal intentará confirmar las buenísimas sensaciones dejadas por su estupendo debut. Post punk lleno de tensión que, por momentos, recuerda al de los añorados Women y a bandas ignotas del catálogo antiguo de Dischord, como Circus Lupus.

 

 

White Lung

El parecido de las canciones de este trío de Vancouver con las de Hole puede poner nervioso a más de uno. Resulta bastante significativo que lo que hacen White Lung sea saludado como punk o hardcore por parte de la intelligentsia musical oficialista (Rolling Stone, Pitchfork), aunque es cierto que grupos como estos hay que verlos en directo para poder emitir un veredicto definitivo.

 

 

Tobacco

Thomas Fec (frontman de Black Moth Super Rainbow) ocupa parte de su tiempo libre maltratando cacharrería electrónica analógica (sintetizadores y manipuladores de cassette). Un acercamiento libre, narcotizante y de baja fidelidad a la música electrónica más pantanosa, que tiene pinta de funcionar muy bien en directo.

 

 

Greys

Este cuarteto de Toronto rememora la época (mediados de los noventa) en que el post-hardcore dominaba la escena independiente americana, incluso a través de la elección de los títulos de sus canciones (“Guy Picciotto”). En disco parecen recrear el cánon de manera más o menos conseguida, veremos si en directo también lo logran.

 

 

Nothing

El hecho de que este cuarteto publique sus discos en uno de los sellos de metal por excelencia puede llevar a engaño. Nothing están mucho más cerca de My Bloody Valentine que de Mastodon. El enésimo intento de aunar distorsión guitarrística, melodía y ambientación lánguida.

 

 

Tony Molina

Uno de los platos más interesantes de todo el menú, la inclusión de Tony Molina en el cartel es de las que justifican por sí solas un festival. Ahora es el momento de verlo. Un chaval californiano que puede sonar tanto a Dinosaur Jr y Teenage Fanclub como a Wavves o Weezer, y hacerlo siempre de manera personal y encantadora. “Dissed and Dismissed” es de esos discos que crean toneladas de expectativas.

 

 

Steve Gunn & De Stervende Honden

Es una suerte poder disfrutar regularmente de la presencia de Steve Gunn en los escenarios españoles. Steve Gunn es la demostración de que se puede actualizar el legado clásico de la música de raíz folk americana si eres un músico creativo, trabajador y dotado técnicamente como él. En esta ocasión podremos verlo con una pequeña banda de acompañamiento.

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