Sidonie

SIDONIE: “NO HAY MÁS META QUE SEGUIR CRECIENDO”

Sidonie, que recientemente publicó “Sierra y Canadá”, un trabajo que supone un importante giro estilístico hacia sonidos electrónicos. El trío catalán será uno de los protagonistas de la temporada de festivales, que inician con su participación en el Let’s Festival.

 

Con “Sierra y Canadá” viráis hacia la electrónica, que no os resulta desconocida, ya que en vuestro primer disco utilizabais sampleados e incluso Sideral os remezcló alguna canciones. ¿A qué obedece un cambio tan significativo?

La principal diferencia es que en este disco hemos introducido nuevas influencias, como los grupos que aparecieron en Inglaterra por herencia de Kraftwerk, como OMD o Human League. Este tipo de electrónica, más pequeña, nos atraía mucho y quedaba muy bien para contar la historia de los dos personajes que son Sierra y Canadá. Es verdad que no es la primera vez que usamos la electrónica y quizá hubiera sido más previsible que hubiéramos escogido acercarnos al sonido Manchester, mezclando la psicodelia con la electrónica, pero queríamos jugar y empezamos a hacerlo desde el minuto cero, es decir, componer las canciones con teclados e ir directamente al estudio, sin pasar por el local de ensayo. No se vició ni una sola nota en el local reduciéndolo todo a guitarra, bajo y batería. Queríamos hacer un disco muy artificial, pero en el buen sentido. Hacer algo nuevo.

¿Y por qué este cambio precisamente ahora, que parece haber un revival a nivel internacional de la psicodelia con grupos como Tame Impala, Temples o Wooden Shjips? ¿Creéis que la psicodelia es un estilo que en España no funciona suficientemente bien o no resulta comercial?

En España, y siempre ha sido así, vamos como dos años por detrás y quizá haya que asimilar estos nuevos retrosonidos. Creo que en dos años van a salir multitud de grupos de psicodelia, cosa que es buena noticia siempre, pero no tiene más importancia.

Igualmente, aunque cambiando la instrumentación y la forma de interpretarla, sigue estando presente en algunos temas de este disco.

La manera de hacer melodías siempre remite a los sonidos de los sesenta porque es nuestra escuela, siempre lo será, aunque vistamos las canciones con cualquier estilo musical.

Grupos como The Strokes, Arctic Monkeys o Arcade Fire han utilizado la electrónica, en diversa medida, en sus últimos trabajos. También a nivel nacional: Lori Meyers, La Habitación Roja… ¿Es una moda, una evolución lógica o que el pop de guitarras ya se ha quedado corto?

En nuestro caso, ha sido por continuar la búsqueda. Nos sentíamos un poco limitados con guitarra y bajo, y ya teníamos todos los tics que van a funcionar de maravilla, pero buscábamos otra cosa, empezar de cero para que pudieran aparecer notas y melodías interesantes a las que no hubiéramos llegado con la guitarra. Quizá a Lori Meyers o a estos grupos les pase lo mismo.

Se ha destacado la utilización en “Sierra y Canadá” de un teclado vintage que Marc encontró en un anticuario, pero en el primer single se puede encontrar vuestra clásica melodía pop. ¿Es indistinta la utilización de diferente instrumentación o producción porque continuáis teniendo un sonido característico?

Lo que tienen en común todos nuestros discos es la desesperación por encontrar una melodía que nos parezca buena. Siempre ha sido así, hagamos psicodelia o electrónica. La elección del single es acertada porque tiene una estructura muy clásica de estrofa-estrofa-puente-estribillo y consta de una buena melodía. A lo mejor en “El fluido García”, que es un ejercicio de estilo, buscábamos más un riff o un concepto más pesado, con todo más distorsionado, y las melodías no salieron como aquí.

En vuestra música siempre han sido claras las influencias del pop, el rock y la psicodelia de los sesenta y setenta, también habéis comentado que para este disco habéis incorporado otras nuevas como Joe Meek, Jean Jaques Perrey, Human League o OMD. Con la escucha del disco se pueden añadir fácilmente nombres como los primeros Depeche Mode, el Bowie de los ochenta o algunos coros que recuerdan a Queen.  Aunque sea un disco moderno en concepto, seguís tirando de influencias clásicas más. ¿Seguís más interesados en el sonido retro que en buscar algo innovador?

Estamos interesados en cualquier tipo de sonido, ya sea retro o moderno. Consumimos música constantemente y somos altamente sensibles a todo lo que escuchamos. Seguimos descubriendo cosas antiguas, pero también cosas nuevas que son maravillosas, como Jagwar Ma. Siempre hay que tener en cuenta la historia del pop para combinarla y hacer algo nuevo. Innovar en el mundo del pop es difícil, puedes hacer cosas frescas, pero siempre mezclando algo que ya estaba antes. Es lo que hacemos nosotros o grupos que vienen de Inglaterra, como M83o Temples, que te parecen algo nuevo porque combinan cosas de forma novedosa.

En “El fluido García” había un hilo conductor, algo que se mantiene en “Sierra y Canadá”, un disco en torno a la historia de amor de dos robots. ¿Qué os aporta o facilita encontrar un concepto o un tema para hacer un disco?

Somos aficionados al cine y a la literatura y concebimos los discos como si fueran una novela o una película. Una historia sobre un viaje en el tiempo en “El fluido García” o la historia de amor de ahora. Buscamos ese concepto, pero evitando dar la chapa a modo de disco doble conceptual de los setenta.

La historia de amor que relatáis es futurista y poco convencional. ¿Está sobreexplotado el amor como temática y buscabáis una nueva perspectiva?

El tema del amor siempre va a estar en lo que hagamos, es el motor y la fuerza para muchos artistas. Nos esforzamos en contar la historia desde otro ángulo y se nos ocurrió esto “como más de ciencia ficción” para poder expresar lo que nos estaba pasando, porque no podíamos hacerlo de forma convencional.

En las letras de vuestras canciones hay a menudo referencias culturales, ya sean literarias o cinematográficas. En “Sierra y Canadá” aparecen nombres como el de Boris Vian. ¿Qué importancia tienen?

No solo nos alimentamos de música. Lo que vemos, oímos o tocamos acaba plasmándose en canción. Y no tenemos ninguna vergüenza en mostrar nuestras influencias; al contrario, estamos orgullosos. Los tres somos muy aficionados al cine y es lógico que acabe en canción. No separamos las parcelas, y al estar todo el día pensando en música, todo lo que hagas te influye. Eres sensible a todo lo que te rodea, incluso un cuadro te puede llevar a una canción.

En vuestros últimos trabajos cobra importancia la ciencia ficción, desde Arthur C. Clarke y “2001″ a Phillip K. Dick y los robots de Asimov ¿Sois fans de la ciencia ficción clásica o estas referencias espaciales y oníricas provienen del mundo de la psicodelia?

Está muy conectado. “The Piper At The Gates of Dawn” de Pink Floyd parecía un capítulo de “Cosmos”, de Carl Sagan. Siendo profanos en la materia, sí que nos ha interesado siempre.

Habéis vuelto a trabajar Santos y Fluren en la producción. Para un cambio de sonido tan significativo, otros hubieran optado por cambiar. ¿Tanta confianza tenéis en ellos? ¿Qué cara pusieron cuando les presentasteis el reto de este cambio? ¿Qué parte de responsabilidad tienen en el sonido?

Tenemos mucha confianza en Santos y Fluren, ellos comenzaron a producir a la par que nosotros empezábamos como grupo, todos hemos aprendido y era el momento idóneo para un disco como este. Aparte, nosotros vamos al estudio con ideas muy claras sobre cómo ha de ser el sonido, y ellos nos ayudan a sacarlo de la cabeza. Hay plena confianza, pensamos en ir a Berlín para hacer este tipo de disco, pero al final decidimos grabarlo en casa, donde trabajamos con mucha comodidad, con gente que nos conoce y nos ayuda a sacar los sonidos que buscamos. Dejan de ser productores, pasan a ser una extensión del grupo y eso es muy bueno.

Para la anterior gira incorporasteis a David T. Ginzo, que ha participado en la producción de este álbum, pero que no puede seguir con vosotros por problemas de agenda. ¿Cómo queda configurada ahora la banda de directo?

Para los pocos ensayos que hemos hecho y los pocos conciertos que hemos dado, tiene pinta de que va a cuajar muy bien. Marcel Cavallé es un músico que ya ha tocado muchas veces con nosotros, habla nuestro mismo lenguaje musical y eso ayuda muchísimo, y Edu Martínez está dando las texturas que necesitamos con los teclados.

¿Cómo vais a adaptar ese sonido tan sintético al escenario?

Empezamos a ver un poco la luz, pero nos es complicado, no es un disco de rock con batería, con un Hammond y un tecladito, es un disco que requiere una lectura totalmente diferente. De la forma que lo hemos grabado, imagínate para ensayarlo, cambia totalmente la historia, pero estamos en ello y poco a poco nos vamos acercando.

En vuestros conciertos siempre ha habido hueco para las versiones. En Sonorama 2011 hicisteis un concierto integro de temas ajenos donde sonaron desde Syd Barret, The Who o T. Rex hasta Bob Dylan o MGMT. ¿Qué importancia tienen estos homenajes? ¿Qué canción que aún no hayáis versionado os gustaría tocar en algún momento? ¿Tenéis preparada alguna nueva para esta gira?

Es un placer integrar en el repertorio a nuestros héroes y que suenen al lado de “Costa Azul”,de Sidonie, ver cómo funcionan juntas y si nuestras canciones son dignas. También lo hacemos por el placer de volver a cantar en inglés, el idioma con el que empezamos. De cara al futuro, ya que está Marcel, que es un enfermo de la música, lo que podríamos hacer es versionar un disco entero, como “Forever Changes”, de Love. El concierto del Sonoramafue muy especial y bonito, queríamos compartir con la gente lo que habíamos escuchado y nos había influenciado.

Se presenta un año muy intenso, con la presentación del nuevo trabajo y la temporada de festivales. ¿Qué diferencias planteáis en vuestro show cuando se trata de llevarlo a un festival en vez de una sala?

En una sala, nuestro timing está entre la hora y cuarto y la hora y cuarenta y cinco minutos. Eso se reduce en escenarios grandes, donde es una hora. El resto nos lo planteamos igual, simplemente tenemos más cuidado con los medios tiempos y las canciones lentas.

En más de diez años como banda habéis participado en la mayoría de festivales del país, y en algunos en varias ediciones. ¿Desde esta perspectiva, como habéis vivido la evolución de los festivales nacionales?

Ha mejorado la profesionalidad. Cuando empezamos a hacer festivales, había muchísimos en pueblos chiquititos, con muchísima ilusión, pero con muy poquitos medios técnicos, y esto afortunadamente ha cambiado, hay muchos festivales consolidados en los que te encuentras un equipo técnico muy bueno y toda la infraestructura alrededor ha mejorado muchísimo.

¿A qué festivales guardáis más cariño?

Guardaremos eternamente cariño al Festival de Benicassim del año 2000, porque nos hizo de trampolín. No hemos vuelto a tocar nunca en el FIB, pero nunca nos habíamos enfrentado a una audiencia de dos mil o tres mil personas y aquello nos impactó muchísimo, a partir de ese momento vimos que venía mucha más gente a nuestros conciertos. Tenemos cariño a muchos, como el Sonorama o el Contempopranea,pero también sería nuestro festival favorito el Primavera Sound si nos llamaran. Nuestro favorito es donde nos quieren en su cartel.

¿No creéis que se está llegando a un extremo en que se da importancia a un número reducido de grupos, con el que se corren pocos riesgos, y que se repiten carteles prácticamente clónicos?

Eso es algo que tiene una parte positiva y otra negativa. Antes, el reclamo para el cartel eran artistas internacionales que, según sus giras, aparecían por la península. Ahora se dan cuenta de que son las bandas nacionales las que quizá atraen más público. Es muy positivo que por fin se ponga a un grupo nacional como cabeza de cartel, pero se cae en la repetición, por supuesto, porque somos un país bastante pequeño donde tampoco hay muchas bandas que reúnan a tanta gente. Es un arma de doble filo. Hace diez años nos quejábamos porque no había bandas nacionales bien posicionales en un cartel, pero ahora empezamos a ver que es un problema caer en la repetición. La solución no es fácil. Puede que también esté en manos de los grupos, en saber reducir su presencia en según qué festivales para no quemar a su público, y que el programador, aun corriendo un poco de riesgo, refuerce a bandas nacionales que quizá merecen la misma atención.

Echando la vista atrás, ¿cómo veis vuestra carrera? ¿Y el futuro?

El futuro siempre es incierto, pero en nuestro caso parte de la ilusión que tenemos. Somos afortunamos por hacer lo que hacemos, y seguimos pensando en un futuro infinito en cuyo horizonte no hay más meta que la de continuar creciendo. Lo que nos motivaes que cada concierto, gira y disco sean mejores. Mientras tengamos esta motivación y este compromiso, estaremos juntos.

David Blutaski

Fotos: Carles Rodríguez

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