sonorama the hives portada

SONORAMA RIBERA 2016: CRÓNICA VIERNES

El Sonorama es mucho más duro que un ironman, porque mientras esos cuarentones en busca de la juventud perdida se hidratan con bebidas energéticas, aquí regamos el gaznate con cerveza o vino. Por esa razón, o por cualquier otra que les parezca bien, ayer llegamos al último concierto programado en la Plaza del Trigo y no antes. Kitai sí que son una banda para poner del revés esta plaza; las calles aledañas todavía retumban con su percusión y sus bajos. Emparentados a aquella fusión tan noventera del funk metal, pero bastante más dulcificados que aquellos referentes americanos, pusieron patas arriba un espacio que últimamente parecía destinado a épicas melancólicas. Tras la banda madrileña, esperábamos la “sorpresa” del día que no eran otros que Love of Lesbian. En principio parecía que iba a ser un concierto de versiones como los que ya habían protagonizado otros años Sidonie o La Habitación Roja, pero no, tras algunas “reinterpretaciones” como “Boys don’t cry” de The Cure –empezaron disfrazados con pelucones- o “Psycho Killer· de Talking Heads, los catalanes enfilaron sus propios temas, algo que nos pareció de un burdo efectismo de manual. Eso sí, la gente lo gozó como un Mundial y una Eurocopa juntos. Tras escapar del centro de Aranda sorteando plazas y callejuelas llenas de jóvenes danzando y Djs pinchando, pudimos llegar a nuestra zona personal de descanso para tomar fuerzas para la tarde-noche que se nos venía encima.

Love of Lesbian / Foto: Arcalle

A las siete de la tarde les tocó empezar a Nudozurdo, extraños convidados de piedra para primeras horas de estos eventos. Extraños, porque ni por la calidad –excelsa-, ni por el horario –a estos tipos les sienta genial la oscuridad-, parece que estén correctamente programados. Tensión, melancolía, ritmos absorbentes, letras decadentes… magníficos, pero no al sol. También al sol tuvimos que disfrutar de Disciplina Atlántico en el tercer escenario – fue una verdadera pena sacrificar a Carlos Sadness-, pero al menos los vallisoletanos tienen que pagar el precio de ser un grupo emergente. Estos tipos nos devuelven a la senda de los indies hijos de Sonic Youth –ya está bien de los imitadores de Radiohead- y a ritmo de tremebundos artefactos sónicos nos presentaron un puñado de temas con unas afiladísimas y apabullantes letras en castellano – “Parquesol” es un puto hit-.

Pronto llegó uno de los reclamos internacionales de esta edición del Sonorama, y es que Crispian Mills y sus Kula Shaker empezaron extrañamente a tocar de día. Muchos pueden pensar que esta banda está de reunión, pero no, tienen nuevo disco y se llama “K2.0” aunque realmente nos dé bastante igual. Para nosotros sigue siendo aquella banda que estrujaba la psicodelia amable en los 90 mientras otros tramaban como hacer del britpop una marca imperecedera. La verdad es que mantuvieron el nivel alto durante su actuación de manera eficiente, aunque solamente hicieron despertar a la gente con su famosísima versión del “Hush” de Deep Purple.

Kula Shaker: Foto: Diego Santamaría

Si podemos permitirnos el lujo de definir a Kula Shaker como intrascendentes, lo de los insulsos Delorentos es de echarse las manos a la cabeza. Los irlandeses vinieron hace unos años al FIB para sumarse al cupo de bandas de la Isla Esmeralda que cada año tiene que aparecer en el festival de Benicàssim, pero no nos esperábamos que desde aquella anecdótica ocasión tuviéramos que volver a verles tantas veces. Indie pop de intención luminosa, con increscendos de manual y melodías del mismo libro; me he estrujado los sesos, pero no me sale otra forma de definirlos.

Si Delorentos hicieron que el agua adormeciera en calma, The Hives le pegaron una patada al cubo que la transportada. La verdad es que estos suecos hacen garage de manual; una revisión de un género exprimido por diferentes generaciones del underground y del que poco jugo se puede sacar ya, pero en directo no tienen rival. La suerte de saltos y poses de Pelle Almqvist no tiene parangón y le convierten sin lugar a dudas en el frontman perfecto para dejar en evidencia a todos los compañeros de la noche. Hit, guitarrazo, hit, arenga en castellano, salto acrobático, hit, guitarrazo…

The Hives / Foto: Rodrigo Mena Ruiz

A cola de los suecos empezaron León Benavente. Su segundo disco parece la excusa perfecta para doblar la apuesta de un directo aplastante. Ritmos frenéticos, un Boba central todavía más protagonista y un arsenal de canciones que funcionan bien por separado pero que te avasallan puestas en fila, son las herramientas que usan para unos shows impactantes pero de una precisión quizá demasiado quirúrgica.

Con The Hives y León Benavente se nos habían puesto las pulsaciones al borde del colapso, pero para eso llegaron Love of Lesbian como terapia de choque. Si los catalanes ya rezumaban de amable melancolía con sus anteriores y exitosos discos en castellano, con “El Poeta Halley” no han dotado de más brío al proyecto. Puede que este último trabajo sea el mejor y más adulto disco de su nueva etapa, pero no suma nada positivo a un directo reclamado casi semanalmente en festivales de toda España y que ya es demasiado recurrente – otra de estas y hasta Rubens Barrichello en un kart les pasa por la derecha-.

El dilema siguiente fue si ver a Trajano! o a Belako, porque realmente son dos bandas que comparten muchas influencias y por lo tanto mucho público. Empezamos con la banda afincada en Madrid en el escenario pequeño y pudimos comprobar como intentan escapar de la etiqueta post punk y que su nuevo EP “Rubí” es una perfecta antesala para lo que debería ser un nuevo larga duración. Han tomado más riesgos, buscan personalidad propia e intentan ocupar un espacio sonoro que pocos habitan en nuestro país. Belako son quizá más obvios, su post punk con sintes es mucho más previsible, pero tienen un directo incontestable. Además, su nuevo álbum “Hamen” no es un disco de singles, pero es un trabajo que percute y engancha.

Elyella Djs / Foto: Diego Santamaría

Ya solamente nos quedaba pasar por el pop bailable de los ubicuos Miss Caffeina y la fusión inclasificable de los divertidísimos Perlita para terminar una noche que todo el mundo coincidía que había ido de más a menos – “De mucho más a mucho menos”-. Para mitigar esa extraña desazón, nos quedaba la multitudinaria sesión de Elyella Djs y la espectacular y ecléctica pinchada de Estereobrothers, con los que nos costó salir del recinto tanto como una mancha de vino de un polo piqué blanco.

SONORAMA RIBERA 2016: CRÓNICA JUEVES

 

valora la calidad de este contenido
1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (Aún no hay valoraciones)
Loading...Loading...
0 comentarios

Escribe tu comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Agradecemos tu participación.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

uno × dos =

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>