SXSW

SOUTH BY SOUTHWEST: UNA VISIÓN PARTICULAR

Aunque la faceta más conocida del South by Southwest es la de festival musical, este macroevento celebrado en Austin desde 1987 es en realidad algo más complejo. Principalmente, el SXSW es una feria, un punto de reunión de artistas y demás implicados en la industria musical –desde hace poco, también del cine y de las nuevas tecnologías- para contactar y promocionar su producto. Pero su crecimiento ha sido exponencial, y además de llegar a las aproximadamente cuatro mil actuaciones en la presente edición –entre showcases oficiales y no oficiales, repartidos por todos los rincones de la ciudad texana-, cada año se suman nuevas actividades.

La mayoría de las bandas que actúan en el SXSW acceden mediante el proceso de selección para la sección oficial de actuaciones patrocinadas por marcas, asociaciones, fundaciones o comisionados por radios o magazines. El resto se busca la vida intentando meter cabeza en infinidad de eventos fuera del programa. En la presente edición, diecisiete grupos españoles acudieron al festival, seis de los cuales –Fuel Fandango, Arizona Baby, Kiko Veneno, Lori Meyers, Betunizer y Soledad Vélez- lo hicieron a través de la plataforma Sounds from Spain, integrada por un conjunto de empresas públicas y privadas cuyo cometido es impulsar la exportación de la música del país apoyando su presencia en encuentros internacionales como este. El resto actuaron al margen de esta iniciativa: Russian Red, Vega, Svper, Desert, Univers, Me and the Bees, Lost Tapes, Juan Perro o The Parrots.

Betunizer (Foto: Liberto Peiró)

Austin: una ciudad desbordada

Las actuaciones que se pueden ver en Austin durante el SXSW forman parte de un programa difícil de abarcar. La ciudad se convierte en un maremágnum de pequeños eventos cuyo aforo ronda los trescientos espectadores de media, que solamente se ve sobrepasado por estrellas como Kanye West, Lady Gaga o Coldplay, que actúan en recintos preparados para unos tres mil – no existe el concepto “escenario grande” -. Se pueden ver bandas de renombre en pequeños escenarios al lado de bandas noveles que presentan las canciones de su bandcamp –estas últimas son mayoría-, todos ellos probando, tocando y bajando del escenario en un tiempo récord. La oferta es muy variada y apabullante, por eso el SXSW es una experiencia completamente distinta para cada espectador y para cada una de las bandas. Betunizer y Soledad Vélez son dos de los artistas españoles que este año han cruzado el Atlántico hacia el que es, año tras año, el centro mundial de la industria musical por unos días. Ambos proceden de Valencia y son artistas pequeños, pero tienen visiones distintas de este festival.

Así lo viven los artistas: Soledad Vélez y Betunizer

La chilena afincada en Valencia Soledad Vélez se muestra exultante y asegura que ha sido una experiencia positiva y útil.“Ha sido una pasada participar en el SXSW, repetiría. Tienes la oportunidad de conocer medios de todo el mundo, y bandas buenísimas que antes no habías escuchado”. Betunizer, por su parte, también destacan su experiencia, pero parecen menos eufóricos con el resultado: “El hecho de poner el pie allí ya es positivo, pero si fuéramos otro año intentaríamos hacer más cosas. Nuestra participación ha tenido repercusión, pero al SXSW no le sacamos todo el jugo que le podríamos haber sacado porque no sabíamos cómo funcionaba. Teníamos que haber hecho mucho más, aparte de lo programado por el Sounds from Spain, pero cuando ya estábamos allí no nos fue posible”. Y es que Betunizer aprecian la promoción mediática que les ha proporcionado Sounds from Spain, pero no se sintieron demasiado integrados en un conjunto muy heterogéneo de músicos, y quizá no llegaron al público que podría haber apreciado su propuesta. “Se hizo mucha prensa con medios de Sudamérica, que nos prometieron su apoyo una vez allí. En ese aspecto, Sounds from Spain fue algo positivo. Pero para una banda como nosotros, el bolo más interesante fue el que hicimos después por medio de Rick Froberg (Hot Snakes, Obits) en el Union Pool de Nueva York, un lugar que nos ha aportado mucho más artísticamente”.

Por el contrario, la chilena sacó más partido a la iniciativa. “Creo que fue un gran acierto, ya no solo por la plataforma y los conciertos que te consiguen durante la semana, sino más bien por el equipo de Sounds from Spain. No hubo ningún problema ni tuvimos que preocuparnos por nada. El apoyo fue fenomenal y nos cuidaron como nunca. Además, ser parte de una plataforma de estas características te da más visibilidad”. Quizá el importante trabajo previo realizado por parte de su management tiene mucho que ver en esta opinión. Soledad viajó a Austin con su equipo y fueron ellos los que la ayudaron a trazar numerosos contactos profesionales, que pueden abrirle puentes en un futuro. “Yo fui con mi agencia, que fue la que me propuso, y la sorpresa fue grata en cuanto a los contactos profesionales, porque estuvieron muy ocupados. A ver qué pasa. Desde luego, siempre hay proyectos por delante”. En el caso de los valencianos Betunizer, acudieron a pecho descubierto, después de haber sido seleccionados ya el año pasado y no poder viajar por carecer de la ayuda económica necesaria. Este año han podido hacerlo con el respaldo de Sounds from Spain.

Soledad Vélez (Foto: Liberto Peiró)

El mercado global de la música

El SXSW no deja de ser una feria, y como tal, más que la respuesta del público, para los artistas es primordial aprovechar los showcases para darse a conocer y elaborar contactos, abriendo brecha en mercados alejados de los que habitualmente frecuentan. Satisfecha, Soledad comenta que Sounds from Spain ha resultado fundamental en esta ecuación, y valora el apoyo de este tipo de iniciativas para la música española. “Tuvimos una acogida buenísima. Creo que con ellos hemos conseguido una gran representación. Dentro de Sounds from Spain éramos todos muy distintos unos de otros. Hay mucha música en España, y gran diversidad. Hay que seguir apoyando la música en este país”. Betunizer se muestran agradecidos por la oportunidad que se les ha dado de ir a Texas y por la visibilidad que les ha otorgado en los medios, pero dudan que profesionalmente les haya aportado algo más. “Nosotros estamos muy agradecidos a Sounds from Spain, que nos dio la promoción suficiente para una futura gira por Chile y Argentina”, –aseguran Betunizer-, “pero no mantuvimos contactos de management. En Nueva York sí pudimos hacerlos, sobre todo con Enablers y TV on The Radio”.

La conquista de América

De una u otra manera, el SXSW pretende dar cabida y conectar a la industria de todas las partes mundo. Ante la posibilidad de un regreso a Estados Unidos, Betunizer se muestran escépticos. “Es muy complicado, allí las bandas son buenísimas. Es muchísimo más difícil llamar la atención allí que en Europa. No es que no se pueda hacer, pero Estados Unidos es la meca de la música, tiene artistas brutales de los que somos fans que ni siquiera allí tienen reconocimiento. Nosotros lo hemos descartado, si nos surge una oportunidad buena de ir con cierto sentido común sí que lo haremos, pero ahora mismo nos parece más interesante ir a Chile o Argentina”. Mucho más posible lo ve Soledad Vélez. “Tenemos contactos allí, y con esta oportunidad se han consolidado otros tantos. A partir de haber hecho acto de presencia en el festival, es muy factible nuestra vuelta dentro de poco”.

El futuro

Cada artista busca la mejor fórmula para sacar rendimiento de un viaje tan costoso. Algunos lo complementan con otros conciertos por Estados Unidos, con giras por México (aprovechando la cercanía o la coincidencia con el festival Vive Latino) o buscando patrocinios como el proporcionado por el Instituto Cervantes para tocar en varias de sus sedes. Además, la preparación y la labor estratégica también son cruciales. Una vez allí, el SXSW se convierte en una jungla que depende del planteamiento que se haga. La presencia de una banda puede ser una gran oportunidad o una pérdida de tiempo, aunque se agradece el arrojo y valentía de los grupos que se lanzan a esta aventura.

Aunque no es fácil traspasar nuestras fronteras, cada vez se hace más necesario, tanto para intentar compensar la crisis acuciante que sufre la industria musical en nuestro país como para poder crecer como artista. La música española cada vez tiene mayor presencia en Sudamérica, nuestro mercado natural, incluso un reducido número de artistas ya ha puesto su bandera en lugares como Japón, y aunque todavía se está lejos de conseguir unos resultados deseables, cualquier intento es bueno y digno de reconocimiento.

David Blutaski

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