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VIDA FESTIVAL 2015: CRÓNICA SÁBADO

La segunda y última jornada del Vida Festival comenzaba a media mañana en La Daurada Beach Club, una discoteca con una espectacular terraza al final del muelle del puerto de Vilanova, recordando a los que se acercaron que este pueblo no solamente tiene preciosos bosques y masías, también tiene el mar como estrella en su currículum. Polock y Mi Capitán fueron las bandas encargadas de tocar en el interior de la discoteca y Blutaski Dj y Monami DJ los escogidos para amenizar la mañana a los que prefirieron el aire libre. Seguro que las bandas también hubieran agradecido estar fuera, hubieran lucido bastante más.

Ya por la tarde, The Zephyr Bones fueron los primeros en actuar en la Masía d’en Canabyes, dejando claro desde una hora temprana que el segundo día del festival iba a reunir a más público; el cartel en general tenía bastantes perlas pero obviamente mucha gente iba a asistir solo el sábado por el tirón de Primal Scream. Como el día anterior, muchos niños correteaban por todas partes, no solamente en El Niu –zona reservada para su esparcimiento-. Es esperanzador que los más pequeños puedan disfrutar de la música en directo. Cantera, La Masía…. estos catalanes tienen visión de futuro.

Fryars y Senior i el Cor Brutal se repartieron el siguiente tramo horario. El pop electrónico de Benajmin Garret desafiando el solazo en el Escenario La Masía y el indie-contry-folk rebautizado como “valenciana” de los de Miquel Àngel Landete a la sombra de los pinos de un abarrotado Escenario Jäggermusic. Ambos cumplieron sus objetivos, Fryars fueron la banda revelación para bastante gente y Senior hizo las delicias de un público catalán –aunque también había bastantes valencianos- que le tiene un gran aprecio. Quizá el perfil de los primeros era para haberles dado un horario más tardío, aun así resultó muy agradable escuchar los medios tiempos delicados del joven Garret en su primera visita a nuestro país.

El Vaixell vivió su momento cumbre con una multitud de fieles seguidores a la espera del concierto de Nacho Vegas, que antes había sido ocupado por la joven Nuria Graham, pequeña y delicada pero con gran fuerza y pegada. El asturiano, que estuvo acompañado por su fiel escudero Abraham Boba en su faceta de multiinstrumentista, tiene un repertorio ideal para ese formato y ese entorno; no se me ocurre mejor rincón del recinto donde poder sacarle mejor partido a un ukelele o un acordeón entre la voz quebrada que le caracteriza. Comenzó el concierto con canciones de “Resituación” como “La vida manca” o “Ciudad Vampira”, para ir introduciendo alguno de sus clásicos y culminar con la redondísima “La gran broma final”. A pesar de tenerlo todo a favor, según avanzaba el concierto se le notaba algo apagado y quizá oxidado, hace mucho que no recurre a este formato y quizá eso fuera un hándicap.

Lo contrario le pasó a un Andrew Bird, que probablemente hubiera destacado más sin banda, porque realmente no fue lo uno ni lo otro. Con un repertorio formado por canciones de su último disco “Echolocations: Canyon” y temas antiguos como “Imitosis”, “Plasticities” o “Tables and Chaisr” no llegó a emocionar y se quedó en el extraño limbo de la insustancialidad. Si Father John Misty se desveló más tarde como el fantasma juguetón que era difícil de meter en la caja contenedora por los Cazafantasmas, a Andrew lo podían haber cogido con la mano.

Father John Misty Foto: Mika Kirsi

El crooner del indie folk que lleva dentro Johsua Tillman se llama Father John Misty y fue sin duda el triunfador del festival. Su hipersensual interpretación fue un auténtico oasis en un cartel repleto de grandes artistas, pero de carácter más bien lánguido o contenido, como lo quieran ustedes llamar. Ni tan siquiera Bobby Gillespie poco después se acercó a la empatía que demostró el americano. A los 10 segundos de comenzar con “I love you, honeybear” ya estaba arrodillado al borde del escenario. No paró de contonearse o de bailar sensualmente subido a la batería, ni tan siquiera colgarse la guitarra acústica parecía servir para domarle. Tillman merece relevar a Julio Iglesias en sus clásicos memes. Aunque tiene estupendas canciones y una voz arrebatadora, este tipo listo sabe que su personaje puede hacer que ese aspecto pase a un segundo plano. Si Pávlov hubiera utilizado a mujeres para sus experimentos sobre el reflejo condicional, en vez de filetes les hubiera enseñado vídeos de Father John Misty para hacerlas salivar. Y por favor, no me sean Eduardo Inda, no estoy comparando a mujeres y perros.

Actuar tras la bestia parda de Tillman podía convertirse en algo incómodo, pero Woods tiraron de oficio y buenas canciones y no se vinieron abajo en absoluto. Rock, folk y algún toque psicodélico herencia de sus primeros trabajos, en resumen, un concierto redondo.

El reclamo del día era Primal Scream. Mucha gente acudió a Vilanova para ver a Bobby y los suyos –los suyos sin Mani-, para eso les pusieron en nómina aunque poco tenían que ver con el resto del plantel, sembrado de artistas de corte más indie folk. Para los que hayan visto varias veces a la banda escocesa, el concierto no pasará en absoluto a la historia, tres cuartas partes fueron un trámite al que tampoco ayudó un público bastante frio, lo que no quita que una recta final infalible con “Swastika Eyes”, “Country Girl”, “Loaded”, “Movin’ on up” y “Rocks” hicieran bailar al más pasmado del lugar. Bobby Gillespie consiguió remontar el partido y lo despidió con una sorprendente y amplia sonrisa de felicidad.

Primal Scream Foto: Mika Kirsi

Con el subidón del final del concierto anterior nos dirigimos al Jäggermusic para que Los Mambo Jambo remataran la faena, había mucha adrenalina contenida de todo el fin de semana, y vaya que lo hicieron a base de rock & roll, surf y rythm & blues comandados por el saxo de Dani Nel.lo. De ahí a casa, no sin antes pasar por el escenario donde pinchaba Guille Milkyway, del que nos despedimos mientras sonaba “I want you back” de los Jackson 5 cuando enfilábamos el camino de tierra de salida del recinto. ¿Era eso una señal de que quieren que vuelva? Puede que lo haga, el festival ha sido sumamente cómodo y tanto la selección musical como los elementos de diseño del recinto han sido cuidados con un mimo difícil de ver en los festivales de nuestro país. Además ya han dado un nombre para el año que viene, The Divine Comedy, y esa prontitud en desvelar parte del cartel es un punto a favor a la hora de elegir entre la multitud de festivales que se concentran cada año en los meses de verano.

Foto portada de Fahter John Misty por Mika Kirsi

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