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VIDA FESTIVAL 2016: CRÓNICA VIERNES

Texto: Jorge Salas

La segunda jornada del Vida Festival (la primera de las grandes, ya que el festival arrancó ayer a con conciertos como el de Extraperlo en la jornada inaugural) comenzaba con la alargada sombra de Wilco; los norteamericanos, con Jeff Tweedy al frente, harían acto de presencia pasada la medianoche del viernes en el escenario grande del Vida con un concierto que, aunque solvente, quedó lejos de la excelencia demostrada por la banda en otras ocasiones.

Maria Arnal, acompañada de Marcel Bagés, protagonizó el primer concierto memorable del festival. La intérprete catalana se subió el fantástico escenario de El Vaixell,y demostró con galones que, a pesar de su juventud insultante, ya empieza a estar para citas de mayor calado; la voz de Sílvia Pérez Cruz sobrevoló entre los árboles del Bosc. Más tarde, Kiko Veneno y Refree le pondrían el broche al peculiar escenario con un concierto que ni siquiera las clásicas conversaciones (des)interesadas consiguió deslucir. El andaluz y el catalán, que no es la primera vez que se embarca en un proyecto similar, forman un tándem brillante; el emplazamiento y el setlist (con ‘Joselito’, ‘En un Mercedes blanco’, ‘Coge la guitarra’ o ‘La leyenda del tiempo’ se sumaron a ambos músicos para redondear un concierto para el recuerdo.

Más complicadas fueron las citas, también tempraneras, de Inspira y Papá Topo. Los primeros ejecutaron el plan según lo previsto, pero adolecieron del ímpetu necesario para levantar un concierto tan pronto en un escenario como el de la Masía; los segundos, en el nuevo de La Cova Menú Stereo, ofrecieron un concierto abiertamente alejado de cualquier cánon de calidad, supuestamente en pos de la diversión. El festival sí estrenó más tarde el escenario con éxito merced primero a The New Raemon, con otro de sus conciertos sin fisuras en el que brillaron sus últimas composiciones ante un público que llenó el espacio, y después Za! y su, en su caso, siempre acertada combinación de diversión y calidad musical.

The New Raemon / Foto: Christian Bertrand

En su jornada inaugural, el escenario de la Masía se erigió como el mejor del día junto al Vaixell; por allí se vieron posiblemente los mejores conciertos. Cada uno en su espectro de posibilidades. Primero fueron los irlandeses Villagers los que conseguían empezar a dotar de épica a la noche merced a un sonido impecable y un concierto que fue aumentando de intensidad desde la inicial ‘Courage’ al remate con ‘Becoming a jackal’, ‘Hot scary summer’ y ‘Occupy your mind’. Más  tarde pasarían por el mismo escenario unos imperiales Triángulo de Amor Bizarro que siguen sin ofrecer un concierto malo (más difícil todavía con sus últimas canciones) y Unknown Mortal Orchestra. La banda de Ruban Nielson ofreció con total probabilidad el concierto de la noche gracias a su cautivador soul-rock de corte Princeiánico lleno de solos de guitarra, de teclado y de agudos y juegos de luces perfectamente calculados; tanto las composiciones de su primer disco (especialmente ‘Swim and sleep’ y ‘So good at being in trouble’) como las de su último trabajo (‘Multi-love’) se reprodujeron con una fiabilidad pasmosa.

Villagers / Foto: Christian Bertrand

A pesar de contar también con invitados de excepción, el escenario Estrella Damm quedó a la sombra del de la Masía. Nadie decepcionó, pero tampoco deslumbró. Manel, que logró congregar a tanta gente como Primal Scream en la despedida del año pasado, ofreció lo esperado con un concierto de celebración costumbrista con canciones como ‘’Boomerang’ o las del arreón final de ‘Benvolgut’, ‘Teresa Rampell’ i ‘Sabotatge’. Lo mismo sucedió con los otros representantes nacionales, Delorean (mientras Los Bengala sí hacían saltar la banca en La Cabana); los de Zarautz, sin estar en realidad demasiado lejos del estado que les llevó a su explosión a principios de la década pasada, han dejado atrás el factor sorpresa. A Wilco, el otro visitante ilustre del Estrella Damm, tampoco hay que pedirle sorpresa, ni mucho menos. La banda de Jeff Tweedy cerró su participación en el Vida, la guinda del viernes, con un concierto de 90 minutos cuyo setlist fascinó a los adeptos, pero no terminó de seducir a nuevas almas. La mezcla de las canciones de su último disco, Star Wars (‘The joke explained’, ‘Pickled ginger’, ‘More…’), con alguna de sus composiciones más clásicas (‘Jesus, etc.’, ‘Late greats’, ‘Kamera’ o ‘Heavy metal drummer’) funcionó al nivel esperado, pero se quedó a las puertas de algo más que cubrir las expectativas por una ejecución un tanto irregular.

Manel / Foto: Christian Bertrand

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