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VIOLENT FEMMES: ¿HACEMOS UN TRÍO?

Hay que intentar imaginarse lo que era escuchar a Violent Femmes en 1983, un año en el que el concepto de americana no era más que un sueño y en el que R.E.M. dejaban entrever en su debut ecos de Joy Division y Wire mezclándose con los de The Byrds. En 1983, el regreso a las raíces folclóricas del rock era algo que solo estaba empezando a suceder, básicamente gracias a formaciones de la Costa Oeste de los Estados Unidos, grupos muy jóvenes que descubrieron que ser punk no era incompatible con escuchar country o folk. No es extraño pues que Slash, uno de los sellos que mejor potenció esa revisión grabando a Rank & File y Los Lobos, terminara fichando a Violent Femmes. Su contrato estuvo precedido por uno de esos felices acontecimientos que a veces parecen el inicio de una leyenda. Gordon Gano, Briatn Ritchie y Victor de Lorenzo tocaban sus canciones sin amplificadores ni electricidad, y eso les permitía actuar donde quisieran cuando quisieran. Así que tocando en las calles de Madison, Wisconsin, uno de los miembros de The Pretenders, que estaban a punto de dar un concierto allí, quedó fascinado por la vitalidad de su música. Esa noche Violent Femmes fueron teloneros del grupo británico. El boca a boca hizo el resto.

“Violent Femmes” fue uno de los álbumes clave de 1983. El hecho de que sonaran como el Jonathan Richman más acústico, pero contagiados por la energía del punk, hacía de ellos un grupo completamente único en aquel momento. Parte de su fuerza provenía de las canciones, firmadas por Gano, autor destinado a convertirse en uno de esos talentos imprevisibles que cada tanto salpican la historia del rock. Contradictorio y conflictivo, antes de perfilarse como un personaje enigmático Gano se aseguró un hueco en la historia del rock moderno con este disco, que contenía canciones de peso como “Blister In The Sun”, “Kiss Off” y “Gone Daddy Gone”, rescatada hace algunos años por Gnarls Barkley (Violent Femmes les devolvieron el cumplido versionando “Crazy”). Su demostración de cómo hacer punk acústico se convirtió en todo un clásico, y como muchos otros clásicos que en su momento suenan fuera de lugar, ha tardado tres décadas en alcanzar los dos millones de copias vendidas. Con un prestigio ascendente favorecido por la llegada desde Norteamérica de nuevas bandas de rock como R.E.M. y The Dream Syndicate, el trío afrontó su segundo álbum, “Hallowed Ground” (1984), indagando en el folclore y adentrándose en él a través de canciones como “Country Death Song” –una incursión en el lado psicótico de la América rural que recordaba a la película “Malas tierras” y se adelantaba a David Lynch–, e iba probando otros estilos, como el funk de “Black Girls”, el blues con toque loureediano de “Sweet Misery Blues” y el country gospel de “Jesus Walking On The Water”, que abrió la veda para que Gano desarrollara su pasión por la música religiosa, tanto con los Femmes como fuera de ellos. En 1987 formó una banda de góspel, The Mercy Seat, con los que grabaría un álbum.

A pesar de su estilo, Violent Femmes no eran una formación fácil de catalogar y tampoco de seguir. El abanico de intereses musicales del trío iba más allá del folclore, y también buscaba el impacto comercial. Eso, unido a la unión de personalidades tan excéntricas como las de Gano y Brian Ritchie, hizo que la vida del grupo no tardara en ser complicada. Buscando un sonido que les ayudara a vender, contrataron al productor Jerry Harrison, de Talking Heads, que por mucho que intenta modernizar su sonido, no puede cambiar al grupo radical que son. “The Blind Leading The Naked” (1986) es el primer disco “eléctrico” del trío, y también su álbum de protesta. Lo que no significó su entrada en las listas, a pesar del intento de lograr un hit con la versión –arreglada como si fuera para Talking Heads– de “Children Of The Revolution”, de T. Rex.

La continuidad del grupo estuvo en entredicho a partir de ese momento. Gano y Ritchie se dedicaron a sus respectivos proyectos en solitario, especialmente el segundo, que pudo explorar su amor por Sun Ra y todo tipo de experimentos y estilos, algo que sigue ejerciendo hasta la fecha con grabaciones por su cuenta o las realizadas junto a su hijo Silas. Violent Femmes no volvieron a grabar hasta 1989, cuando editan “3”, que resulta ser el disco de un grupo que no sabe bien hacia dónde dirigirse. Vuelven a intentar provocar un golpe de suerte llevándose a su terreno “Do You Really Want To Hurt Me?”, de Culture Club, incluida en “Why Do Birds Do Sing” (1991), último disco en el que toca De Lorenzo. Inesperadamente, la era grunge les resulta beneficiosa y gracias a un recopilatorio empiezan a disfrutar de una nueva vida comercial. Ahora con Guy Hoffman a la batería, Violent Femmes experimentan un renacer artístico y comercial propiciado por el hecho de estar en sintonía con la generación alternativa. Graban álbumes como “New Times” (1994), donde siguen mezclando sus raíces folk con cualquier otro género que se les cruce, incluida la electrónica. Y en la portada de “Rock!!!!!” (1995) aparecen travestidos al más puro estilo New York Dolls, fotografiados por David Lachapelle. Inicialmente publicado solo en Australia, el disco se caracterizó por la experimentación con nuevos instrumentos y también por ser una de sus mejores colecciones de temas en mucho tiempo. Los límites creativos del trío parecían no existir. Prueba de ello es que acompañaron al francés Pierre Henry en su álbum “Interieur Exterieur” (1997), uno de sus ejercicios de música concreta.

Tras registrar “Freak Magnet” (2000), Gano decidió que el grupo no volvería a grabar nuevo material. Dos años después debutaba en solitario rodeado por colaboradores como PJ Harvey, John Cale, Linda Perry, They Might Be Giants, Lou Reed, Frank Black y Martha Wainwright, todos presentes en “Hitting The Ground”. A pesar de todo, el grupo siguió actuando y grabando alguna versión, e incluso readmitió a De Lorenzo en su formación. Pero tras una demanda interpuesta por Ritchie contra Gano por licenciar una canción del grupo a una marca comercial, terminaron separándose en 2009. Volvieron a la actividad a principios de 2013, con Brian Viglione sustituyendo a De Lorenzo, sin planes para volver a grabar discos de estudio, pero ostentando su categoría de grupo histórico cuyo legado ha sobrevivido incluso a sus propios vaivenes.

Rafa Cervera

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